lunes, 3 de diciembre de 2012

Crónica rosa de grandes científicos

El vodka y Mendeleiev

¿Sabías que el creador de la tabla de los elementos era un experto en esta bebida?


El químico ruso Dmitri Mendeleiev, nacido en 1834, ha pasado a la historia por ser el creado de la tabla periódica de los elementos. Pero Mendeleiev,  que puso orden y cordura en los elemento químicos conocidos con un sistema que se mantiene hasta la actualidad, también ha pasado a la historia por su amor (al menos, científico) por el vodka.
En 1893, Mendeliev se convirtió en director de la Oficina de Pesos y Medidas rusa. Gracias a su pasión por el orden, no sólo le fue confiado este puesto sino también la responsabilidad de establecer unas pautas por las que el vodka podría ser llamado y reconocido como tal.
Hasta entonces, esta bebida (el resultado de la destilación de productos tan dispares como el maiz, la patata y especialmente cereales como el trigo o el centeno) se producía con una acumulación alcohólica que alcanzaba los 50º pero que también podía tener porcentajes mínimos de poco más de 10º. Los rusos denominaban 'vodka' a productos realmente dispares.
Los estudios químicos de Mendeleiev le permitieron llegar a la conclusión de que un grado alcoholico de 40º (es decir, 40 gramos de alcohol por cada 100 gramos de producto) hacía que el calor producido en su consumo fuera el mínimo y, por tanto, se mantuviera al máximo su sabor. Desde entonces, y de forma oficial, el vodka ruso tiene una graduación obligatoria de 40º, algo que han imitado de forma voluntaria fabricantes de otros destilados como whisky, ron o ginebra de todo el mundo.


Pasteur y el alcohol

¿Sabías que la fama de Pasteur le llegó primero por conseguir evitar que el vino se estropeara?



En 1854, Louis Pasteur era un casi desconocido profesor de Química en la Universidad de la ciudad de Lille al que los viticultores locales pidieron ayuda, puesto que estaban muy preocupados por la rapidez con que se estropeaban sus vinos. El futuro inventor de la vacuna de la rabia investigó a conciencia sobre el asunto y consiguió evitar que los caldos de Lille se estropearan.
Inventó un sistema, basado en el calentamiento del producto a bajas temperaturas (exactamente, a 55º) durante un corto espacio de tiempo (unos pocos minutos), que todavía se utiliza en la actualidad para numerosos productos de alimentación, como la leche o las conservas. Los humanos debemos al vino, pues, no sólo la pasteurización sino prácticamente el resto de métodos de conservación que surgieron por el perfeccionamiento de este sistema, que se basa en la eliminación de los microorganismos más nocivos.
Al poco, los cerveceros galos también recurrieron a él para obtener ese remedio mágico para fabricar bebidas que no se estropeaban. El éxito de Pasteur traspasó las fronteras: en 1870 viajó a la fábrica de cerveza Whitebread de Londres para transmitir ese conocimiento sobre la conservación de los alimentos que tantas alegrías ha dado a los consumidores de todo el mundo.


 Einstein y sus mujeres

Einstein no era ni buen padre ni buen esposo, y dejó de prestar atención tanto a su antes adorada pareja como a los dos hijos de ambos. En 1912, cuando todavía estaba casado, retomó un antigua relación con su prima Elsa. Al contrario que Mileva, Elsa era bella y elegante y adoraba las tareas del hogar. Él abandonó a Mariç, de la que se divorció para casarse con su prima.
La concesión del premio Nobel a Albert en 1921 representó para ella una cierta justicia poética... y no sólo poética. En su acuerdo de divorcio, él le concedía la totalidad del monto económico de un posible premio Nobel. De esta manera, cuando ya llevaban tres años divorciados, Mileva Mariç recibió una 'consolación' de 120.000 coronas suecas, una cifra que en la actualidad representaría alrededor de 260.000 euros.
-¿Es verdad que Mileva Mariç, la mujer de Albert Einstein, fue coautora de las principales teorías físicas de Albert Einstein?
Mileva Mariç y Albert Einstein eran amigos, compañeros y colegas científicos. No en vano, Maric era una excelente matemática: fue una de las primeras mujeres en cursar una carrera de ciencias (en su caso, matemáticas y física). Estudiaron juntos desde 1896, en el Politécnico de Berna en Suiza, y aunque al principio no se atrajeron mutuamente en pocos años acabaron enamorados. A principios del siglo ya eran pareja de hecho, conviviendo aun antes del matrimonio.
En sus cartas, llenas tanto de encendida pasión como de profundas discusiones científicas, Albert hablaba en plural de sus investigaciones ("nuestra teoría de las fuerzas moleculares"). Ello ha llevado a algunos historiadores a concluir que las investigaciones del premio Nobel deberían en realidad haber estado firmadas por ambos.
Mariç era una excelente matemática, campo en el que Einstein más flojeaba, y es seguro que ella le fue de gran ayuda en la corrección de pruebas y en parte de sus conclusiones. Sin embargo, nunca reclamó dicho honor y jamás se sabrá por tanto cuál fue su verdadera participación en las teorías del gran científico.

 

 

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