viernes, 22 de marzo de 2013

Solo en sueños, Jaime Sabines





Sólo en sueños,

sólo en el otro mundo del sueño te consigo,

a ciertas horas, cuando cierro puertas

detrás de mí.

¡Con qué desprecio he visto a los que sueñan,

y ahora estoy preso en su sortilegio,

atrapado en su red!

¡Con qué morboso deleite te introduzco

en la casa abandonada, y te amo mil veces

de la misma manera distinta!

Esos sitios que tú y yo conocemos

nos esperan todas las noches

como una vieja cama

y hay cosas en lo oscuro que nos sonríen.

Me gusta decirte lo de siempre

y mis manos adoran tu pelo

y te estrecho, poco a poco, hasta mi sangre.

Pequeña y dulce, te abrazas a mi abrazo,

y con mi mano en tu boca, te busco y te busco.

A veces lo recuerdo. A veces

sólo el cuerpo cansado me lo dice.

Al duro amanecer estás desvaneciéndote


y entre mis brazos sólo queda tu sombra.







Solo por ti, Calle Salvador



Ves, aunque intento no logro olvidar,
Mil pretextos que llego a encontrar,
Para no sacarte de mi ser.

Ves, que el otoño acaba de llegar,
Y me pesa ya la soledad,
El silencio me llega a asustar...

Pero en el retiro y en mi libertad,
No puedo despegarme del pasado que me hace pensar...
Por un solo instante que hay en mi verdad
Y no encuentro un resquicio desde donde yo pueda escapar...

Solo por ti,
Se clavan los minutos y no estas aquí,
Las noches son eternas sin refugio y sin ganas de seguir.

Y no es por mí,
De veras que lo intento y no logro sentir,
Sentir que no estás cerca,
Tan lejos de mí, no es por mí...
Solo por ti, solo por ti, solo por ti...

Si, es cierto que no supe aguantar,
Y morder las ansias de volar
Por creer en otra realidad.

Pero en el retiro y en mi libertad,
He llegado a pensar que no debí creer esta verdad.
Y no encuentro ni un resquicio por donde yo puedo escapar...

Solo por ti,
Se acaban los minutos y no estas aquí,
Las noches son eternas sin refugio y sin
ganas de seguir.

Y no es por mí,
Deberás que lo intento y no logro sentir,
Sentir que no estás cerca,
Tan lejos de mí, no es por mí...
Solo por ti, solo por ti, solo por ti...

El regreso del boomerang



Un bumerán o boomerang es un arma arrojadiza, propia de los indígenas de Australia, formada por una lámina de madera curvada de tal manera que, lanzada con movimiento giratorio, puede volver al punto de partida. Se utiliza para aturdir y, en casos excepcionales, matar a pequeños animales u hostigar a la infantería enemiga durante la batalla. Existen muchos materiales válidos para construir un bumerán: madera, plástico, cartón, fibra de carbono, aluminio.

Consiste en un palo de una longitud variable, pero raramente superior a 50 cm, ligeramente curvado en ángulo hacia su mitad (lo que le confiere el efecto necesario para describir vuelos circulares). Puede ser redondo o con los bordes afilados, aunque también existen modelos con forma de aspa.
Su capacidad de describir vuelos de ida y vuelta se debe a su curvatura y tallado; pero también en gran medida a la habilidad y la técnica del lanzador.
Lo mismo que otras armas de gran implantación, como el arco o la jabalina, el búmeran es muy antiguo y conocido en prácticamente todos los continentes, no únicamente en Australia como erróneamente se cree. Existen bajorrelieves y dibujos de cazadores y soldados utilizando bastones arrojadizos en el Antiguo Egipto. Por su parte san Isidoro de Sevilla escribía en su enciclopedia la descripción de esta arma, su utilización para herir o atontar y su capacidad para volver hacia su lanzador cuando no encontraba blanco.
No todos los artefactos denominados comúnmente bumerán retornan al lanzador. Los que eran utilizados para la caza por los aborígenes australianos no retornaban y su nombre no era bumerán, sino kylie. También, los que no vuelven son denominados "killing sticks". Tienen un metro de altura, y son curvados y de gran peso, hasta 6 ó 7 kilos. El uso de los kylie cesó cuando se impusieron otras armas de caza al revelarse como más eficientes, por ejemplo arco y flechas.
Los "killing sticks" no son exclusivos de Australia; el más antiguo que ha podido ser fechado hasta ahora fue encontrado en Polonia en el año 1987. Han sido encontrados en los cinco continentes, incluso los había en la tumba de Tutankamón, hace ya más de tres mil años. El uso principal dado a los bumeranes en el antiguo Egipto fue el de arma de mano.
También en Atapuerca se han encontrado "killing sticks", siendo su mejor descripción en castellano: "garrotes equilibrados", susceptibles de ser utilizados en la caza y en la guerra.
No hay fechas exactas ni unanimidad, del primer "killing stick" con la capacidad de "retornar al punto de lanzamiento", siendo evidentemente mucho más reciente que los hallazgos de Atapuerca y Polonia.
La práctica deportiva se ha desarrollado en el siglo XX, siendo un simple juego de habilidad entre jóvenes guerreros cuando no cazaban. A principios del siglo xx el mayor vuelo rara vez superaba los 30 metros, en 1950 eran 50 metros y Herb Smith, el gran primer divulgador del bumerán, subió la distancia a los 100 metros en unos pocos años de dedicación: el 17 de junio de 1972.
El 18 de marzo de 2008, el astronauta japonés Takao Doi observó, en un experimento en la Estación Espacial Internacional, que los bumerán también volvían al lanzador en gravedad cero. Este experimento no tuvo validez a causa de su lanzamiento dentro de la nave por lo cual el retorno se basó en el efecto aerodinámico del doblez de las alas, siendo modelo de cartulina, y en el aire presente dentro de la nave.
A quien realmente le corresponde el honor de ser el primer astronauta que realizó dicho experimento fue Jean-Francois Clervoy en la estación MIR en 1997. El fue mucho más preciso y técnico con la realidad en comparación con el astronauta japonés Takao Doi, al ser plenamente consciente de que el retorno era fruto de la aerodinámica , en ningún caso de la microgravedad creada por el bumerán en su rotación.


Pero ¿cómo hace para volver? Cuando se lanza un trozo de madera no vuelve. Entonces, ¿por qué vuelve éste?
El brazo del lanzador ha de imprimirle velocidad y, a la vez, dotarlo de giro, de tal manera que esta velocidad angular haga que el bumerán gire sobre su eje como un molinillo o una hélice, con un plano de giro que sea practicamente perpendicular al de desplazamiento. Pero sin despreciar la pericia del lanzador, que ciertamente es importante, éste no hace más que aprovechar correctamente las características del objeto que tiene en sus manos.

bumerán: brazos y perfilesDos componentes del diseño dan al bumerán la capacidad del vuelo circular:



  • la disposición de los brazos
  • el perfil de la superficie
  • Durante el vuelo el bumerán gira rápidamente sobre sí mismo unas 10 revoluciones por segundo gracias a la disposión de sus brazos en forma de hélice, y los perfiles de los brazos —más gruesos en la parte delantera que en la trasera— crean el mismo efecto de sustentación en las alas que hace que los aviones vuelen.Y es el propio movimiento de giro el que crea la precesión giroscópica, que es la que tira del bumerán hacia una trayectoria circular. De la misma manera que opera en un frisbee (plato volador) o en una peonza. En todos estos casos la fuerza sustentadora del aire o del suelo y la propia gravedad operan sobre el plano de giro y fuerzan un movimiento circular.




    Nota sabionda: Si el bumerán fuera perfectamente simétrico y especular en todos sus aspectos no volvería sino que se iría en la dirección que lo lanzáramos sin parar de girar, pero en línea recta.

     Bumeráns más antiguos no poseen estos diferentes perfiles aerodinámicos, pero crean el mismo efecto con un brazo más largo que el otro. Así la diferencia de peso y longitud hace la misma función.

    Hay bumeranes para diestros y bumeranes para zurdos. Se diferencian en que intercambian los perfiles de un brazo del bumerán al otro.



    EL BOOMERANG
      Leyenda australiana
    Una noche, algunos aborígenes estaban sentados cerca de un arroyo y miraban brillar la Luna nueva en el cielo. -¡Oh! La Luna se parece exactamente a un boomerang, exclamó uno de los niños. Hace mucho tiempo atrás en el mundo, antes que el hombre fuera como es ahora, Byamee, el gran espíritu, escuchó al canguro, el águila, el emú y el koala conversando juntos. Los animales en esos remotos tiempos pasados eran mucho más veloces y fuertes de lo que lo son hora, y cada uno de ellos empezó a pensar que era tan poderoso como el propio Byamee. Byamee organizó una competencia invitando a todos a participar en ella. Al canguro le tocó el primer turno. Dio un inmenso salto y pasó sobre el árbol más alto. Entonces el águila expandiendo sus grandes alas voló tan alto que solo Byamee podía verla. El próximo fue el emú. Estiró sus tremendas piernas y corrió tan rápido, que sólo un delicado ojo podía seguirle. Vino entonces el turno del koala. Escaló hasta la punta del más alto eucalipto, manteniéndose firme con sus pequeñas garras. Cuando cada uno de ellos hizo lo mejor posible, esperaron ansiosos para ver qué podría hacer Byamee. Le vieron ir hacia el fuego y elegir cuidadosamente el boomerang más largo. Lo tomó firmemente en su mano por un momento, y entonces lo tiró con tal fuerza que llegó al cielo y ahí permaneció. Byamee fue el más grande entre todos ellos. Y así es como la Luna llegó al cielo.



    Fuente:
    http://www.sabercurioso.es
    http://es.wikipedia.org
    https://leemos.wikispaces.com



    El origen de los post-it



    Los post-it o pósit son unas pequeñas hojas de papel autoadhesivo de varias dimensiones, formas y colores, aunque predominan los amarillos. Se usan para escribir notas recordatorias, para pegarlas después en cualquier tipo de superficie. Luego de usadas, pueden despegarse fácilmente. Esto es gracias al adhesivo "poco pegajoso" que contienen, compuesto por microesferas copolímeras de acrilato.

    Representan la pesadilla de quienes realizan el aseo de las oficinas y la obsesión de los que hacen listas de todo. Los Post-Its han sido producidos por 3M por billones desde que fueron inventados accidentalmente, en 1974.

    El Dr. Spence silver, científico de 3M, encontró algo notablemente distinto de lo que estaba buscando cuando trataba de mejorar los adhesivos de acrilato. Era un adhesivo que se formaba a sí mismo en pequeñas esferas y no se pegaba con mucha fuerza cuando se aplicaba a los soportes de cintas. Una vez inventado este adhesivo tan especial, la cuestión que se le planteaba a Silver era que hacer con él.

    El producto definitivo definitivo fue descubierto por Art Fry, investigador que había asistido a uno de los seminarios de Silver y estaba intrigado por el extraño adhesivo. La intensa curiosidad de Fry, su predilección por las soluciones prácticas y frustración que sentía por el hecho de que el papel separador de páginas cayera constantemente de su libro de himnos, le hizo descubrir que el adhesivo de Silver podría servir como separador más fiable e ideo el concepto de Post-it Notas adhesivas.

    1978 Después de realizar muchos estudios para ver las diferentes reacciones que causaban los Post-it Notas, los responsables del producto obtuvieron diferentes éxitos dependiendo de que tipo de persona los utilizarían. Ellos viajaron a diferentes partes de Estados Unidos e hicieron un gran esfuerzo en mostrar el producto y darlo a conocer. Llenaron a los distribuidores de oficina de muestra y fue asombroso demostrar que el 90% de los consumidores que probaron el producto dijeron que lo comprarían, la dirección de 3M decidió seguir adelante con el lanzamiento del producto… un producto que ha revolucionado el mundo de la comunicación

    1980 Post- it Notas se lanzaron en EEUU. Con un enorme éxito ya que vino a revolucionar el mundo de la comunicación.

    1981 Post it Notas se introdujeron en Canadá y Europa.

    1990 Post-it Notas celebra su décimo aniversario y es reconocido como una de las marcas TOP de los consumidores de la década.

    En el año 2010, 30 años después de su creación, 3M lanza al mercado una versión mejorada de los clásicos post-it, conocida como Super Sticky, la cualidad especial de estos nuevos post-it es que se adhieren un poco más fuerte que los anteriores, pero aún sin ser dañinos para el papel receptor del post-it. Esto es útil, por ejemplo, para adherirlos sobre superficies más porosas, tales como papel de diario, o papel de menor calidad, en los cuales el post-it clásico tiene un grado de adherencia menor. Así ofrecen una adhesión más firme y duradera que en la versión anterior.


    3M vende el producto a más de 100 países, en 62 colores diferentes.



    Fuente:

    http://es.wikipedia.org
    http://www.culturizando.com


    miércoles, 20 de marzo de 2013

    Estopa, La primavera

    Será que se nota el paso del tiempo
    Que cierra las cicatrices del alma
    Yo, como soy discípulo del viento,
    Me siento a esperar que llegue la calma

    Será que le doy demasiadas vueltas
    Y mil veces caigo en la misma trampa
    Menos mal que ahora duermo a pierna suelta
    Yo nunca pierdo toda la esperanza

    Será que algunas veces me emborracho
    Con el licor de todos los licores
    Y no soy mucho más que un mamarracho
    Que solo busca huir de sus temores

    Es la primavera
    Que se me escapa corriendo por las aceras
    Es la primavera
    Que se me escapa volando donde tu quieras
    Creo que sí vale la pena,
    Creo que sí vale la pena

    Y a veces cuando estoy solo conmigo
    Y se apagan las luces de mi casa
    Universo busca su propio ombligo
    Y ojo de un huracán que todo arrasa

    Y no quiero preguntar dónde vamos
    No quiero saber de dónde venimos
    Solo se que tengo el tiempo en mi manos
    Si te quedas un ratito conmigo lerelele

    Es la primavera
    Que se me escapa corriendo por las aceras
    Es la primavera
    Que se me escapa volando donde tu quieras
    Creo que sí vale la pena,
    Creo que sí vale la pena

    Que las tristezas valen la pena cuando tus ojos
    Quieren llorar pero me disimulan de reojo
    Todas las flores florecen después de la tormenta
    Que voy a hacerle si tus besos me saben a menta

    Es la primavera
    Que se me escapa corriendo por las aceras
    Es la primavera
    Que se me escapa volando donde tu quieras

    La Primavera en la poesía y en el arte...


    Doña Primavera




    Doña Primavera
    viste que es primor,
    viste en limonero
    y en naranjo en flor.

    Lleva por sandalias
    unas anchas hojas,
    y por caravanas
    unas fucsias rojas.

    Salid a encontrarla
    por esos caminos.
    ¡Va loca de soles
    y loca de trinos!

    Doña Primavera
    de aliento fecundo,
    se ríe de todas
    las penas del mundo...

    No cree al que le hable
    de las vidas ruines.
    ¿Cómo va a toparlas
    entre los jazmines?

    ¿Cómo va a encontralas
    junto de las fuentes
    de espejos dorados
    y cantos ardientes?

    De la tierra enferma
    en las pardas grietas,
    enciende rosales
    de rojas piruetas.

    Pone sus encajes,
    prende sus verduras,
    en la piedra triste
    de las sepulturas...

    Doña Primavera
    de manos gloriosas,
    haz que por la vida
    derramemos rosas:

    Rosas de alegría,
    rosas de perdón,
    rosas de cariño,
    y de exultación.


                                                                     Gabriela Mistral



    La Primavera de Vivaldi




     Oda a la Primavera




     Primavera
    temible,
    rosa
    loca,
    llegarás,
    llegas
    imperceptible,
    apenas
    un temblor de ala, un beso
    de niebla con jazmines,
    el sombrero
    lo sabe,
    los caballos,
    el viento
    trae una carra verde
    que los árboles icen
    y comienzan
    las hojas
    a mirar con un ojo,
    a ver de nuevo el mundo,
    se convencen.
    Todo está preparado,
    el viejo sol supremo,
    el agua que habla,
    todo,
    y entonces
    salen todas las faldas
    del follaje,
    la esmeraldina,
    loca
    primavera,
    luz desencadenada,
    yegua verde,
    todo
    se multiplica,
    todo
    busca
    palpando
    una materia
    que repita su forma,
    el germen mueve
    pequeños pies sagrados,
    el hombre
    ciñe
    el amor de su amada,
    y la tierra se llena
    de frescura,
    de pétalos que caen
    como harina,
    la tierra
    brilla recién pintada
    mostrando
    su fragancia
    en sus heridas,
    los besos de los labios de claveles,
    la marea escarlata de la rosa.
    Ya está bueno!
    Ahora,
    primavera,
    dime para qué sirves
    y a quién sirves.
    Dime si el olvidado
    en su caverna
    recibiò tu vista,
    si el abogado pobre
    en su oficina
    vio florecer tus pétalos
    sobre la sucia alfombra,
    si el minero
    de las minas de mi patria
    no conociò
    más que la primavera negra
    del carbòn
    o el viento envenenado
    del azufre.

    Primavera,
    muchacha,
    te esperaba!
    Toma esta escoba y barre
    el mundo.
    Limpia
    con este trapo
    las fronteras,
    sopla
    los techos de los hombres,
    escarba
    el oro
    acumulado
    y reparte
    los bienes
    escondidos,
    ayúdame
    cuando
    ya
    el
    hombre
    esté libre
    de miseria,
    polvo,
    harapos,
    deudas,
    llagas,
    dolores,
    cuando
    con tus transformadoras manos de hada
    y las manos del pueblo,
    cuando sobre la tierra
    el fuego y el amor
    toquen tus bailarines
    pies de nácar,
    cuando
    tú, primavera,
    entres
    a todas
    las casas de los hombres,
    te amaré sin pecado,
    desordenada dalia,
    acacia loca,
    amada,
    contigo, con tu aroma,
    con tu abundancia, sin remordimiento
    con tu desnuda nieve
    abrasadora,
    con tus más desbocados manantiales
    sin descartar la dicha
    de otros hombres,
    con la miel misteriosa
    de las abejas diurnas,
    sin que los negros tengan
    que vivir apartados
    de los blancos,
    oh primavera
    de la noche sin pobres,
    sin pobreza,
    primavera
    fragante,
    llegarás,
    llegas,
    te veo
    venir por el camino:
    ésta es mi casa,
    entra,
    tardabas,
    era hora,
    qué bueno es florecer,
    qué trabajo
    tan bello:
    qué activa
    obrera eres,
    primavera,
    tejedora,
    labriega,
    ordeñadora,
    múltiple abeja,
    máquina
    transparente,
    molino de cigarras,
    entra
    en todas las casas,
    adelante,
    trabajaremos juntos
    en la futura y pura
    fecundidad florida. 


    Pablo Neruda



    'La primavera', de Botticelli.

    La técnica usada para la realización de La Primavera es el temple (mezcla de los pigmentos mediante huevos) sobre tabla. 


     El tamaño monumental de la pintura La primavera, propio en aquella época de un fresco o de un tapiz de gran formato, permite diseñar unos personajes de tamaño natural y poderoso efecto teatral, de modo que el espectador se siente inmerso en una escena próxima, con el fondo de un paisaje boscoso de naranjos (un árbol asociado en el Renacimiento a los dioses y al Juicio de Paris) en la izquierda, un mirto (asociado a Venus) en el centro, y laureles (asociados a las ninfas de los bosques y fuentes, y también al escudo heráldico de Lorenzo de Pierfrancesco de Medici, el primer propietario de la pintura) en la derecha. En contraste con el bosque del fondo, el suelo del primer plano parece un típico prado florido florentino (la ciudad de Florencia tenía como símbolos a la ninfa Flora o Florentia, y al David bíblico), con una hierba muy oscura poblada de un auténtico catálogo botánico de flores toscanas, típicas del mes de mayo, varias de la cuales porta Flora: en la cabeza lleva violetas, aciano y una ramita de fresas silvestres; en el cuello una corona de mirto (lo que la asocia con Venus); en el manto unas rosas; y esparce una lluvia de nomeolvides, jacintos, iris, siemprevivas, clavelinas y anémonas.



    El bosque estático (al menos en la parte izquierda) enlaza el conjunto en una unidad espacial de composición que cobra dinamismo en el plano principal de los nueve personajes, con cinco escenas triangulares muy equilibradas que se entrelazan en una secuencia espacial y temporal de derecha a izquierda. La mayoría de comentaristas han dividido la obra en tres partes (derecha, el centro con Venus e izquierda), pero hay que señalar que geométricamente son dos, pues Venus no está en el centro exacto, que corresponde a la vertical que pasa por su mano levantada y el arco de Cupido. 
      Mercurio (el griego Hermes), dios del comercio y del buen juicio, tranquilo amante de Venus y mensajero entre los dioses y los hombres, dibujado en contraposto, introduce una nota de movimiento, en este caso ascendente, cuando aparta las nubes con su caduceo para coger una naranja y así que resplandezca el sol e ilumine con sus rayos la verdad y el correcto camino de la razón y la virtud. 
      El dios Mercurio despeja el cielo de niebla con su caduceo, queda identificado por sus zapatos con alas y lo pinta con colores intensos, porque es uno de los personajes principales de la obra.


      El grupo de las tres gracias servidoras de Venus deliciosamente enlazadas con las manos y en un paso de baile, es la imagen de la serenidad y de la concordia, casi desnudas con los cabellos peinados recogidos, pues solo las jóvenes solteras podían llevarlo suelto.
        


          Los sutilísimos velos crean una sensación de transparencia que lo logra porque deja las técnicas de la pintura flamenca, no aplica colores al temple esmaltados si no que sirviéndose del aceite de linaza como ligante superpone veladuras de color que deja ver el color que hay debajo.

    El naturalismo de estas figuras está ya presente en uno de los precedentes más evidentes en los que se inspiraría iconográficamente Botticelli, las tres siervas de la izquierda de la Escena de Esaú y Jacob, un panel de Ghiberti para las Puertas del Paraíso del Baptisterio de Florencia.


    Escena de Esaú y Jacob. Panel de Ghiberti para las Puertas del Paraíso del Baptisterio de Florencia.

    El detalle de las Tres Gracias enlaza con un concepto me­ta­físico de la belleza, como se reconocía ya en tiempos anti­guos, cuando Crisipo las consideraba una expresión de la generosidad, y Sé­ne­ca, en De Bene­ficiis, las consideraba el resultado de las tres ac­ciones de la generosidad (dar, recibir y devolver), ideas que recupera el Renacimiento, cuando los neoplatónicos de Florencia con­side­ran a las Tres Gracias una expresión hermético-mágica del número 3 realzada por la danza cortesana (de tradición órfica) que seduce; del principio religio­so trinitario de las tres naturalezas de lo divino; del círculo espiritual del Universo como símbolo de la totalidad; y de los placeres intelectuales ligados a las Musas del Olimpo.
         
     Por encima de la figura de Venus vuela Cupido lanzando flechas de amor a Mercurio para enamorar a Venus.

            
        
    Venus se encuentra en el centro del cuadro, sirve de eje a la composición, su  clara figura contrasta con el fondo que es un tupido arbusto de color verde oscuro y la forma del mismo aporta la  impresión de que tiene una aureola.
     Está representada como una madona con cofia en el pelo, vestido y manto que cae asimétrico.
     
     Céfiro persigue a su prometida la ninfa Cloris en la espesura del bosque, que con el abrazo del viento primaveral se convierte en Flora y siembra el mundo de flores.  


    Céfiro y Cloris.


        
      


      
     De la boca de Cloris salen flores que se acomodan en el vestido transparente de Flora.
     


      
    El prado florido que recoge toda la escena, contiene la descripción exacta de ciento cincuenta especies botánicas pintadas con exquisito detalle.       


    El dibujo es lineal, marcando con delicadeza los perfiles y describiendo con exquisito cuidado los detalles, como los tan celebrados de las flores, la espada de Mercurio o los broches de las Tres Gracias.

    En esta obra predomina la luz sobre todo sobre los cuerpos de los personajes y en los claros del bosque. También las flores del suelo tienden a crear un contraste en el color oscuro del bosque y el de las flores. Los colores usados son tanto fríos como cálidos: fríos en el bosque y el cuerpo de Céfiro y cálidos en los ropajes de Mercurio y Venus. La paleta de colores es austera y suave pero los colores destacan sobre las líneas que todavía, de forma deliciosa, delimitan el dibujo. Botticelli es un maestro del colorido variado y delicado en las pequeñas flores y los frutos, el rojo de los ropajes de los dioses Venus y Mercurio, y la tonalidad pálida de las sedas transparentes.
    La luz es uniforme y blanquecina, con pocas tonalidades, sin contrastes violentos a lo largo del alineamiento de personajes, pero sí hay un acusado contraste con la oscuridad del bosque y del personaje más ‘natural’, Céfiro, que parece surgir de los árboles como uno de ellos.
    Los nueve personajes están trabajados con un naturalismo idealizado de canon alargado (un antecedente de la estilización de las figuras al gusto manierista), una actitud ensimismada y serena, con unos cuerpos vestidos con túnicas mecidas por el viento que insinúan las formas corporales y otros cuerpos desnudos o apenas cubiertos con sedas transparentes, características todas ellas que acentúan a la vez su sensualidad y espiritualidad.

    Significado.
    La pintura fue encargada, probablemente en ocasión de su boda, por Lorenzo de Pierfrancesco de Medici (1463-1503), un personaje importante de una rama secundaria de la familia Médicis, hegemónica en la ciudad de Florencia desde la época de su abuelo Piero. Lorenzo de Pierfrancesco, tenido por un político populista (‘popolano’), tuvo en los años 1490 una destacada participación en la vida política de Florencia, enfrentado a la rama principal dirigida por su tío Lorenzo el Magnífico y, a la muerte de éste en 1492, por su primo Piero. Probablemente estuvo colgada en su dormitorio de la villa campestre de Castello, en las cercanías de Florencia, y todavía poseía la obra en 1499, según un inventario, y años más tarde, a su muerte en 1503, pasó a Giovanni delle Bande Nere (1498-1526) y luego a la rama principal de la familia, como consta en una nota de Vasari de 1551. Esto enmarca La primavera en el contexto del refinado gusto artístico de una familia burguesa devenida aristocrática gracias a su enriquecimiento en el siglo XV con el comercio, la banca y el poder político, y famosa por su activo mecenazgo de los artistas e intelectuales del Renacimiento.
    La obra es de tema mitológico, un género que apareció en la pintura clásica en Grecia y Roma, se recupera en el Quattrocento y perdura hasta el siglo XVIII como uno de los más importantes, al permitir alegorías que se inspiran en grandes temas del mundo clásico y darles una interpretación moralizante que encaje en la filosofía neoplatónica y en la religión cristiana. De acuerdo a los textos coetáneos del neoplatónico Poliziano y del poeta humanista Bartolomeo Scala (De los árboles), el cuadro es una alegoría del amor divino y de la misma ciudad de Florencia, representada por este jardín florido. El neoplatonismo entiende el Arte como un medio de conocimiento de la Virtud y la Naturaleza, y por ello de eleva­ción amorosa hacia Dios. Ya Dante había entendido la Naturaleza como una vía de acceso al Amor entendido como energía mental y mís­tica, una vía de sublima­ción que no necesita de objetos físicos para su perfección.
    El cuadro está inspirado en distintas versiones de una famosa historia de la mitología antigua, que aparece en latín en De Rerum Natura del poeta y filósofo Lucrecio, y más tarde en las Odas de Horacio y, sobre todo, en el calendario festivo de los Fastos del poeta clásico Ovidio, mil quinientos años anterior, que narra que en la fiesta romana de Floralia, dedicada a la ninfa Flora en mayo, se celebran los amores del dios alado del viento Céfiro por la ninfa Cloris, a la que toma como esposa por la fuerza, pero luego, arrepentido de su violencia, él mismo la transforma en Flora, la diosa que exhala flores, y como regalo le da un hermoso jardín en el cual reinaría eternamente la primavera. El tema reaparece, con cambios, en las Metamorfosis del mismo Ovidio.
    Este tema repetido de la poesía latina es transformado en la pintura en un diálogo entre la belleza trascendente y el alma con­vertida en amor, en tres fases dialécticas: la ‘pro­gresión’ representada por la persecución inicial de Cloris por Céfiro (estimulado tal vez por las flechas del ciego Cupido) y la transformación final de ella en Flora; la ‘restitución’ marcada por la intervención de los otros dos dioses, Venus con su gesto de mostrar el juicio divino, y Mercurio, que ilumina la escena; y la ‘conversión’ representada por la danza de las Tres Gracias que bailan en un círculo que simboliza la iluminación divina, facilitada por Venus y Mercurio. De este modo, con la ayuda de los otros dioses, Céfiro asume el error de que su deseo inicial era solo terrenal y que debe transformar su atracción en amor espiritual.
    En este proceso, los dioses Céfiro y Mercurio están contrapuestos no solo espacialmente sino también en su color (más tenebroso, más ‘animal’ el primero), mientras que Venus, como gran divinidad tutelar de la educación humanista, actúa como punto de síntesis, por un lado (Céfiro) del amor sensual y la búsqueda de la belleza mate­rial, y por otro lado (Mercurio) del amor casto y el ansia de la belleza espiritual.
    Marsilio Ficino (1433-1499), el principal filósofo neoplatónico, contemporáneo de Botticelli y de otros humanistas del círculo como Cristoforo Landino (1494-1498) y Pico della Mirandola (1463-1494), considera que Venus representa el Amor universal, el Amor platónico, que es motor físico o terrenal de la vida pero que también puede sublimarse en formas puramente intelectuales: el Amor divino es un punto álgido de perfección humana, de una pureza más allá de los sentimientos o los deseos, un fruto ético del esfuerzo intelectual y la autodisciplina. Venus dirige a sus servidoras, las Tres Gracias (Castitas, Voluptas y Pulcritudo simbolizan tres virtudes diferentes de la diosa), pues ella es la encarnación de la Virtud, el símbolo de la Huma­ni­tas, esto es la síntesis de las virtudes humanas que aspiran a lo divino.
    La teoría neoplatónica busca la conciliación entre el mundo pagano racionalista y el mundo cristiano místico, y en esta pintura Venus-Humanitas (su mano insinúa el gesto de enseñar cómo puede convertirse el amor pasional, físico e irracional, de Céfiro en la Tierra, en un amor contemplativo en el Cielo) y el Amor (el arco de Cupido que lanza sus flechas al azar pero que a la postre ha de seguir los dictados de la diosa y envía su último dardo a Castitas, que entonces mira a Mercurio que a su vez mira al Cielo, cerrando el ciclo de perfeccionamiento), situados en el centro como punto ideal de equilibrio, simbolizan la armonía entre la naturaleza (la aportación del paganismo) y el espíritu (el aporte del cristianismo). La diosa pagana cristianizada y su gran don, el Amor divino, trascienden así los conceptos de amor sentimental y placer físico o sensual: el amor auténtico ha de superar su nivel físico y llegar a lo espiritual.

    Fuente:
     http://buzondepinturaporjuanjosebarajas.blogspot.com.es
    http://iessonferrerdghaboix.blogspot.com.es
     http://www.xtec.cat


    martes, 19 de marzo de 2013

    Definitiva soledad, José Albi


     

    ¿Oyes el mar?
    Eternamente estaremos escuchándolo.
    Lo llevaremos dentro como la sangre, como la paz
    como te llevo a ti misma.
    Todo, todo irá acabando: la tristeza, la vida,
    la soledad tan grande en que me has dejado.
    Sólo el mar, amor mío, el mar sigue existiendo.
    Me asomo: lo contemplo desde esta tarde lenta,
    desde esta fría y herrumbrosa baranda
    adonde no te asomas.

    Amor, no estás conmigo. ¿Ves el silencio en torno?
    Baja como las olas,
    me roza como el río de tu piel,
    se aleja para siempre.
    Tú, mar, eterno mar de mi sueño,
    sueño ya tú, lejana, irremediable.

    El viento te acaricia. Yo soy el viento.
    Pero estoy solo.
    Y tú, tú estás lejana.
    Sólo el mar te recuerda, te vive, te arrebata.
    Siento tus labios, que es sentirte entera;
    siento tu carne, calladamente mía.
    Mis manos en el aire te dan vida,
    y la playa, ya inútil sin tu huella,
    deshabitada y torpe se aleja como el día.
    Sólo la tarde existe;
    existe y va muriendo. Unos dedos de espuma
    me agitan los cabellos;
    unas hojas doradas por el sol van cayendo.
    Quizá son tus palabras,
    quizá el cerco ya inútil de tus brazos.

    Escucha, amor, te voy nombrando
    como te nombra el mar. Algún abismo
    se quiebra no sé dónde, y este mar que respiro
    no es el mío
    con capiteles rotos y con mirto.
    Es tu terrible mar, tu ecuatoriana selva,
    como tú, tormentosa; como tú, quieta, insospechada, dulce,
    y otra vez angustiosa y arrebatada. Amor,
    me vas muriendo. Este mar que era nuestro
    me mira indiferente. Quisiera levantarme
    como un viento tremendo
    y sacudir las velas, descerrojar los brazos,
    morirme a chorros.
    Pero sólo el silencio. Yo, acodado en en el aire,
    contemplo tu recuerdo.
    No hay más que arena.
    La ciudad, a lo lejos, se desdibuja.
    Es un humo borroso como el olvido.
    Ahora estiro los brazos y te busco.
    Aquí están nuestras rocas. El mar se mira en ellas;
    también te busca.
    Una estrella de mar va acariciando mi sombra:
    mi sombra que, sin la tuya, no es más que un pozo seco.
    Esta tarde es como media vida: la media que me falta.
    La que tú te has llevado.
    No, no has venido.
    Eternamente no vendrás. Caerán constelaciones,
    se hundirán montes, siglos, tempestades,
    y no vendrás. Y yo estaré mirando
    lo que nos une todavía: el mar.
    Un buque remotísimo buscará el horizonte;
    pasará una pescador con sus cañas al hombro.
    Sólo tú no vendrás.
    No vendrás nunca.



    Cuando acaba el placer, Alexandre Pires

    Hoy hago el amor, con otra persona
    pero el corazon por siempre tuyo es
    Mi cuerpo se da y el alma perdona
    Tanta soledad va hacerme enloquecer

    Contare que es amor
    Jurare que es pasion
    y dire lo que siento con todo cariño
    y en ti pensare dejare el corazon
    sere todo emocion...

    La verdad es que miento
    que vivo pensando si te olvidare
    Cuando al fin acabo la ilusion que invente
    y se va la emocion yo quisiera tambien ver el tiempo correr
    Ya no se quien me amo
    Que habre dicho? No se
    y es entonces que entiendo se mide el amor
    Cuando acaba el placer


    Sigues dentro de mi pecho y vives recordando
    Cuando pienso en ti yo pienso que te estoy amando
    y cuando llega el deseo es tu nombre el que llamo
    Puede que no seas tu pero es a ti a quien amo

    Contare que es amor
    jurare que es pasion
    y dire lo que siento con todo cariño
    y en ti pensare dejare el corazon
    sere todo emocion...

    La verdad es que miento que vivo pensando si te olvidare
    Cuando al fin acabo la ilusion que invente
    y se va la emocion yo quisiera tambien ver el tiempo correr
    Ya no se quien me amo
    Que habre dicho? No se
    y es entonces que entiendo se mide el amor
    Cuando acaba el placer


    Sigues dentro de mi pecho y vives recordando
    Cuando pienso en ti yo pienso que te estoy amando
    y cuando llega el deseo es tu nombre el que llamo
    Puede que no seas tu pero es a ti a quien amo