lunes, 2 de septiembre de 2013

Juan Salvador Gaviota (fragmento), Richard Bach




¡No seas necio! ¿Qué intentamos practicar todos los días? ¡Si nuestra

amistad depende de cosas como el espacio y el tiempo, entonces, cuando por fin

superemos el espacio y el tiempo, habremos destruido nuestra propia hermandad!

Pero supera el espacio, y nos quedará sólo un Aqui.

Supera el tiempo, y nos quedará sólo un Ahora.

Y entre el Aqui y el Ahora, ¿no crees que podremos volver a vernos un par de veces? Rafael Gaviota tuvo que soltar una carcajada.

-Estás hecho un pájaro loco -dijo tiernamente-.

Si hay alguien que pueda mostrarle a uno en la Tierra cómo ver a mil millas

de distancia, ése será Juan Salvador Gaviota.



-Quedóse mirando la arena-: Adiós, Juan, amigo mío.

-Adiós, Rafa.

Nos volveremos a ver. 

-Y con esto, Juan evocó en su pensamiento la imagen de las grandes bandadas de gaviotas en la orilla de otros tiempos, y supo, con experimentada facilidad, que ya no era sólo hueso y plumas, sino una perfecta idea de libertad y vuelo, sin limitación alguna.

Pedro Pablo Gaviota era aún bastante joven, pero ya sabía que no había pájaro peor tratado por una Bandada, o con tanta injusticia.

-Me da lo mismo lo que digan -pensó furioso, y su vista se nubló mientras volaba hacia los Lejanos Acantilados-.

¡Volar es tanto más importante que un simple aletear de aquí para allá! ¡Eso lo puede hacer hasta un... hasta un mosquito! ¡Sólo un pequeño viraje en tonel alrededor de la Gaviota Mayor, nada más que por diversión, y ya soy un Exilado!

¿Son ciegos acaso? ¿Es que no pueden ver? ¿Es que no pueden imaginar la gloria que alcanzarían si realmente aprendiéramos a volar?

Me da lo mismo lo que piensen. ¡Yo les mostraré lo que es volar! No seré más que un puro Bandido, si eso es lo que quieren. Pero haré que se arrepientan...

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