miércoles, 29 de agosto de 2012

Historia de un paraguas

 
Este accesorio tan difundido en nuestros días, durante largo tiempo fue una seña de dignidad, extendiéndoselo sobre las estatuas y las divinidades. En gran cantidad de monumentos Egipcios, Asirios y Persas, se ven reyes rodeados de servidores que sostienen un quitasol. No hace mucho, en ciertas regiones se veían vendedores ambulantes que en una funda de cuero lleno de paraguas a modo de flechas bajo el brazo, pregonaban  su mercancía para atraer la atención, en España. Al evocarlos pensamos en todos los hombres que le precedieron en la invención y en la venta de paraguas, y nos sentimos atraídos hacia una época muy lejana de la historia

 El paraguas es un invento curioso por su nombre, su historia y su diseño. Es uno de esos objetos que lleva con nosotros miles de años sin apenas cambiar de aspecto: otros inventos han variado radicalmente su forma en pocos años, pero los paraguas de hace siglos son casi indistinguibles de los de ahora. Fíjate en este anuncio de la empresa inglesa Kendall & Sons Ltd. del siglo XVIII:
 Sin embargo, el año del anuncio, 1756, es “ayer por la mañana” comparado con la historia del paraguas, que tiene unos 2.400 años y fue inventado en China.



Otros pueblos habían usado instrumentos para protegerse de los elementos como el sol y la lluvia, por supuesto: eso ha venido sucediendo desde que existe la humanidad. Pero es que lo que inventaron los chinos fue un paraguas en toda regla: con varillas formando un armazón…¡y plegable, como los de ahora!
De hecho, el paraguas es un buen recordatorio de cómo nuestro etnocentrismo cultural es una solemne estupidez. Piénsalo: alrededor del año 600 a.C. tenemos descripciones de un paraguas en China. En un manual de ceremonias, el Zhou-Li (Los Rituales de Zhou), se describe cómo colocar un objeto que cubre al Emperador en sus apariciones. El objeto tiene 28 varillas arqueadas y cubiertas por una tela. Las varillas están unidas a un palo de madera que puede deslizarse dentro de un cilindro hueco, colapsando las varillas y cerrando el objeto…Las diferencias con nuestros paraguas de ahora son mínimas.
El propio ideograma chino para el paraguas ha tenido pocos cambios a lo largo del tiempo. Como probablemente sabes, muchos caracteres chinos, aunque en su inicio eran idealizaciones de los objetos que representaban, han ido cambiando hasta que el “dibujo” es irreconocible. Pero fíjate en el de paraguas…es fácil de ver que es simplemente un paraguas idealizado:

Ideograma de paraguas



No está muy claro de dónde sacaron sus inventores la idea de crear un armazón de madera con una tela por encima y, desde luego, no sabemos el nombre del inventor. Se piensa que el origen puede ser, por un lado, el utilizar ramas de árbol (las varillas de madera y la fronda en vez de tela) o tal vez, por otro lado, las tiendas de campaña. Al fin y al cabo, el paraguas es algo así como un “techo de tienda de campaña portátil”.
En cualquier caso, el paraguas se utilizaba en China para protegerse tanto del sol como de la lluvia, pero sólo las personas de alto linaje lo usaban (no necesariamente la realeza, pero desde luego no los campesinos). En aquella época, construir un objeto de esas características (especialmente el sistema de madera plegable y la seda que se usaba para cubrirlo) era costoso y requería gran habilidad, de modo que los paraguas eran objetos de lujo: los pobres se cubrían con capas de agua o se mojaban.
Sin embargo, aunque en Europa se utilizaban diversos objetos para cubrirse del sol (ninguno de ellos plegable), el concepto de sujetar algo sobre la cabeza para no mojarse era desconocido. Los viajeros occidentales relataban tras sus viajes las extrañas costumbres de los pueblos asiáticos (como los japoneses, los indios y los siameses) que los utilizaban con regularidad en sus ceremonias. Aunque el diseño chino llegó a Persia y eventualmente a Europa a través de la Ruta de la Seda, había un problema fundamental para su popularización, más allá de la dificultad de su construcción: la imagen.
Los europeos, ya desde la Antigua Grecia, habían asociado el parasol (y el paraguas se parecía mucho) a las mujeres. De hecho, existe incluso algún texto de Anacreonte en el que se afirma que el que un hombre lleve un paraguas es una muestra de afeminamiento. De modo que las mujeres griegas llevaban parasoles, como las etruscas y las romanas, pero los hombres no: las gruesas capas de agua eran su única defensa contra la lluvia.
Pero es que el propio concepto de utilizar el paraguas para resguardarse de la lluvia no era común en Europa: como hemos dicho, lo que se utilizaban eran parasoles. Aunque en castellano la palabra “paraguas” es de etimología evidente y referida a la lluvia, fíjate en la palabra en inglés: umbrella, que viene de umbra en latín, “sombra”.
De hecho, el umbracullum (un gran parasol) era y es utilizado para dar sombra al Papa, uno de los pocos hombres en utilizar un instrumento así en la Europa medieval. No sólo eso: el escudo de armas del Vaticano durante la sede vacante (el período de tiempo entre dos papas) sigue teniendo hoy en día el umbracullum papal:
 



Poco a poco, finalmente, el paraguas (para protegerse del sol) fue entrando en Europa y haciéndose popular. Al principio se extendió por Italia y Francia…para el regocijo de los ingleses, que se reían y consideraban a sus vecinos del sur afeminados por utilizarlos. En el siglo XVII ya era relativamente común en el sur de Europa.
En Inglaterra el paraguas tuvo que luchar contra esa asociación femenina durante mucho tiempo. Aún en 1706 los diccionarios lo describían como una “pantalla usada comúnmente por las mujeres para protegerse de la lluvia”. Uno de los primeros hombres en utilizarlo abiertamente en Londres fue el doctor Jonas Hanway (el que aparece en el anuncio de 1756), que sufría las burlas de los londinenses cada vez que llovía y salía a la calle con su paraguas. Otro inglés, John Macdonald, relata cómo incluso en 1770 la gente se reía de él y le gritaban, “¡Eh! ¡Francés! ¿Por qué no llamas a un carruaje para no mojarte?”

En el siglo XVIII los paraguas eran muy dificiles de usar, pues eran grandes, pesados e incomodos. Con su baston y sus varillas de caña o de ballena, y su cubierta de seda (o lienzo) engrasada, era dificil de abrir una vez mojado, y ademas solia gotear sobre el portador. Aun asi fue ganando popularidad, pues costaba menos que alquilar un coche en dias de lluvia. De ahi que se multiplicaran los fabricantes y los vendedores, y que los inventores trataran de mejorarlo.

De modo que podemos considerar el final del siglo XVIII como el momento en el que, ya en toda Europa, se considera el paraguas como un objeto cotidiano y las tonterías se acaban. Poco a poco fueron mejorándose los materiales, hasta llegar al metal y las telas baratas que usamos hoy en día (por no hablar de la fabricación en serie) que han hecho del paraguas un objeto ubicuo…pero, curiosamente, igual que los tiburones son casi iguales que hace millones de años, el paraguas es prácticamente igual en diseño al que describe el Zhou Li.
Por cierto, no sólo se ha utilizado el paraguas a lo largo de la historia para protegerse del sol o la lluvia: también ha sido un arma. Por ejemplo, el disidente búlgaro Georgi Markov fue asesinado en 1978 por un agente de la KGB…¡con un paraguas! Markov estaba esperando al autobús cuando un extraño le pinchó con la punta de un paraguas en el muslo, aparentemente sin querer. El extraño se disculpó y se fue…tras dejar, con la punta del paraguas (en la que había una jeringuilla) una bolita de platino-iridio con ricina, un veneno potentísimo del que, aún hoy, no se conoce un antídoto. ¡Ojito con los paraguas!



Superstición

Estamos llenos de supersticiones y una de ellas, es la de no abrir el paraguas o sombrilla dentro de casa, bajo un techado, o en un recinto cerrado y tampoco en el vestíbulo o porche, aunque no vivamos en este sitio, si lo hacemos estamos invocando a dioses malignos y la luz eterna de los moribundos. Se dice que abrirlos es dar paso a nuestra mala suerte, esto ya en la antigüedad o mejor dicho en el siglo XVII, que fue cuando se introdujo de oriente los paraguas en Europa ya se incorporaron con algunas de estas supersticiones, ya que era un objeto algo peligroso con un diseño de acabado en puntas y al abrirlo sus varillas metálicas también podían ser motivo de un accidente, y muchas  estas supersticiones ha llegado a nuestros días y aun tenemos este miedo a hacer algunas de estas cosas ya que siempre se ha dicho, mas vale prevenir que curar. También el girarlo muchas veces dando vueltas en si mismo, hacer esto espanta a la suerte, tampoco se puede poner encima de la cama o de una mesa, trae desgracias, puede desencadenar alguna muerte cercana o adelantar la de un enfermo, hay que ponerlos en los paragüeros un objeto creado expresamente para ello. Pero sin embargo, si  a alguien se le olvida en un lugar extraño o lo pierde, significa que le esperan agradables sorpresas.

Paraguas o quitasoles en la pintura:
 El Quitasol es una obra de Goya que data de 1777 de óleo sobre lienzo con unas dimensiones 104×102 cms y se encuentra actualmente en el Museo del Prado

El Quitasol

Las mujeres desempeñaban un papel muy importante en las obras de Goya: bailando, vendiendo flores….La mujer del famoso cuadro del pintor adopta su postura con una sonrisa encantadora. Este tapiz debía colgarse encima de una puerta, motivo por el cual Goya colocó a la joven beldad sobre un montículo cubierto de césped, desde el que dirige su mirada hacia el espectador, plenamente consciente de su belleza. Su acompañante protege su delicada piel del sol abrasador con el parasol.
Ella sostiene en la mano el abanico cerrado, accesorio imprescindible de las mujeres españolas en la época de Goya como si fuera un cetro. Los abanicos, que solían estar decorados suntuosamente y con muchos colores, no sólo servían para refrescarse, sino que además constituían un medio de comunicación, ya que cada movimiento, cada abertura y cada cierre, tenía un significado. Mediante este lenguaje conocido por todas las clases sociales, la dama podía hacer una señal secreta de invitación al hombre elegido, así como un desaire.



Vertumno y Pomona
Sin embargo, es Vertumno y Pomona de Jean Ranc, un cuadro de estilo Neoclásico, el que más a menudo se ha citado como antecedente del Quitasol. Hay que recordar, además, que Ranc fue uno de los pintores que trabajó para los primeros borbones españoles —comenzando por Felipe V—, importando el gusto neoclásico y el colorido armonioso y elegante para la pintura española regia. Todo ello muestra que el tema del galanteo entre dos jóvenes con parasol de por medio era un lugar común en la pintura galante del siglo XVIII.
La originalidad de Goya hay que buscarla en la espontaneidad, realismo y naturalidad con que Goya hace aparecer la anécdota, la expresión de una cercanía al espectador que consigue con el tamaño de las figuras (en los cuadritos de gabinete rococó son pequeñas y rodeadas de naturaleza), la composición academicista, neoclásica, y sobre todo con la mirada directa de la joven sonriendo al espectador, a quien hace cómplice del posible galanteo.
En cuanto a la composición, las líneas de fuerza dibujan casi un triángulo equilátero en el que se enmarca la muchacha. Esta figura geométrica expresa una gran serenidad. Por otro lado, todas las miradas convergen en el rostro de la joven, matizado por una sombra filtrada de suaves tonos verdes creados por el color de la sombrilla. El óvalo de la joven es una elipse regular y en ella se cruzan dos diagonales determinadas por la dirección de la mirada del mozo y la línea del muro de la izquierda, cuya perspectiva se ha forzado para que esta diagonal incida en el buscado centro de atención del cuadro.
El color en este cuadro, al igual que el de todos los cartones para tapices, es luminoso y contrastado de vivos tonos, como en el resto de los cartones. Pero es un colorido en el que destaca sobremanera el estudio lumínico, como ocurría en El bebedor (1777), con el que hacía pareja, al situar el rostro de la dama —como se dijo— en el centro de convergencia de las líneas que estructuran la composición. La faz de la damita se sitúa en primer término, pero en zona de sombra. Los fuertes contrastes de tonos en el hombro del mozo y la matizada difusión de la luz sombreada en el rostro de la joven, están resueltos con una maestría poco común.


 Leonid Afremov
Nació en 1955 en la ciudad Bielorusa de Vitsyebsk.
Sus cuadros son realmente originales y, en un estilo que se clasificaría cómo neoimpresionista, describen personajes y paisajes de gran belleza.
Tienen un toque especial, seguramente derivado de su amplísima gama de colores y de que no utiliza pinceles, sino pequeñas paletas, que le dan un original relieve a sus cuadros.

 
Clásicos del cine:




Y ¿quien no recuerda esta escena?  



Y por último, os dejo unas imágenes de unos paraguas muy, pero que muy originales...














El Nubrella es una burbuja impermeable que cubre la cabeza y los hombros sujetadas por una correa que envuelve el hombre alrededor del portador.
El paraguas de 40 libras británicas (unos 64 USD), puede resitir vientos de hasta 80 km/h, incluso puede ser utilizado por los ciclistas para mantenerlos secos en el camino.
Y cuando la lluvia termina, el Nubrella se puede deslizar tras la cabeza.
El inventor Alan Kaufman, de 49 años, de Florida, dijo: “La mayor ventaja es que el usuario no tiene que llevar nada cuando no está en uso, ya que va detrás de la cabeza como una capucha“, según reporta The Sun.
Afirma que ahora la gente puede andar en bicicleta y trabajar al aire libre por completo ya que tiene manos libres y se puede mantener protegido.
Alan cree que su creación podría ser útil para cualquier persona que trabaja al aire libre, pero no tiene una mano libre para cargar un paraguas.
Dijo: “Millones de personas están obligadas a trabajar al aire libre, sin importar cuáles son las condiciones y simplemente no pueden sostener un paraguas y llevar a cabo sus tareas

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