Todas las parcelas de mi vida tienen algo tuyo
y eso en verdad no es nada extraordinario
vos lo sabés tan objetivamente como yo.
Sin embargo hay algo que quisiera aclararte,
cuando digo todas las parcelas,
no me refiero solo a esto de ahora,
a esto de esperarte y aleluya encontrarte,
y carajo perderte,
y volverte a encontrar,
y ojalá nada más.
No me refiero a que de pronto digas, voy a llorar
y yo con un discreto nudo en la garganta, bueno llorá.
Y que un lindo aguacero invisible nos ampare
y quizás por eso salga enseguida el sol.
Ni me refiero a solo a que día tras día,
aumente el stock de nuestras pequeñas y decisivas complicidades,
o que yo pueda o creerme que puedo convertir mis reveses en victorias,
o me hagas el tierno regalo de tu más reciente desesperación.
No.
La cosa es muchísimo más grave.
Cuando digo todas las parcelas
quiero decir que además de ese dulce cataclismo,
también estas reescribiendo mi infancia,
esa edad en que uno dice cosas adultas y solemnes
y los solemnes adultos las celebran,
y vos en cambio sabés que eso no sirve.
Quiero decir que estás rearmando mi adolescencia,
ese tiempo en que fui un viejo cargado de recelos,
y vos sabés en cambio extraer de ese páramo,
mi germen de alegría y regarlo mirándolo.
Quiero decir que estás sacudiendo mi juventud,
ese cántaro que nadie tomó nunca en sus manos,
esa sombra que nadie arrimó a su sombra,
y vos en cambio sabés estremecerla
hasta que empiecen a caer las hojas secas,
y quede la armazón de mi verdad sin proezas.
Quiero decir que estás abrazando mi madurez
esta mezcla de estupor y experiencia,
este extraño confín de angustia y nieve,
esta bujía que ilumina la muerte,
este precipicio de la pobre vida.
Como ves es más grave,
Muchísimo más grave,
Porque con estas y con otras palabras,
quiero decir que no sos tan solo,
la querida muchacha que sos,
sino también las espléndidas o cautelosas mujeres
que quise o quiero.
Porque gracias a vos he descubierto,
(dirás que ya era hora y con razón),
que el amor es una bahía linda y generosa,
que se ilumina y se oscurece,
según venga la vida,
una bahía donde los barcos llegan y se van,
llegan con pájaros y augurios,
y se van con sirenas y nubarrones.
Una bahía linda y generosa,
Donde los barcos llegan y se van.
Pero vos,
Por favor,
No te vayas
"La vida es una fuente interminable de reflexiones, desmedida como la eternidad, inagotables como la maldad e inmensas como el amor".
martes, 15 de enero de 2013
Cháchara de niños, Hans Christian Andersen
En casa del rico comerciante se celebraba
una gran reunión de niños: niños de casas ricas y familias distinguidas.
El comerciante era un hombre opulento y además instruido; a su debido
tiempo había sufrido los exámenes. Así lo había querido su excelente
padre, que no era más que un simple ganadero, pero honrado y trabajador.
El negocio le había dado dinero, y el hijo lo supo aumentar con su
trabajo. Era un hombre de cabeza y también de corazón, pero de esto se hablaba menos que de su riqueza.
Frecuentaba su casa gente distinguida, tanto de «sangre», que así la llaman, como de talento. Los había que reunían ambas condiciones, y algunos que carecían de una y otra. En el momento de nuestra narración había allí una reunión de niños, que hablaban y discutían como tales; y ya es sabido que los niños no tienen pelos en la lengua. Figuraba entre los concurrentes una chiquilla lindísima, pero terriblemente orgullosa; los criados le habían metido el orgullo en el cuerpo, no sus padres, demasiado sensatos para hacerlo. El padre era chambelán, y éste es un cargo tremendamente importante, como ella sabía muy bien.
-¡Soy camarera del Rey! -decía la muchachita. Lo mismo podría haber sido camarera de una bodega, pues tanto mérito hace falta para una cosa como para la otra. Después contó a sus compañeros que era «bien nacida», y afirmó que quien no era de buena cuna no podía llegar a ser nadie. De nada servía estudiar y trabajar; cuando no se es «bien nacido», a nada puede aspirarse.
-Y todos aquellos que tienen apellidos terminados en «sen» -prosiguió-, tampoco llegarán a ser nada en el mundo. Hay que ponerse en jarras y mantener a distancia a esos «¡-sen, -sen!» y puso en jarras sus lindos brazos de puntiagudos codos, para mostrar cómo había que hacer. ¡Y qué lindos eran sus bracitos! Era encantadora.
Pero la hijita del almacenista se enfadó mucho. Su padre se llamaba Madsen, y no podía sufrir que se hablara mal de los nombres terminados en «sen». Por eso replicó con toda la arrogancia de que era capaz:
-Pero mi padre puede comprar cien escudos de bombones y arrojarlos a los niños. ¿Puede hacerlo el tuyo?
-Mi padre -intervino la hija de un escritor- puede poner en el periódico al tuyo, al tuyo y a los padres de todos. Toda la gente le tiene miedo, dice mi madre, pues mi padre es el que manda en el periódico.
Y la chiquilla irguió la cabeza, como si fuera una princesa y debiera ir con la cabeza muy alta.
En la calle, delante de la puerta entornada, un pobre niño miraba por la abertura. El pequeño no tenía acceso en la casa, pues carecía de la categoría necesaria. Había estado ayudando a la cocinera a dar vueltas al asador, y en premio le permitían ahora mirar desde detrás de la puerta a todos aquellos señoritos acicalados que se divertían en la habitación. Para él era recompensa bastante y sobrada.
«¡Quién fuera uno de ellos!», pensó, y al oír lo que decían, seguramente se entristeció mucho. En casa, sus padres no tenían ni un mísero chelín para ahorrar, ni medios para comprar un periódico; y no hablemos ya de escribirlo. Y lo peor de todo era que el apellido de su padre, y también el suyo, terminaba en «sen». Nada podría ser en el mundo, por tanto. ¡Qué triste! En cuanto a nacido, creía serlo como se debe, pues de otro modo no es posible.
Así discurrió aquella velada.
Transcurrieron muchos años, y aquellos niños se convirtieron en hombres y mujeres.
Se levantaba en la ciudad una casa magnífica, toda ella llena de preciosidades. Todo el mundo deseaba verla; hasta de fuera venía gente a visitarla. ¿A cuál de aquellos niños pertenecía? No es difícil adivinarlo. Pero tampoco es tan fácil, pues la casa pertenecía al chiquillo pobre, que llegó a ser algo, a pesar de que su nombre terminaba en «sen»: se llamaba Thorwaldsen.
¿Y los otros tres niños, los hijos de la sangre, del dinero y de la presunción? Pues de ellos salieron hombres buenos y capaces, ya que todos tenían buen fondo. Lo que entonces habían pensado y dicho no era sino eso, chácharas de niños.
Frecuentaba su casa gente distinguida, tanto de «sangre», que así la llaman, como de talento. Los había que reunían ambas condiciones, y algunos que carecían de una y otra. En el momento de nuestra narración había allí una reunión de niños, que hablaban y discutían como tales; y ya es sabido que los niños no tienen pelos en la lengua. Figuraba entre los concurrentes una chiquilla lindísima, pero terriblemente orgullosa; los criados le habían metido el orgullo en el cuerpo, no sus padres, demasiado sensatos para hacerlo. El padre era chambelán, y éste es un cargo tremendamente importante, como ella sabía muy bien.
-¡Soy camarera del Rey! -decía la muchachita. Lo mismo podría haber sido camarera de una bodega, pues tanto mérito hace falta para una cosa como para la otra. Después contó a sus compañeros que era «bien nacida», y afirmó que quien no era de buena cuna no podía llegar a ser nadie. De nada servía estudiar y trabajar; cuando no se es «bien nacido», a nada puede aspirarse.
-Y todos aquellos que tienen apellidos terminados en «sen» -prosiguió-, tampoco llegarán a ser nada en el mundo. Hay que ponerse en jarras y mantener a distancia a esos «¡-sen, -sen!» y puso en jarras sus lindos brazos de puntiagudos codos, para mostrar cómo había que hacer. ¡Y qué lindos eran sus bracitos! Era encantadora.
Pero la hijita del almacenista se enfadó mucho. Su padre se llamaba Madsen, y no podía sufrir que se hablara mal de los nombres terminados en «sen». Por eso replicó con toda la arrogancia de que era capaz:
-Pero mi padre puede comprar cien escudos de bombones y arrojarlos a los niños. ¿Puede hacerlo el tuyo?
-Mi padre -intervino la hija de un escritor- puede poner en el periódico al tuyo, al tuyo y a los padres de todos. Toda la gente le tiene miedo, dice mi madre, pues mi padre es el que manda en el periódico.
Y la chiquilla irguió la cabeza, como si fuera una princesa y debiera ir con la cabeza muy alta.
En la calle, delante de la puerta entornada, un pobre niño miraba por la abertura. El pequeño no tenía acceso en la casa, pues carecía de la categoría necesaria. Había estado ayudando a la cocinera a dar vueltas al asador, y en premio le permitían ahora mirar desde detrás de la puerta a todos aquellos señoritos acicalados que se divertían en la habitación. Para él era recompensa bastante y sobrada.
«¡Quién fuera uno de ellos!», pensó, y al oír lo que decían, seguramente se entristeció mucho. En casa, sus padres no tenían ni un mísero chelín para ahorrar, ni medios para comprar un periódico; y no hablemos ya de escribirlo. Y lo peor de todo era que el apellido de su padre, y también el suyo, terminaba en «sen». Nada podría ser en el mundo, por tanto. ¡Qué triste! En cuanto a nacido, creía serlo como se debe, pues de otro modo no es posible.
Así discurrió aquella velada.
Transcurrieron muchos años, y aquellos niños se convirtieron en hombres y mujeres.
Se levantaba en la ciudad una casa magnífica, toda ella llena de preciosidades. Todo el mundo deseaba verla; hasta de fuera venía gente a visitarla. ¿A cuál de aquellos niños pertenecía? No es difícil adivinarlo. Pero tampoco es tan fácil, pues la casa pertenecía al chiquillo pobre, que llegó a ser algo, a pesar de que su nombre terminaba en «sen»: se llamaba Thorwaldsen.
¿Y los otros tres niños, los hijos de la sangre, del dinero y de la presunción? Pues de ellos salieron hombres buenos y capaces, ya que todos tenían buen fondo. Lo que entonces habían pensado y dicho no era sino eso, chácharas de niños.
lunes, 14 de enero de 2013
Magnífica combinación: Los formales y el frío (Mario Benedetti)-La gota de rocío (Silvio Rodríguez)
Si cierras los ojos... podrás sentir la sensibilidad que surgen de estos poemas, de esta melodía, de estas voces que acarician el alma....
Pienso en ti, Enrique Iglesias
y la soledad me come día a día.
Pienso en tí... Pienso en tí...
Cuando el frío me llena, el alma me congela
y la lluvia me persigue; no me deja.
Pienso en tí... Pienso en tí...
Pienso en tí... Pienso en tí...
Pienso en tí... Ay como pienso en tí..
Pienso en tí, porque es por tí,
que sobrevivo y es por tí, que vivo roto.
Pienso en tí, porque yo creo en el milagro,
que me salve si te toco.
Porque quiero estar contigo y no te tengo,
y me muero poco a poco.
Pienso en tí... Pienso en tí...
Pienso en tí... Pienso en tí...
Cuando siento que el futuro ya ha pasado,
y la noche se detiene a mi lado.
Pienso en tí... Pienso en tí...
Cuando el ruido del silencio me despierta;
y me duele cada instante de tu ausencia.
Pienso en tí... Pienso en tí...
Pienso en tí... Pienso en tí...
Pienso en tí, porque es por tí,
que sobrevivo y es por tí, que vivo roto.
Pienso en tí, porque yo creo en el milagro,
que me salve si te toco.
Porque quiero estar contigo y no te tengo,
y me muero poco a poco.
Pienso en tí... Pienso en tí...
Si a veces silencioso, Guillermo Blest Gana
Si a veces silencioso y pensativo
a tu lado me ves, querida mía,
es porque hallo en tus ojos la armonía
de un lenguaje tan dulce y expresivo.
Y eres tan mía entonces, que me privo
hasta oír tu voz, porque creería
que rompiendo el silencio, desunía
mi ser del tuyo, cuando en tu alma vivo.
¡Y estás tan bella; mi placer es tanto,
es tan completo cuando así te miro;
siento en mi corazón tan dulce encanto,
que me parece, a veces, que en ti admiro
una visión celeste, un sueño santo
que va a desvanecerse si respiro!
Por qué no se derriten las paredes de un iglú, si dentro hace más de 0º?
Los iglús se construyen de nieve (ojo, que no es hielo), y se utiliza la
nieve más que nada porque no hay otro material disponible. Pero los
esquimales están de suerte, ya que la nieve es un gran aislante.
"¿Cómo??? ¿La nieve calienta?" No, no he dicho eso, sino que es un buen
aislante, lo que significa que no deja pasar el frío ni el calor, no que
caliente. Por eso mismo, al hacer los igús de nieve, vamos a impedir
que el calor que generemos dentro salga afuera.
¿Y de dónde sale el calor? Pues de nosotros mismos, de alguna lámpara o
pequeña estufa que se coloque en su interior, etc. Ocurre algo parecido a
cuando nos ponemos una manta encima. Ésta de por sí no calienta, pero impide que nuestro calor corporal se pierda en el ambiente.
Pero veamos qué ocurre. Fuera del iglú hay una temperatura muy muy baja, del orden de -30º C. Sin embargo, como hemos visto, dentro del iglú se pueden alcanzar temperaturas superiores a los 0ºC. Esto es debido a que las paredes del iglú impiden que el calor que creamos dentro de él, salga al exterior y se pierda. Además, los esquimales suelen revestir las paredes del interior del iglú con pieles, para reducir la pérdida de calor. De esta manera se consigue un clima un poco más cómodo para vivir: los esquimales no podrán estar en pijama, pero al menos pueden dormir con el abrigo puesto sin miedo a helarse de frío.
Pero veamos qué ocurre. Fuera del iglú hay una temperatura muy muy baja, del orden de -30º C. Sin embargo, como hemos visto, dentro del iglú se pueden alcanzar temperaturas superiores a los 0ºC. Esto es debido a que las paredes del iglú impiden que el calor que creamos dentro de él, salga al exterior y se pierda. Además, los esquimales suelen revestir las paredes del interior del iglú con pieles, para reducir la pérdida de calor. De esta manera se consigue un clima un poco más cómodo para vivir: los esquimales no podrán estar en pijama, pero al menos pueden dormir con el abrigo puesto sin miedo a helarse de frío.
Un inuit dentro del igloo. Circa 1900-1923
Dentro del iglú, el aire caliente tenderá a subir y el frío a bajar, por
lo que es común situar las "camas" en la parte alta del iglú. En
algunos de mayores dimensiones, incluso se realiza una pequeña chimenea
para permitir que salgan los vapores creados mientras se cocina, y
refrescar el aire.
Dibujo de 1916. Mirad las camas en la parte superior del iglú, así como el revestimiento de pieles.
Como dentro la temperatura es ligeramente superior a los 0º, es normal
que las paredes interiores se derritan ligeramente, goteando agua. Por
este motivo, se suele hacer una acanaladura en el pie de la pared para
colectar el agua. Sin embargo, las paredes no llegan a a derretirse por
completo, ya que recordemos que por fuera hace -30ºC, temperatura más
que suficiente para mantener los bloques intactos.
La nieve que se utiliza para construir un iglú debe ser
suficientemente compacta como para ser cortada y colocada de manera
apropiada. La mejor es aquella que ha removido el viento, porque sirve para compactar y entrelazar los bloques.
El hueco que queda en la nieve, luego de extraer los bloques, se usa
para la mitad inferior del refugio; es decir, el iglú es construido
justo en el sitio de donde sale la nieve para la estructura. La forma de
construirlo es sencilla, ya que no es necesaria una estructura
provisional de soporte, cada bloque se apoya en los anteriores hasta
cerrar progresivamente todo el espacio.
La característica fundamental del iglú es que está hecho en forma de cúpula (aunque no siempre), lo cual permite que su construcción no requiera de una estructura
de apoyo, sosteniendo el peso de cada bloque en el inferior. Si la
nieve ha sido bien compactada y pulida para que la estructura se
mantenga fuerte, un iglú debe tener la capacidad de soportar a una
persona de pie en la cúspide de ésta.
Como ya se ha indicado, la superficie de donde se sacaron los bloques de nieve deberá servir como piso de la mitad frontal del iglú, dejando una parte trasera elevada que sirve como cama.
La disposición de los bloques base es circular, colocando uno delgado
en un borde y agrandando los bloques a medida se avanza. Así, en
espiral, se va elevando la altura de la estructura hasta cerrarla en la
cúspide. La puerta debe ser pequeña, ubicada en la base de la construcción. En ocasiones, se cava un túnel que evita que se filtre el frío por la puerta, lo cual hace que la temperatura del iglú se mantenga más cálida que en el exterior. La temperatura interna puede oscilar entre los -7 y los 16 °C. La puerta de acceso debe orientarse a sotavento.
No debe olvidarse colocar un orificio razonablemente grande en la parte superior (no en la cúspide) de la construcción, el cual servirá para la evacuación de gases dañinos al ser humano. De no hacerse, la estructura acumulará dichos gases, convirtiéndose en un claustro letal para quienes la habiten. Adicionalmente, puede colocarse una pequeña ventana sobre la puerta, la cual puede servir para dar visibilidad y para ventilación adicional si las condiciones climáticas lo permiten
Construcción
| El iglú debe ser construido en espiral con bloques de creciente tamaño. |
| Estructura fundamental de un iglú, vista desde el lateral. |
No debe olvidarse colocar un orificio razonablemente grande en la parte superior (no en la cúspide) de la construcción, el cual servirá para la evacuación de gases dañinos al ser humano. De no hacerse, la estructura acumulará dichos gases, convirtiéndose en un claustro letal para quienes la habiten. Adicionalmente, puede colocarse una pequeña ventana sobre la puerta, la cual puede servir para dar visibilidad y para ventilación adicional si las condiciones climáticas lo permiten
Además de ser usados como casas de habitación, los iglús también son utilizados como objetos de diversión en campamentos invernales
y juegos en la nieve. Pese que su aspecto suele ser similar a los
tradicionales, su construcción es totalmente distinta. Se hace un cúmulo
considerable de nieve sin considerar su tipo, excavando al interior del
montón a manera de hacer la cavidad que ha de ser utilizada como habitación. Este tipo de construcción se denomina en Canadá un "quinzhee" o "quinzee" (un vocablo athabascano)
para diferenciarlo de un iglú propio que se construye con bloques de
hielo. Desde luego, este tipo de construcción es francamente débil y no
proporciona las condiciones para brindar verdadero abrigo a largo plazo. Sin embargo, la construcción de un quinzee es más rápida y por lo tanto se lo prefiere como refugio en una situación de emergencia.
Otra modalidad es la construcción del iglú con cartón o ramas, recubriéndolas de nieve y luego retirando la estructura original; evidentemente adolece de la misma fragilidad que el modelo anterior. En cualquier caso, siempre se recomienda que se bañe con agua helada el iglú provisional, lo cual lo hará resbaladizo, evitando que alguien suba y lo derrumbe, hecho que podría resultar fatal para los ocupantes temporales puesto que quedarían soterrados por la nieve.
A nivel cultural, el iglú es también un símbolo de nieve, hielo y esquimales. Territorios como Nunavut, Canadá, lo han adoptado como parte de su escudo, dándole una relevancia cultural importante.
Otra modalidad es la construcción del iglú con cartón o ramas, recubriéndolas de nieve y luego retirando la estructura original; evidentemente adolece de la misma fragilidad que el modelo anterior. En cualquier caso, siempre se recomienda que se bañe con agua helada el iglú provisional, lo cual lo hará resbaladizo, evitando que alguien suba y lo derrumbe, hecho que podría resultar fatal para los ocupantes temporales puesto que quedarían soterrados por la nieve.
A nivel cultural, el iglú es también un símbolo de nieve, hielo y esquimales. Territorios como Nunavut, Canadá, lo han adoptado como parte de su escudo, dándole una relevancia cultural importante.
Fuente:
es.wikipedia.org
los-porques.blogspot.com.es
Entrevista al Nobel de Medicina Shinya Yamanaka
Shinya Yamanaka, el Nobel de Medicina o Fisiología 2012.
Shinya Yamanaka recibió el Premio Nobel de Medicina o Fisiología, junto con John B.
Gurdone, "por su descubrimiento de que las células maduras pueden
reprogramarse para que convertirlas en pluripotentes", según el
comunicado del jurado.
QUO le entrevistó con motivo del Premio 2011
Fronteras del Conocimiento de la Fundación BBVA, y nos contó en qué
consisten sus investigaciones.
Yamanaka es director del Centro de Investigación y Aplicación de Células iPS de
la Universidad de Kioto (Japón). Junto a su equipo de investigación ha
conseguido convertir células adultas de la piel de ratones en células
madre similares a las embrionarias. El resultado de su trabajo se
confirmó al lograr idénticos resultados en células humanas, abriendo, de
este modo, una puerta a cultivar células para reparar órganos dañados o
desarrollar tratamientos para enfermedades que aún no tienen cura. Su
trabajo fue premiado por la Fundación BBVA Fronteras del Conocimientos
en la categoría Biomedicina por demostrar que es posible reprogramar
células ya diferenciadas y devolverlas así a un estado propio de las
células pluripotentes". . En Quo hemos hablado con él y esto fue lo que
nos contó.
Revista Quo: He leído que
inicialmente se sorprendió mucho cuando logró inducir a células de la
piel para que regresen a un estado similar al embrionario debido a que
la metodología era muy simple. Solo eran necesarios cuatro pasos para reprogramar las células. Cómo alcanzaron esta simplicidad?
Shinya Yamanaka:
Cuando empecé a trabajar en una investigación para generar células
madre embrionarias a partir de células somáticas, sin uso de embriones,
en torno al año 2000, lo que hice fue identificar genes que inducen la
pluripotencia en genes que se expresan específicamente en las células
madre embrionarias de ratones. Mi equipo de investigación encontró 24
genes entre los millares de genes mediante el aprovechamiento de una
base de datos de etiquetas de secuencia expresada. En ese momento, yo no
sabía cuántos genes eran necesarios para reprogramar las células
diferenciadas en un estado pluripotente. Cuando introdujimos los 24
genes en células somáticas de ratón a través de vectores retrovirales,
para nuestra sorpresa, surgieron las células madre embrionarias. Entre
una serie de combinaciones de los 24 factores, finalmente encontramos
que cuatro genes - Oct3/4, Sox2, Klf4 y c-Myc - fueron los genes
cruciales para la inducción de pluripotencialidad. Fue una suerte que
los cuatro genes se incluyeran entre los 24 candidatos seleccionados.
RQ:
Con su logro, el problema ético del uso células madre embrionarias se
ha terminado, ¿qué pasa con el futuro de las células del iPS (células
madres reprogramadas)? Y ¿tiene alguna propuesta para solucionar esto?
SY:
Mientras que las células iPS se generen a partir de células somáticas,
la tecnología no se enfrenta a los problemas éticos que rodean a las
células madre embrionarias. Espero que las células iPS eventualmente
reemplacen a las células madre embrionarias en un futuro próximo.
RQ: ¿Cuánto afecta este clima ético y político afecta a su investigación?
SY:
No afecta a mi investigación en absoluto porque las células iPS se
generan a partir de células somáticas sin usar embriones. Dicho esto,
creo que la investigación de células madres embrionarias es importante
ya que muchos resultados de investigación se podría aplicar a la
investigación con células iPS.
RQ:
¿Cuál es el futuro de las células IPS, y cuán cerca está el futuro más
optimista de curar muchas enfermedades? Y ¿qué pasa con el futuro más
realista de la utilización de las células del iPS en los trasplantes,
cuan lejos estamos de esto?
SY: Las células iPS pueden ser utilizadas como una herramienta de
investigación por los investigadores académicos y empresariales para
entender los mecanismos de las enfermedades, en la búsqueda de nuevos
candidatos de compuesto químico para nuevos fármacos y para desarrollar
nuevas curas para enfermedades intratables.
Dado que las células iPS puedan derivar en cualquier tipo de célula en el cuerpo, pueden ser generadas a partir de los pacientes y entonces las células iPS específicas de los pacientes se inducen a las células diferenciadas. Estas células diferenciadas derivadas de células iPS se están convirtiendo en una herramienta común usada para la detección de drogas y de efectos secundarios o las pruebas de toxicología. Pero serán necesarios muchos años para aplicar la tecnología de células iPS a trasplantes de células, porque tenemos que superar algunos obstáculos en materia de tecnología de células iPS, tales como el establecimiento de métodos más seguros para la generación de células iPS.
Dado que las células iPS puedan derivar en cualquier tipo de célula en el cuerpo, pueden ser generadas a partir de los pacientes y entonces las células iPS específicas de los pacientes se inducen a las células diferenciadas. Estas células diferenciadas derivadas de células iPS se están convirtiendo en una herramienta común usada para la detección de drogas y de efectos secundarios o las pruebas de toxicología. Pero serán necesarios muchos años para aplicar la tecnología de células iPS a trasplantes de células, porque tenemos que superar algunos obstáculos en materia de tecnología de células iPS, tales como el establecimiento de métodos más seguros para la generación de células iPS.
RQ: ¿Qué opinión le merece el reciente artículo publicado en Nature sobre la memoria de las células iPS? ¿Hay una manera de eludir esta memoria?
SY:
La tecnología de células iPS avanza constantemente, y yo creo que
muchas cuestiones que se describen en el trabajo mencionado se superarán
pronto.
RQ: Recientemente, muchas
voces se han alzado para criticar a la industria farmacéutica en todo el
mundo, debido al millonario beneficio que obtienen de este tipo de
investigaciones. En una entrevista reciente usted ha mencionado que la
primera industria que se beneficiará de estos hallazgos serán las
industrias farmacéutica, ¿qué les diría a estas voces?
SY: Como
la tecnología de células iPS se utiliza como herramientas para la
detección y desarrollo de medicamentos, las compañías farmacéuticas
pueden reducir los costes de desarrollo de fármacos. Si estos costes se
pudieran reducir, espero que la industria se interese más en el
desarrollo de nuevas curas para enfermedades intratables.
RQ: ¿Está buscando otra forma de desarrollo seguro de células IPS ? ¿Puede decirnos algo al respecto?
SY: Mi laboratorio está trabajando en varios métodos para generar células iPS más seguras. Pero por ahora no puedo adelantar nada.
RQ: ¿Hacia dónde le gustaría enfocar esta investigación en el futuro?
SY:
Mi objetivo es hacer que la tecnología esté disponible para los
pacientes con enfermedades incurables o graves lesiones tan pronto como
sea posible, y para lograr este objetivo, me gustaría colaborar con
otros investigadores de todo el mundo.
Fuente:
http://www.quo.es
Cómo se mide la velocidad del viento?
Para medir la
velocidad del viento, los meterólogos utilizan unos aparatos llamados
anemómetros. Como en todo, según sea la precisión que se requiera se
utilizarán de un tipo o de otro. Veamos qué clases de anemómetros
existen.
El
más sencillo y más “clásico” es el anemómetro de copelas. Seguro que
muchos los habéis visto alguna vez. Su funcionamiento es muy sencillo:
el viento hace girar unas cazueletas y se mide la velocidad con la que
giran mediante un dispositivo digital o magnético. Este tipo de
anemómetros, aunque tienen menor precisión, son los de más amplio uso
debido a su sencillez y coste.
Si
se requiere una medición más detallada y precisa, es decir, una
medición que detecte los más mínimos y repentinos cambios de viento, se
debe utilizar un anemómetro de filamento caliente. En estos anemómetros,
se expone un hilo metálico, por el que circula una corriente eléctrica,
al viento. Según sea la velocidad del viento, este filamento se
enfriará más o menos, haciendo variar la resistencia eléctrica del hilo.
Dicha variación se puede medir, obteniendo la velocidad del viento.
Este tipo de anemomómetros están especialmente indicados para vientos
turbulentos.
De
mucha mayor precisión son los llamados anemómetros sónicos. Estos
anemómetros se basan en que la velocidad del sonido en el aire depende
de la velocidad del viento. Por lo que midiendo el tiempo que tarda una
onda en recorrer una distancia conocida, se puede conocer la velocidad
del viento.
Por
último están los anemómetros laser Doppler. En ellos el anemómetro
emite un rayo laser que será dispersado por las moléculas de aire. Dicho
rayo es conducido nuevamente al anemómetro, el cual medirá la variación
de la frecuencia, que es proporcional a la velocidad del aire. Este
tipo de anemómetros se usan sobre todo en mediciones de velocidades de
partículas en fluidos.
Fuente:
http://los-porques.blogspot.com.es
domingo, 13 de enero de 2013
Preámbulo de este domingo...
Como dice este poema, hoy es domingo.
Ha amanecido un día de invierno, triste, frío...
La soledad del alma hace que aún sea más frío y más triste,
más solitario y más desolador.
Hoy... hoy me dejo llevar por sentimientos y emociones.
Hoy...hoy mi corazón llora, mi alma está sombría.
Hoy quiero que las manecillas del reloj no se detengan
que se muevan alegremente,
que el día de hoy, este domingo, se acabe pronto.
Por compañía en estas horas lentas tengo poemas,
poemas y canciones...
Poesía, medicina para el alma,
música, alegría para el corazón...
Comparto con todos algunos de esos poemas y algunas de esas canciones...
Poema del domingo triste, José Ángel Buesa
Poema del domingo triste
Este domingo triste pienso en ti dulcemente
y mi vieja mentira de olvido, ya no miente.
La soledad, a veces, es peor castigo...
Pero, ¡qué alegre todo, si estuvieras conmigo!
Entonces no querría mirar las nubes grises,
formando extraños mapas de imposibles países;
y el monótono ruido del agua no sería
el motivo secreto de mi melancolía.
Este domingo triste nace de algo que es mío,
que quizás es tu ausencia y quizás es mi hastío,
mientras corren las aguas por la calle en declive
y el corazón se muere de un ensueño que vive.
y mi vieja mentira de olvido, ya no miente.
La soledad, a veces, es peor castigo...
Pero, ¡qué alegre todo, si estuvieras conmigo!
Entonces no querría mirar las nubes grises,
formando extraños mapas de imposibles países;
y el monótono ruido del agua no sería
el motivo secreto de mi melancolía.
Este domingo triste nace de algo que es mío,
que quizás es tu ausencia y quizás es mi hastío,
mientras corren las aguas por la calle en declive
y el corazón se muere de un ensueño que vive.
La tarde pide un poco de sol, como un mendigo,
y acaso hubiera sol si estuvieras conmigo;
y tendría la tarde, fragantemente muda,
el ingenuo impudor de una niña desnuda.
Si estuvieras conmigo, amor que no volviste,
¡qué alegre me sería este domingo triste!
Solo para ti, Camela
Lo que mi alma vacía
Quería sentir
Eres lo que tanto esperaba
Lo que en sueños buscaba
Y que en ti descubrí
Tú has llegado a encender
Cada parte de mi alma
Cada espacio de mi ser
Ya no tengo corazón
Ni ojos para nadie
Solo para ti
Eres el amor de mi vida
El destino lo sabia
Y hoy te puso ante mí
Y cada vez que miro al pasado
Es que entiendo que a tu lado
Siempre pertenecí
Tú has llegado a encender
Cada parte de mi alma
Cada espacio de mi ser
Ya no tengo corazón
Ni ojos para nadie
Solo para ti
Solo para ti
Solo para ti
Solo para ti
Esto es en verdad
Lo puedo sentir
Se que mi lugar
Es junto a ti…
Eres todo lo que pedía
Lo que no conocía
Y que en ti descubrí.
Sucesiva, Gerardo Diego
Déjame acariciarte lentamente,
déjame lentamente comprobarte,
ver que eres de verdad, un continuarte
de ti misma a ti misma extensamente.
Onda tras onda irradian de tu frente
y mansamente, apenas sin rizarte,
rompen sus diez espumas al besarte
de tus pies en la playa adolescente.
Así te quiero, fluida y sucesiva,
manantial tú de ti, agua furtiva,
música para el tacto perezosa.
Así te quiero, en límites pequeños,
aquí y allá, fragmentos, lirio, rosa,
y tu unidad después, luz de mis sueños.
Lady, Kenny Rogers
y te amo
Me has hecho lo que soy
y soy tuyo
Mi amor, hay tantas maneras
en las que quiero decir te amo
Déjame sostenerte en mis brazos para siempre
Te has ido y me dejaste en ridículo
Estoy tan perdido sin ti
Y oh, nos pertenecemos
¿No crees en mi canción?
Dama, por tantos años
pensé que nunca te encontraría
Has venido a mi vida
y me haces completo
Por siempre déjame despertar
y verte cada mañana
Déjame escuchar tu susurro suavemente en mi oído
En mis ojos no veo a nadie más que a ti
No hay otro amor como nuestro amor
Y si, oh si,
siempre te querré cerca de mí
He esperado tanto tiempo por ti
Dama, tu amor es el único amor que necesito
Y a mi lado es donde quiero que tu estés
Porque, mi amor,
hay algo que quiero que sepas
Eres el amor de mi vida, eres mi dama.
Amor, Juan Ramón Jiménez
El amor, ¿a qué
huele? Parece, cuando se ama,
que el mundo
entero tiene rumor de primavera.
Las hojas secas
tornan y las ramas con nieve,
y él sigue
ardiente y joven, oliendo a la rosa eterna.
Por todas
partes abre guirnaldas invisibles,
todos sus
fondos son líricos -risa o pena-,
la mujer a su
beso cobra un sentido mágico
que, como en
los senderos, sin cesar se renueva...
Vienen al alma
música de ideales conciertos,
palabras de una
brisa liviana entre arboledas;
se suspira y se
llora, y el suspiro y el llanto
dejan como un
romántico frescor de madreselvas...
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