jueves, 10 de enero de 2013

Un amigo escribió "Recuerdos" y despertó Sensaciones dormidas...

Noche de 5 de enero... 
Sara deposita el vaso de agua en la cocina y encamina los pasos enfundada en sus viejas zapatillas hacia el anticuado escritorio. ¡Qué cómodos se encuentran sus pies dentro de las raídas zapatillas!
       Tengo que comprarme unas nuevas- Piensa por enésima vez 
Allí… esperando pacientemente está su inseparable portátil. Se sienta en la silla y pasa los dedos con un suave gesto, casi con cariño sobre un teclado ligeramente gastado. Abre la carpeta titulada “Recuerdos” y a golpe de su dedo índice repasa una vez mas las imágenes de su vida. Las imágenes de esos momentos vividos, momentos que no volverán…

Escucha un rumor sordo que proviene del exterior de la casa. Distingue, que el camión de la basura abandona la calle. La televisión hace de orador improvisado, para que el silencio no produzca un ruido ensordecedor en su corazón.

Cada fotografía es una escena de su vida. Allí están sus padres, sus hijos, sus primos, su hermano… Bajo el tacto de su huella digital van pasando las imágenes y… por unos momentos se detiene en una estampa plasmada en blanco y negro...

Allí están sus padres cobijándola. Su padre serio, enjuto y sobrio. Pero con un interior bonachón. Ella… ella… con su faldita corta y su jersey de lana que pacientemente había tejido su madre… Su madre, obstinada y trabajadora. Siempre pendiente de todos los detalles, para que todo estuviera bien.

Esa imagen dispara el pensamiento y los recuerdos se agolpan en su mente…
-         Recuerdo esta noche cuando era una niña, cuando aún vivía  en mi pueblo, cuando la inocencia aún anidaba en mi creencia- Pensó apoyando la barbilla sobra la palma de la mano.
-         Recuerdo la emoción de aquellos momentos... La recuerdo como si lo estuviera viviendo¡¡ahora mismo!! Es increíble la nitidez con la que mi corazón siente aquellas emociones. Me resulta abrumador sentir la cercanía de aquellos días, a pesar de todos los años que han pasado...- Mira detenidamente la fotografía,  distingue el aljibe y esboza una sonrisa
-         Fuera de la casa, en el lugar que en su día había ocupado un aljibe en el que yo me caí librándome de ahogarme gracias a los gritos de mi hermano, se había construido un cuarto de baño ¡con bañera! Toda una novedad para mí en aquella época- La mirada se perdió en el color sepia de la pared, mientras los recuerdos llegaban a borbotones.
-         En la noche del 5 de enero, cuando la oscuridad inundaba el lugar, se oían los cascos de los camellos, ¿quizás fueran caballos? Cerrábamos entonces presurosamente las ventanas para que pudieran pasar sus majestades los reyes sin que nosotros los viéramos ¡¡Estaba prohibido!! nos decían nuestros padres, bajo pena de no dejarnos… ¡¡ningún juguete!! El sonido de unos cencerros anunciaba la inmediata presencia de los camellos. Éstos comían las mazorcas de maíz que les dejábamos en el alféizar de la ventana, bebían todo el agua que estaba en los calderos que dejábamos en el suelo y... se alejaban- Sacude la cabeza a ambos lados, sonriendo de forma liviana.
-         Durante todos aquellos minutos mi madre no estaba en casa, se encontraba en el baño de afuera. Y… recuerdo que yo lloraba, lloraba mucho, desconsoladamente, pensando que se la iban a llevar…
-         Más tarde, cuando ya estábamos acostados, escuchábamos unos golpes en la ventana. Eran los Reyes Magos que nos recordaban que ya era hora de dormirse, y que si no lo hacíamos pronto, se irían sin dejarnos los juguetes tan deseados. Yo me acurrucaba en la cama, me hacía pequeña, muy pequeñita. Cerraba los ojos con fuerza y llamaba al sueño para que viniera a visitarme ya, sin esperar ni un segundo más... Pero los nervios eran más poderosos que el sueño, y éste... tardaba en llegar. Por fin el cansancio me vencía y... los párpados se cerraban lentamente...- Pasea los dedos por el teclado en una nueva caricia.
-         Lo mejor…¡¡aún estaba por llegar!! Lo mejor era despertar en compañía de mi hermano y con mucho sigilo acercarnos al comedor... Íbamos los dos juntos, medio descalzos (una de nuestras zapatillas estaba en el comedor, esperando llenarse de regalos), entonces abríamos la puerta despacio... muy despacio... con una mezcla de temor e ilusión. Temor a que no hubiera nada para nosotros, ilusión por todo lo que esperábamos encontrar tras la puerta...- Un leve hormigueo recorre el pecho de Sara.
-         La alegría de encontrarme con una muñeca, la emoción de poder cogerla y abrazarla... ese olor particular que tenía a juguete nuevo. Olor a cientos de horas que se abrían ante mi en su compañía...- Respira profundamente en busca de esa fragancia.
-         Es algo indescriptible… Algo, que solo pueden entender aquellos que lo han vivido...- Piensa sonriendo con nostalgia.

Se levanta de la silla y sus viejas zapatillas la llevan ante la caldera de gas. La pone en funcionamiento. Se abraza a si misma en un intento frustrado para disipar el frío que acompaña su cuerpo.

-         Ese momento... la ilusión que había en todo mi ser... todas la emociones que en aquellos instantes hacían palpitar mi corazón tan fuerte que parecía que se me iba a salir del pecho, todo eso... aún permanece en mi interior y cada noche del 5 de enero revive en mí con toda intensidad, como si lo estuviera viviendo ahora, en este mismo momento... No hay duda de que de todo el año esta es la noche más mágica, es una noche de sueños e ilusiones...

De nuevo sentada ante el ordenador, pulsa el teclado en busca de la estampa siguiente y sus recuerdos…
En aquel mismo instante sus rememores se fueron de aquel cinco de enero. Se fueron en un rápido silencio en busca de otros días, de otros momentos vividos, de otras historias que un día tendría que contar…
Sara, se para un instante ante la siguiente fotografía. Sonríe. Casi tiene que aguantar una carcajada al revivir los recuerdos de aquella nueva imagen…


JpTorga         

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