sábado, 5 de enero de 2013

Ya vienen los Reyes Magos...




Auto de los Reyes Magos, Gloria Fuertes.

El camello se pinchó
Con un cardo en el camino
Y el mecánico Melchor
Le dio vino.

Baltasar fue a repostar
Más allá del quinto pino....
E intranquilo el gran Melchor
Consultaba su "Longinos".

-¡No llegamos,
no llegamos
y el Santo Parto ha venido!

-son las doce y tres minutos
y tres reyes se han perdido-.

El camello cojeando
Más medio muerto que vivo
Va espeluchando su felpa
Entre los troncos de olivos.

Acercándose a Gaspar,
Melchor le dijo al oído:
-Vaya birria de camello
que en Oriente te han vendido.

A la entrada de Belén
Al camello le dio hipo.
¡Ay, qué tristeza tan grande
con su belfo y en su hipo!

Se iba cayendo la mirra
A lo largo del camino,
Baltasar lleva los cofres,
Melchor empujaba al bicho.

Y a las tantas ya del alba
-ya cantaban pajarillos-
los tres reyes se quedaron
boquiabiertos e indecisos,
oyendo hablar como a un Hombre
a un Niño recién nacido.

-No quiero oro ni incienso
ni esos tesoros tan fríos,
quiero al camello, le quiero.
Le quiero, repitió el Niño.

A pie vuelven los tres reyes
Cabizbajos y afligidos.
Mientras el camello echado
Le hace cosquillas al Niño.

Pintura: Adoración de los Reyes Magos, Velázquez, Murillo, Zurbarán...

Adoración de los Reyes (Museo del Prado, 1619), Diego Velázquez

Historia del cuadro

No se tiene noticia cierta de la procedencia de este cuadro pintado por Velázquez cuando tenía 20 años de edad, en 1619, aunque la última cifra es confusa y Beruete leyó 1617. Ainaud sugirió que podría haberse pintado para el noviciado jesuita de San Luis de los Franceses de Sevilla y así ha sido aceptado por buena parte de la crítica, alegando que el espino que aparece en el ángulo inferior derecho, alusivo a la Pasión de Cristo, podría hacer referencia a la reliquia de la corona de espinas que poseía el santo rey de Francia. Tras la expulsión de los jesuitas en 1767 el cuadro habría pasado a propiedad de Francisco Bruna en cuyo poder lo vio el viajero inglés Richard Twiss y en 1819 se incorporó al Museo del Prado, procedente de la colección real.
Se ha pensado que el lienzo podría haber sido recortado por tres de sus lados, a la vista de una litografía de Cayetano Palmaroli de 1832 que presenta una composición más ancha y, a juicio de Enriqueta Harris y Jonathan Brown, más satisfactoria. Sin embargo, no existen indicios que permitan afirmar que el cuadro haya sido recortado tras su ingreso en el Museo y el estudio técnico efectuado por Carmen Garrido descarta que haya tenido otras dimensiones que las actuales, aunque el paisaje, de todos modos poco visible, podría haber sido originalmente algo más amplio. La litografía de Palmorali, en fin, podría ser una recreación imaginaria de las partes supuestamente perdidas basada en esa creencia de que el cuadro había sido recortado a la izquierda con anterioridad.

Iconografía

El cuadro representa la Adoración de los Reyes Magos según la tradición cristiana que concreta su número en tres y, a partir del siglo XIV, imagina a Baltasar de color negro, ofreciendo tres regalos al Niño Jesús: oro como rey, incienso como Dios y mirra como hombre, tras haber tenido noticia de su nacimiento gracias a la estrella de oriente. Con los tres magos, la Virgen y el Niño, Velázquez pinta a san José y a un paje, con los que llena prácticamente toda la superficie del lienzo y deja solo una pequeña abertura a un paisaje crepuscular en el ángulo superior izquierdo. La zarza al pie de María alude al contenido de su meditación, expresada en el rostro reconcentrado y sereno.
En los personajes representados se han buscado retratos de miembros de la familia del propio pintor, relacionando un autorretrato de Francisco Pacheco, maestro y suegro de Velázquez, con la cabeza del rey Melchor, el de barba blanca. Conforme a esas interpretaciones, la Virgen sería la esposa de Velázquez, Juana Pacheco, con la que había casado un año antes, el Niño Jesús sería la propia hija mayor del pintor, y este, o su hermano Juan, daría rostro a Gaspar. Tales identificaciones, sin embargo, en opinión de Julián Gállego y otros críticos, no están probadas. El propio Pacheco se sintió en la obligación de justificar en el Arte de la Pintura la inclusión de su autorretrato entre los cuerpos resucitados del Juicio Final que había pintado para el convento de Santa Isabel, conservado actualmente en el Museo de Castres, «pues es cierto hallarme presente este día», según decía, pero también «siguiendo el exemplo de algunos valientes pintores que, en ocasiones públicas, entre otras figuras pusieron la suya, y de sus amigos y deudos; y principalmente Ticiano, que se retrató en la gloria que pintó para el Rey Felipo II». No parece razonable que desaprovechase la oportunidad de señalar que también él, con toda su familia, habían sido retratados por el yerno en un cuadro de la Adoración de los Magos expuesto en público y en el que serían fácilmente reconocidos en Sevilla, de haber aprobado, y no es probable, una acción así.
Sí podrían existir semejanzas entre el rey anciano y el que aparece en Tres hombres a la mesa; así como en el rostro de la Virgen, semejante al de la Inmaculada de Londres, aunque algo más idealizado aquí, sin que de ello se pueda desprender otra cosa que la utilización de estudios tomados del natural como práctica habitual de Velázquez.

La técnica

Con arreglo a los estudios técnicos que indican que el cuadro conserva sus medidas originales, si acaso ligeramente recortadas por abajo, la sensación un poco agobiante que produce la recargada composición debió de ser deliberademente buscada por el pintor, quien habría querido crear con la proximidad de los cuerpos una impresión de intimidad acentuada por la iluminación nocturna que baña la escena, que parece invitar al recogimiento.
En su ejecución es fácil advertir torpezas, propias del pintor principiante que era Velázquez en ese momento: la floja cabeza de San José, el cuerpo sin piernas del niño, embutido en pañales conforme a las indicaciones iconográficas de Pacheco, según indica Jonathan Brown, o las manos de la Virgen sobre las que ensayó su ingenio Carl Justi aseverando que «son lo bastante fuertes para manejar un arado y, en caso necesario, para coger al toro por los cuernos». Pero nada de ello empequeñece el sentido profundamente devoto de la composición en su aparente cotidianidad, conforme a los consejos ignacianos, y en la forma como la luz, despejando las sombras, se dirige al Niño, que ha de ser el centro de toda meditación, dándole volumen y forma.


Otros cuadros sobre "La Adoración de los Reyes magos"

 
La Adoración de los Magos Pedro Pablo Rubens (Año 1624 - Museo de Bellas Artes de Amberes)


La adoración de los Reyes Magos José de Ribera (Siglo XVII)


Adoración de los Magos Escuela Cuzqueña (Año 1740/60 - Museo de Arte de Lima)


Adoración de los Magos El Bosco, 


La adoración de los Reyes Magos Bartolomé Esteban Murillo (Año 1660 - Museo de Arte de Toledo (OHIO-USA)

La Adoración de los Reyes Magos Francisco de Zurbarán (Año 1620 - Museo del Prado)


Fuente:
 http://es.wikipedia.org
http://hispanismo.org/



Roscón de Reyes, de los romanos a los rellenos más variados

El Roscón de Reyes marca el final de las Navidades, es por así decirlo, la forma dulce de decir adiós a unas fechas llenas de magia e ilusión. Con un origen de leyenda, su popularidad actualestá a la vanguardia de las últimas tendencias gastronómicas.


Algunos creen que todo comenzó un día de la Epifanía en el que el cocinero, de origen eslavo, de la Corte de Luis XV, rey de Francia, quiso entregar un espléndido obsequio a su monarca.

Para ello quiso inventar algo que sorprendiera, así que introdujo en un roscón la joya que pretendía regalarle y así se la entregó. Al rey francés le encantó la idea y se dedicó a propagarlo colocando una moneda en su interior como sorpresa. Así, mientras la tradición se iba perdiendo en Europa del Este, el resto de la aristocracia europea fue seducida por su sabor único; y a lo largo del siglo XVIII llegó a España y sus colonias, sobre todo México.

Otros cuentan que nació en el Imperio Romano, durante las fiestas dedicadas al Dios Saturno, dios de la agricultura. El objetivo era festejar, en diciembre, que se decía adiós a los días con menos luz solar y que se acababa la época de la siembra, motivo por el que los esclavos adquirían un protagonismo especial. Se conmemoraba el nacimiento de un nuevo período de luz y el final de los trabajos en el campo. Momento en el cual campesinos y esclavos tenían la oportunidad de descansar y reponerse del esfuerzo realizado durante meses..Entonces, el roscón era un pan con higos, miel y dátiles en el que se introducía un haba seca y el esclavo que la encontraba era nombrado, por un día, Rey de Reyes y en el mejor de los casos, quedaba libre.

Julio Caro Baroja recoge en su obra "El Carnaval" dos testimonios del siglo XII sobre el Roscón de Reyes o el Rey de la Faba; el primero corresponde al Reino de Navarra, donde en 1361 se designaba Rey del Faba al niño que encontraba el haba en el roscón -como en la actualidad-; el segundo testimonio corresponde a Ben Quzman, poeta andalusí, quien en su Cancionero describe una tradición similar con una torta (hallón o hallullo, vocablo que permanece en Granada) en el año nuevo que contenía una moneda. Tradiciones ambas que se han conservado durante siglos).

También se dice que  fue Felipe V importó de Francia a España la tradición de tomar un dulce con sorpresa el día de Reyes Magos pero no parece que sea cierto puesto que la tradición del roscón llegó a las Indias occidentales mucho antes del reinado de Felipe V. Si vino del sur de Francia, dónde toman el Gâteau des Rois que es idéntico a nuestro roscón y no la Galette des Rois propia del norte del país, fue en todo caso antes de Felipe V. Por otro lado es muy probable que sea una extensión de la cocina catalana, del que es antigua la tradición del Tortell de Reis, estableciéndose en Francia a través de la Provenza como la "Gâteau des Rois" y en el resto de la península como Roscón de Reyes. En cualquier caso, la popularidad del roscón de Reyes en el conjunto de España es relativamente reciente y en algunas zonas, de pocos años.

El pastel que se hace en nuestros países tiene forma de rosca, más o menos imitando una corona real, cubierto de frutas escarchadas, que semejan las joyas de la corona, y tenía escondida en su interior una pequeña sorpresa, a veces de gran lujo y valor.

A partir del siglo XIX, la moneda que se introducía se cambia por una figurita y el haba se vuelve negativa pues, la persona a la que le toca, es la encargada de pagar el Roscón. En la actualidad, incluso, se incluye una corona para nombrar al 'rey de reyes', aquel que encuentra en su trozo la figurita, símbolo de buena suerte. Aunque en su origen romano los ingrendientes eran higos, dátiles y miel, en la actualidad los Roscones de Reyes están rellenos de nata, cabello de ángel o chocolate en mousse aunque, aquel que no tiene relleno sigue siendo el más popular.

El Roscón de Reyes se convierte en el dulce típico, sobre todo para desayunar o merendar, el día 6 de enero, cuando los Reyes Magos, dejan sus regalos en las casas de todos los niños.
Sin embargo, y aunque España es uno de los países donde la tradición del Roscón de Reyes sigue muy vigente, lo cierto es que Francia, Portugal y algunos países americanos como México, donde la historia de este dulce llegó de la mano de los españoles, también celebran este día tan especial para los niños. Una celerbación que pone punto y final a las Navidades, convirtiéndose este bollo en el último de los excesos navideños.

 En la actualidad, la masa se ha ido haciendo más esponjosa, se le ha incorporado ralladura de limón o de naranja, e incluso agua de azahar. Su popularidad ha provocado que sean fabricados de manera industrial para ser vendidos en grandes centros comerciales, casi desde noviembre.

La Asociación Española de la Industria de Panadería, Bollería y Pastelería estima que este año se elaborarán más de 10 millones de roscones en España para consumir entre el 5 y 6 de enero, que se venderán a un precio medio de entre 8 y 10 euros el kilo. Para su preparación serán utilizadas 4.000 toneladas de harina.

Sin embargo, en los obradores más artesanales de España, los roscones siguen siendo un producto con las fechas muy limitadas, aunque su elaboración ha evolucionado hasta el punto de que en los últimos años es posible adquirir algunos singulares rellenos, como el de yogur búlgaro con cerezas amarenas, pasta de cava o crema de café irlandés.  Y todo ello sin olvidar, que hay roscones sin gluten para que nadie se quede sin decirle adiós a la Navidad con un dulce lleno de historia.

Ingredientes para el Roscón de Reyes
  • 400 g de harina
  • 100 g de mantequilla
  • 100 g de azúcar
  • 1 cucharada de levadura
  • 1/4 litro de leche
  • 3 huevos
  • 1 cucharada de agua de azahar
  • La corteza de limón rallada
  • Fruta confitada (calabaza, guindas, naranja, limón)
  • sal
  • 1 haba
  • Muñequitos de sorpresa
  • Una corona de Rey de papel o cartón
 Elaboración: 

  1. Disolver la levadura en 4 cucharadas de leche templada. Añadir 100 gr. de harina y mezclar bien hasta conseguir una bola de masa blanda. Tapar con un trapo de cocina y dejar en un sitio templado para que la masa crezca hasta el doble de su volumen.
  2. En otro cuenco, poner el resto de la harina (300 gr). Hacer un hueco en el centro y añadir 3 huevos, el azúcar, el resto de la leche, el agua de azahar y el limón rallado. Amasar hasta conseguir una masa fina. Añadir la mantequilla y seguir amasando. Añadir la mezcla de levadura y amasar hasta que esté todo muy bien mezclado. Espolvorear con harina y dejar reposar con el trapo de cocina en un sitio templado durante 2 horas mínimo.
  3. Después de 2 horas, volver a amasar y poner sobre papel de cocina encima de la bandeja del horno. Dar forma de rosca. Introducir el haba envuelto en papel albal, así como las sorpresitas igualmente envueltas.
  4. Adornar con tiras de las frutas confitadas y pintar con un pincel huevo batido. Espolvorear con azúcar.
  5. Meter en el horno precalentado a 160º y dejar cocer durante 15-20 minutos.

Trucos para su elaboración: 
  • Aparte de esta receta española, el roscón es muy popular en muchos países de América Latina. En Argentina se hace una "Rosca de Reyes" excelente. 
  • Para saber cuando una masa ya está en su punto, es cuando ésta ya no se pega a las manos.
  • Algunos, a parte del agua de azahar, añaden una copita de ron añejo.




Buen provecho!!!


Fuente:
http://www.hosteleriasalamanca.es
http://www.lavozlibre.com
http://es.wikipedia.org

viernes, 4 de enero de 2013

Aquí estoy yo, Luis Fonsi

Aquí estoy yo
para hacerte reir cada vez mas
confia en mi, deja tus miedos atrás y ya te das
aquí estoy yo con un beso quemandome los labios
es para ti, puede tu vida cambiar dejame entrar

Le pido al sol que una estrella azul
viaje hasta a ti y te enamore su luz

Aqui estoy yo
abriendote mi corazon
llenando tu falta de amor
cerrandole el paso al dolor
no temas yo te cuidare
solo aceptame

Aqui estoy para darte mi fuerza y mi aliento…
y ayudarte a pintar mariposas en la oscurdad
seran de verdad

Quiero ser yo quien despierte en ti nuevos sentimientos
y te enseña a querer y entregarte otra vez sin medir
los abrasos que due........

Le pido a Dios
un toque de inspiración
para desir
lo que tu esperas oir de mi

Aquí estoy yo
abriendote mi corazón
llenando tu falta de amor
cerrandole el paso al dolor
no temas yo te cuidare
solo aceptame

Dame tus alas mas voy a llorar
y de mi mano te invito a volar…..

Aquí estoy yo (y aquí estoy yo)
abriendote mi corazón (mi corazon)
llenando tu falta de amor (falta de amor)
cerrándole el paso al dolor (cerrándole el paso al dolor)
no temas yo te cuidaré (te cuidaré)
solo aceptame (aceptame) ...
siempre te amaré

Frase del libro "Perdona si te llamo amor" de Federico Moccia



El ser humano se adapta a todo. Supera el dolor, cierra historias, empieza de nuevo, olvida, hasta consigue sofocar las más grandes pasiones. Pero a veces basta con nada para comprender que esa puerta nunca se cerró con llave.”



El manuscrito encontrado en Accra, Paulo Coelho (un tesoro para todos aquellos en busca de significado...o


Después de llevar tres años sin aparecer públicamente y tras superar una operación de corazón, el escritor brasileño Paulo Coelho ha presentado el miércoles su último libro, El manuscrito encontrado en Accra, en un acto en el que ha hecho una una intensa defensa de internet y de la redes sociales.

Paulo Coelho publica su libro después de recuperarse de una operación de corazón

Foto: EFE (publicada en La Opinión el 24-11-2012)
"Para mí, escribir significa el contacto humano, Nunca he comprendido eso del escritor aislado en su torre de marfil. Internet es una revolución, y las redes sociales, Twiter, facebook, mi blog o los post, han cambiado todo. Ha creado otro Renacimiento", subrayó el autor de El alquimista, ante una sala repleta de periodistas.
Y es que Coelho, que tiene 17 millones de seguidores en las redes sociales y que ha vendido cerca de 150 millones de libros en 168 países y en 73 idiomas, lo primero que ha hecho, antes de iniciar la rueda de prensa, ha sido poner un "tuit" a sus amigos para comunicarles que estaba presentando su libro.
"La tendencia del escritor hoy en día es básicamente escribir en las plataformas para compartir su trabajo. El sueño del escritor es que sea leído; no es hacer un jardín para su libro, sino captar otras sensaciones humanas, compartir y que haya una compresión mutua", argumentó un Coelho parlanchín, si se tiene en cuenta que ya no quiere dar entrevistas ni hacer presentaciones de sus libros.
Pero este escritor de 64 años, con una biografía intensa, rebelde, hippie, transgresor, viajero por el mundo o víctima de torturas durante la dictadura brasileña, entre otras cosas, que encontró la paz en 1986 tras recorrer el Camino de Santiago, cree que en este momento de revolución tecnológica existe, por contra, una crisis de valores.
Y para hablar de ello ha escrito El manuscrito encontrado en Accra, publicado en España por Planeta y lanzado en América Latina el 22 de noviembre, excepto en Colombia que saldrá el día 6 diciembre, al igual que en Estados Unidos, publicado por Random House Mondadori.
En él narra la historia del manuscrito de Accra, escrito en árabe, hebreo y latín, que cuenta el relato sobre los consejos que le dio un sabio griego a la población de Jerusalén en la víspera de la invasión de los cruzados.
Así, en un claro homenaje a la obra El profeta, de Gibrán Jalil Gibrán, como señaló el miércoles el propio autor. El manuscrito encontrado en Accra es una parábola sobre la falta de valores en la sociedad de hoy. Unos valores que son los mismos hoy que hace 1000 o 5000 años, un libro sobre la pregunta eterna: "Quién soy yo".
Un libro sin respuesta, pero con muchas preguntas, "porque yo no tengo respuestas, solo preguntas", añade este hombre que siempre va vestido de negro y que empezó a escribir tarde, aunque desde entonces no ha parado.
Y un libro escrito de forma alegórica que va dirigido a todos aquellos que se dejan sorprender, que tienen curiosidad y que no olvidan a ese niño que todos llevamos dentro.



En el comienzo del libro el autor cuenta cómo tuvo acceso a este misterioso manuscrito, consiguiendo despertar el interés por su lectura, pero sin aportar luz sobre la autenticidad del escrito. Según su versión, el manuscrito fue descubierto en el año 1974 en Egipto por el arqueólogo inglés sir Walter Wilkinson, justo en la misma región donde tres décadas antes habían sido encontrados los Manuscritos de Nag Hammadi, también conocidos como Evangelios Apócrifos.
Según Coelho el pergamino es real y tuvo acceso a él gracias al hijo de Wilkinson, "conocí al hijo de sir Walter Wilkinson en la navidad de 1982 en País de Gales y me acuerdo de que en la época mencionó el pergamino pero nadie le dio importancia al asunto. El 30 de noviembre de 2011 recibí de él una copia del texto al que se había referido. Este libro es la transcripción del manuscrito encontrado en Accra". Queda, pues, en manos del lector el darle credibilidad al escrito, aunque el objetivo del autor es transmitir una serie de valores que son universales y que muestran cómo en nada han cambiado las necesidades e inquietudes del ser humano en el curso de los años. 

14 de julio de 1099. Mientras Jerusalén se prepara para la invasión de los cruzados, un griego conocido como el Copta convoca a una reunión con los jóvenes y los viejos, los hombres y las mujeres de la ciudad. El Copta no buscaba unirse a ninguna religión en particular, pero había guardado en su memoria todo lo que había escuchado para poder transmitirlo a las generaciones futuras.

"En cuanto a mañana, la armonía se volverá discordia. La alegría será remplazada por el dolor", dijo .el Copta. "Ninguno de nosotros puede saber lo que nos reserva el futuro, porque cada día tiene sus buenos y sus malos momentos. Así que olvídense del ejército que espera afuera, y el miedo que acecha dentro. "Hablaremos, por .10 tanto, de nuestras vidas diarias, de las dificultades que debemos enfrentar."

Y le hicieron preguntas acerca de los verdaderos enemigos, la derrota, la soledad. Le hicieron preguntas con respecto a la lucha, el cambio, la belleza, el camino a seguir. Y después le hicieron preguntas sobre el amor, la lealtad, el destino, el sexo y la elegancia, el miedo, la ansiedad, la sabiduría y lo que aguarda en el futuro; y las respuestas del hombre sabio siguen siendo válidas ahora, mil años más tarde. Mientras esperaba el ataque enemigo, la gente  se reunió en la plaza y preguntó. Y el Copta contestó.

No eres derrotado cuando pierdes, sino cuando desistes.


 Estructurado en breves capítulos, el libro nos ofrece pequeñas joyas que ensalzan valores universales que defienden por encima de todo la tolerancia y el respeto, algo loable y necesario en la actualidad. Pero el autor envuelve estos valores en un confuso manto de espiritualidad new age que podría llevarnos a conclusiones erróneas. La tolerancia entre religiones no quiere decir que todas sean iguales. Tiene que existir un respeto a pesar de las diferencias pero no una uniformidad de pensamiento y creencias; lo primero es libertad, lo segundo es dictadura e imposición. No todas las religiones son iguales ni adoran al mismo Dios, como no son iguales todas las ideologías.
Pero dejando a un lado este sincretismo ya clásico en el autor, el libro nos invita a reflexionar sobre nuestra existencia, a valorar lo prioritario y aprender a adaptarnos a las circunstancias, siendo valientes y arriesgándonos al fracaso porque “los derrotados son aquellos que no fracasan. La derrota es para los valientes, los que pueden tener el honor de perder y la alegría de ganar”. 


Fuentes:

http://www.laopinion.com
http://megustan-loslibros.blogspot.com.es

El perverso experimento del profesor Zimbardo


El verano de 1971, Philip Zimbardo, profesor de psicología en la Universidad de Stanford, se dispuso a llevar a cabo un sencillo experimento en el que quería demostrar la frágil y delgada línea que separa el bien del mal. 

 
Cacheando a un hombre


Para ponerlo en marcha, recibió una beca de la Oficina de Investigación Naval (ONR) del gobierno de los Estados Unidos y cuyo dinero debía servir para financiar todos los gastos que se generarían en las dos semanas que estaría funcionando dicho proyecto.
Se conoció como “el experimento de la cárcel de Stanford” y lo que debía ser una prueba de conducta y resistencia humana acabó convirtiéndose en un perverso experimento, lleno de actos sádicos y crueles.
Los acontecimientos sucedieron del siguiente modo…

Funcionario de prisiones

Philip Zimbardo planteó las siguientes cuestiones: ¿Qué sucede cuando se pone a personas buenas en un sitio malo? ¿La humanidad gana al mal, o el mal triunfa? Para poder dar con la solución buscó un buen número de estudiantes que estuviesen dispuestos a participar en este extraño a la vez que emocionante experimento.
Publicó un anunció en la prensa en el que ofrecía una gratificación de 15 dólares diarios a aquellos estudiantes que quisieran formar parte del estudio. Se presentaron setenta aspirantes de varias poblaciones cercanas y que nada tenían que ver con la Universidad de Stanford. Se les realizó una serie de tets y finalmente se seleccionaron a los 24 candidatos elegidos, a los que se dividió en dos grupos de 9, quedando 6 como reservas: unos serían los policías y los otros debían ser los reclusos.
El profesor Zimbardo y su equipo contó con la inestimable colaboración del cuerpo de policía para el primer día del experimento. 

Agentes de policía
El 14 de agosto, agentes reales de la policía se desplazaron a detener a aquellos voluntarios a los que se les había asignado el rol de delincuentes. El operativo estaba perfectamente coordinado para que todo pareciese real.
La policía se presentó en las casas de los delincuentes y estos fueron detenidos, se les leyeron sus derechos y se les trasladó a la comisaría. Una vez allí se les fichó y se les tapó los ojos, subiéndoles a unos coches para llevarlos al sótano del edificio del Departamento de Psicología de la universidad, lugar donde se habían habilitado unas celdas, como si de una verdadera cárcel se tratase, hecho que desconocían los detenidos.
La “cárcel de Stanford” estaba custodiada por un grupo de voluntarios a los que se les había uniformado, provisto de porras y gafas oscuras, con la intención de que no se les viera los ojos.
La mayoría de estos “policías” habían sido escogidos por sus tendencias pacifistas. Muchos de ellos pertenecían a movimientos hippies que por aquellos tiempos tenían como consigna y modo de vida el “haz el amor y no la guerra”.
Se les dio una serie de consignas de cómo debían tratar a los presos y la autoridad que debían ejercer sobre estos. Entre ellas estaba la de desnudarlos, burlarse de ellos, hacerlos sentir vejados… y se lo tomaron tan al pie de la letra que muchos llegaron a practicar una autentica y desproporcionada violencia psicológica.


A los reclusos se les roció con un espray antiparásitos, se les cortó el pelo y se les vistió con sacos, desprovistos de ropa interior. También se les obligó a llevar como gorro una media de mujer y sus tobillos arrastraban una pesada cadena. Con todo esto querían acelerar el proceso de hacerlos sentir humillados y que verdaderamente eran presos.
Las celdas estaban provistas de una serie de micrófonos y cámaras ocultas por las que espiaban todo lo que los encarcelados hacían y decían entre ellos.
Zimbardo, con su experimento se proponía demostrar que cualquier persona a la que se le da una serie de instrucciones y se le expone a una situación límite es capaz de traspasar la línea que separa el bien del mal.
El segundo día se originaron los primeros problemas importantes. Algunos reclusos se quitaron los gorros y arrancaron los números identificativos que llevaban cosidos en el saco que utilizaban como vestido. Se sentían humillados y vejados por el trato desproporcionado que estaban recibiendo por parte de los carceleros.
Estos por su parte, cada vez se tomaban más en serio el papel que les había tocado representar, olvidándose de que se trataba de eso… de una representación.
Un grupo de presos organizaron un motín y fueron reprimidos de forma contundente, aislando a aquellos que encabezaron la rebelión y ofreciéndoles al resto pequeñas “recompensas” si obedecían a las autoridades y no se sumaban a la insumisión.
Los días iban pasando y algunos prisioneros empezaron a mostrar desórdenes emocionales agudos. 

El profesor Zimbardo en plena faena
El experimento no pudo ser acabado. El 20 de agosto, seis días después de ponerse en marcha, tuvo que ser interrumpido después de que Christina Maslach, una doctora de la universidad y no familiarizada con el estudio que se estaba llevando a cabo, accedió a la “cárcel de Stanford” para realizar unas entrevistas tanto a los guardias como a los presos y dio cuenta de las pésimas condiciones en las que se hallaban. Escandalizada pidió que se diese por concluido el experimento.
La cincuentena de personas que habían estado observando todo el estudio desde fuera, a lo largo de aquellos días, se habían vuelto inmunes a todas las imágenes y comportamientos que se desarrollaban en el interior, viendo como “normal” lo que allí había estado sucediendo. La única que puso la voz de alarma fue la doctora Maslach.
En ese momento, el profesor Zimbardo decidió dar por finalizado uno de los estudios que más controversia ha levantado: “el experimento de la cárcel de Stanford”.


 Fuente: 
naukas.com

Dust in the Wind, Kansas




jueves, 3 de enero de 2013

Tantas cosas que contar, La Oreja de Van Gogh


Siento que hoy no puedo más,
te busco y sólo encuentro mar,
necesito verte y hablar.
Sé que estás lejos de aquí
sonriendo sin reir
escribiendo algo para mí.
Una noche fui a buscar
en tus brazos el lugar
que hace años no supe encontrar.
Te he escuchado caminar
te siento pero tú no estas
mírate y mira ahora hacia atrás.
Has venido a despertar
mi alegría y felicidad,
tengo tantas cosas que contar.
Ven, vuélvete a dormir,
vuelve a descubrir todo aquello junto a mí.

Que de dudas te serví,
que de cosas me perdí,
que de veces me has hecho reír.
Cuánto tiempo sin llorar,
sin sentir, sin escuchar,
sin tener algo de que hablar.
Tú sentado frente a mí
miro y sólo veo en ti
todo lo que queda por vivir.
Vi en tus ojos sin querer
tantas ganas de querer
que sólo quiero verlos otra vez.
Has venido a despertar
mi alegría y felicidad,
tengo tantas cosas que contar. 


Ven, vuélvete a dormir,
vuelve a descubrir todo aquello junto a mí.
Has venido a despertar
mi alegría y felicidad,
tengo tantas cosas que contar.
Ven, vuélvete a dormir,
vuelve a descubrir todo aquello junto a mí.


Frase de Federico García Lorca



"El más terrible

de los sentimientos

es el sentimiento

de tener la esperanza

perdida."

David Garret, espectacular Quinta Sinfonía de Beethoven





Un amigo destapó mil Sensaciones con... "Despedida"

Raúl mira los sobres ordenados pulcramente sobre la mesa. Hace un recuento rápido; ocho sobres color sepia, perfectamente alineados sobre la mesa del salón. Cada un de ellos lleva estampado en elaborada letra su contenido. Quiere que cuando Sara los vea, no tenga ninguna duda. En su interior llevan precisas instrucciones.

Dese el centro de la sala mira hacia la ventana. Es el primer día de enero. Llueve. El aire sopla con fuerza contra las ventanas. Gotas tristes resbalan perezosas sobre los cristales. Su mirada se deposita sobre el teléfono. Todo está en orden, es el momento de llamar…

Avanza con lentitud hacia él. Está decidido. Lo ha pensado mucho en los últimos días. Han sido unas Navidades distintas… tristes. En sus cuarenta años de vida, éstas, han sido determinantes para su futuro.

Menea la cabeza hacia los lados en un gesto de negación ante su último pensamiento. ¿Futuro? No. No existe el futuro. Solo existe el presente… y quiere, por una vez, hacer las cosas bien.

Toma el teléfono entre las manos. Su gesto es tan firme que se sorprende a sí mismo. No le tiembla el pulso para nada. Está decidido. Nada va a cambiar su decisión.

Reparte una leve pausa entre cada marcado de numero, mientras selecciona los nueve dígitos. Detiene el gesto por un momento, pensativo, para a continuación apretar los labios con fuerza y pulsa la tecla “llamar”.

Un tono…
Dos tonos…
Tres tonos…
-         ¿Diga?

La voz de Sara suena alegre y ante la ausencia de respuesta repite…
-         Diga… - mira el número que aparece en la pantalla
-         Raúl ¿eres tú?

Se toma un tiempo para responder… Siempre le ha gustado la voz de su esposa y ahora, ante sus oídos, suena a canto  angelical…
-         Si, Sara. Soy yo… Por favor,  escúchame con atención…
-         ¿Qué ocurre? Tu voz suena extraña…
-         Todo está bien. Atiende …

Por unos momentos que parecen interminables, se hace un pesado silencio…

Raúl se pone de pie sobre la silla de madera y allí, desde lo alto, mira el mosaico de sobres.

Se encoge ligeramente de hombros antes de decir…
-         Sobre la mesa del salón he dejado ocho sobres. Están numerados. Cada uno de ellos tiene escrito en su parte delantera su contenido…
-         Raúl, me estás asustando… - el pecho de Sara se agita con fuerza. Coloca una mano en la barbilla y dice - ¿Qué pretendes decirme?
-         Sssssst… No me interrumpas – indicó de forma tajante – El sobre número uno, contiene las escrituras de la casa y las fincas. En el sobre número dos, se encuentran las libretas del banco y mi seguro de vida. En el número tres…

Sara ha dejado de prestar atención a sus palabras e intenta, de forma desconcertada, saber qué le intenta decir Raúl. Se pasa la mano por la cara, intentando con ese gesto despejar la mente y entender mejor la situación…
-         y en el número ocho está todo el dinero que tengo en la casa – sentencia Raúl.
-         Raúl… ¡por favor! ¿por qué me dices todo esto? ¿Qué ocurre?

De nuevo un silencio espeso inunda los teléfonos. Raúl se siente tranquilo. Sara retuerce los dedos agitada sobre el terminal telefónico…
-         Desde que te fuiste mi vida no tiene sentido. Me encuentro solo, sin ilusiones. Sé, que la vida a mi lado ha sido muy difícil, pero… sin tu presencia y la de los niños no deseo seguir viviendo…

Mientras habla con el auricular sujeto con la mano izquierda, su mano derecha va deslizando la gruesa soga sobre la cabeza hasta llegar al cuello. Ésta, está bien sujeta a la viga principal del techo del salón. Mientras sitúa el nudo justo en la base de la nuca, prosigue diciendo…
-         Estoy subido sobre una de las sillas del salón. Una cuerda rodea mi cuello. Quiero compartir contigo mis últimos momentos de vida
-         ¡Dios Santo! – grita – Raúl… ¡¡NO!! – El grito se esconde entre los sollozos que brotan a borbotones de su garganta – ¡Raúl! ¡¡RAUL!!
-         ¿Qué? – la voz del hombre suena suave, cariñosa, serena – dime Sara…
-         ¡No me hagas esto! Estoy a casi ochenta kilómetros de distancia. Esto es una agonía… ¡¡Por favor!! – dice desesperada entre sollozos. Las lágrimas resbalan juguetonas por la mejilla y mueren aplastadas por la palma de la mano…

-         Sssssst…. Tranquila. Déjame despedirme. Sólo será un minuto más. Debes serenarte. Estoy bien… Los niños… dales un beso a los niños. Diles que les quiero. Miénteles…  explícales que fui un buen padre. No permitas que tengan un mal recuerdo de mí…

-         RAUL ESCUCHA… ¡¡NO LO HAGAS!! – gritó
-         ¡¡PARA POR FAVOR!! – Intenta pensar rápido de forma desesperada – ¡Espera! Llamaré a la Policía, ellos irán a verte…

La voz de Raúl se tornó seca. Seria. Tajante.
-         ¡No! ¡¡No lo hagas!!
-         Ya estoy marcando desde el teléfono fijo. Por favor… ¡¡bájate de esa silla!!
-         Sara… Sólo deseo despedirme con calma. Si sigues con esa llamada, tiraré la silla y todo habrá acabado…
-         Raúl… No me dejas elección, Yo… yo no puedo ayudarte desde aquí. Llegarán en unos minutos y te ayudarán, de veras... Dame tiempo. Dejaré los niños con mi madre e iré a verte y… hablaremos. Tendremos todo el tiempo del mundo – la voz, una vez más, se quiebra al abandonar su boca.

Según finaliza estas palabras, escucha los tonos de llamada que entona el  teléfono fijo…
-         Sara… No he sido un buen marido, no supe darte lo que merecías, pero te quise muchísimo… - De nuevo la voz se tornó serena. Segura…
-         ¿Policía? ¡Acudan por favor a la casa de mi marido..!
-         Mi amor… ¡¡ADIÓS!!

Al otro lado del teléfono resuena un sonido sordo… y el momento se convierte en un desesperado silencio.

Los castaños ojos de Sara parecen querer salir de sus órbitas. Percibe que está empapada en sudor. Acerca con fuerza el teléfono a la oreja, intentando con ese gesto poder oír mejor lo que ocurre al otro lado…
-         Raúl… ¿Raúl?... ¡¡RAAUUUL!! – grita de forma desgarradora mientras encoge su cuerpo.

Al otro lado suenan de forma atronadora los gritos del silencio…
Silencio…
Silencio que la hace estremecer.
Silencio que la hace sentir que una vida ha llegado a su fin al otro lado del teléfono…
Se siente impotente, vacía…
Con los ojos anegados en lágrimas entiende que Raúl con su llamada ha querido martirizarla y llevarse con él también su propia vida.
Siente que la ha convertido en un muerto viviente.
El teléfono fijo cuelga tristemente del cable sobre la cómoda, sin llegar a tocar el suelo…
En un macabro juego de imágenes, así se imagina Sara que estará el cuerpo de Raúl en la casa que fue su hogar…




JpTorga