viernes, 9 de noviembre de 2012

Apenas y a penas, Mario Benedetti



Pensó
          ojalá que no
pero esta vez acaso sea la última.

Con el deseo más tierno que otras noches

tentó las piernas de la mujer nueva
        que afortunadamente no eran de carrara
posó toda su palma sobre la hierbabuena
        y sintió que su mano agradecía
viajó moroso y sabio por el vientre
        se conmovió con valles y colinas
se demoró en el flanco y su hondonada
        que siempre era su premio bienvenido
anduvo por los pechos eligiendo al azar
        y allí se quedó un rato descifrando
con el pulgar y el índice reconoció los labios
        que afortunadamente no eran de coral
y deslizó una mano por debajo del cuello
        que afortunadamente no era de alabastro.

Pensó

            ojalá que no
pero puede ser la última.

Y si después de todo

es la última vez.

Entonces cómo         cómo haré mañana

de donde sacaré la fuerza y el olvido
para tomar distancia de esta orografía
de esta comarca en paz
de esta patria ganada
                                      apenas y a penas
                                      a tiempo y a dulzura
                                      a ráfagas de amor.

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