martes, 19 de marzo de 2013

Los científicos y sus creencias religiosas




A principios del siglo XX, estudios demostraron que los científicos estaban menos inclinados que la población en general en creer en la existencia de Dios. Tiempo después, en una encuesta conducida en 1969 se mostró que el 35% de los científicos no creía que Dios existiera.
Elaine Ecklund, y Christopher Scheitle preguntaron a 2,198 miembros de facultades en las disciplinas de física, química, biología, sociología, economía, ciencias políticas, y psicología de 21 universidades elite de investigación estadounidenses. En general, el 75% de los profesores que se pusieron en contacto completaron la encuesta. Entre las diferentes disciplinas, la incredulidad en la existencia de Dios no fue correlacionada con ninguna área particular de experticia:

Los mas incrédulos eran los de Bilogía con un 41%, seguidos de los Físicos con un 40.8%, los que menos eran los de Ciencias políticas 27%.

A pesar de estas estadísticas, científicos de renombre confirmaron en algún momento de sus vidas, su creencia en Dios y su fe:

Albert Einstein- (1879 – 1955), Premio Nobel de física 1921.
«La ciencia sin religión es renga, La religión sin ciencia es ciega».
«Apenas si calco las líneas que fluyen de Dios».
«Es posible que todo pueda ser descrito científicamente, pero no tendría sentido, es como si describieran a una sinfonía de Beethoven como una variación en las presiones de onda. ¿Cómo describirían la sensación de un beso o el te quiero de un niño?.»
«Ante Dios somos todos igualmente sabios, igualmente tontos.»
«Lo más hermoso que podemos experimentar es lo misterioso. Es la fuente de todo arte verdadero y la ciencia.” “Es más fácil destruir un átomo que un prejuicio».
«Hay dos maneras de vivir una vida: La primera es pensar que nada es un milagro. La segunda es pensar que todo es un milagro. De lo que estoy seguro es que Dios existe.»


Louis Pasteur- (1822 – 1895), uno de los tres fundadores de la microbiología. Produjo la primera vacuna contra la rabia y el proceso llamado pasteurizar.
Católico practicante. «Cuanto más conozco, mas se asemeja mi fe a la de un campesino bretón».
Pasteur murió con el rosario en la mano, después de escuchar la vida de San Vicente de Paul, la cual había pedido que le leyeran, porque pensó que su trabajo, como el de San Vicente, ayudaría mucho a salvar a los niños que sufren.


Arthur Compton- (1892-1962), Premio Nóbel de física 1927 por su descubrimiento del denominado efecto Compton y su investigación de los rayos cósmicos y de la reflexión, polarización y espectros de los rayos X.
«Para mí, la fe comienza con la comprensión de que una inteligencia suprema dio el ser al universo y creó al hombre. No me cuesta tener esa fe, porque el orden e inteligencia del cosmos dan testimonio de la más sublime declaración jamás hecha: “En el principio creó Dios”...»


Ernts Boris Chain- (1906 - 1979), Premio Nobel de medicina 1945 por su trabajo con la penicilina.
«La idea fundamental del designio o propósito ... mira fijamente al biólogo no importa en dónde ponga este los ojos... La probabilidad de que un acontecimiento como el origen de las moléculas de ADN haya tenido lugar por pura casualidad es sencillamente demasiado minúscula para considerarla con seriedad...»


Max Born-(1882 - 1970), Premio Nobel de física 1954 por sus investigaciones en torno a la mecánica cuántica.
«Solo la gente boba dice que el estudio de la ciencia lleva al ateísmo».


Arno Penzias- (1933), Premio Nobel de física 1978 por su descubrimiento de la radiación de fondo cósmica, patrones que otros físicos interpretaron como prueba de que el Universo fue creado a partir de la nada o Big Bang.
«Si no tuviera otros datos que los primeros capítulos del Génesis, algunos de los Salmos y otros pasajes de las Escrituras, habría llegado esencialmente a la misma conclusión en cuanto al origen del Universo que la que nos aportan los datos científicos».


Derek Barton- (1918 – 1998) Compartió el premio Nobel de química en 1969 por sus aportaciones en el campo de la química orgánica en el desarrollo del análisis conformacional.
«No hay incompatibilidad alguna entre la ciencia y la religión... La ciencia demuestra la existencia de Dios».


Christian B. Anfinsen- (1916 – 1995), premio Nóbel de química 1972 por su trabajo sobre la estructura de los aminoácidos y la actividad biológica de la enzima ribonucleica.
«Creo que solo un idiota es capaz de ser ateo».

Arthur L. Schawlow- (1921 - ) Compartió el premio Nóbel de física 1981 por el desarrollo de la espectroscopia del láser.
«Al encontrarse uno frente a frente con las maravillas de la vida y del Universo, inevitablemente se pregunta por qué las únicas respuestas posibles son de orden religioso... Tanto en el Universo como en mi propia vida tengo necesidad de Dios»


William D. Phillips- (1948 - ) Premio Nóbel de física 1997 por su empleo de rayos láser para producir temperaturas de apenas una fracción por encima del cero absoluto.
«Hay tantos colegas míos que son cristianos que no podría cruzar el salón parroquial de mi iglesia sin toparme con una docena de físicos».


Jerome LeJeune-, Padre de la genética moderna, fiel católico, defensor de la vida humana, su causa de beatificación está abierta.
Abundan los científicos que creen en Dios. Ellos son testigos de que, por la ciencia, el corazón humilde descubre la grandeza de Dios. La verdadera enemiga de la fe es la soberbia y no la ciencia.




Al margen de la ciencia hubo también personalidades del mundo de la literatura que manifestaron su creencias. José Saramago escritor, periodista y dramaturgo portugués, ganador del Premio Nobel de Literatura 1998 dijo referente a este tema:


“No creo en dios y no me hace ninguna falta. Por lo menos estoy a salvo de ser intolerante. Los ateos somos las personas más tolerantes del mundo. Un creyente fácilmente pasa a la intolerancia. En ningún momento de la historia, en ningún lugar del planeta, las religiones han servido para que los seres humanos se acerquen unos a los otros. Por el contrario, sólo han servido para separar, para quemar, para torturar. No creo en dios, no lo necesito y además soy buena persona”.  


 Os dejo algunas otras frases suyas:

 
 “Dentro de nosotros existe algo que no tiene nombre y eso es lo que realmente somos”.

 “Ahora, no hay duda de que la búsqueda incondicional del triunfo personal implica la soledad profunda. Esa soledad del agua que no se mueve”.

 “El nombre que tenemos sustituye lo que somos: no sabemos nada del otro”.
 “Es un bosque que navega y se balancea sobre las olas, un bosque en donde, sin saberse cómo, comenzaron a cantar pájaros, debían de estar escondidos por ahí y de repente decidieron salir a la luz, tal vez porque la cosecha ya esté madura y es la hora de la siega...”
 
 “El poder lo contamina todo, es tóxico. Es posible mantener la pureza de los principios mientras estás alejado del poder. Pero necesitamos llegar al poder para poner en práctica nuestras convicciones. Y ahí la cosa se derrumba, cuando nuestras convicciones se enturbian con la suciedad del poder”.

“¿Qué clase de mundo es éste que puede mandar máquinas a Marte y no hace nada para detener el asesinato de un ser humano?”
 “El viaje no termina jamás. Solo los viajeros terminan. Y también ellos pueden subsistir en memoria, en recuerdo, en narración... El objetivo de un viaje es solo el inicio de otro viaje.”

“La derrota tiene algo positivo, nunca es definitiva. En cambio la victoria tiene algo negativo, jamás es definitiva.”

 “Las tres enfermedades del hombre actual son la incomunicación, la revolución tecnológica y su vida centrada en su triunfo personal”.

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