jueves, 18 de abril de 2013

Introducción a la Cábala: El Árbol de la Vida

Hoy navegaba por Internet cuando me encontré con este artículo publicado el por la  Revista Namaste.
Me pareció curioso, interesante...motivo por el que me animo a compartirlo con vosotros. 


Durante varias décadas la Cabalista Karen Berg ha sacado de los euditos un conocimineto tradicional y ha atraído la mirada de mucha gente hacía la Cábala. Muchas estrellas de Hollywood han seguido su enseñanzas. Pero pese a que la Cábala ha tenido en nuestro país uno de sus epicentros, Toledo, no se sabe muy de qué trata exactamente y es bueno revisar que es eso de la Cábala. 

La psicóloga Ana Isabel Saiz Gomis nos explica qué es la Cábala en este artículo



La cábala tiene su origen en el judaísmo. Es un sistema que permite hacer una interpretación mística del Antiguo Testamento. Conocida como sabiduría secreta, fue durante muchos siglos una actividad exclusivamente masculina transmitida entre iniciados de forma oral.
La cábala aplicada como su nombre indica, es la aplicación práctica de la cábala, el fruto de más de veinte años de estudio y enseñanza que Jaime Villarrubia, un cabalista e investigador español, propone. Su método es original, no existe bibliografía al respecto, el autor no lo considera definitivo ni terminado, sino abierto y en continua evolución.
Para Jaime Villarrubia, la Cábala nos permite llegar a nuestro destino con más rapidez y comodidad si la utilizamos correctamente; mediante su estudio podemos averiguar cómo son las cosas y cómo somos nosotros mismos por dentro. No es un medio para adquirir poderes, ni una panacea para resolver nuestros problemas, su estudio debe enfrentarse con seriedad pero también con alegría.
Según la Cábala, son necesarias muchas vidas para cumplir nuestro tikún, nuestra misión. Para facilitarnos esta tarea, descubrir cómo debemos cumplirla y con qué herramientas contamos para conseguirlo, la cábala ha desarrollado una serie de procedimientos entorno a su mandala o símbolo fundamental: el Árbol de la Vida.
El Árbol de la Vida representa cómo el alma del Universo y la del Ser Humano están unidas, es un árbol genealógico en el que el hombre y Dios se emparentan.
Desde la Cábala aplicada, el Árbol de la Vida nativo o personal es el contrato sagrado que el alma ha hecho antes de encarnar, un mapa que nos descubre dónde se encuentran nuestras fronteras y límites. A través de tu nombre, apellidos y fecha de nacimiento, la interpretación de tu árbol nativo puede hacerte comprender la utilidad de un conflicto, el porqué determinadas situaciones se repiten una y otra vez en tu vida, mostrándote los aspectos y los ciclos en los que pueden aparecer crisis, no para evitarlas, sino para que descubras lo que pretenden enseñarte. Podrás descubrir cuales son tus miedos, los conscientes y los inconscientes, tus “asignaturas pendientes” o karmas, tus maestrías o potenciales… y en definitiva, cuál es tu programa de vida para poder llevar a cabo tu tikún o misión en esta vida.
La palabra misión puede resultar pretenciosa, pero en realidad cada uno de nosotros tenemos una misión que cumplir; la mayoría tenemos misiones humildes, que se van a desarrollar en nuestro entorno más inmediato, pero no por ello dejan de ser esenciales en su conjunto para la evolución de la humanidad.
Cada uno de nosotros es como es por una buena razón; hemos sido concebidos con unas características precisas y no otras, con un propósito concreto. Incluso lo que percibimos como carencias no son más que límites necesarios para que no nos desviemos ni nos alejemos de lo que venimos a hacer.
Conocer tu Árbol de la Vida es un encuentro con lo más sagrado de tu ser, un viaje de descubrimiento que nos va a exigir toda nuestra atención, nuestra inteligencia y todo nuestro amor. Es el viaje que te puede acercar a conocer quién eres realmente y para qué y por qué estás aquí. ¿Te atreves a realizar este viaje?

 
Estructura del Árbol de la Vida

•    10 esferas o sefirot. Son energía condensada, representan los aspectos externos, cómo nos ven los demás, tienen que ver con los hechos objetivos, con el mundo que nos rodea, con lo que está sucediendo. Las sefirot tienen un orden jerárquico que indica su progresiva densificación, desde la más sutil, Keter, a la más densa, Malkut. Cada una de las esferas posee numerosas correspondencias: un color, una imagen, un nombre divino, un planeta, una carta del tarot, un arcángel, un chakra, una virtud y un vicio.
•    22 senderos que unen a las esferas entre sí. Se refieren a los aspectos subjetivos, cómo nos sentimos y percibimos en relación a lo que sucede en el exterior. Se corresponden con las veintidós letras del alfabeto hebreo y con los 22 arcanos mayores del tarot.
•    3 pilares: Misericordia, el de la derecha, Severidad o Rigor el de la izquierda y del Equilibrio, el pilar central. Representan la manifestación de nuestra personalidad, ya que cada uno de nosotros nos vamos a expresar en esta existencia desde uno de ellos.
•    16 tríadas, formadas cada una de ella por tres esferas contiguas. Expresan cómo vivimos fuera lo que tenemos dentro, y los bloqueos que tenemos al actuar. Relacionan el mundo objetivo de las esferas con el subjetivo de los senderos. Se dividen en: pasivas, activas y estructurales, y se corresponden con las diferentes figuras del tarot: sotas, caballos, reyes y reinas.
•    3 barreras, que señalan tres niveles básicos a trascender: Queset el arco iris, el Velo del Templo y el Abismo.
•    Un rayo relampagueante que desciende siguiendo en zigzag el orden jerárquico de las esferas.
•    Najushtan, una serpiente que apoya su cola en el sendero 21 y va recorriendo los siguientes en orden descendente hasta llegar al 0. También debe tenerse en cuenta el entorno del árbol de la Vida, arriba, debajo, derecha e izquierda.


Fuente:
http://www.revistanamaste.com


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