sábado, 16 de febrero de 2013

La función del arte (Libro de los abrazos), Educardo Galeano



Diego no conocía la mar. El padre, Santiago Kovadloff, lo llevó a descubrirla. 
Viajaron al sur. 
Ella, la mar, estaba más allá de los altos médanos, esperando. 
Cuando el niño y su padre alcanzaron por fin aquellas cumbres de arena, después de mucho caminar, la mar estalló ante sus ojos. Y fue tanta la inmensidad del mar, y tanto su fulgor, que el niño quedó mudo de hermosura.
 Y cuando al fin consiguió hablar, temblando, tartamudeando, pidió al padre;
- ¡Ayúdame a mirar!


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