sábado, 11 de enero de 2014

¿Cuál es tu primer recuerdo?




La mayoría de las personas no es capaz de recordar hechos que ocurrieron cuando eran muy pequeños, pese a haber sido protagonistas de ellos, aunque quizá, alguna experiencia si quedó marcada en el cerebro.


Se trata de algo muy normal y que los científicos denominan Amnesia Infantil. No es una enfermedad, sino que es una consecuencia de la forma en que los niños utilizan su cerebro mientras éste se desarrolla.

Los niños retienen recuerdos por poco tiempo y, a medida que pasan los años, estos desaparecen y son remplazados por otros. La amnesia infantil suele englobar el período entre el nacimiento y los cuatro años, aunque las memorias pueden ser borrosas hasta los ocho.

Cómo almacenan los recuerdos los bebés y niños

A diferencia de los adultos, el cerebro infantil procesa y almacena los estímulos e información de manera diferente y, a medida que los bebés y niños crecen, los contenidos se mueven y analizan de forma distinta, lo que evita el poder acceder a ellos tal como haríamos con un evento reciente o grabado en un cerebro más desarrollado.

Los niños son capaces de absorber información de manera mucho más rápida que un adulto, pero lo que ellos consideran importante de recordar varía mucho de lo que el resto consideraría relevante.

En la primera infancia, el hipocampo y corteza pre-frontal están muy poco desarrollados, siendo las zonas encargadas de almacenar recuerdos a largo plazo en los adultos.

Eso podría explicar la falta de recuerdos a largo plazo en la primera infancia. Además, entre los 4 y 8 años, la memoria tiende a ser más borrosa. Quizá se recuerden sensaciones pero no eventos. Un niño puede recordar que sintió al nacer su hermano, pero no el momento en si.

Cómo perciben el mundo los niños

Los pequeños tienen una forma única de absorber lo que ocurre a su alrededor. En un principio son siempre protagonistas de una memoria y clasifican el hecho según cómo lo vieron. Al no tener la capacidad cognitiva o de lenguaje para procesarlo y almacenarlo de forma correcta, el hecho se vuelve borroso o simplemente se pierde en el tiempo.

Aquellos recuerdos considerados como traumáticos, se borran más rápidamente para volverse casi inaccesibles, en lo que quizá sea una forma de protección para un cerebro en plena formación.

Se cree que las niñas tienden a mantener recuerdos antes que los niños. Estudios determinan que las niñas pueden recordar algo que ocurrió cuando tenían 3 años y medio y, en el caso de los varones, la edad sube a los 4 años.



Fuente:
http://www.ojocientifico.com



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