viernes, 13 de septiembre de 2013

La Historia del «viernes 13»...



Hay quienes creen tan fervientemente en la mala suerte de un viernes 13 que no les gusta ni salir de su casa, hay otros que se hacen llamar escépticos y sin embargo cualquier altercado durante este día se lo adjudican inmediatamente a la fecha.



Cualquiera que se a el caso es válido, ésta sin duda es una fecha muy publicitada –sobre todo por el cine- pero si hacemos un recorrido histórico sobre algunos viernes 13, veremos que esta superstición no es tan injustificada.

En el cristianismo las personas lo relacionan con le hecho de que Jesús haya muerto un día viernes y que la última cena haya sido integrada por 13 personas, esto estuvo más extendido en Europa.

La leyenda del viernes 13 comenzó a crecer durante la edad media cuando un viernes 13 del año 1307 el rey Felipe IV de Francia ordenó el arresto de Jacques DeMolay, un líder de los antiguos caballeros templarios. Inicialmente Jacques fue a ver al rey Felipe con la intención de establecer un diálogo pero al contrario de ellos recibió junto a sus soldados crueles torturas para obtener información, muchos de los templarios fueron asesinados.

Jacques DeMolay también fue ejecutado pero antes de morir pronunció una maldición, dijo que el Papa y el propio rey Felipe morirían antes de cumplirse un año, dicha maldición se cumplió y ambos murieron ese mismo año desde entonces los seguidores de los caballeros templarios proclamaron el viernes 13 como un día maldito.

Otras creencias paganas atribuyen el viernes 13 a la leyenda de origen nórdico sobre la muerte de Balder, se dice que en medio de una cena entre dioses nórdicos el dios de la mentira “Loki” asistió a dicha cena sin que nadie lo hubiera invitado así completó el número de comensales a 13. En medio de la cena consiguió persuadir al hermano de Balder, Hod quien incitado por Loki le lanzó un muérdago a Balder que le cayó justo en el pecho.

Dicho incidente terminó n la muerte de Balder quien era el dios de la luz, la alegría y reconciliación, de dicha leyenda nació otro mito que indica que si 13 personas se sientan en una mesa a cenar una de ellas morirá.

En la tradición de los Wiccan, el número 13 es el elegido para formar una especie de círculo sumado a las antiguas tradiciones nórdicas.

El 13 irónicamente es un número de buena suerte en Italia conocida por muchos por ser la sede del Vaticano, los conflictos entre la iglesia católica y la política y campos como la teología hacen evidente que el catolicismo busca desacreditar dicha fecha calificándola como un día satánico.

Autoridades de la iglesia católica divulgaron la creencia de que si un mes tiene un viernes 13 entonces dicho mes debió haber comenzado un domingo por tanto si el mes en cuestión comienza el día en que Dios descansó luego de la creación ese mes tiene un día especialmente aterrador al incluir un día en el que Satanás ande suelto en el mundo terrenal.

Muchas son las teorías sobre el origen de esta temida fecha la cual incluso a sido aprovechada por los medios para hacerla rentable. Un estudio llevado a cabo por el psicólogo Richard Wiseman de la Universidad de Hertfordshire en el que analizó el comportamiento de personas que estaban convencidas de que la mala suerte las seguía, en otro estudio similar concluyó que para algunas personas el viernes 13 en verdad puede resultar ser un mal día pero no debido a una maldición, sino por el hecho de que están predispuestos y sugestionados en que les va ir mal lo cual altera su capacidad de concentrarse y efectivamente ese día les va de la patada.



Fuente:
http://www.culturizando.com



miércoles, 11 de septiembre de 2013

Dúo de amor, José Ángel Buesa





En el hondo silencio de la noche serena
se dilata un lejano perfume de azucena,
y aquí, bajo los dedos de seda de la brisa,
mi corazón se ensancha como en una sonrisa...

Y yo sé que el silencio tiene un ritmo profundo
donde palpita un eco del corazón del mundo,
un corazón inmenso que late no sé dónde, 
pero que oye el latido del mío, y me responde... 

El corazón que sientes latir en derredor, 
es un eco del tuyo, que palpita de amor. 
El corazón del mundo no es ilusorio: Existe. 
Pero, para escucharlo, es preciso estar triste; 

triste de esa tristeza que no tiene motivo, 
en esta lenta muerte del dolor de estar vivo. 
La vida es un rosal cuando el alma se alegra, 
pero, cuando está triste, da una cosecha negra. 

El amor es un río de luz entre la sombra, 
y santifica el labio pecador que lo nombra. 
Sólo el amor nos salva de esta gran pesadumbre, 
levantando el abismo para trocarlo en cumbre. 

Sólo el amor nos salva del dolor de la vida, 
como una flor que nace de una rama caída; 
pues si la primavera da verdor a la rama, 
el corazón se llena de aroma, cuando ama. 

Amar es triste a veces, más triste todavía 
que no amar. El amor no siempre es alegría. 
Tal vez, por eso mismo, es eterno el amor: 
porque, al dejarnos tristes, hace dulce el dolor. 

Amar es la tristeza de aprender a morir. 
Amar es renacer. No amar, es no vivir. 
El amor es a veces lo mismo que una herida, 
y esa herida nos duele para toda la vida. 

Si cierras esa herida tu vida queda muerta. 
Por eso, sonriendo, haz que siempre esté abierta; 
y si un día ella sola se cierra de repente, 
tú, con tus propias manos, ábrela nuevamente. 

Desdichada alegría que nace del dolor. 
De un dolor de la rama también nace la flor. 
Pero de esa flor efímera, como todas, se mustia, 
y la rama se queda contraída de angustia. 

Cada hoja que cae deja el sitio a otra hoja, 
y así el amor -resumen de toda paradoja- 
renace en cada muerte con vida duradera; 
porque decir amor, es decir primavera. 

Primavera del alma, primavera florecida 
que deja un misterioso perfume en nuestra vida. 
Primavera del alma, de perpetuo esplendor, 
que convierte en sonrisa la mueca del dolor. 

Primavera de ensueño que nos traza un camino 
en la intrincada selva donde acecha el destino. 
Primavera que canta si el huracán la azota 
y que da nuevo aliento tras de cada derrota. 

Primavera magnánima, cuyo verdor feliz 
rejuvenece el árbol seco hasta la raíz... 
Amor es la ley divina de plenitud humana; 
dolor que hoy nos agobia y añoramos mañana... 

Eso es amor, y amando, también la vida es eso: 
¡Dos almas que se duermen a la sombra de beso! 






Ortorexia: cuando comer bien se convierte en obsesión



La ortorexia nerviosa, tal y como originariamente se definió, indica una obsesión enfermiza con el consumo de alimentos saludables.

La palabra ortorexia deriva del griego orthos, que significa justo. Esta enfermedad ha sido investigada por un médico que practica la medicina alternativa, Steven Bratman, quien publicó el libro Health food junkies, ya transformado en best seller. Bratman aventuró algunos criterios diagnósticos a través de preguntas como "¿Su forma de comer lo aísla de los demás?", "¿Se siente culpable cuando come algo no permitido por sus convicciones dietéticas?, o "¿Se preocupa más por la calidad de los alimentos que por el placer de comerlos?".

Aquel que haya respondido afirmativamente, al menos, a una de las cuestiones puede considerarse candidato a la adicción a la comida saludable; un nuevo trastorno alimentario nacido de la contemporánea cultura ecológica y definido, hace poco más de un año, por el médico Steven Bratman.

“Por mi consulta pasan muchos pacientes que preguntan cómo pueden prevenir o tratar alguna enfermedad a través de la dieta”, explica el autor del libro en una pequeña introducción. Su experiencia le ayudó a sentar las bases de este trastorno que, no se puede calificar como enfermedad a no ser que requiera tratamiento psiquiátrico.

Todos nos preocupamos por comer alimentos sanos, pero cuando ese comportamiento normal pasa a convertirse en una obsesión que entrañe peligros para la salud ya pasa a calificarse como ortorexia.

Esta nueva enfermedad, cada vez más patente en las sociedades occidentales, tiene como precedentes la obsesión por las dietas, el culto al cuerpo y el miedo a la comida tratada con productos artificiales.

Así como fueron definidos no hace muchos años los signos y síntomas característicos de anorexia y bulimia, los médicos e investigadores están comenzando a considerar evidente otro trastorno relacionado con la alimentación, que se ha denominado ortorexia.

La diferencia entre anorexia y ortorexia es que la primera está relacionada con la cantidad de comida ingerida y la segunda hace referencia a la calidad de los alimentos que se toman.

La ortorexia se define como la obsesión patológica por consumir sólo comida de cierto tipo: orgánica, vegetal, sin conservantes, sin grasas, sin carnes, o sólo frutas, o sólo alimentos crudos. La forma de preparación - verduras cortadas de determinada manera-- y los materiales utilizados - sólo cerámica o sólo madera, etc.- también son parte del ritual obsesivo.

Las personas ortoréxicas recorren kilómetros para adquirir los alimentos que desean pagando por ellos hasta diez veces más que por los ordinarios –un kilo de peras a salvo de plaguicidas supera los seis euros–; si no los encuentran o dudan de su inmaculado origen, prefieren ayunar; huyen de los restaurantes y rehusan invitaciones para merendar en casa de los amigos por no saber qué les van a ofrecer. Cuando incumplen sus propósitos, les embarga un sentimiento de culpa que desemboca en estrictas dietas o ayunos.

Efectos de la ortorexia

Esta epatología puede tener graves efectos sobre la salud. Por ejemplo, la supresión de grasas puede comprometer la ingesta de vitaminas liposolubles y ácidos grasos, ambos imprescindibles para el organismo. Sin carne, son los niveles de hierro los que se desploman y, aunque los vegetales también aportan proteínas, son de inferior calidad.

También puede acarrear carencias nutricionales si el ortoréxico no sustituye los alimentos que rechaza por otros que puedan aportarle los mismos complementos nutricionales. Esto se traduce en anemia, carencias vitamínicas o de oligolementos o falta de energía

Además, no sólo constituye un mal a nivel físico. A nivel psicológico también produce un trastorno que en la mayoría de los casos tiene que ser tratado por un especialista.

Al igual que la anorexia, la bulimia y todos los trastornos en la alimentación, es más costosa la recuperación psicológica que la física, ya que hay que eliminar todas las conductas que el ortoréxico ha ido adoptando a lo largo de un periodo de tiempo bastante extenso. Y para eso se necesita mucha.

Síntomas de la ortorexia

Suele manifestarse en personas con comportamientos obsesivo-compulsivos y predispuestas genéticamente a ello. Se ha observado también, que muchos pacientes que han sufrido anorexia nerviosa, al recuperarse optan por introducir en su dieta sólo alimentos de origen natural, probiótico, cultivados ecológicamente, sin grasa o sin sustancias artificiales que puedan causarles algún daño.

Paradójicamente, este comportamiento en vez de evitar la el transtorno, llega a provocarlo.

Las características más visibles de un ortoréxico son:

Obsesión desordenada para comer alimentos sanos (naturales). 

Suelen ser personas con comportamientos obsesivo-compulsivos y los que han sufrido anorexia nerviosa tienen predisposición a padecerla. 

Excluyen de la alimentación carne, grasas y alimentos tratados con herbicidas o pesticidas.

Pueden tener carencias nutricionales.

Nunca se saltan su dieta, ni siquiera en ocasiones especiales.


Fuente:
http://www.alimentacion-sana.org


martes, 10 de septiembre de 2013

Te Extraño, Andreas Bocelli

Te extraño
Como se extrañan
las noches sin estrellas
Como se extrañan las mañanas bellas
No estar contigo, por dios
que me hace daño

Te extraño
Cuando camino, cuando lloro, cuando rio
Cuando el sol brilla,
cuando hace mucho frío
Porque te siento como
algo muy mio

Te extraño
Como los árboles extrañan el otoño
En esas noches
que no concilio el sueño
No te imaginas amor,
como te extraño

Te extraño
En cada paso que siento solitario
Cada momento que
estoy viviendo a diario
Estoy muriendo amor
porque te extraño

Te extraño
Cuando la aurora
comienza a dar colores
Con tus virtudes, con todos tus errores
Por lo que quieras
no sé,
pero te extraño

Te extraño
Como los árboles extrañan el otoño
En esas noches
que no concilio el sueño
No te imaginas amor,
cómo te extraño

Te extraño
En cada paso que siento solitario
Cada momento que
estoy viviendo a diario
Estoy muriendo amor
porque te extraño

Te extraño
Cuando la aurora
comienza a dar colores
Con tus virtudes, con todos tus errores
Por lo que quieras
no sé,
pero te extraño


Te extraño, te extraño


Escúchame mar, Luis E. Prieto



Escúchame mar:
ahora me voy. Me voy
pero no te dejo
porque es imposible dejar el corazón y llevarse tan solo el cuerpo...

Me voy hacia tierra adentro
pero llevo pegado a los costados todo tu mundo abierto de promesas
que has dejado colgadas
de mi alma mensajera.

Y llevo tus olas y la furia
de tus vientos contrapuestos,
y la sangre de tus gentes laborantes y de las gentes que se pierden en tu frontera maldita.

Y llevo tu magia y tus misterios, tus colores y el ronroneo incesante
de la música de tu cuerpo
cuando choca con el aire
o cuando besa las arenas soñadoras de las playas recelosas.
Y llevo, sobre todo y más que nada, llevo todas tus promesas y todos tus silencios...

Te llevo, mi mar,
hacia donde la tierra
huele y sabe a materia prometida, donde el viento choca con las rocas
y el agua no tiene salitre
ni peces, ni algas, ni cangrejos...


Pero te llevo hasta la próxima.




lunes, 9 de septiembre de 2013

La sombra del NO...


“No puedo… no debo… no tengo ganas… no sé.
No, no, no... ¿Siempre dices «no»?
Ahora entiendo por qué se te ve tan triste.
Has dejado instalado en tu interior el «NO», y la sombra de esa palabra es alargada.

Destiérrela de una vez por todas o acabará paralizándote”.



La voz del silencio, Andrea Bocelli

Quisiera estar un poco a solas
con los sueños que perdí
Y del misterio del silencio
una voz viene hasta mí
y cobran vida a muchas cosas
que olvidadas ya creí
que están en tu voz

Yo que te quiero tanto
bendigo este silencio
que vuelve a darme la ilusión perdida
retornan a mi alma
las horas de ternura
que junto a ti más disfruté

Por ella se la inmensa pena
de saber lo que es perder
y es siempre tu voz
que llega de la ausencia
envuelta en el silencio
a refugiarse dentro de mis venas

En la voz del silencio
encuentro nuevamente
el ansia loca de buscarte
ilusionado y de morir
en la ternura  de tu amor
en la ternura de tu amor

Quisiera estar un poco a solas
con los sueños que perdí
y cobran vida a muchas cosas
que olvidadas ya creí
y  es siempre tu voz
que llega de la ausencia
envuelta en el silencio
a refugiarse dentro de mis venas

En la voz del silencio
encuentro nuevamente
el ansia loca de buscarte
ilusionado y de morir
en la ternura  de tu amor
en la ternura de tu amor
en la ternura de tu amor


La Isla, Juan Cobos Wilkins



No la busques, la Isla
te encontrará a ti.
En esos bares
en los que siempre cenas solo,
en la obsesión por contemplar un día
la aurora boreal, en las horas
de fiebre cuando desde el escalofrío
de la sábana mirabas
cobijarse de la lluvia
a los inflados gorriones. Incluso
mientras, indiferente, escéptico,
oficias a un dios desconocido.

Donde estés
-entre el tedio o la frivolidad
fugitiva- allí
donde quiera que te escondas,
la Isla encuentra al náufrago.


De "Escritura o paraíso" 1998

¿Por qué los ingleses conducen por la izquierda?

A todo extranjero que hemos pisado suelo británico nos ha ocurrido. El clásico «Look Right» pintado sobre el asfalto de las principales calles londinenses advierte a turistas despistados del sentido inverso de lacirculación de automóviles en este país.



Ya se sabe que si hay tormenta en el canal, el continente puede quedar aislado. Lo que no está tan claro es por qué los británicos conducen por la izquierda y los continentales lo hacen al revés. Existe una explicación inicial basada en la Edad Media y el uso de la espada: como la mayoría de los hombres son diestros, la espada se coloca al lado izquierdo de la cintura para poder cogerla con la mano derecha, por lo que lo ideal sería cabalgar por el lado izquierdo del camino para poder defenderse de quienes vienen de frente, que quedarían a mano derecha y al alcance de la espada.

Es, sin embargo, una tesis que se apoya más en el imaginario y la leyenda que en datos contrastados y que no siempre supera el examen de la lógica. En primer lugar, porque si la razón principal de cabalgar por un lado u otro del camino depende sobre todo de la defensa personal no tiene sentido cabalgar cerca del margen izquierdo si la espada se usa con la mano derecha: cuánto más lejos esté el jinete del margen izquierdo más tiempo tendrá el espadachín para atisbar el peligro y preparar la defensa contra un ataque que le llega por su flanco más débil. Hay otras objeciones a esa tesis, como el hecho de que solo los caballeros iban armados y que los comuneros que guiaban las carretas llenas de mercancías non circulaban por un lado u otro de la carretera en función de cómo utilizar la espada.

Un descubrimiento en Inglaterra en 1998 hace pensar que en la antigua Roma circulaban por el margen izquierdo de las carreteras. Bryn Walters, director y secretario de la Asociación para la Arqueología Romana del Reino Unido, llegó a esa conclusión al descubrirse las canteras romanas de Blunsdon Ridge, cerca de Swindon (140 kilómetros al Oeste de Londres). La antigua carretera romana que llevaba a las canteras tenía mucho más marcadas las ruedas de los carros en un lado de la cerretera que en el otro. Al tratarse de una cantera, lo lógico es pensar que el lado más hundido era el utilizado por los carros que salían de la cantera cargados de piedras y por el otro entraban los carros vacíos. Por eso se sabe que, al manos en esa carretera, los carros circulaban por la izquierda. Pero muchos expertos ponen en cuestión que ese solitario ejemplo local permita afirmar que en todo el Imperio Romano regía la norma obligatoria de conducir por la izquierda.

Otra polémica muy extendida es la de que el papa Bonifacio VIII dictó en el siglo XIII la orden de que los peregrinos que se dirigían a Roma circularan por la izquierda. Peter Kincaid, autor de un detallado estudio sobre las reglas de circulación en el mundo (The Rules of The Road) sostiene que no hay pruebas de que eso sea cierto y que la realidad apunta más bien en dirección contraria porque Bonifacio habría ordenado que los peregrinos que se acercaban al Vaticano por el puente de Sant Angelo lo atravesaran circulando por la derecha.

En su estudio, Peter Kincaid llega a la conclusión de que el factor fundamental que decide por qué lado de la carretera se circula ha sido, por encima de todo, el medio de transporte. El libro de Kincaid está agotado, pero el estudioso canadiense Brian Lucas se ha basado en él para explicar los antecedentes históricos del sentido de circulación en función del medio de transporte elegido. 

Los caminantes tienen la tendencia natural a circular por la derecha.

Los jinetes diestros suelen montar por el lado izquierdo del caballo, sobre todo si llevaban espada porque esta colgaba de su costado izquierdo.Como es más seguro montar y desmontar por el lado que da al margen de la carretera, no por el que da al centro, los caballos se montaban desde el lado izquierdo de la carretera y ese era el sentido lógico de circular.

En los torneos a caballo, en cambio, se circulaba por la derecha porque la lanza se agarraba con el brazo derecho orientada hacia la izquierda.

Cuando se camina llevando a un caballo por las riendas, las personas diestras tienden a coger estas con la mano derecha y caminar en el lado izquierdo del caballo. En este caso la tendencia es a circular por la derecha porque así el caminante queda en el centro de la carretera y controla mucho mejor al caballo al poder ver de inmediato a los vehículos o animales que vienen en dirección contraria.

Y llegamos al punto quizás clave: los carros. En aquellos carros en los que el conductor dirige el vehículo montado en uno de los caballos, como monta por la izquierda del caballo lo lógico es que monte el caballo más cercano al carro y situado en el lado izquierdo del carro. Desde esta posición, la forma más eficaz de controlar visualmente la carretera es circulando por la derecha.

En cambio, si el conductor está sentado en el carro en lugar de estar montando uno de los caballos, lo lógico es que se siente en el lado derecho del carro porque si se sentara a la izquierda tendría más posibilidades de dañar con el látigo a alguien que estuviera sentado a su derecha. Y lo lógico en este caso es circular por la izquierda para controlar la carretera cerca del eje de la vía. En ambos casos el conductior tiende a sentarse lo más cerca posible del eje, con lo que ve mejor y tiene menos posibilidades de dañar con el látigo a un viandante.

Esto explica por qué en unos casos es mejor circular por la derecha o por la izquierda, pero no por qué en unos países se ha impuesto un sistema y en otros países el contrario. 

La división la marcaría el éxito o el fracaso de un nuevo coche de caballos, elConestoga, introducido hacia 1750 por pioneros alemanes en Pensilvania. El Conestoga no se conducía desde el coche, sino con el conductor montado a caballo, por lo que circulaba por la derecha. El éxito del Conestoga llevó a Pensilvania a oficializar la conducción por la derecha, que se acabó extendiendo a los demás estados de Estados Unidos. Según esta tesis, el Conestoga triunfó también en Francia y Napoleón impuso la conducción por la derecha en el país y en el resto del continente.

Otras tesis más romántico-míticas aseguran que Napoleón impuso la conducción por la derecha por tres razones: para llevar la contraria al dudoso edicto del papa Bonficacio VIII; porque Bonaparte era zurdo y montaba a caballo por la derecha del animal; o que impuso la conducción por la derecha como consecuencia de una nueva táctica militar que buscaba sorprender al enemigo.

Lo que sí parece cierto es que a los británicos no les gustó el Conestoga y mantuvieron la tradición de los coches manejados desde el pescante, que circulaban por la izquierda.

Sea como fuere, los países ligados al Imperio Británico tienden a conducir por la izquierda (en azul en el mapa encima de estas líneas) y los demás por la derecha. Hay excepciones. Japón nunca fue dominado por los británicos y conducen por la izquierda. Varios países africanos que sí fueron colonizados por los británicos (Gambia, Ghana, Nigeria y Sierra Leona) cambiaron luego a la derecha para adaptarse a lo que hacían sus vecinos. Ese fue también el caso de Suecia, donde se conducía por la izquierda pero en 1967 cambió a la derecha porque muchas carreteras fronterizas con Noruega y Finlandia pasaban de un país a otro de forma constante y era un galimatías porque el conductor no sabía en qué país se encontraba.

Hay otro tipo de excepciones. Pese a su orgullosa tradición de seguir conduciendo por la izquierda, hay una calle en Londres en la que se circula por la derecha: se trata de Savoy Court, un callejón que lleva a la entrada del mítico Hotel Savoy. La diferencia se impuso con el objetivo de no molestar a quienes entraban en el vecino teatro Savoy.


Fuente:

http://www.abc.es
http://blogs.elpais.com