El dólar se ha convertido ya en el símbolo de la economía, uno de los
símbolos más conocidos en la actualidad. Sin embargo, seguro que no todo
el mundo sabe que su origen está íntimamente relacionado con España e
Hispanoamérica y que su símbolo se representa mal en la mayoría de las
ocasiones. Si queréis conocer algunos de estos datos, aquí tenéis un pequeño repaso de su historia.
Historia del dólar
Aunque
a primera vista lo lógico sea pensar que su origen viene de Estados
Unidos, lo cierto es que sus primeros pasos los dio en el valle de Sankt
Joachim (en Bohemia, Europa), en el año 1518. En esos años, esa región estaba gobernada por Carlos V de Alemania y I de España. Cierto
día, un afortunado señor se encontró en medio de una gran tormenta y
acudió a refugiarse a la primera cueva que encontró. Para su enorme
alegría, esa cueva resultó ser nada menos que una mina enorme de plata. Con el consentimiento del emperador, empezó a acuñar monedas bajo el nombre de "Joachimsthaler" ("Joachim" viene del nombre del valle y "Thal" viene de la palabra valle en alemán). Sin embargo, más tarde Carlos
V le retiraría el derecho a acuñar sus propias monedas al señor, por lo
que la creación de esas monedas pasó a ser un asunto "oficial" del
imperio, dejando atrás el prefijo de "Joachim" y pasando a llamarse solamente "Thaler". Con
el siguiente reinado de Felipe II, la moneda reforzó su posición de
moneda oficial, convirtiéndose en la moneda que se impondría en la conquista de Sudamérica por los conquistadores españoles
(como Hernán Cortés, Francisco Pizarro...). Con esa gran expansión y su
acuñamiento en las minas sudamericanas, la moneda fue variando su
nombre, pasando a llamarse "Tálero" y posteriormente "Tólar". Rápidamente, los colonizadores le dieron finalmente el nombre de "dólar". América del Norte no se libró del poder de esta moneda, donde pasó a llamarse "Spanish Dollar" Como el dólar tenía el valor de ocho reales (otra moneda usada por entonces), se le atribuyó también el nombre de "piece of eight" (pieza de a ocho). Este dato será fundamental para comprender el origen del símbolo. En 1875, después de la independencia americana, el nuevo gobierno de EE.UU decidió acuñar su propia moneda,
a la que naturalmente llamaría dólar. Después de muchos cambios y
diferentes nombres, el dólar pasaría por fin a ser la moneda oficial del
país más importante de la actualidad.
Historia del símbolo ($)
Para empezar, hay que dejar claro que el símbolo del dólar sólo tiene una barra vertical (es
decir, éste símbolo es el correcto: $ ). Sin embargo, está muy
popularizada la costumbre de ponerle dos barras, siendo una imagen
errónea. Por ejemplo, la imagen que podéis ver a vuestra derecha es una representación errónea del símbolo del dólar. Conviene recordar ésto para conocer su origen.
Muchos
historiadores americanos piensan que este símbolo fue producido
inicialmente por la abreviación de la anteriormente mencionada "Piece of Eight", que se representaba como "P8". La superposición de estos dos caracteres da como resultado el símbolo del dólar.
Sin embargo, la teoría más aceptada generalmente es que proviene de la abreviación de "Pesos", nombre con el que también se le conocía a los dólares en Sudamérica y España (de ahí que muchos países sudamericanos usen todavía como moneda oficial el peso). La abreviación sería "PS", símbolo que, al superponerse como en el anterior ejemplo, daría lugar a $ (la parte superior de la P se eliminaría por comodidad o porque se difuminaba al escribir).
En cualquier caso, todavía no hay seguridad para decidirse por una teoría u otra, pero se llega a la conclusión de que proviene de este tipo de abreviaciones. Todavía hoy se está estudiando este símbolo. Algunos
historiadores piensan que ambos símbolos convivieron y, para lograr
mayor comodidad y entendimiento, se acabó unificando en uno solo.
Fuente
El porqué de las cosas - Daniel Lacotte - ISBN: 978-84-96642-61-4
La vida va de prisa
pero hoy me he detenido a respirar
y a pensar en todas esas cosas
que a veces no sabemos valorar
Ven mírame a los ojos
ya se que hoy es un día muy normal
pero toma de mi mano escucha
y vas a ver que puedo hacerlo especial
Confieso que tuve una pesadilla
soñé que te perdía
y no quiero que pase otro día
sin que sepas que hay dentro de mi piel
Es que hay cosas que nunca te dije
que creo que las tienes que saber
por ejemplo me llenas el alma
pues como tu no hay nadie para acariciarme
enamorarme para besarme para tocarme
como tú no hay nadie escúchame
Hay cosas que nunca te dije
por ejemplo que tu amor me hace bien
tu haces que quiera ser mejor persona
y si preguntan por mi gran amor
siempre digo tu nombre
y tienes que saber
que ya te amo como nunca jamás imaginé
Te digo lo que siento desde lo más profundo de mí ser
lo mío no son las palabras eso ya lo sabes pero lo intenté
Confieso que tuve una pesadilla
soñé que te perdía
y no quiero que pase otro día
sin que sepas que hay dentro de mi piel
Es que hay cosas que nunca te dije
que creo que las tienes que saber
por ejemplo me llenas el alma
pues como tú no hay nadie para acariciarme
enamorarme para besarme para tocarme
como tú no hay nadie escúchame
Hay cosas que nunca te dije
por ejemplo que tu amor me hace bien
tú haces que quiera ser mejor persona
y si preguntan por mi gran amor
siempre digo tu nombre
y tienes que saber
que ya te amo como nunca jamás imaginé
“…Algunos
nos hemos levantado una vez antes de amanecer, después de una de esas
noches de insomnio que casi nos llevan a enamorarnos de la muerte, o de
una de esas noches de horror y de alegría deforme en las que desfilan
por las
del cerebro fantasmas más terribles que la misma realidad, y que son
como la vida que se oculta en lo grotesco y que le prestan al arte
gótico su tolerante vitalidad, por ser el arte de aquellos cuyas mentes
se han visto perturbadas por la enfermedad de la fantasía. Unos pálidos
dedos trepan lentamente por los cortinajes, y parecen temblar;
mudas se deslizan por los rincones del cuarto con sus formas oscuras y
fantásticas, y allí permanecen agazapadas. Afuera se oyen los primeros
trinos de las aves entre el follaje, o el ruido de los
que salen a trabajar, o el suspiro y los sollozos del viento que baja
de las colinas y que vaga alrededor de la casa silenciosa como si
temiera despertar a los durmientes que necesitarían llamar otra vez al
sueño y sacarlo de su gruta purpúrea. Uno tras otro se alzan los velos
de gasa y gradualmente los colores y las formas de las cosas regresan a
ellas, y presenciamos el amanecer que le devuelve al mundo su viejo
patrón. Los apagados espejos recobran la vida mímica. Los apagados
candiles están donde los habíamos dejado, y junto a ellos el libro a
medio leer, en el que habíamos estado estudiando, o la flor que habíamos
lucido en el baile, o la carta que habíamos temido leer o tantas veces
leída. Nada nos parece haber cambiado. De las sombras irreales de la
noche regresa la verdadera vida que conocíamos. Hay que reanudarla allí,
donde la habíamos dejado, y sentimos la necesidad de continuar
alentando la energía con la fatigada repetición de los mismos hábitos
estereotipados, o también, al abrir los ojos un día, con el deseo
irracional de encontrar un mundo que ha renacido en la oscuridad para
nuestro placer, un mundo en el que las cosas tendrían nuevas formas y
colores, y serian distintas, o donde guardarían otros secretos, un mundo
en el que el pasado no tendría lugar, o tendría uno pequeño, o
sobreviviría de manera inconsciente, sin obligación o remordimiento,
pues hasta el recuerdo de la alegría tiene su amargura y los recuerdos
del placer su propio dolor…”
Aquel caballo solo y amarrado
en un pobre porrero
de mi patria,
aquel pobre caballo
es un recuerdo,
y ahora
cuando todos los caballos
acuden al relámpago,
a la luz repentina de mi oda,
el olvidado viene,
el apaleado,
el que acarreò la leña de los montes,
las piedras
crueles
de cancera y costa,
él,
no viene galopando
con incendiarias crines
ondulando en el viento,
no llega
intacta grupa como
manzana de la nieve,
no,
así no llega.
Llega rengueando, apenas
sus cuatro patas andan
y su cabeza inmòvil
es torre
de tristeza,
y así
llega a mi oda,
así el caballo llega a que lo cante.
Trotò por todos los caminos duros,
comiò mal con sus muelas amarillas,
bebiò poco -su dueño
usaba más palo que pozo-,
está seco mi amigo
de lomo
puntiagudo,
y tiene un alma flaca de violín,
un corazòn cansado,
el pelo de una alfombra suburbana.
Ay viéndolo, tocándolo,
se ven sus muchos huesos,
el arca que protegen las costillas,
los agobiados fémures caídos
en los trabajadores metatarsos
y el cráneo, catedral de hueso puro,
en cuyos dos airares
viven dos santos ojos de caballo.
Entonces me miraron con la prueba
de un extenso, de un ancho sufrimiento,
de un sufrimiento grave como el Asia
caminando con sed y con arena,
y era aquel pobre y nòmade caballo
con su bondad algo que yo buscaba,
tal vez
su religiòn sin ilusiones.
Desde entonces me buscò su mirada
dentro de mí, contra tantos dolores
padecidos por hombres y caballos,
y no me gusta, no, la suave liebre,
ni el leòn, ni el halcòn,
ni los puñales de los tiburones,
sino aquella mirada,
aquellos ojos fijos
en la tranquilidad de la tristeza.
Tal vez alguien pregunte
por la forma
del alado y elástico
caballo, del puro
corcel de cabalgata,
orgullo del desfile,
bala de la carrera:
y bien, celebro
su donaire de avispa,
la flecha que con líneas lo dibuja
desde el belfo a la cola
y baja por metálicos tobillos
hasta nerviosos cascos presurosos.
SÍ, tal vez es la vela del velero,
la claridad de una cadera amada,
la curva de la gruta de una ola,
lo que puede acercarse a la belleza,
al veloz arabesco de un caballo,
a su estampa acuñada sobre un vuelo,
dibujada en el sello del rocío.
Pero no va mi oda
a volar con el viento,
a correr con la guerra
ni con los regocijos:
mi poesía se hizo paso a paso,
trotando por el mundo,
devorando caminos pedregosos,
comiendo con
los miserables
en el mesòn glacial de la pobreza,
y me debo
a esas piedras
del camino,
a la sed, al castigo del errante,
y si un nimbo saqué de aquella aurora,
si rescaté el dolor para cantar victoria,
ahora la corona
de laurel fresco para el sufrimiento,
la luz que conquisté
para las vidas
la doy para esa gloria de un caballo,
de uno que aguantò peso, lluvia y golpe,
hambre y remota soledad y frío
y que no sabe, no, para qué vive,
pero anda y anda y trae carga y lleva,
como nosotros, apaleados hombres,
que no tenemos dioses sino tierra,
tierra que arar, que caminar, y cuando
ya está bastante arada y caminada
se abre para los huesos del caballo
y para nuestros huesos.
Ay caballo
de pobre, caminante,
caminemos
juntos en este espacio duro
y aunque no sepas ni sabrás que sirva
mi razòn para amarte, pobre hermano,
mi corazòn para esta oda,
mis manos para pasarlas sobre tu suave hocico!
Pablo Neruda
¿Te gustaría saber una curiosidad sobre Pablo Neruda y los caballos?
Pocas personas la conocen...
Durante su infancia en Temuco, Neruda siempre al ir al colegio pasaba a
acariciar a un caballo de cartón piedra de color blanco en una tienda.
La tienda se quemó y el caballo pasó a remate, entonces el lo compra y
lo trae a Isla Negra. Hace una fiesta de bienvenida; lo pinta e invita a
tres amigos a que compren la cola. Los amigos no se ponen de acuerdo y
cada uno llega con una cola. Entonces Neruda coloca una cola arriba y
dos atrás, y le llama “El caballo más feliz del mundo”, por que tenía
tres colas.
El corazón de un caballo pesa en promedio
3,8 kg. El corazón del caballo que pasó a la historia y se convirtió en
leyenda pesaba 9,9 Kg. Antes de llamarse Secretariat, tuvo muchos
nombres: Sceptre, Royal Line, Something Special, Games of Chance y Deo
Volente. Incluso, su nombre de pila no fue suficiente y lo apodaron Big
Red. Secretariat nació el 30 de marzo de 1970, en el Meadow Event park,
en Doswell, Virginia, y desde ese momento mostró signos de grandeza. No
se apegó a su mamá, como la mayoría de los recién nacidos, y su dueña,
Penny Tweedy, decía que era “inteligente, seguro y curioso”. A sus dos
años Secretariat ganó ocho veces consecutivas el primer puesto. Ese
mismo año fue nombrado caballo del año.
El momento más importante de un caballo
de carreras es su tercer año. Antes de pasar a la historia, justo antes
de correr el The Wood Memorial Stakes, descubrieron un absceso bajo el
labio de Secretariat. Ese día el caballo demostró que también se podía
perder. El héroe quedó en tercer puesto, detrás de su rival Sham, que
como siempre, quedó en segundo puesto, y tras Angle Light, que encabezó
la carrera.
1973, Wood Memorial Stakes. Secretariat llegó en tercer lugar.
Ese mismo año, en 1973, Secretariat salió
de último en el Kentucky Derby. Su archienemigo Sham iba en la punta,
pero poco a poco se adelantó y se puso a la cabeza por 2 ½ que lo
separaban de Sham y a los ocho de Our Native, que terminó tercero. Fue
el primero en 28 años en hacer el recorrido en menos de dos minutos. Su
tiempo fue de 1:59 2/5. Esa fue la primera de la Triple Corona que
estaba por ganar.
En el Preakness Stakes, Secretariat salió
de último otra vez. Y otra vez terminó de primero, a 2 ½ cuerpos del
segundo puesto, Sham, y otra vez a ocho cuerpos de Our native. El tiempo
de esta carrera todavía no está claro. Unos decían que fue de 1:55 2/5,
otros 1:54 2/5, 1:53 2/5, 1:52 2/5. Al final, el tiempo oficial fue de
1:54, pero el Daily Racing Form, la revista más consultada de la hípica
estadounidense, publicó su propio tiempo: 1:53 2/5.
El 9 de junio de 1973, en el Belmont
Stakes, Secretariat y Shawn se encontraron de nuevo. Las apuestas
estaban hechas y 67.605 pares de ojos, de orejas y de fosas nasales, se
preparaban para una carrera que sería histórica. Esta vez Shawn no
terminó de segundo, sino de último, y Secretariat no terminó en primer
lugar por 2½ cuerpos, sino por 31. Ese día Secretariat no sólo rompió el
record del margen-de-victoria, que era de 25 cuerpos, hecho por Count
fleet, sino que corrió la milla y media más rápida de la historia. Hasta
hoy ningún caballo ha roto ese récord de 2:25 por 1 ½ ml.
Belmont Stakes, 1973.
Así fue como Secretariat se puso tres
coronas en un sólo año y pasó a la historia como el primero en 25 años
en ganar la triple corona. Desde entonces, ningún otro caballo lo ha
logrado. Secretariat siguió su carrera y viajó a Chicago, donde ganó
Arlington Invitational, después se fue a Saratoga, donde perdió por un
cuerpo ‒porque tenía fiebre‒, y luego ganó la copa Malboro contra un
montón de caballos veteranos.
En enero de 1973 murió Christopher
Chenery, el papá de su dueña, Penny Tweedy. Como fundador del Meadow
Stud, dejó muchas deudas que su familia pagó con la venta de Secretariat
por $6.08 millones de dólares. El trato era que cuando los días de
carrera terminaran para Secretariat, un sindicato de raza sería su nuevo
dueño. Así que su última carrera fue en el Canadian International
Stakes. Cuando ganó la carrera de 1 5/8 ml por 6 ½ cuerpos (48 pies),
sus días de corredor llegaron a su fin. Ese mismo año también fue
nombrado Caballo del año y ganó el premio Eclipse, el American Champion
Three-Year-Old Male Horse, y el American Champion Male Turf Horse.
Secretariat se retiró con una despedida formal en el Aqueduct Park, el
seis de noviembre de 1973, con seis mil fans que hicieron un día sin
carreras, para poder despedirse en persona del gran caballo.
En su vida profesional, Secretariat ganó
16 de 21 carreras, con tres segundos puestos y un tercero y un total de
$1, 316,808 dólares. Cuando se jubiló, su fama no se fue. Se mantuvo
junto a él y lo llevó a la cima. Incluso, llegó a ser más famoso que el
presidente Nixon. Decían que si Secretariat se lanzaba como presidente,
seguro ganaría. Su fama se dio porque la gente lo podía mirar y no había
política de por medio. En tiempos donde rondaba la incertidumbre y el
escándalo, este héroe traía tranquilidad.
Luego buscaron la forma de convertir a
Secretariat en papá, pero tenía varias cantidades de espermatozoides
inmaduros. A pesar de la noticia, decidieron intentarlo y lo cruzaron
con una yegua llamada Leola. La cría se dio. John y Lynn Nankivil, de
Winona, Minnesota, compraron a Leola con su cría. El 15 de noviembre de
1974, la NBC y la CBS llegaron con cámaras y equipos a presenciar el
nacimiento del primer hijo de Secretariat.
First Secretary pesó 57,1 kg, midió nueve
manos y dos pulgadas. Nunca corrió, a diferencia de sus cuarenta
hermanos, que fueron grandes corredores y ganadores, como Lady Secret,
que fue elegida Caballo del año.
Tras su fama, tras dejar de ser un
caballo y convertirse en una leyenda, Secretariat sufrió Laminitis en
sus cascos en 1989. El 4 de octubre de 1989, en la granja de Claiborne,
París, en Kentucky, la inyección mortal entró a sus venas y la estrella
de 19 años murió. Lo llevaron a la universidad de Kentucky y allí el
doctor Thomas Swerczek lo abrió y vio su corazón. Era grande, era
enorme, era el corazón de un purasangre más grande que se había visto.
De la realidad a la gran pantalla...
Secretariat intenta ser
la historia de carreras de caballos más dominante de los últimos
tiempos, en la que sus protagonistas, con la ayuda de un caballo, vencen
obstáculos, aparentemente insuperables. Y desde el 8 de octubre está en
las salas de Estados Unidos.
Pero por lo que dicen los críticos el argumento dramático de esta película de Disney, ambientada en 1973, carece de la mayor parte de los ingredientes vitales de la fórmula de película del desvalido tradicional.
Su guión, escrito por Mike Rich, basado en el libro Secretariat: Making of a Champion (Secretaría:
La fabricación de un campeón) de William Nack, adopta un marco de
granja convencional: Cuando sus padres fallecen unos meses, el uno
después del otro, a Penny (Diane Lane), ama de casa de
Denver , le aconsejan vender las cuadras de su familia, una empresa de
cría caballar poco rentable, a fin de pagar altos impuestos estatales.
Entonces,
ella trama un esquema bastante loco, apostando la granja a que su nuevo
caballo, Big red, en quien ella tiene una fe casi mesiánica, ganará los
eventos del Derby de Kentucky, Preakness y la carrera de Belmont. O
sea, sería el triunfador de una triple corona.
Por supuesto, el caballo bajo el nombre artístico de Secretariat, va a hacer sólo eso, pero después de que la película nos sujeta a casi dos horas del melodrama fabricado.
Fue la verde luz que sale de tus ojos, esa luz que alumbra la distancia entre tú y yo, que llena de esperanzas mi renglón, esa luz que recompone lo que compone, esa luz. fue tu abrazo añil el que pinta con caricias el candil que alumbra cada nota de mi voz, mimando con susurros el temblor de este amor, que se desboca si lo provocas, este amor. fue un abrazo de tu amor con guantes, con sonrisas que me regalabas, el saber que sin ti no soy nada, yo estoy hecho de pedacitos de ti. de tu voz, de tu andar, de cada despertar, del reír, del caminar, de los susurros de abril, del sentir, del despertar, aunque la noche fue gris, del saber que estoy hecho de pedacitos de ti. fue la verde luz, la dueña de mis noches, esa luz que entrega cada pétalo de amor, que aspira a las sonrisas con sabor, esa luz que recompone mis emociones, esa luz. fue un abrazo de tu amor con guantes, con sonrisas que me regalabas, el saber que sin ti no soy nada, yo estoy hecho de pedacitos de ti. de tu voz, de tu andar, de cada despertar, del reír, del caminar, de los susurros de abril, del sentir, del despertar, aunque la noche fue gris, del saber que estoy hecho de ti.(que bonito,tani)
La Gioconda astronauta antes (izda) y después (dcha) de corregir los errores de transmisión. Foto: NASA.
Si Leonardo da Vinci levantara la cabeza, estaría orgulloso. La NASA ha
concluido con éxito un experimento para llevar a la Luna su obra más
conocida: la enigmática Mona Lisa. Pero no se trata de un elemento de
decoración o de acumular trastos como hacían las abuelas en sus
aparadores, sino de un significativo avance para la ciencia. "Es la primera vez que se establece una comunicación láser unidireccional a distancia planetaria", afirma David Smith del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) e investigador principal de este proyecto.
Y eso no es moco de pavo. Gracias a logros como este, la NASA está muy cerca de revolucionar la forma en que se envían y se reciben datos desde el espacio.
"En el futuro próximo, esta sencilla comunicación láser podría
respaldar la comunicación por radio que utilizan los satélites", añade
Smith. Y en un futuro algo más lejano, podría alcanzar mayores tasas de
transferencia de datos y acabar sustituyéndola. ¿Qué permitiría eso? Por
ejemplo, transmitir a tiempo real vídeo en alta definición desde los confines del Sistema Solar.
La
Gioconda hizo este viaje de casi 385.000 km, a paso de tortuga. La
imagen digitalizada se transmitió a una velocidad de tan solo 300 bits por segundo (¿os
imagináis bajaros una peli de internet así de despacio?), pero en la
próxima misión lunar de la Agencia Espacial estadounidense ya esperan ir
a ritmo de guepardo.
No han elegido la Luna por casualidad. Resulta que el satélite artificial que la orbita, el Lunar Reconnaissance Orbiter es el único que utiliza la comunicación láser en lugar de por radio. Eso sí, hubo algunas interferencias por el camino.
La atmósfera terrestre hizo que la transmisión no fuera perfecta y
sufriera algunos errores, que fueron corregidos con el mismo
procedimiento que se utiliza para reparar los datos de un CD o un DVD.
¿Habrán disfrutado los 'extraterrestres' de una Mona Lisa sin nariz?.
Contigo, quiero estar contigo
Y decirte que ya no puedo vivir sin ti
Contigo quiero ganar, contigo
Y conseguir que todo el tiempo sea estar junto a ti
Contigo, quiero estar contigo
Y decirte que ya no puedo vivir sin ti
Y sólo quiero vivir contigo
Y sólo quiero bailar contigo
Sólo quiero estar contigo
Y quiero ser lo que nunca he sido
Sólo quiero soñar contigo
Sólo voy a cantar contigo
Lo voy a hacer todo contigo
Ya ves, sé lo que me digo
Siento cuando estás, y tú me das tu voz con esa fuerza
Quiero oírte más tu voz gritar ese susurro loco
Contigo, quiero escuchar contigo
Esta canción que solamente habla de ti y de mi
Contigo, lo soy todo contigo
Me haces falta y ya no puedo vivir sin ti
Contigo, quiero estar contigo
Y decirte que ya no puedo vivir sin ti
I No, nada llega tarde, porque todas las cosas tienen su tiempo justo, como el trigo y las rosas; sólo que, a diferencia de la espiga y la flor, cualquier tiempo es el tiempo de que llegue el amor. No, Amor, no llega tarde. Tu corazón y el mío saben secretamente que no hay amor tardío. Amor, a cualquier hora, cuando toca a una puerta, la toca desde adentro, porque ya estaba abierta. Y hay un amor valiente y hay un amor cobarde, pero, de cualquier modo, ninguno llega tarde.
II
Amor, el niño loco de la loca sonrisa, viene con pasos lentos igual que viene aprisa; pero nadie está a salvo, nadie, sí el niño loco lanza al azar su flecha, por divertirse un poco. Así ocurre que un niño travieso se divierte, y un hombre, un hombre triste, queda herido muerte. Y más, cuando la flecha se le encona en la herida, porque lleva el veneno de una ilusión prohibida. Y el hombre arde en su llama de pasión, y arde, y arde, y ni siquiera entonces el amor llega tarde.
III
No, yo no diré nunca qué noche de verano me estremeció la fiebre de tu mano en mi mano. No diré que esa noche que sólo a ti te digo se me encendió en la sangre lo que soñé contigo. No, no diré esas cosas, y, todavía menos, la delicia culpable de contemplar tus senos. Y no diré tampoco lo que vi en tu mirada, que era como la llave de una puerta cerrada. Nada más. No era el tiempo de la espiga y la flor, y ni siquiera entonces llegó tarde el amor.
Médicos de la Academia de Audiología de EE.UU. han detectado un
preocupante aumento de jóvenes con problemas de audición propios de la
tercera edad. Estos daños auditivos son ocasionados por los auriculares
de los reproductores de música digitales.
Las advertencias se centran en el diseño de los auriculares. Estos
cascos miniaturizados, conocidos en el argot juvenil como "earbuds"
(brotes de oreja), no bloquean otros sonidos. Esta limitación tiende a
ser compensada con una subida de volumen hasta niveles dañinos.
Los especialistas explican que estos "earbuds" se sitúan dentro del
canal auditivo, lo cual permite caminar o correr, pero multiplica el
potencial de efectos dañinos.
Los médicos reconocen la dificultad de hacer entender a sus pacientes
adolescentes la necesidad de cuidar sus oídos. Como consejo preventivo
se recomienda que el uso de estos reproductores se limite a una hora
diaria y sin pasar del 60% del volumen máximo.
Se estima que el umbral para no perder audición son ocho horas de
exposición diaria a sonidos no superiores a 85 decibelios. Un iPod a
máximo volumen puede alcanzar los 115 decibelios, lo que le sitúa entre
el ruido que produce una motosierra y un martillo hidráulico.
Para Dean Garstecki, profesor de la Universidad Northwestern (Chicago),
"ese nivel de sonido es equivalente al que uno se encuentra en
conciertos de rock". Es decir, "suficiente para causar pérdidas
auditivas en cuestión de 75 minutos".
Todavía quedan restos de humedad, sus olores llenan ya mi soledad, en la cama su silueta se dibuja cual promesa de llenar el breve espacio en que no está... Todavía yo no sé si volverá, nadie sabe, al día siguiente, lo que hará. Rompe todos mis esquemas, no confiesa ni una pena, no me pide nada a cambio de lo que dá. Suele ser violenta y tierna, no habla de uniones eternas, mas se entrega cual si hubiera sólo un día para amar. No comparte una reunión, mas le gusta la canción que comprometa su pensar. Todavía no pregunté «¿te quedarás?». Temo mucho a la respuesta de un «jamás». La prefiero compartida antes que vaciar mi vida, no es perfecta mas se acerca a lo que yo simplemente soñé...
Hoy rescato de mi personal baúl de los recuerdos, y también de una página de este blog, una historia escrita en forma de poema, que desde la primera vez que la leí me hizo sentir, me hizo anhelar ser yo la protagonista.
Me gustan las historias que me dicen, que me hacen sentir, que penetran mi piel y llegan a esa parte que está en el interior... un poco más allá del corazón.
Espero que también os haga sentir...
Ven…
“Ven…,
acércate...
Al hacerlo sonríes confiada...
Me gusta cuando lo haces...
disfruto de tu risa sincera...
Ven…, acércate...
me gusta cuando tu cuerpo roza el mío sensualmente...
me gusta acariciar tus formas...
mis dedos discurren con suave con naturalidad sobre tu piel...
Ven...
siente segura. Me hace bien cuando siento tu confianza depositada en mi...
Mis labios acarician tu mejilla...
busco tu boca, que se ofrece golosa ante mi mirada llena de ternura...
Ven...
Al
escuchar esta breve palabra.., siento que respiras profundamente...
Ambiciono acariciar tu pelo con calma...
besar tu cuello...
Vivirte…
Estás aquí...
Me gusta sentir tus manos en mi cuerpo...
tus ojos me regalan de nuevo una sonrisa sin final...
Tus labios duermen y yo deseo despertarlos...
tu lengua busca respuestas…
Respuestas
que le concedo en cada caricia de la mia...
Estás
aquí...
Y
yo sigo llamándote…
Mi cuerpo tiembla de deseo...
mis manos buscan un tesoro escondido bajo tu ropa...
Tu respiración pasea al ritmo de la mía...
Estás aquí...
Y
yo sigo musitando.., ven…
la tela que cubre tu cuerpo cae lentamente, como la nieve en invierno...
tu cuerpo se muestra bello y rotundo...
mientras yo.., me muero de ganas por vivirte con mis labios...
Ven.., siéntate sobre la cama...
tu mirada es suplicante...
tu labio inferior tiembla ligeramente a la espera de un nuevo beso...
Mis manos te dibujan colmándote de caricias,
las
tuyas.., acarician mi nuca mientras agarran con fuerza el pelo...
Ven, túmbate sobre la cama...
tu vientre plano es una autopista sin obstáculos hacia tus caderas...
recorro ese camino con lenta ternura...
Estás
aquí...
y me regalas una mirada apasionada...
un cuerpo vibrante...
un momento sin final...
Siento...
tus manos sobre mi espalda...
tu boca sobre mi piel...
Tus
caricias adornando mi cuerpo.
El tiempo...
el tiempo.., se ha detenido para nosotros...
Deseo
deslizarme en tu boca...
sentirme mimado por tu lengua...
siento el calor de tus labios...
la dulzura de tus caricias...
la apacible delicadeza de tu piel...
Juntos..
Juntos.., nuestros cuerpos se anudan en un baile de ternura y pasión...
tu vientre se adelanta buscando un placer deseado...
Somos uno...
un solo cuerpo, un solo ritmo...
un solo ser con dos corazones entregados...
Te digo... “te quiero mi amor...”
y tu me susurras palabras dulce con una sonrisa...
Nuestros cuerpos permanecen entrelazados en un momento sin final....
mis dedos recorren tu espalda...
tus labios me colman de besos...
Seguimos siendo un solo cuerpo...
un solo corazón…
dos mentes llenas de ternura...”
David se desperezó ante la
pantalla del ordenador. Se frotó los ojos y leyó lo escrito.
Se sitió satisfecho y ello le hizo suspirar con
fuerza.
Siempre se juzgó perdido a la hora de describir historias de amor en
sus relatos, por ello evitaba hacerlo…
Pero esta vez era diferente, esta vez
no le había costado ningún esfuerzo. Solo tuvo que rememorar la suya, la que vivía
al lado de la mujer de sus sueños.., y
después, pasarla a palabras sencillas, fáciles de entender...
Sabía que ella se
reconocería a través de lo escrito y ello le ilusionaba.
Sabía que ella se sentiría la protagonista
de aquel momento…
Hacía dieciocho días que ella se había marchado,
dieciocho días que él permanecía en silencio. ¿Qué decir, al cabo de
dieciocho días, a una mujer que te coge de la mano y se ofrece sin
calcular? ¿Que tanta prodigalidad le hacía retroceder?
¿Que estaba petrificado? Se decía que nunca
tendría brazos suficientemente largos para recibir todo el amor que
dispensaba Joséphine. Tendría que inventar palabras, frases, juramentos,
contenedores, trenes de mercancías, estaciones de carga y descarga.
Ella había entrado en él como en una habitación vacía.
No debería haberse marchado. Habría amueblado esa
habitación con sus palabras, sus gestos, sus abandonos. Le habría dicho
en voz baja que no fuese tan deprisa, que yo era un debutante. Se puede
improvisar un beso sobre el andén de una estación, repetirlo contra un
horno sin pensarlo, pero cuando, de pronto, todo se vuelve posible, uno
ya no sabe.
Había dejado pasar un día, dos días, tres días..., dieciocho días.
Y quizás diecinueve, veinte, veintiuno.
Un mes... Tres meses, seis meses, un año.
Será demasiado tarde. Estaremos convertidos en estatuas de piedra, ella y yo.
¿Cómo explicarle que ya no sé quién soy? He
cambiado de dirección, de país, de mujer, de ocupación, quizás tendría
que cambiar de nombre. Ya no sé nada de mí.
Sé, por el contrario, lo que ya no quiero ser, a dónde ya no quiero ir.
Fue un caluroso sábado 6 de julio de 1955 cuando la banda, “Los
Quarrymen”, tocarían en la Feria de la Villa de Woolton en la Iglesia
Saint Peter’s, Liverpool.
La fiesta se inicio a las 3:30 pm y tuvo lugar en el patio de la
iglesia. Los Quarrymen eran una banda de versiones de blues y rock and
roll integrada por John Lennon, Eric Griffiths, Colin Hanton, Rod
Davies, Pete Shotton y Len Garry.
Durante una pausa en la actuación, Ivan Vaughan, un amigo en común, presentó a John y Paul. “Al fondo había una especie de pequeño escenario en la cual tocaban
unos muchachos. Me fije particularmente en uno de ellos con una camisa
escocesa a cuadros, pelo rizado rubio y patillas que tenía muy buena
pinta. Estaba tocando una guitarra no muy buena, de esas garantizadas
para no quebrarse. Aun así lo hacía bastante bien, recuerdo que me dejo
impresionado.
Cantaba una canción de Del Vickings llamada “Come Go With Me”, pero era
evidente que no se sabía la letra original ya que la cambio por una de
esas letras de viejas canciones de música blues. Originalmente la
canción decía: “Come little Darling, come go with me”, y John cantaba: “
Down, down, down to the Penitentiary”. Este era el tipo de cosas que
había oído en los discos del blusero Big Bill Broonzy. Me pareció algo
muy ingenioso. Pues esa era John”.
Así recuerda MacCartney aquel histórico momento. “Me tropecé con John Lennon detrás del escenario del pequeño salón de
la iglesia, así que tomé su guitarra, (que tuve que tocar al revés
porque soy zurdo) y me dispuse a tocar ‘Twenty Flight Rock’. Todos
quedaron impresionados porque yo me sabía la letra, entonces alguien
tocó el piano, otro cantó ‘Long Tall Sally’ y después me preguntaron si
quería unirme a ellos” . Luego, Paul enseño a John como debía afinar su
guitarra correctamente, ya que esta se encontraba en una tonalidad para
el banjo.”
Dos semanas después, Paul McCartney se unió al grupo de John Lennon e
hizo su debut el 18 de octubre en el New Clubmoor Hall (Conservative
Club). En esa ocasión Paul se encargo de la guitarra principal.
Durante mucho tiempo, fue un
misterio la fecha exacta en que John y Paul se conocieron. Algunos
libros mencionaban el 15 de junio de 1955, otros decían julio de 1958. Y
fue gracias a este cartel que se pudo dar con la fecha correcta, sábado
6 de julio de 1957.
Thomas Alba Edison, conocidísimo inventor,tenía una idea: producir un aparato que pudiera emitir sonido y proyectar imágenes a la
vez. En este diseño se incluía el fonógrafo inventado por él mismo. Y con
esta idea en la cabeza visitó a Muybridge que
ya había patentado el Zoopraxiscópio. Edison pretendía utilizar una sola cámara en vez de la gran
cantidad que utilizaba Muybridge, de manera que todo fuese más simple.
Entonces, Edison, impresionado e inspirado por las ideas de
Muybridge, rápidamente registró la patente de una máquina que podría
“hacer para los ojos aquello que el fonógrafo hace para los oídos” el 17
de octubre de 1888, antes incluso de tener nada construído, por si se
le adelantaba alguien. Asignó la tarea del nuevo diseño a Laurie
Dickson, a quien acababa de contratar, y decidió llamar “a su” invento
como “Kinetoscopio” (kinetoscope), como resultado de la combinación de
las palabras griegas “kineto” (movimiento) y “scopos” (“ver”).
Edison, Dickson y otros trabajadores del laboratorio de Edison,
realizaron progresos en el diseño hasta un punto, ya que solo eran
capaces de reproducir animaciones demasiado cortas. El proyecto quedó
paralizado, pero se reemprendió después de una visita de Edison a
Etienne-Jules Marey, que había desarrollado un
sistema que utilizaba una tira de película mucho más larga.
La aparición de la película de celuloide ofrecieron más progresos en
esta dirección, era de plástico y muy delgada. La película se diseñó
como un lazo, que serpenteaba alrededor de una serie de ejes dentro de
una caja de madera, y se podía ver mirando hacia abajo desde una
abertura.
Un prototipo del Kinetoscopio final fue mostrado que una convención
de la Federación Nacional de Clubes de Mujeres de 20 de mayo de 1891.
El Kinetófono fue un primer intento de Thomas A. Edison para unificar la imagen y el sonido a finales del siglo XIX. Previamente Edison había patentado el Kinetoscopio en
1892. Este consistía en una caja de madera en posición vertical, con
una mirilla con lentes de aumento en la parte superior. En el interior
de la caja, la película, en una banda de aproximadamente 15 metros, se
organizó en torno a una serie de carretes que le hacían dar muchas
vueltas. El espectador era sólo uno y miraba la animación por el visor.
Para alimentar el aparato Edison construyó un estudio donde rodar
películas, la mayoría eran pequeños números de los que se podian ver en
cualquier barraca de feria: acróbatas, bailarinas y hasta mujeres
peleando.
Poco después, en la primavera de 1895, presentó el kinetófono, es decir, una película de Kinetoscopio sincronizado por una correa con un fonógrafo.
En 1896 grabó incluso lo que seria el primer beso de la
historia del cine.
Tiempo después Laurie Dickson, ayudante de Edison, abandonó el
laboratorio y el Kinetoscopio cayó en popularidad, y los trabajos del
Kinetófono se suspendieron. Ya había nacido el Cinematógrafo en Francia,
y se impuso sobre todo lo demás.
La primera película que se mostró en un Kinetófono fue “Dickson Experimental Sound Film”.