lunes, 17 de junio de 2013

Nuestra parte anfibia: por qué se regeneran las puntas de los dedos

Sabías que:

  • Las puntas de los dedos se pueden regenerar tras una amputación.
  • Científicos descubren la relación con las células troncales de las uñas.

 El cirujano ortopédico Christopher Allan recibe en su consulta el caso de una niña de 8 años que ha perdido la última falange de su dedo corazón tras pillarse con una bicicleta.  "La niña", relata Allan a la cadena NPR. "volvió con el trozo de dedo perdido en una bolsita y el nuevo dedo en su mano. Era mucho mejor que cualquier cosa que yo le hubiera podido ofrecer con un injerto o una cirugía".
Cuando una salamandra pierde una pata, al cabo de un tiempo su cuerpo genera otra. Los mamíferos somos menos afortunados, pero en ocasiones podemos regenerar las puntas de los dedos siempre que se conserve parte de la uña. Aunque se pierde la huella dactilar, y el trozo regenerado tiene un aspecto extraño, el hueso, la carne y la uña vuelven a crecer hasta recuperar parte de la forma original, especialmente en el caso de los niños.
Un grupo de científicos de la Universidad de Nueva York acaba de comprobar el papel de las células troncales de las uñas en este proceso. En una serie de experimentos con ratones,  el equipo de Mayumi Ito ha identificado un grupo de células debajo de la base de la uña que coordinan la restauración de este tejido. Cuando la parte extrema del dedo de un ratón es amputado, las células de las uñas activan la regeneración a través de una señal que llega a huesos y terminaciones nerviosas.
El proceso, explican en Nature, tiene efectos limitados en comparación con la regeneración de los anfibios, pero comparten características como las moléculas que están implicadas y las conexiones que intervienen. "Me quedé sorprendido con los parecidos", explica Ito. "Esto sugiere que retenemos parcialmente los mecanismos que actúan en los anfibios".

Sin embargo, todo este proceso se pierde si el dedo queda amputado demasiado atrás y la parte epitelial de la uña no se conserva. En tal caso, la proteína que activa el proceso no se pone en marcha ni los nervios que deben crecer comienzan su trabajo.
Algunos especialistas, como el biólogo molecular  Ken Muneoka, de la Universidad de Nueva Orleans, se muestran muy optimistas sobre la investigación y creen que podría servir para aprender a regenerar otros tejidos humanos en un futuro no muy lejano. Otros son más conservadores y creen que estamos todavía lejos de aplicar las soluciones que aplican los anfibios.


Fuente:
http://noticias.lainformacion.com



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