domingo, 7 de febrero de 2016

Los fanzines y la edición subterránea

Los fanzines son revistas realizadas por aficionados con creatividad, frescura e inmediatez como principales ingredientes.


Fanzine es un vocablo de origen inglés que contrae las palabras fan (aficionado) y magazine (revista) es, pues, una revista hecha por aficionados a un determinado tema, como pueden ser cine, música, cómic, literatura, fútbol,… o cualquier otra manifestación cultural más o menos marginal.Generalmente tienen una impresión barata, no cuentan con una periodicidad fija y no suele haber ánimo de lucro. El depósito legal tampoco es común, se trata más de tener algo que decir y lanzarse sin mucho más equipaje al mundo de la edición, con lo que la frescura y la inmediatez está asegurada. 

Mientras las revistas, inmersas en el sistema, se ven condicionadas por intereses económicos y polí- ticos, el fanzine es un acto de expresión subjetiva, personal, pero sincera, coherente y sobre todo apasionada. A todo esto tenemos que sumar su inmediatez y un alto listón de calidad, según los criterios de sus editores. 

El fanzine es el hijo feo y sincero de la revista, que no se preocupa por vender más allá de sus escuálidas ediciones y que lucha entrega a entrega por seguir en la calle, en el bar, en la tienda especializada o en el mercadillo tras ese lector minoritario que comulga en gustos, estéticas e intereses con sus páginas. 

La cantera de diamantes en bruto son un tesoro subterráneo difícil de otear. Un medio con un canal tan minoritario, que por ello se convierte en marginal, recuerda a los circuitos literarios por los que circulan los manuscritos mano a mano. 

La fugacidad de estas ediciones, con un índice de mortalidad prematura altísimo, y su distribución laberíntica hace que el aficionado muchas veces tropiece con esas, generalmente, fotocopias grapadas que le hablan de los grupos que hasta años después no verá en la prensa comercial o en los mass media. 

Los fanzineros marcan sus trabajos con el precio suficiente para recuperarse y sacar otro número, ya que no hay una finalidad econó- mica, aquí las satisfacciones vienen por el trabajo bien hecho, que además del trueque con otros editores y las colaboraciones de sus lectores, representan las mayores alegrías para estos editores subterráneos. 

Necesitamos los fanzines porque nos hablan de la realidad tangible y porque representan otra vía donde la creatividad, la sana irreverencia y la sinceridad serán nuestros compañeros de viaje. 

El hermano rico del fanzine es el prozine, que aunque idéntico en espíritu, utiliza medios profesionales. Así mismo podemos encontrar fácilmente múltiples similitudes con los blogs de Internet, sin dejar de dar constancia a la existencia de los ezines, o fanzines electrónicos en la red, aunque estos se han ido reconvirtiendo en blogs tanto personales como grupales.


Fuente:
Periódico HQT (15 de febrero 2008)


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