jueves, 27 de diciembre de 2012

Por qué las luciérnagas tienen luz?


Los lampíridos, luciérnagas o los bichos de luz (o gusanos de luz), como popularmente se les conoce, en realidad son escarabajos, y de hecho existen cerca de unas 2000 especies diferentes de luciérnagas. La gran mayoría posee un par de pequeñas alas, una característica que las distingue del resto de los insectos luminiscentes, pero todos cuentan con la capacidad de brillar en la noche mediante la llamada bioluminiscencia.

Habitan en una gran extensión territorial, mayormente en las zonas cálidas y templadas de casi todo el continente asiático y americano. Se trata de un insecto omnívoro y generalmente posee un tamaño de no más de unos 3 cm. (dependiendo de la especie), (no mucho más grandes que un clip de oficina).

Con frecuencia uno puede encontrarlos en las noches de verano, cerca de pantanos o zonas húmedas, pues a las luciérnagas les fascina la humedad. Observarlas brillar en la oscuridad, con diferentes patrones de acuerdo a su particular subespecie, es todo un verdadero espectáculo de la naturaleza. A continuación, veamos entonces por qué brillan las luciérnagas.

Básicamente, las luciérnagas tienen la capacidad de brillar en la oscuridad porque tienen unos órganos especiales que les permite hacerlo. Debajo del abdomen cuentan con una serie de órganos lumínicos y células especializadas que cuando absorben el oxígeno, éste se combina con una sustancia llamada luciferina (productoras de luciferasa). De la reacción química se produce luz y apenas un poco de calor. Si lo quieres con más detalles, a continuación la reacción completa.

La luciferina se combina con el oxígeno y forma una molécula inactiva llamada oxiluciferina. La luciferasa regula la velocidad, acelerando la reacción que ocurre en dos pasos y que da lugar a la luz:

La luciferina se combina con el trifosfato de adenosina, forma adenilato de luciferina y pirofosfato sobre la superficie de la enzima luciferasa. El adenilato de luciferina se mantiene unido a la enzima: luciferina + trifosfato de adenosina ----> adenilato de luciferina + pirofosfato.

 
El adenilato de luciferina se combina con el oxígeno y forma monofosfato de adenosina y oxiluciferina, la luz se emite y la oxiluciferina y el monofosfato de adenosina se liberan de la superficie de la enzima: adenilato de luciferina + O2 ----> oxiluciferina + monofosfato de adenosina + luz.

La longitud de onda de la luz que se emite oscila entre los 510 y 670 nanómetros, teniendo un color amarillo pálido, rojizo o verde claro. Además, estas células especializadas capaces de formar la luz, también tienen cristales de ácido úrico en los que se refleja la luz lejos del abdomen. Por último, el oxígeno se suministra a las células a través de un tubo en el abdomen llamado la tráquea abdominal.

Este proceso es conocido como la bioluminiscencia y también es desarrollado por muchos otros organismos, especialmente en formas de vida marina. En las luciérnagas es muy característico y lo hacen para atraer a la pareja al momento de copular. Un dato sumamente interesante es que el gen responsable de esta sorprendente reacción química se ha logrado aislar por los científicos y, luego de colocar esta pieza de ADN en otros organismos y que esta funcione, se la ha utilizado como una especie de gen reportero, sirviendo para seguir la síntesis y la expresión o las reacciones de otros genes en otros organismos.


La vida de la luciérnaga dura dos años. Durante las semanas finales de junio, el mes de julio y las primeras semanas de agosto estas luminosos animales están más presentes. Según la zona geográfica y las condiciones meteorológicas, las larvas pasarán al estado de pupa. A las pocas horas las luciérnagas hembras comenzarán su cortejo luminoso, curvando su cuerpo para mostrar las placas luminosas de la parte inferior del abdomen. Una vez que consiguen llamar la atención de un macho, se aparean y realizan la puesta de unos 50 a 150 huevos. Aproximadamente a los 30 días las larvas eclosionan.
Las hembra muestra la lucecita poco después del atardecer, hacia las 10 de la noche en las cortas noches de verano, y es posible contemplarla hasta después de medianoche. Usualmente permanecen en el suelo aunque no es extraño que trepen por alguna hierba o las piedras de los muros. En general, buscarán posiciones desde donde su lucecita sea visible, curvando su abdomen, de manera que los farolillos queden al descubierto.
Durante su primer otoño, las larvas se dedicarán a buscar caracoles, pudiendo mudar una o dos veces, hasta que con los primeros fríos entran en estado de hibernación bajo troncos, piedras u hojarasca. 



A partir de la primavera, la larva experimentará sucesivas mudas que le llevarán hasta alcanzar un tamaño próximo al definitivo a finales de septiembre u octubre, cuando hibernará por segunda vez.
Las luciérnagas son unos depredadores especializados en caracoles y babosas. Una vez que ha localizado a su presa se monta sobre ella para inmovilizarla asestándole un mordisco con sus mandíbulas. Durante su desarrollo, una larva de la luciérnaga puede comer más de setenta caracoles. 

Luciérnagas en boques del Japón Taringa

La luciérnaga más frecuente en Europa se denomina Lampyris noctiluca. Pero en los países mediterráneos es posible encontrar otras especies. El mundo de las luciérnagas es apasionante y ocupa numerosos estudios como por ejemplo el proyecto: ¿Has visto una luciérnaga? . Aunque es al mismo tiempo algo desconocido como demuestra el hecho de que en el año 2008 se haya descrito una nueva especie en Portugal, Lampyris iberica, al que parecen corresponder las citas precedentes de Lampyris noctiluca. Esto supone que es posible que en España esté presente esta nueva especie y que haya que determinar si las citas de Lampirys noctiluca corresponden a la especie centroeuropea o a esta nueva especie ibérica.





La fábula de la serpiente y la luciérnaga



Cuenta la leyenda que una distraída luciérnaga volaba absorta en el bello paisaje que la rodeaba. 
Sus ojitos contemplaban cada flor que encontraba a su paso y su sonrisa resplandecía tanto como la luz que ella desprendía.

De pronto, escuchó un chasquido a su espalda, la luciérnaga se quedó paralizada pero armándose de valor decidió mirar a su espalda y descubrir que era lo que había sucedido.

Al girarse, la luciérnaga descubrió dos puntos rojos que la miraban fijamente y dos largos colmillos dispuestos a morder nuevamente. Ante sus ojitos una enorme serpiente se disponía a atacarla otra vez. La luciérnaga comenzó a volar apresuradamente y la serpiente la persiguió sin apartar su mirada de la luz que desprendía.

Pasaron los días y la huída empezó a ser insoportable, la luciérnaga no podía pararse ni un instante a descansar, pues la serpiente siempre estaba al acecho.

Un día la luciérnaga decidió dejar de huir y le dijo a la serpiente:

- ¿Puedo hacerte tres preguntas? – dijo nerviosa la luciérnaga-.

- No acostumbro a tener tantas consideraciones con la comida, pero como te voy a devorar… pregunta lo que quieras.- contestó la serpiente mientras sonreía-.

- Gracias, - dijo la luciérnaga-¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?.

- No.

- Y… ¿Te he hecho algún daño?

- No.

- Entonces… ¿Por qué quieres acabar conmigo?

- Porqué… no soporto verte brillar.- sentenció la serpiente-.

Moraleja

Muchos de nosotros nos hemos visto envueltos en situaciones donde nos preguntamos: ¿Por qué me pasa esto si yo no he hecho nada malo, ni daño a nadie? Es sencillo de responder... Porque no soportan verte brillar!!! Cuando esto pase, no dejes de brillar, continúa siendo tú mismo, continúa y sigue dando lo mejor de ti, sigue haciendo lo mejor, no permitas que te lastimen, no permitas que te hieran, sigue brillando y no podrán tocarte... porque tu luz seguirá intacta. Tu esencia permanecerá, pase lo que pase..... Se siempre auténtico, aunque tu luz moleste a los depredadores!!



Luciérnagas en la poesía

Luciérnagas

A las cinco de la tarde
Cuando el resplandor se queda sin brillo
Y el jardín se sumerge en el último hervor dorado del día
Oigo el grupo bullicioso de niños
Que salen a cazar luciérnagas.

Corriendo sobre el pasto
Se dispersan entre los arbustos,
Gritan su excitación, palpan su deslumbre
Se arma un círculo alrededor de la pequeña
Que muestra la encendida cuenca de sus manos
Titilando.

Antiguo oficio humano
Este de querer apagar la luz.

¿Te acordás de la última vez que creímos poder iluminar
la noche?

El tiempo nos ha vaciado de fulgor.
Pero la oscuridad
Sigue poblada de luciérnagas.


Gioconda Belli





Baile de luciérnagas, Elena Castillo Castro

 

Baile de luciérnagas, Elena Castillo Castro
Editorial: Ediciones Kiwi
261 páginas


Alexandra Meynel ha sobrevivido a un accidente de tráfico que se ha llevado a sus padres y la ha dejado sola. Ahora su hogar será el internado de jovencitas y caballeros de Macclesfield, donde estudió su madre de joven, donde estaba previsto que ella estudiara y donde finalmente se ha mudado. No es un lugar en el que encaje muy bien, a pesar de que no tarda en hacer amigas: Shannon y Mel la aceptarán desde el primer momento, aun siendo dos chicas totalmente distintas a Alex. Por otra parte, la chica conoce a un misterioso joven de ojos azules y pelo rubio que parece tener el don de encontrarla siempre a ella, pero de saber cómo no ser encontrado. Albert será un respiro de aire fresco para Alex y poco a poco comenzará a sentirse atraída por él. Sin embargo, el chico tiene un secreto que supondrá el fin de la recién estrenada alegría y ganas de vivir de Alex.

"Dios no me había dotado con el don del baile. No sabía muy bien qué dones había puesto Dios en mí. Ni el don de la belleza como a Mel, ni el de la seguridad como a Shannon. Eso estaba claro. Pensé que era el don de la resistencia, antes tenía resistencia corriendo y ahora era resistente a los accidentes. El don de la resistencia."



Fuente:
culturizando.com
mundo-geo.es 



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