martes, 7 de mayo de 2013

Desesperanza, Jp Torga

Amor.
Amor rodeado de obstáculos,
¡qué intensos sus comienzos!

Cuánta ilusión, cuántas risas compartidas, cuántos momentos llenos de vida…

Amor.
Amor frenado de repente por los azotes de la adversidad.
Miramos a nuestro alrededor y en nuestra cobardía le echamos la culpa a los demás.

Tenemos mil motivos…
La distancia,
La imposibilidad de vernos,
Esa limitación para hablar…
Problemas, inconvenientes…
Unos reales, otros inventados por nuestra mente para proteger la ausencia y con ello evitar sufrir.
Para no penar de amor…

Amor.
Amor lleno de nostalgia.
¿Puede sobrevivir el amor sin la presencia de la persona amada?
¿Puede sobrevivir la belleza natural de la orquídea sin un rayo protector de luz?

Momentos de soledad me rodean.
Soledad por los sentimientos que albergo… no te hallo para poder compartirlos.
Soledad por este sufrimiento que colma mi pecho ante tu ausencia.
Soledad que me viste de tristeza cada mañana desde hace ya mucho tiempo.
Tal vez… tal vez demasiado tiempo.

Quisiera ser fuerte y sobrevivir a tu ausencia.
Quisiera ser planta del desierto para sobrevivir sin el agua de tu mirada.
Quisiera ser viento para barrer en un instante cada momento de tristeza de mi alma.
Quisiera…
No… no importa lo que yo quiera, solo me queda albergar esta soledad…
Sufrir en mudo silencio esta sed de ti.

La gente me mira.
Me ven envuelto en mi traje de perdurable sonrisa…
No saben que esa sonrisa es mi coraza ante la soledad. Mi soledad.
No saben que mi corazón está reseco por la ausencia. Tu ausencia.
Sonrío… sí
Sonrío para, con ese gesto, ocultar unas lágrimas de amor que me niego a conceder.

Y… sí
Te echo de menos,
aunque me calle,
aunque no te lo haga saber,
aunque  ponga el disfraz de sólido guerrero ante tus ojos,
te echo de menos…

Porque resurgí de mis luctuosas cenizas por gentileza de tu ternura.
Porque me sentí hombre a merced de tus abrazos.
Porque un día vegeté dentro del sueños de tus caricias.
Porque un día he muerto lleno de vida entre tus brazos.

Has sido velero y puerto para mis ilusiones.
Has sido lágrima y pañuelo que envolvieron mis sueños.

Amor.
Ayer, un día más, te busqué y no estabas.
Me dije, paciencia…
Hoy te busco en el mundo de mi añoranza y no te encuentro.
Mañana…
Mañana intentaré buscarte entre las sombras de la necesidad, aunque temo desfallecer en el intento.
Temo quedarme sin fuerzas ante tanta y desesperada ausencia.
¿Y si no estás?
¿Y si no te encuentro tampoco mañana?
¿Qué será de mí?

Me moriré.
Penaré de angustia.

Sucumbiré ante tanta soledad.
Y tal vez decida marcharme.
Me iré en silencio.
Caminaré hacia un inexorable vacío.
Nadaré en la penumbra… Mi penumbra.
Volaré por el silencio angustioso de la soledad… Mi eterna soledad.
Y lo haré envuelto en una jovial sonrisa.
En esa sonrisa protectora que me resguarda de los demás.
En esa sonrisa que la he dejado convertirse en mi tarjeta de visita.
En esa sonrisa… que me ampara de un mundo lleno de gente.
Gentío, que es cobijo de mi soledad.

Amor…
Amor que sucumbe rodeado de obstáculos.
Qué intensos sus comienzos…
qué agónico su final.
Cuánta ilusión, cuántas risas compartidas, cuántos momentos llenos de vida en sus inicios…

Cuánto sufrimiento, cuánta frustración en este momento que augura un final desesperado...

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