miércoles, 13 de febrero de 2013

14 de febrero, JpTorga



Sara hace sonar el timbre de la puerta.
Cuando Alex franquea la misma, encuentra ante sus ojos un gran ramo de rosas rojas.
La sorpresa se refleja en sus ojos y por el lateral del ramillete aparece la serena sonrisa de su enamorada.
-         Toma, son para ti – dijo Sara de forma  jovial
Alex deposita un suave beso en su mejilla y haciéndose a un lado le deja hueco para entrar en la casa. Mientras con una mano recoge el ramo, con la otra acaricia la espalda de Sara en un gesto repleto de ternura.
-         Te estaba esperando. Ven, vamos al jardín, tengo dispuesto un vino frío. Está en su punto.
Ella se muerde el labio inferior mientras le mira con el deseo de ser abrazada. Sonríe con mirada pícara y le sigue con paso animoso. El taconeo de sus zapatos realiza un sonido chispeante.
El jardín está bañado por la luz del sol de mediodía. La sombra de la higuera da cobijo a una mesa y dos sillas que apoyan sus patas sobre un mullido césped.
Alex pone tres dedos de vino en cada copa y le hace entrega de una de ellas, mientras imita una reverencia.
Sara, con sonrisa resplandeciente,  la recoge en sus manos e inclina la rodilla de forma ceremonial, para después llevar el líquido a sus labios. A continuación busca la boca de Alex, que entrega la suya fundiéndose en un beso apasionado.
Sara mira profundamente a los ojos color avellana del joven, para a continuación volver a morderse el labio inferior mientras de sus ojos surge un brillo enamorado. Alarga la mano y coge una rosa del ramo.
Alex se sienta sobre la silla de mimbre y con  un gesto inequívoco invita a Sara a sentarse en su regazo.
Ella se sienta sobre él y se refugia entre sus brazos. Alex mientras, le entrega un nuevo abrazo, que como el anterior, prodiga delicadeza.
Un nuevo beso en la mejilla.
La recorre con besos fugaces y en diferentes puntos de su piel, para al final buscar sus labios con desesperación.
Ella le mira hondamente a los ojos y entregándole la rosa dice…
-         En este día tan especial, cientos de sensaciones, de sentimientos, se ciñen a mí… a mi pensamiento, a mis entrañas, a mi sentir- Le pasa los dedos por la mejilla en una lenta caricia y prosigue… - Distancia… ausencia… nostalgia…añoranza… Al final, todo se vuelve a un "Te extraño" Alex…- Toma aire por un instante - Si… son dos palabras que describen muy bien el vacío que me envuelve por momentos. Ni siquiera en mis sueños logro evitar que estés presente.
Él la mira con sorpresa por su elocuencia. Nunca la había escuchado hablar así.
La voz de la joven suena melosa, cercana…
-         Si, cielo…Te extraño siempre. Te extraño tanto que después de verte y haber estado contigo, me da miedo enfrentarme  a la soledad… Soledad que me hace sentir vacía, y lo difícil de ella es saber que estás aquí y no poder tenerte.  Soledad que se hace eterna…  En su lenta y cruel agonía me hace sufrir tu ausencia. Tardamos  tanto en vernos, cielo…pon puntos suspensivos). Pasa tanto tiempo de una vez a otra, que a la fuerza te tengo que  extrañar...
Él la estrecha con fuerza entre sus brazos. Ella esconde por un momento su cara entre sus hombros, para a continuación levantar levemente la cabeza y apartando un mechón de la cara, susurrarle al oído...
-         Cuando tengo la oportunidad de estar contigo, sólo quiero contemplarte, olvidar esta soledad, verte, saber que vivimos una realidad. Mirar tus ojos.., no hace falta más que una mirada para hacerte el amor… Cuando estoy contigo, me gustan las sensaciones que despiertas en mí. Siento cómo se agitan las emociones dentro de mi pecho. Cómo el amor llega, llama a mi corazón, y lo alborota. Siento cómo tiembla mi cuerpo y rebosa de felicidad por estar contigo… - Besa dulcemente el lóbulo de su oreja - y sólo en ese momento, la distancia no existe... desaparece porque nos tenemos.
Un nuevo beso fugaz en los labios, y las palabras siguen brotando como una cascada de los labios de Sara…
-         Luego… cada uno por separado vuelve a su casa y… y no tengo manera de ignorar este vacío. Mis sentimientos por ti son incontestables y no sabes cuántas veces quisiera dejar el mundo atrás y salir corriendo en tu busca
Otro beso…
Otra caricia…
Un trago del líquido rosado…
Una sonrisa…
-         A día de hoy te doy toda mi vida… y hasta más quisiera darte. A día de hoy, sabes bien que soy tuya. A día de hoy te quiero. Si… te quiero y te necesito más cerca de mí. Quiero meterme aun más en ti. Frenar todo. Parar el tiempo y disfrutarte. Hacerte feliz. Curiosamente, sin aún haber convivido contigo no me acostumbro a estar sin ti. Cada noche, me encantaría dormirme entre tus brazos, con tus besos… y disfrutar al máximo de la magia, del placer de mirarte al despertar. Abrazarte,  darte los buenos días con un "te quiero" que envuelva tu cuerpo.
Alex la mira detenidamente a los ojos. Percibe el aroma de su pelo. Su piel rosada. Disfruta de una nueva caricia que Sara coloca sobre su pecho.
Siente que su alma viaja en una nube y la escucha decir…
-         Hoy… es una necesidad compartir contigo lo que habita en mí. En mi sentimientos.  ¿Cómo te lo digo? Siento tanto por ti, que muchas veces pienso, que si la muerte mi voz callara, mi corazón te seguiría hablando. Cómo te digo que las horas se me hacen eternas, que el extrañarte tanto me enloquece. Pero… cuando llega el momento de verte, se paraliza mi tiempo, porque cuando estoy contigo no me importa nada que no tenga que ver con nosotros.
Ella vuelve a morderse el labio inferior por enésima vez, mientras le mira intensamente. Mientras le muestra su corazón desnudo…
-         Eres la razón por la que espero que el reloj corra sin llegar a la locura. Porque sé, que llegará el momento en el que te vuelva a ver y con esa esperanza me levanto cada día. Vivo y me alimento de ella, de tu recuerdo, porque te amo... Cómo te digo, mi amor, que cada día, es mi esperanza, mi deseo de que llegue ese día, nuestro día… en el que estemos solos para sentirnos. Cuando nuestros sueños sean días y nuestros días sean sueños. Cuando no pueda otra cosa que quererte y declararte  mi anhelo infinito. Cuando yo sea tuya, y tú seas mío… y entonces no habrá nada más que nosotros.
La emoción por lo escuchado acelera el pecho de Alex y poniéndose en pie…
La mira.
La acaricia.
Le entrega pequeños besos.
La escucha decir…
-         Cómo te digo… que quiero que me ames sin miedo. Que confíes en mí sin preguntarme. Que necesites de mí sin pedirme. Que me quieras sin restricciones. Que me aceptes sin cambios. Que me desees sin inhibiciones…
La voz de Sara es dulce, pero firme. Segura.
Una cortina de agua se acumula en los ojos de Alex…
Se funden en un abrazo sin miedo, con confianza, sin peticiones, sin restricciones, sin cambios, sin inhibiciones…
Es un abrazo bajo el cobijo de la higuera. Un abrazo que sella un amor de un 14 de febrero.
Un abrazo que, tal vez, nunca olvidarán... 

JpTorga       

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