martes, 19 de marzo de 2013

Historia de la escalera


 
Las escaleras son una de las construcciones mas antiguas en la historia de la arquitectura, éstas siempre han jugado un papel central en la historia de la humanidad, aunque resulta difícil decir exactamente en que año nacieron, se estima su aparición hacia el año 6000 antes de cristo. Estas parecen cambiar de forma con el cambio de las eras arquitectónicas, reflejando las tendencias utilizadas en las distintas eras y revelando el talento de quienes las diseñaron. 
Las primeras escaleras en la historia eran precarios troncos encastrados entre si que se utilizaban para adquirir posiciones estratégicas para la supervivencia. En un sentido básico, el primer uso que se le dio a las escaleras fue el de superar las dificultades que presentaba el terreno, como valles o montañas, el objetivo era poder transitar estos accidentes geográficos lo mas rápido posible, moverse hacia arriba significaba a menudo moverse a un lugar de mayor seguridad, entonces, esto podría haber significado en esa época la diferencia entre la vida y la muerte, era entonces muy importante, poder moverse rápidamente, de ahí la importancia de las escaleras. 

 
















En la historia de las escaleras estas surgieron primero como solución a un problema concreto, aunque años después se encontró en China la primera escalera de granito que llevaba a la montaña sagrada en Tai Shan, esto indica que una de las utilidades que se le dio a las escaleras en su historia fue con fines religiosos. Confucio en una de sus historias dice haber subido esta escalera hasta la cima en el año 55 antes de cristo. La escalera servía en sentido figurado para ascender a la altura divina, como conexión entre la tierra y el cielo. Otros ejemplos de escaleras construidas con fines religiosos son: la escalera bíblica de Jacob, la torre de babel, la cual era una torre helicoidal, las pirámides de Egipto que contaban con escalones, la llamada escalera celestial de Shantung en China y las escaleras astronómicas de la India, una particularidad de las escaleras de la India es que estas tenían también utilidades científicas además de religiosas. Todas estas escaleras tienen algo en común, estas simbolizan el ascenso y entrega hacia la luz, el sol, y hacia el camino de los dioses. 


Luego nacieron las primeras escaleras caracol que se utilizaban en castillos por razones militares, la proliferación de escaleras caracol en los castillos de debió al hecho de poder brindar posiciones estratégicas a los soldados que defendían el castillo, estas escaleras caracol solían construirse sin barandas y dando ventaja al soldado que se encontrara en la parte superior, este tendría suficiente espacio para poder maniobrar su espada con la mano derecha, por el contrario, el soldado ubicado en la parte inferior tendría bloqueado parte del rango de movimiento de su mano derecha por la pared, y además, su cabeza estaría a una altura fácil de alcanzar por su adversario, lo que lo hacia un blanco fácil, el hecho de no utilizar barandas no era casual, dado que el objetivo era poder empujar al adversario al vacío. 

Las escaleras en la antigüedad

El final del siglo XIX es considerado por muchos como la era de oro de la construcción de escaleras, Peter Nicholson desarrolló un sistema matemático para escaleras y barandas acercando el arte de las escaleras a los trabajadores de la madera y el metal. Para fines de 1980 Eva Jiricna de Londres comenzó a diseñar escaleras en vidrio y acero inoxidable lo que daba a las escaleras un aspecto futurista y elegante.
Hoy en día es cada vez más común salir del diseño convencional de hierro y madera y pasar a materiales distintos como el acero inoxidable, el vidrio, y el titanio. 


 Os dejo una lista con algunas de las escaleras más impresionantes del mundo. Un verdadero reto al vértigo. Creadas aprovechando los recovecos de montañas y accidentes geográficos, y en ocasiones directamente en el propio terreno a recorrer. Distribuidas en distintos lugares del planeta, estas son “Las Escaleras más Sorprendentes del Mundo”:
Las escaleras al cielo (Monte del Esplendor)


Las escaleras al cielo Monte del Esplendor - China

Es el sistema de escaleras más grande del mundo y está situado en el Monte Hua o Monte del Esplendor. Hua es una de las cinco montañas sagradas de China y una de las atracciones turísticas más populares de éste país.


Monte Huashan Hiking Trail

Subir estas escaleras representa un verdadero desafío. Muchos desisten por la interminable cantidad de escalones y las dificultades que representa hacerlo. Algunas de las escaleras que conforman ésta larga caminata de 6 km. tienen un ángulo muy elevado para subirlas. Aun así, el ascenso al monte Hua es una de las actividades más excitantes del mundo para los amantes del trekking.





Tianmen Shan (La Montaña de la Puerta al Cielo)

La Montaña de la Puerta al Cielo
 

Tianmen Shan (La Montaña de la Puerta al Cielo) es una cueva de arco natural erosionada a través de un sinclinal. Está localizada a más o menos 8 km al sur de la ciudad de Zhangjiajie (anteriormente Dayong) en la provincia norteña de Hunan, China. Se llega a esta desde Zhangjiajie usando lo que puede ser el Skytram más largo del mundo (7.5 km) y el cual conecta con un viaje en bus por un camino con mucho viento, seguido por unas escaleras con 999 escalones.


Los escalones de la cascada



Ubicadas en el denominado Bosque Negro, en Wurzburg, Alemania. Como salidas de un cuento de Hans Christian Andersen, tenebrosas y magníficas, estas escaleras se dirigen a una cascada y otorgan una vista que hace que sean fotografiadas por miles de turistas todos los años.


Los Peldaños del Cañón

Peldaños del Cañón
 

Localizadas en Pailon del Diablo, en Ecuador. Pensadas para descender hasta el fondo de una de las cascadas más famosas de Sudamérica, el camino, sumido en la niebla en muchas ocasiones, es sumamente resbaladizo y empinado durante varias decenas de metros, hasta un mirador donde se puede comprobar un efecto espectacular, acompañado de colibríes, gaviotas y otras aves locales.



El pozo de Chand Baori

Chand Baori
 

Estas escaleras pertenecientes al Templo de Chand Baori llevan hasta un enorme pozo, construido en el siglo X para paliar la falta de lluvias en la región y acumular agua para largas temporadas. La estructura tiene un total de 3.500 escalones y bajan hasta una profundidad de 30 metros .


Escaleras de las montañas de Elbe Sandstone


Dresde-Alemania-Escaleras

En Dresde, Alemania nos encontramos con éstas peculiares escaleras talladas en la propia piedra de estas montañas. Datan del siglo 13 y han sido erosionadas por el viento y el agua, pero ahí siguen, siendo utilizadas a diario por las turistas. 487 escalones que, aunque no lo parezca, fueron restaurados y ampliados en el siglo XVIII para facilitar su tránsito.


El Peñón de Guatapé

El Peñón de Guatapé
 

Localizadas en la localidad de Antioquia, Colombia se erige un auténtico monolito de piedra de 220 metros de altura. Los escalones están construidos con cemento, directamente sobre la roca y aprovechando una curiosa hendidura que facilitaba situar la estructura. Unos 702 escalones son los que hay que recorrer para llegar a su cima.


La escalera Haiku


 

En Oahu, Hawai, éstas escaleras de metal de la pequeña isla de Oahu tiene 3.922 escalones, que suben, cruzan y bajan por una colina de 850 metros . Fueron creadas para facilitar la instalación de una antena en 1942. En principio de madera, se modernizaron en los 50, pero desde 1987 están cerradas al público.



Escalera Vía Crucis



Esta interminable hilera de escaleras se encuentran en Bermeo, País Vasco, España y une con la costa el peñón donde se encuentra una pequeña iglesia datada en el siglo X y que parece ser de origen templario. Para llegar a la ermita de San Juan de Gaztelugatxe hay que subir 231 peldaños y existen huecos en los escalones que son identificados como las huellas del propio San Juan, a los que se les otorga diferentes poderes curativos. Por ejemplo, hay que meter los pies en ellos como solución para los callos o se dejan sombreros, pañuelos o chapelas, para curar el dolor de cabeza.


Escalera de caracol en las montañas de Taihang


 

Ubicadas en la demarcación entre las provincias de Shanxi y Henan, en China, esta escalera de caracol de casi 100 metros de altura se han instalado recientemente con la intención de atraer a miles de turistas al año a las bellas montañas de Taihang.



Antes de acometer la ascensión se pide a los visitantes que firmen formularios que aseguren que no tienen problemas del corazón o de pulmones; y que son menores de 60 años. Y es que un resbalón en una escalera metálica tan estrecha sin duda te puede llevar al cielo, como dice la canción de los Led Zeppelin.


Wayna Pichu



Estas escaleras talladas en una roca que coronan un ascenso de unos 360 metros desde el propio Machu Pichu, Perú. En algunos tramos, el ascenso se complica al pasar por tramos angostos y con escalones pequeños y erosionados. El tiempo calculado de ascenso está entre una hora y 90 minutos. Se dice pronto: ¡90 minutos subiendo escaleras! Tan solo se permite el ascenso a 400 turistas al día y se cierra el acceso a partir de la 1 de la tarde. Por si acaso.


El Camino Inca

camino del inca

Este impresionante recorrido se encuentra en Perú. Se trata de un antiguo camino comercial que unía Cuzco con la ciudad de Machu Pichu. Por la accidentada geografía de la zona, el camino inca obligaba a dar rodeos y vueltas para evolucionar entre montes y montañas. El resultado: kilómetros y kilómetros de escalones, en algunos casos de gran precariedad, como las famosas escaleras flotantes.

Escaleras flotantes en el camino del inca
Escaleras flotantes en el Camino del Inca




Pero también hay escalera más "modernas":

Las escaleras de los Museos Vaticanos son una obra de arte más que añadir a la Capilla Sixtina, el Laocoonte o los Dalí y Miró que a menudo pasan desapercibidos, porque todo el mundo sigue las flechas hacia la gran obra pictórica de Miguel Ángel.

Escalera de Bramante en el Vaticano
Escalera de Bramante del Vaticano

Esta increíble escalera que en un genial efecto óptico parece que no va a terminar nunca es obra de Donato d’Angelo Bramante, que ha pasado a la posteridad como Bramante. Vivió a caballo entre los siglos XV y XVI, y fue uno de los arquitectos italianos más reconocido, por ser el ideólogo de la Basílica de San Pedro.Bramante fue además quien introdujo el Renacimiento en Milán y realizó obras tan hipnóticas como esta escalera que emula las espirales del ADN. El efecto “infinito” lo consigue la doble hélice enrollada hacia la derecha. En realidad, cuando nos asomamos a la escalera, si nos fijamos, vemos que en realidad no es una sóla escalera, sino dos enroscadas. Una de ellas es para bajar y otra para subir.
La escalera se encuentra a la salida de los Museos Vaticanos, en realidad, es la última obra de arte que se contempla en las galería y el visitante se lleva de recuerdo esta espiral sin fin. Si la escalera está practicamente vacía, como en la foto, es más difícil de descubrirle el truco al artista, pero si circula gente, que es lo habitual, el secreto está en fijarnos en que una de las espirales está llena de personas – la de bajada – y otra casi vacía, – la de subida -, porque está cerrada al público.
Escaleras Sin Fin («Endlose Treppe»), Munich
Esta escultura de metal es una maravillosa obra de arte diseñada por Olafur Eliasson. Se trata de una hermosa creación de diseño y arquitectura, en forma de escalera con doble espiral, cual si se tratara de una cinta de Moebius, de nueve metros de altura. Se encuentra ubicada en la entrada del edificio de la KPMG, una firma alemana, en Munich, Alemania. La escalera es llamada, Umschreibung (Reescritura) y su construcción fue terminada en 2004
 





Escaleras Appel Store 
 
La patentes de Apple no se limitan a sus dispositivos móviles. Una de esas patentes es la ya mítica escalera de vidrio presente en muchas de las Apple Store de todo el mundo, como la de Nueva York o París. Apple registró esta patente en agosto de 2003.



Las escaleras y la literatura:

Historia de una escalera, Antoni Buero Vallejo


La obra cuenta la convivencia diaria de cuatro familias que viven en una "modesta casa de vecindad" entre pobreza y humillaciones, enfrentamientos, a veces violentos, murmuraciones… durante treinta años. 
El escenario muestra dos rellanos, en el segundo de los cuales (correspondiente al quinto piso) hay cuatro puertas. El primero, “el casinillo”, es lugar de intimidad entre los amigos o los novios.

DOMICILIOS

Puerta I: viven la señora Generosa con su marido, el señor Gregorio, y sus hijos, Carmina y Pepe.

Puerta II: don Manuel, hombre con una buena posición económica y su hija Elvira.

Puerta III: la señora Paca, con su marido el señor Juan, y sus hijos Urbano, Rosa y Trini.

Puerta IV: doña Asunción y su hijo Fernando.






PRIMER ACTO

Vemos a los vecinos pagando con dificultades el recibo de la luz, cada uno muestra su personalidad: Generosa paga con resignación, Paca protesta, insulta y paga; Asunción se disculpa y don Manuel, avisado por su hija Elvira, que ama a Fernando, le paga la factura. Pide a su padre que saque a Fernando de la papelería y que lo emplee en su agencia. Fernando, gandul y ambicioso, apenas acude al trabajo; él y su madre creen que el mundo de la papelería se le queda pequeño, aspira a ser delineante e ingeniero, lee, escribe poemas.

Fernando y Carmina están enamorados, Urbano quiere a Carmina.

Fernando y Urbano, aunque son amigos, tienen fuertes enfrentamientos ideológicos. Urbano cree en la unidad del sindicalismo, la mejora de sus condiciones de vida depende de la ayuda mutua, la solidaridad. Cree que su vecino es un soñador, incapaz de un gran esfuerzo individual, trabajar en faenas complementarias, trabajar hasta la madrugada… para enriquecer.

Fernando quiere subir solo, sin ayuda de nadie. Se retan para ver en diez años quién consiguió sacar adelante sus ilusiones.

Pepe ronda a Rosa que lo quiere. Urbano discute con su hermana y la madre llega a pegarle por ello. Doña Paca y Doña Generosa se conduelen de la mala suerte que tienen con sus hijos Rosa y Pepe

Este acto termina con la declaración de amor de Carmina y Fernando, quien promete a su novia trabajar, estudiar, ganar mucho dinero y casarse con ella. Se derrama el contenido de la lechera que ella subía a casa, como signo de malos augurios.






SEGUNDO ACTO

Pasaron diez años. La casa sigue sucia, pobre, sin timbre, sin limpiar los cristales del descansillo.

Generosa y Carmina lloran la muerte del esposo y padre, respectivamente, el señor Gregorio. El señor Juan reflexiona sobre la muerte, sufre por la situación de pobreza en que quedan las dos mujeres y piensa en Pepe, un desaprensivo.  

Fernando y Elvira ya están casados y tienen un bebé. Elvira viste pobremente (están arruinados), ha perdido toda la ilusión por su marido y le reprocha que no haya llegado a nada en la vida, que viviera de su padre, don Manuel, y se hubiera casado por dinero.

Pepe, ajeno al sufrimiento de la casa y la muerte de su padre, llega tras pasar la noche fuera, vive con Rosa, pero la hace profundamente desgraciada. Mientras Pepe piropea a Trini, Urbano se pelea con él hasta que Rosa, desconsolada, los separa; pero interviene en la pelea también el señor Juan, que habla con desprecio a su hija.

Ante la situación en que se quedan madre e hija, Urbano declara su amor a Carmina, quien acepta por agradecimiento.

Trini y su padre hablan de Rosa. El padre la considera una “golfa”, pero su hermana sabe que no se prostituye y que vive con Pepe por amor; a pesar de que él le pega y la humilla, Rosa no soporta la idea de que Pepe la abandone. El señor Juan entrega dinero para Rosa a Trini, quien debe dárselo sin que se sepa su procedencia. Conversan las hermanas y Trini hace ver a Rosa que, aunque el padre está enfadado con ella, la sigue queriendo y que el dinero en realidad procede de los cafés y las copas que el anciano fue ahorrando.

Elvira y Fernando discuten. Ella no quiere dar el pésame a la familia del difunto porque siente celos de Carmina. Cuando se encuentran ambas parejas, en la puerta, sus comportamientos están entre el cinismo y las falsas apariencias, el amor fingido.








TERCER ACTO

Pasaron veinte años más. Es la época actual, es decir, años cuarenta. Sigue siendo una casa humilde, pero con algunas mejoras: la ventana del descansillo tiene una vidriera de colores, las paredes están blanqueadas, hay timbres en las viviendas y una placa metálica donde se lee “Quinto piso”. Los vecinos echan de menos un ascensor.

Presenta el tercer acto Paca, anciana de una obesidad enfermiza, fatigada por la vida y la soledad, única superviviente de la primera generación; por su charla se sabe que han muerto su marido Juan y Generosa; solo le queda el consuelo de su nieta.

Las puertas cuarta y primera son ahora la vivienda de dos nuevos convecinos, uno más joven que otro, bien vestidos, pluriempleados, que salen a trabajar a sus oficinas y tienen además otros negocios con los que prosperan. Se quejan de los antiguos vecinos, de rentas bajas, que ocupan los mejores pisos, ideales para montar despachos. Hablan de los nuevos modelos de coches. Representan otra mentalidad y otro modo de vida.

En la tercera puerta, la casa de la señora Paca, viven Urbano y Carmina, están casados (aunque su matrimonio ha sido un fracaso: ella enferma del corazón y cargada de amargura y desilusión; él, paciente, deseando haber encontrado en su mujer el amor de su vida) y tienen una hija de dieciocho años, Carmina, alegre, cariñosa con la abuela, desenvuelta. Con ellos, las hermanas de él, Rosa (que fue abandonada por Pepe y siente la tristeza de no haber sido madre) y Trini, ambas muy unidas, pero fracasadas, dominadas por la pena y la desilusión.

La puerta segunda, es la casa de Elvira y Fernando y sus dos hijos: Fernando, de veintiún años, y Manolín. Este cumple doce años; es zalamero, cariñoso, caprichoso, fuma sus primeros cigarrillos, pícaro; está enamorado de Trini que lo mima como a un hijo.

Las relaciones entre los dos matrimonios son muy tensas.

Carmina hija y Fernado hijo, están enamorados, pero sus padres se oponen a esta relación. A ella la amenazan y le pegan para que no salga con él. Carmina, intimidada, respetuosa y sumisa, no acude a las citas. Fernando, más impetuoso, no teme la autoridad ni el escándalo, se rebela contra la prohibición, cansado de los rencores y prejuicios de los mayores, defiende su amor ante su padre tras haber sido calumniado por su vengativo hermano Manolín, que lo acusa de besarse en el descansillo con Carnina.

Urbano y Fernando se pelean en la escalera por este hecho. Se cruzan los insultos entre las familias: Carmina va a ser comparada con la pasada liviandad de Rosa y a Fernando lo tratan como a un vividor, cazador de dotes. Elvira desprecia públicamente a su marido que baja las escaleras derrotado.






Tras esta situación violenta y penosa, Carmina y Fernando, hijos, corren a abrazarse en el casinillo. La obra termina con la declaración de los jóvenes que quieren luchar por su amor. “Tenemos que ser más fuertes que nuestros padres. Ellos se han dejado vencer por la vida.” “Abandonaremos este nido de rencores y de brutalidad.” Fernando repite las mismas palabras que su padre al final del acto segundo: sueña con trabajar para los dos, ser aparejador, ingeniero, ganar dinero…

Contemplan la escena Carmina, madre, y Fernando padre que cruzan sus miradas “cargadas de una infinita melancolía”.  





Fragmento:
 
Un tramo de escalera con dos rellanos, en una casa modesta de vecindad. Los escalones de bajada hacia los pisos inferiores se encuentran en el primer término izquierdo. La barandilla que los bordea es muy pobre, con el pasamanos de hierro, y tuerce para correr a lo largo de la escena limitando el primer rellano. Cerca del lateral derecho arranca un tramo completo de unos diez escalones. La barandilla lo separa a su izquierda del hueco de la escalera y a su derecha hay una pared que rompe en ángulo junto al primer peldaño, formando en el primer término derecho un entrante con una sucia ventana lateral. Al final del tramo la barandilla vuelve de nuevo y termina en el lateral izquierdo, limitando el segundo rellano. En el borde de éste, una polvorienta bombilla enrejada pende hacia el hueco de la escalera. En el segundo rellano hay dos puertas: dos laterales y dos centrales. Las distinguiremos, de derecha a izquierda, con los números I, II, III y IV.

...
DOÑA ASUNCIÓN.-¿Te he dicho que padre de Elvira nos ha pagado el recibo de la luz?
FERNANDO.-(Volviéndose hacia su madre.) ¡Sí! ¡Ya me lo has dicho! (Yendo hacia ella.) ¡Déjame en paz!
DOÑA ASUNCIÓN.- ¡Hijo!
FERNANDO.-¡Qué inoportunidad! ¡Pareces disfrutar recordándome nuestra pobreza!
DOÑA ASUNCIÓN.- ¡Pero, hijo!
FERNANDO.-(Empujándola y cerrando de golpe.) ¡Anda, anda para adentro!

Con un suspiro de disgusto, vuelve a recostarse en el pasamanos. Pausa. URBANO llega al primer rellano. Viste traje azul mahón. Es un muchacho fuerte y moreno, de fisonomía ruda, pero expresiva: un proletario. FERNANDO lo mira avanzar en silencio. URBANO comienza a subir la escalera y se detiene al verle.
URBANO.-¡Hola! ¿Qué haces ahí?
FERNANDO.-Hola, Urbano. Nada.
URBANO.-Tienes cara de enfado.
FERNANDO.-No es nada.
URBANO.-Baja al «casinillo». (Señalando el hueco de la ventana.) Te invito a un cigarro. (Pausa.) ¡Baja, hombre! (FERNANDO empieza a bajar sin prisa.) Algo te pasa. (Sacando la petaca.) ¿No se puede saber?
FERNANDO.-(Que ha llegado.) Nada, lo de siempre... (Se recuestan en la pared del «casinillo». Mientras hacen los pitillos.) ¡Que estoy harto de todo esto!
URBANO.-(Riendo.) Eso es ya muy viejo. Creí que te ocurría algo.
FERNANDO.-Puedes reírte. Pero te aseguro que no sé cómo aguanto. (Breve pausa.) En fin, ¡para qué hablar! ¿Qué hay por tu fábrica?
URBANO.-¡Muchas cosas! Desde la última huelga de metalúrgicos la gente se sindica a toda prisa. A ver cuándo nos imitáis los dependientes.
FERNANDO.-No me interesan esas cosas.
URBANO.-Porque eres tonto. No sé de qué te sirve tanta lectura.
FERNANDO.-¿Me quieres decir lo que sacáis en limpio de esos líos?
URBANO.-Fernando, eres un desgraciado. Y lo peor es que no lo sabes. Los pobres diablos como nosotros nunca lograremos mejorar de vida sin la ayuda mutua. Y eso es el sindicato. ¡Solidaridad! Ésa es nuestra palabra. Y sería la tuya si te dieses cuenta de que no eres más que un triste hortera. ¡Pero como te crees un marqués!
FERNANDO.-No me creo nada. Sólo quiero subir. ¿Comprendes? ¡Subir! Y dejar toda esta sordidez en que vivimos.
URBANO.-Y a los demás que los parta un rayo.
FERNANDO.-¿Qué tengo yo que ver con los demás? Nadie hace nada por nadie. Y vosotros os metéis en el sindicato porque no tenéis arranque para subir solos. Pero ése no es camino para mí. Yo sé que puedo subir y subiré solo.
URBANO.-¿Se puede uno reír?
FERNANDO.-Haz lo que te de la gana.
URBANO.-(Sonriendo.) Escucha, papanatas. Para subir solo, como dices, tendrías que trabajar todos los días diez horas en la papelería; no podrías faltar nunca, como has hecho hoy...
FERNANDO.-¿Cómo lo sabes?
URBANO.-¡Porque lo dice tu cara, simple! Y déjame continuar. No podrías tumbarte a hacer versitos ni a pensar en las musarañas; buscarías trabajos particulares para redondear el presupuesto y te acostarías a las tres de la mañana contento de ahorrar sueño y dinero. Porque tendrías que ahorrar, ahorrar como una urraca; quitándolo de la comida, del vestido, del tabaco... Y cuando llevases un montón de años haciendo eso, y ensayando negocios y buscando caminos, acabarías por verte solicitando cualquier miserable empleo para no morirte de hambre... No tienes tú madera para esa vida.
FERNANDO.-Ya lo veremos. Desde mañana mismo...
URBANO.-(Riendo.) Siempre es desde mañana. ¿Por qué no lo has hecho desde ayer, o desde hace un mes? (Breve pausa.) Porque no puedes. Porque eres un soñador. ¡Y un gandul! (FERNANDO le mira lívido, conteniéndose, y hace un movimiento para marcharse.) ¡Espera, hombre! No te enfades. Todo esto te lo digo como un amigo.
Pausa.

FERNANDO.-(Más calmado y levemente despreciativo.) ¿Sabes lo que te digo? Que el tiempo lo dirá todo. Y que te emplazo. (URBANO le mira.) Sí, te emplazo para dentro de... diez años, por ejemplo. Veremos, para entonces, quién ha llegado más lejos; si tú con tu sindicato o yo con mis proyectos.
URBANO.-Ya sé que yo no llegaré muy lejos; y tampoco tú llegarás. Si yo llego, llegaremos todos. Pero lo más fácil es que dentro de diez años sigamos subiendo esta escalera y fumando en este «casinillo».
FERNANDO.-Yo, no. (Pausa.) Aunque quizá no sean muchos diez años...
Pausa.

URBANO.-(Riendo.) ¡Vamos! Parece que no estás muy seguro.
FERNANDO.-No es eso, Urbano. ¡Es que le tengo miedo al tiempo! Es lo que más me hace sufrir. Ver cómo pasan los días, y los años..., sin que nada cambie. Ayer mismo éramos tú y yo dos críos que veníamos a fumar aquí, a escondidas, los primeros pitillos... ¡Y hace ya diez años! Hemos crecido sin darnos cuenta, subiendo y bajando la escalera, rodeados siempre de los padres, que no nos entienden; de vecinos que murmuran de nosotros y de quienes murmuramos... Buscando mil recursos y soportando humillaciones para poder pagar la casa, la luz... y las patatas. (Pausa.) Y mañana, o dentro de diez años que pueden pasar como un día, como han pasado estos últimos..., ¡sería terrible seguir así! Subiendo y bajando la escalera, una escalera que no conduce a ningún sitio; haciendo trampas en el contador, aborreciendo el trabajo..., perdiendo día tras día... (Pausa.) Por eso es preciso cortar por lo sano.
URBANO.-¿Y qué vas a hacer?
FERNANDO.-No lo sé. Pero ya haré algo.
URBANO.-¿Y quieres hacerlo solo?
FERNANDO.-Solo.
URBANO.-¿Completamente?

Pausa.

FERNANDO.-Claro.
URBANO.-Pues te voy a dar un consejo. Aunque no lo creas, siempre necesitamos de los demás. No podrás luchar solo sin cansarte.
FERNANDO.-¿Me vas a volver a hablar del sindicato?
URBANO.-No. Quiero decirte que, si verdaderamente vas a luchar, para evitar el desaliento necesitarás...

Se detiene.

FERNANDO.-¿Qué?
URBANO.-Una mujer. 



 Las escaleras y el arte
Esta es la escalera que preside el  Museo de Arte de Filadelfia, ubicado al oeste del Benjamin Franklin Parkway en el Fairmount Park de Filadelfia. Se creó en 1876 ligado a la Exposición del Centenario de ese mismo año y hoy en día se encuentra entre los más grandes e importantes museos de arte de los Estados Unidos.




 
 El nuevo Museo Dalí recientemente hizo su entrada triunfal en Florida, Estados Unidos; y es un hecho que atraerá a los fans de Dalí, a nivel mundial

Su inauguración fue un momento especial: el martes 11 de enero a las 11:11 tuvo lugar la apertura oficial del nuevo museo de Dalí en St Petersburg, Florida. tiene una impresionante escalera de caracol de 75 pies que rinde homenaje a la fascinación de Dalí con la ciencia y la molécula de ADN. 







Cine:

 Escalera al cielo










Las 5 grandes mentiras de la historia





Es importante saber distinguir entre la realidad y el mito o la ficción. A continuación te mostraremos cinco grandes mentiras de la historia.

El caballo de Troya
Si bien es cierto que existió una larga guerra entre griegos y troyanos, a veces se ha magnificado esta situación, a través de las epopeyas. La guerra que duró diez años se debió a un affaire entre Paris -troyano- y Helena -esposa del rey de Esparta-. En un momento dado, los griegos llevaron un gran caballo de madera a modo de ofrenda de paz y, una vez dentro de Troya, un montón de soldados ocultos dentro de él atacaron la ciudad. Sin embargo, se dice que en realidad fue un ariete (arma de asedio utilizada para romper grandes puertas) en forma de caballo y no la impresionante escultura de la que normalmente se habla.


Ana Anderson y Anastasia
Con la llegada de los bolcheviques tras la Revolución Rusa, era impensable para el pueblo que la familia real de los Romanov siguiera gobernando. Por lo cual, en 1918 mataron al zar Nicolás II, su esposa y sus cuatro hijas, para evitar así herederos que pudieran reclamar el trono años después. Como no podía ser de otra manera, muchas personas dijeron ser miembros de la familia real que habían logrado escapar de la matanza. La figura más conocida fue Ana Anderson, una joven que afirmaba ser la princesa Anastasia -la más joven de la familia-, y a la cual se le dio una especial importancia por su increíble parecido físico y su amplio conocimiento de la familia Romanov.

Ana Anderson perdió el juicio para reclamar la herencia, aunque mantuvo su teoría hasta 1984, año en que falleció. Años más tarde se descubrieron restos de la familia real rusa y se comprobó mediante análisis de ADN que ninguno de los Romanov había logrado escapar en el año 1918.


El cráneo de Piltdown

Una vez conocida la teoría de la evolución de Darwin, muchos científicos se empeñaron en encontrar el llamado eslabón perdido. Sin lugar a dudas, el caso más difundido fue el del arqueólogo Charles Dawson en 1910, que afirmaba haber encontrado el cráneo del llamado hombre de Piltdown. Tras muchos años de investigaciones en los que este nuevo hombre no encajaba, por fin en 1950 se descubre la farsa. Realmente, el cráneo pertenecía a un orangután y tan sólo tenía 600 años de antigüedad, pero la manipulaciones realizadas en él -por ejemplo, el manchado de los dientes o de la forma del cráneo- lo hacían parecer real.

Hoy en día no se sabe a ciencia cierta quiénes son los culpables de esta mentira de la historia científica, aunque todo apunta a Martin A.C. Hinton, un voluntario en el museo, ya que se encontró huesos que habían sido teñidos exactamente de la misma forma que los del supuesto hombre de Piltdown.


El affair de Bill Clinton
Cuando un periodista develó que el presidente de los Estados Unidos tenía una relación con una becaria llamada Mónica Lewinsky, él lo negó. Sin embargo, los jueces se dedicaron a investigar y descubrieron la verdad gracias a dos trabajadoras de la Casa Blanca: Paula Jones y Linda Tripp. Mientras tanto, los abogados del Presidente lo hicieron negar todo bajo juramento.

Fue el fiscal Kenneth Starr quien logró que Clinton confesara su relación. Tras el escándalo, la Cámara de Representantes votó para destituir al presidente quien, a pesar de todo, tenía altas cotas de popularidad. Se lo acusaba de perjurio y obstrucción de la justicia, pero los sentimientos del pueblo por este querendón presidente lo absolvieron.


Propaganda Nazi
Hitler y su ministro de propaganda, Goebbels, lanzaron durante su gobierno una fuerte propaganda antisemita para hacerle entender al pueblo alemán que los judíos eran el enemigo. De esta forma se logró convencer al pueblo alemán de que los judíos eran los culpables de todos los males de Alemania, difundiendo mentiras como que en la Edad Media habían utilizado sangre de niños cristianos para hacer el pan sin levadura que se come durante la Pascua judía. No en vano es de las frases más conocidas de Joseph Goebbels que "Una mentira repetida mil veces se convierte en una realidad."

Y teniendo en cuenta la frase final de la propaganda nazi, podemos ver que las mentiras más grandes de la historia se han consolidado repitiendo una y otra vez la misma historia.


 Fuente:
 http://www.culturizando.com


Los científicos y sus creencias religiosas




A principios del siglo XX, estudios demostraron que los científicos estaban menos inclinados que la población en general en creer en la existencia de Dios. Tiempo después, en una encuesta conducida en 1969 se mostró que el 35% de los científicos no creía que Dios existiera.
Elaine Ecklund, y Christopher Scheitle preguntaron a 2,198 miembros de facultades en las disciplinas de física, química, biología, sociología, economía, ciencias políticas, y psicología de 21 universidades elite de investigación estadounidenses. En general, el 75% de los profesores que se pusieron en contacto completaron la encuesta. Entre las diferentes disciplinas, la incredulidad en la existencia de Dios no fue correlacionada con ninguna área particular de experticia:

Los mas incrédulos eran los de Bilogía con un 41%, seguidos de los Físicos con un 40.8%, los que menos eran los de Ciencias políticas 27%.

A pesar de estas estadísticas, científicos de renombre confirmaron en algún momento de sus vidas, su creencia en Dios y su fe:

Albert Einstein- (1879 – 1955), Premio Nobel de física 1921.
«La ciencia sin religión es renga, La religión sin ciencia es ciega».
«Apenas si calco las líneas que fluyen de Dios».
«Es posible que todo pueda ser descrito científicamente, pero no tendría sentido, es como si describieran a una sinfonía de Beethoven como una variación en las presiones de onda. ¿Cómo describirían la sensación de un beso o el te quiero de un niño?.»
«Ante Dios somos todos igualmente sabios, igualmente tontos.»
«Lo más hermoso que podemos experimentar es lo misterioso. Es la fuente de todo arte verdadero y la ciencia.” “Es más fácil destruir un átomo que un prejuicio».
«Hay dos maneras de vivir una vida: La primera es pensar que nada es un milagro. La segunda es pensar que todo es un milagro. De lo que estoy seguro es que Dios existe.»


Louis Pasteur- (1822 – 1895), uno de los tres fundadores de la microbiología. Produjo la primera vacuna contra la rabia y el proceso llamado pasteurizar.
Católico practicante. «Cuanto más conozco, mas se asemeja mi fe a la de un campesino bretón».
Pasteur murió con el rosario en la mano, después de escuchar la vida de San Vicente de Paul, la cual había pedido que le leyeran, porque pensó que su trabajo, como el de San Vicente, ayudaría mucho a salvar a los niños que sufren.


Arthur Compton- (1892-1962), Premio Nóbel de física 1927 por su descubrimiento del denominado efecto Compton y su investigación de los rayos cósmicos y de la reflexión, polarización y espectros de los rayos X.
«Para mí, la fe comienza con la comprensión de que una inteligencia suprema dio el ser al universo y creó al hombre. No me cuesta tener esa fe, porque el orden e inteligencia del cosmos dan testimonio de la más sublime declaración jamás hecha: “En el principio creó Dios”...»


Ernts Boris Chain- (1906 - 1979), Premio Nobel de medicina 1945 por su trabajo con la penicilina.
«La idea fundamental del designio o propósito ... mira fijamente al biólogo no importa en dónde ponga este los ojos... La probabilidad de que un acontecimiento como el origen de las moléculas de ADN haya tenido lugar por pura casualidad es sencillamente demasiado minúscula para considerarla con seriedad...»


Max Born-(1882 - 1970), Premio Nobel de física 1954 por sus investigaciones en torno a la mecánica cuántica.
«Solo la gente boba dice que el estudio de la ciencia lleva al ateísmo».


Arno Penzias- (1933), Premio Nobel de física 1978 por su descubrimiento de la radiación de fondo cósmica, patrones que otros físicos interpretaron como prueba de que el Universo fue creado a partir de la nada o Big Bang.
«Si no tuviera otros datos que los primeros capítulos del Génesis, algunos de los Salmos y otros pasajes de las Escrituras, habría llegado esencialmente a la misma conclusión en cuanto al origen del Universo que la que nos aportan los datos científicos».


Derek Barton- (1918 – 1998) Compartió el premio Nobel de química en 1969 por sus aportaciones en el campo de la química orgánica en el desarrollo del análisis conformacional.
«No hay incompatibilidad alguna entre la ciencia y la religión... La ciencia demuestra la existencia de Dios».


Christian B. Anfinsen- (1916 – 1995), premio Nóbel de química 1972 por su trabajo sobre la estructura de los aminoácidos y la actividad biológica de la enzima ribonucleica.
«Creo que solo un idiota es capaz de ser ateo».

Arthur L. Schawlow- (1921 - ) Compartió el premio Nóbel de física 1981 por el desarrollo de la espectroscopia del láser.
«Al encontrarse uno frente a frente con las maravillas de la vida y del Universo, inevitablemente se pregunta por qué las únicas respuestas posibles son de orden religioso... Tanto en el Universo como en mi propia vida tengo necesidad de Dios»


William D. Phillips- (1948 - ) Premio Nóbel de física 1997 por su empleo de rayos láser para producir temperaturas de apenas una fracción por encima del cero absoluto.
«Hay tantos colegas míos que son cristianos que no podría cruzar el salón parroquial de mi iglesia sin toparme con una docena de físicos».


Jerome LeJeune-, Padre de la genética moderna, fiel católico, defensor de la vida humana, su causa de beatificación está abierta.
Abundan los científicos que creen en Dios. Ellos son testigos de que, por la ciencia, el corazón humilde descubre la grandeza de Dios. La verdadera enemiga de la fe es la soberbia y no la ciencia.




Al margen de la ciencia hubo también personalidades del mundo de la literatura que manifestaron su creencias. José Saramago escritor, periodista y dramaturgo portugués, ganador del Premio Nobel de Literatura 1998 dijo referente a este tema:


“No creo en dios y no me hace ninguna falta. Por lo menos estoy a salvo de ser intolerante. Los ateos somos las personas más tolerantes del mundo. Un creyente fácilmente pasa a la intolerancia. En ningún momento de la historia, en ningún lugar del planeta, las religiones han servido para que los seres humanos se acerquen unos a los otros. Por el contrario, sólo han servido para separar, para quemar, para torturar. No creo en dios, no lo necesito y además soy buena persona”.  


 Os dejo algunas otras frases suyas:

 
 “Dentro de nosotros existe algo que no tiene nombre y eso es lo que realmente somos”.

 “Ahora, no hay duda de que la búsqueda incondicional del triunfo personal implica la soledad profunda. Esa soledad del agua que no se mueve”.

 “El nombre que tenemos sustituye lo que somos: no sabemos nada del otro”.
 “Es un bosque que navega y se balancea sobre las olas, un bosque en donde, sin saberse cómo, comenzaron a cantar pájaros, debían de estar escondidos por ahí y de repente decidieron salir a la luz, tal vez porque la cosecha ya esté madura y es la hora de la siega...”
 
 “El poder lo contamina todo, es tóxico. Es posible mantener la pureza de los principios mientras estás alejado del poder. Pero necesitamos llegar al poder para poner en práctica nuestras convicciones. Y ahí la cosa se derrumba, cuando nuestras convicciones se enturbian con la suciedad del poder”.

“¿Qué clase de mundo es éste que puede mandar máquinas a Marte y no hace nada para detener el asesinato de un ser humano?”
 “El viaje no termina jamás. Solo los viajeros terminan. Y también ellos pueden subsistir en memoria, en recuerdo, en narración... El objetivo de un viaje es solo el inicio de otro viaje.”

“La derrota tiene algo positivo, nunca es definitiva. En cambio la victoria tiene algo negativo, jamás es definitiva.”

 “Las tres enfermedades del hombre actual son la incomunicación, la revolución tecnológica y su vida centrada en su triunfo personal”.

domingo, 17 de marzo de 2013

Canción de amor, Gian Marco

Cierra los ojos y escucha...



Hace mucho no sentía
lo que siento en este día
no puedo explicarme nada
solo tengo tu mirada
aquí clavada entre mis ojos
sólo tengo un raro antojo
de extrañarte cada día
y ser parte de tus dias.

Yo no puedo hablarte nada
lo único que hago es mirarte
una que otra carcajada

no controlo mis palabras
y cuando voy a buscarte
mis latidos se aceleran
amor con la luna llena
solo quiero regalarte...

Una canción de amor 
de la penumbra siento que nace una luz
siento tus manos y presiento
que eres tú que estas muy cerca
no puedo creer que tu amor abrió mi puerta.
.............creer que tu amor abrió mi puerta.

Sólo quiero terminar
esta corta melodía
explicandote en mis dias
mis deseos de quererte
de poder volver a verte
de engreirte tiernamente
cada minuto del dia
y cantarte eternamente...
 


Domingo con...El ruiseñor y la rosa, Oscar Wilde (El amor no tiene lógica EL RUISEÑOR Y LA ROSA - Braho )

- Dijo que bailaría conmigo si le llevaba rosas rojas -exclamó el joven estudiante-;  pero no hay ni una sola rosa roja en todo mi jardín.
Desde su nido en la encina le oyó el ruiseñor, y miró a través de las hojas y se quedó extrañado.
 
- Ni una sola rosa roja en todo mi jardín -exclamó el estudiante; y sus hermosos ojos se llenaron de lágrimas.
- ¡Ah, de qué cosas tan pequeñas depende la felicidad! He leído todo lo que han escrito los sabios, y son míos todos los secretos de la filosofía; sin embargo, por no tener una rosa roja, mi vida se ha vuelto desdichada. 
- He aquí por fin un verdadero enamorado -dijo el ruiseñor. 
- Noche tras noche le he cantado, aunque no le conocía; noche tras noche he contado su historia a las estrellas, y ahora le estoy viendo. Tiene el cabello oscuro como la flor del jacinto y los labios tan rojos como la rosa de sus deseos; pero la pasión ha hecho que su rostro parezca de pálido marfil, y el dolor le ha puesto su sello sobre la frente.
- El príncipe da un baile mañana por la noche -musitó el estudiante-, y mi amada estará entre los invitados. Si le llevo una rosa roja, bailará conmigo hasta el alba Si le llevo una rosa roja, la tendré entre mis brazos, y reclinará la cabeza en mi hombro, y su mano estará prisionera en la mía. Pero no hay ni una sola rosa roja en mi jardín, así es, que estaré sentado solo, y ella pasará desdeñándome. No me prestará atención alguna y se me romperá el corazón. 
- He aquí ciertamente el verdadero enamorado -dijo el ruiseñor. 
- Lo que yo canto, él lo sufre; lo que es para mí alegría es dolor para él. En verdad el amor es maravilloso; es más precioso que las esmeraldas y más costoso que los finos ópalos. No se puede comprar con perlas ni con granates, ni está a la venta en el mercado, no lo pueden comprar los mercaderes, ni se puede pesar en la balanza a peso de oro.
- Los músicos estarán sentados en su estrado -dijo el joven estudiante-, y tocarán sus instrumentos de cuerda y mi amada danzará al son del arpa y del violín. Danzará tan ligera que sus pies no rozarán el suelo, y los caballeros de la corte, con sus trajes alegres, estarán todos rodeándola. Pero conmigo no bailara, pues no tengo una rosa roja para darle.                                      
Y se arrojó sobre la hierba, y ocultó el rostro entre las manos y lloró.
- ¿Por qué llora? -preguntó una lagartija verde, cuando pasaba corriendo junto a él con el rabo en el aire.
- Eso, ¿por qué? -dijo una mariposa que revoloteaba persiguiendo a un rayo de sol.
- Sí, ¿por qué? -susurró una margarita a su vecina, con una voz suave y baja.
- Está llorando por una rosa roja -dijo el ruiseñor
- ¡Por una rosa roja! –exclamaron-; ¡Qué ridículo!
Y la lagartija que era algo cínica, se rió abiertamente.
Pero el ruiseñor comprendía el secreto de la pena del estudiante, y permaneció posado silencioso en la encina, y pensó en el misterio del amor.
De pronto desplegó sus alas pardas para emprender el vuelo y hendió los aires. Pasó por la arboleda como una sombra, y como una sombra voló a través de jardín. En el medio del césped crecía un hermoso rosal, y al verlo voló hacia él y se posó sobre una rama.
- Dame una rosa roja –exclamó-, y te cantaré mi más dulce canción.
Pero el rosal negó con la cabeza. 
- Mis rosas son blancas –respondió-, tan blancas como la espuma del mar, y más blancas que la nieve de la montaña. Pero ve a ver a mi hermano, el que trepa alrededor del viejo reloj de sol y te dará tal vez lo que deseas. Así es que el ruiseñor se fue volando hasta el rosal que crecía en torno al viejo reloj de sol.
- Dame una rosa roja –exclamó-, y te cantaré mi más dulce canción.
Pero el rosal negó con la cabeza.
- Mis rosas son amarillas -respondió-, tan amarillas como el cabello de la sirena que se sienta en un trono de ámbar y más amarillas que el narciso que florece en el prado antes de que llegue el segador con su guadaña. Pero ve a ver a mi hermano, el que crece al pie de la ventana del estudiante, y te dará tal vez lo que deseas. Así es que el ruiseñor se fue volando hasta el rosal que crecía al pie de la ventana del estudiante.
- Dame una rosa roja –exclamó-, y te cantaré mi más dulce canción. 
Pero el arbusto negó con la cabeza.
- Mis rosas son rojas –respondió-, tan rojas como los pies de la tórtola, y más rojas que los grandes abanicos de coral que se mecen y mecen en la sima del océano; pero el invierno me ha congelado las venas, y la escarcha me ha helado los capullos, y la tormenta me ha roto las ramas, y no tendré rosas este año.
- Una rosa roja es todo lo que necesito -exclamó el ruiseñor-, ¡sólo una rosa roja! ¿No hay ningún medio por el que pueda conseguirla?
- Hay un medio -respondió el rosal-, pero es tan terrible que no me atrevo a decírtelo.
- Dímelo -dijo el ruiseñor-, no tengo miedo.
- Si quieres una rosa roja -dijo el rosal-, tienes que hacerla con música, a la luz de la luna, y teñirla con la sangre de tu propio corazón. Debes cantar para mí con el pecho apoyado en una de mis espinas. A lo largo de toda la noche has de cantar para mí, y la espina tiene que atravesarte el corazón, y la sangre que te da la vida debe fluir por mis venas y ser mía.
- La muerte es un alto precio para pagar una rosa roja -exclamó el ruiseñor-, y la vida nos es muy querida a todos. Es grato posarse en el bosque verde, y contemplar al sol en su carro de oro y a la luna en su carro de perla. Dulce es la fragancia del espino, y dulces son las campanillas azules que se esconden en el valle y el brazo que el viento hace ondear en la colina. Sin embargo, el amor es mejor que la vida, ¿y qué es el corazón de un pájaro comparado con el corazón de un hombre?
Así es que desplegó las alas pardas para emprender el vuelo y hendió los aires. Pasó veloz sobre el jardín como una sombra, y como una sombra atravesó volando la arboleda.
El joven estudiante todavía estaba echado en la hierba, donde le había dejado, y las lágrimas aún no se habían secado en sus hermosos ojos.
- ¡Sé feliz! -exclamó el ruiseñor-, ¡sé feliz! ; tendrás tu rosa roja. Te la haré de música a la luz de la luna y la teñiré con la sangre de mi propio corazón. Todo lo que te pido a cambio es que seas un verdadero enamorado, pues el amor es más sabio que la filosofía, por sabia que ésta sea, y más fuerte que el poder, por potente que sea éste. Del color de la llama son sus alas, y de color de llama tiene el cuerpo. Sus labios son dulces como la miel y su aliento es como el incienso.
El estudiante alzó los ojos de la hierba y escuchó, mas no pudo entender lo que le estaba diciendo el ruiseñor, pues sólo sabía las cosas que están escritas en los libros.
Pero la encina comprendió y se puso triste, porque quería mucho al pequeño ruiseñor que había hecho su nido entre sus ramas. 
- Cántame una última canción -musitó-: me sentiré muy sola cuando te hayas ido.
Así es que el ruiseñor cantó para la encina, y su voz era como el agua que sale a borbotones de una jarra de plata.
Cuando hubo terminado su canción, el estudiante se levantó, y sacó un cuaderno y un lápiz de su bolsillo.
- Él tiene estilo -dijo para sí, mientras caminaba a través de la arboleda-, eso no se le puede negar, pero ¿tiene sentimientos? Me temo que no. De hecho, es como la mayoría de los artistas, es todo estilo, sin ninguna sinceridad. No se sacrificaría por los demás. Piensa tan sólo en la música, y todo el mundo sabe que las artes son egoístas. Sin embargo es preciso admitir que hay notas hermosas en su voz. ¡Qué lástima que no signifiquen nada, ni tengan ninguna utilidad práctica!
Y entró en su habitación y se echó sobre el pequeño jergón, y se puso a pensar en su amor, y al cabo de un tiempo se quedó dormido.
            Y cuando la luna brilló en el cielo, fue volando al rosal el ruiseñor y puso su pecho contra la espina. Cantó toda la noche con el pecho contra la espina, y la luna de frío cristal, se asomó para escucharla. A lo largo de toda la noche estuvo cantando, y la espina penetraba más y más profundamente en su pecho, y la sangre, que era su vida, fluía fuera de él.
Cantó primero el nacimiento del amor en el corazón de un adolescente y de una muchacha. Y en la rama más alta del rosal floreció una rosa admirable, pétalo a pétalo, a medida que una canción seguía a otra canción. Pálida era al principio, como la bruma suspendida sobre el río; pálida como los pies de la mañana, y de plata, como las alas de la aurora. Como la sombra de una rosa en un espejo de plata, como la sombra de una rosa en el estanque, así era la rosa que florecía en la rama más alta del rosal.
Pero el rosal gritó al ruiseñor que se apretara más contra la espina. 
- ¡Apriétate más, pequeño ruiseñor! -gritaba el rosal-, ¡o llegará el día antes de que esté terminada la rosa.! 
Así es que el ruiseñor se apretó más contra la espina, y su canto se hizo cada vez más sonoro, pues cantaba el nacimiento de la pasión en el alma de un hombre y de una doncella.
Y un delicado arrebol rosado vino a los pétalos de la rosa, como el rubor del rostro del novio cuando besa los labios de la novia. Pero la espina no había llegado aún al corazón del pájaro, así que el corazón de la rosa seguía siendo blanco, pues sólo la sangre del corazón de un ruiseñor puede teñir de carmesí el corazón de una rosa. Y el rosal gritó al ruiseñor que se apretara más contra la espina.
- ¡Apriétate más, pequeño ruiseñor! -gritaba el rosal-, ¡o llegará el día antes de que este terminada la rosa!
Así es que el ruiseñor se apretó más contra la espina, y la espina tocó su corazón, y sintió que le atravesaba una intensa punzada de dolor. Amargo, amargo era el dolor, y más y más salvaje se elevó su canto, pues cantaba al amor que se hace perfecto por la muerte, al amor que no muere en la tumba.
Y la rosa admirable se volvió carmesí, como la rosa del cielo en el oriente. Carmesí era el ceñidor de pétalos, y carmesí como un rubí era su corazón.
Pero la voz del ruiseñor se volvió más débil, y sus pequeñas alas empezaron a batir, y un velo le cubrió los ojos. Más y más débil se tornó su canto, y sintió que algo le ahogaba en la garganta.
Moduló entonces un último arpegio musical. La luna blanca lo oyó y se olvidó del alba, y se quedó rezagada en el cielo. La rosa roja lo oyó, y tembló toda de arrobamiento, y abrió sus pétalos al aire frío de la mañana. El eco se lo llevó a su caverna púrpura de las colinas, y despertó de sus sueños a los pastores dormidos. Flotó a través de los juncos del río, y ellos llevaron su mensaje al mar.
- ¡Mira, mira! -gritó el rosal- ¡La rosa ya está terminada!
Pero el ruiseñor no respondió, pues yacía muerto en la hierba alta, con la espina en el corazón. Y al mediodía el estudiante abrió la ventana y se asomó.
- ¡Mira!, ¡Qué suerte tan maravillosa! –exclamó- ¡he aquí una rosa roja! No había visto en mi vida una rosa semejante. Es tan bella que estoy seguro que tiene un largo nombre latino. 
Y se inclinó y la arrancó. Se puso luego el sombrero y se fue corriendo a casa del profesor con la rosa en la mano.
La hija del profesor estaba sentada en el umbral, devanando seda azul alrededor de un carrete, con su perrito echado a sus pies.
- Dijiste que bailarías conmigo si te traía una rosa roja. -exclamó el estudiante-. He aquí la rosa más roja del mundo entero. La llevarás prendida esta noche cerca de tu corazón, y cuando bailemos juntos ella te dirá cuánto te quiero.
Pero la muchacha frunció el ceño. 
- Temo que no me vaya bien con el vestido -respondió- y, además, el sobrino del chambelán me ha enviado joyas auténticas, y todo el mundo sabe que las joyas cuestan mucho más que las flores. 
- ¡Bien, a fe mía que eres una ingrata! -dijo el estudiante muy enfadado.
Y arrojó la rosa a la calle, donde cayó en el arroyo, y la rueda de un carro pasó por encima de ella.
- ¿Ingrata? -dijo la muchacha-. Y yo te digo que tú eres un grosero, y, después de todo, ¿quién eres tú? Sólo un estudiante. !Cómo!, No creo que tengas ni siquiera hebillas de plata para los zapatos, como tiene el sobrino del chambelán.

Y se levantó de la silla y entró en la casa.
- ¡Qué cosa tan necia es el amor! - -se dijo el estudiante mientras se marchaba-. No es ni la mitad de útil que la lógica, pues no prueba nada, y siempre nos dice cosas que no van a suceder, y nos hace creer cosas que no son ciertas. De hecho, es muy poco práctico, y como en estos tiempos ser práctico lo es todo, me volveré a la filosofía y estudiaré metafísica.

Así es que volvió a su habitación, y sacó un gran libro polvoriento, y se puso a leer.




El amor no tiene lógica EL RUISEÑOR Y LA ROSA - Braho