jueves, 14 de noviembre de 2013

María, La oreja de Van Gogh y Natalia Lafourcade




Llega tarde a casa con la bruma del mar,
llega con la rabia enroscada
Entra muy despacio para no secuestrar
el sueño más bonito que hay.

Sale de la niebla
Da un bostezo lunar
Descalza y despeinada, corre...
corre hasta sus brazos como nadie lo hará
jamás... jamás... jamás...

Y María le dice que sí,
dice sonrojada que sí
y se esconde en sus brazos
y él contesta que todo irá bien,
que las flores volverán a crecer
donde ahora lloramos.

Cae la madrugada mientras ella de pie
Brilla con la chispa adecuada.
cara de emboscada, cielo abierto a la vez.
Él piensa qué bonita es...

Juntos y olvidados por el sueño se van
contando adivinanzas
hasta que la flor se va cerrando con él...
se va cerrando con él.

Y María le dice que sí,
dice sonrojada que sí
y se esconde en sus brazos
y él contesta que todo irá bien,
que las flores volverán a crecer
donde ahora lloramos.

Y el invierno llegó y él se fue
y cuentan que María sin él
no se mira en los charcos.
Cada 13 de marzo a las 10
ella espera verlo otra vez,
pero él se ha marchado.

Llega tarde a casa con la bruma del mar,
llega con la rabia enroscada
Entra muy despacio para no secuestrar
el sueño más bonito que hay.

Sale de la niebla
Da un bostezo lunar
Descalza y despeinada, corre...
corre hasta sus brazos como nadie lo hará
jamás... jamás... jamás...




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