viernes, 22 de agosto de 2014

Me basta asi, Angel Gonzalez




Si yo fuese Dios 

y tuviese el secreto, 
haría un ser exacto a ti; 
lo probaría 
(a la manera de los panaderos 
cuando prueban el pan, es decir: 
con la boca), 
y si ese sabor fuese 
igual al tuyo, o sea 
tu mismo olor, y tu manera 
de sonreír, 
y de guardar silencio, 
y de estrechar mi mano estrictamente, 
y de besarnos sin hacernos daño 
—de esto sí estoy seguro: pongo 
tanta atención cuando te beso—; 
entonces, 
si yo fuese Dios, 
podría repetirte y repetirte, 
siempre la misma y siempre diferente, 
sin cansarme jamás del juego idéntico, 
sin desdeñar tampoco la que fuiste 
por la que ibas a ser dentro de nada; 
ya no sé si me explico, pero quiero 
aclarar que si yo fuese 
Dios, haría 
lo posible por ser Ángel González 
para quererte tal como te quiero, 
para aguardar con calma 
a que te crees tú misma cada día 
a que sorprendas todas las mañanas 
la luz recién nacida con tu propia 
luz, y corras 
la cortina impalpable que separa 
el sueño de la vida, 
resucitándome con tu palabra, 
Lázaro alegre, 
yo, 
mojado todavía 
de sombras y pereza, 
sorprendido y absorto 
en la contemplación de todo aquello 
que, en unión de mí mismo, 
recuperas y salvas, mueves, dejas 
abandonado cuando —luego— callas... 
(Escucho tu silencio. 
Oigo 
constelaciones: existes. 
Creo en ti. 
Eres. 
Me basta).


sábado, 16 de agosto de 2014

Canción de amor, Rilke





¿Cómo sujetar mi alma para
que no roce la tuya?
¿Cómo debo elevarla
hasta las otras cosas, sobre ti?
Quisiera cobijarla bajo cualquier objeto perdido,
en un rincón extraño y mudo
donde tu estremecimiento no pudiese esparcirse.

Pero todo aquello que tocamos, tú y yo,
nos une, como un golpe de arco,
que una sola voz arranca de dos cuerdas.
¿En qué instrumento nos tensaron?
¿Y qué mano nos pulsa formando ese sonido?
¡Oh, dulce canto!



Caramelo, Pablo Alborán

(...) Sabor a caramelo
te adoro, te anhelo
sentir la pasión
te derrites con dolor
sabor a café es el sabor de tu piel
tus labios canela y tus besos la miel.

El aroma de su cuello me envenena
y poco a poco me desnuda sobre la arena.

Sueño, sueño, sueño, sueño, sueño, sueño
despierto y me tortura la mente
quiero hacerle el amor
al compás de la marea.

(...)




Destinos turísticos prohibidos a mujeres. ¿Vamos?



¿Vamos en masa? ¿Qué harían los monjes del monte Omine, en Japón, si llegáramos 1000 homínidas al mismo tiempo? ¿Reservamos habitación en el hotel Connexion, de Niza, exclusivo para hombres gays? Estas son dos de las anacrónicas ofertas con límite para mujeres. Y hay más. Entre las grandes fanfarronadas está la biblioteca de T.M. Zink. El millonario Mr. Zink dejó un ingreso de 50.000 dólares para que en el año 2005 el dinero acumulado se utilizara, según su deseo, para montar y mantener una biblioteca en cuyos estantes no se expusiera ningún libro cuyo autor fuera mujer, en su catálogo no debía aparecer un solo nombre femenino y a la entrada un letrero advertiría: “No se admiten mujeres”. A su hija le dejó 5 dólares en herencia, a su viuda, 1 dólar. Su hija recurrió a los tribunales y ganó el juicio. La biblioteca sin mujeres que soñó Mr. Zink nunca se construyó y hoy su testamento aparece en las listas de los más ridículos de la historia. Pero hay otros delirios que sí están abiertos al público.

  • El monte Omine de Japón. Hay dos fabulosas rutas para llegar a una de las montañas sagradas de Japón, el monte Omine. Una empieza en kimpujinja, en lo alto del monte Yoshino, donde un poste de piedra advierte en japonés: “Prohibido el acceso a las mujeres”. En la cumbre hay un templo budista y allí se espera que los peregrinos observen disciplinas como ser colgados por los talones sobre un risco, para recordarles la fragilidad de su existencia. Para las mujeres, las guías turísticas ofrecen otras excursiones montañeras que bordean la prohibida Omine. En los últimos 1.300 años solo ha sido visitado por hombres. Este monte está declarado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. Irónico, ¿no?
  • Un museo Maorí que no puedes visitar si tienes la regla. Una mujer con la menstruación, en lengua Maorí, es tapú (o tabú) y si miran o tocan algún objeto de la cultura Taonga debe caerles un rayo, o alguna maldición parecida. Así que el museo Te Papa, de Nueva Zelanda, advierte que está prohibida la entrada a mujeres embarazadas (hapu) o con la regla (wahine). En muchos templos hindúes en diversas partes del mundo hay señales que prohíben la entrada a mujeres si están con la regla. Se basan en la creencia de algunas religiones, como el hinduismo y la Iglesia Ortodoxa Oriental, de que cuando menstruamos somos impuras y, como resultado, non gratas en lugares sagrados.
  • Un hotel en Niza, para público gay. El hotel Connexion es exclusivo para hombres. No es “gay friendly”, es estrictamente gay. Un lujo de hotel, con hamacas en las habitaciones por si quieres dormir colgado. Puedes invitar hasta a tres personas a tu habitación individual, pero solo hombres, y en los pasillos ofrecen preservativos gratis.
  • El monte Athos, en Grecia. A la “montaña sagrada” de los griegos hay que llegar en ferry, y solo si eres hombres y con un permiso especial. La presencia femenina está prohibida hasta tal punto que tampoco pueden entrar animales de compañía si son hembras. La razón de la prohibición, dicen, es que las mujeres pueden romper el equilibrio espiritual de los monjes ortodoxos.
  • Arabia Saudí. Bueno, ser mujer y querer visitar Arabia Saudí es como plantearse un viaje a Plutón. La primera cláusula para que se abran las puertas es ir acompañada de un hombre. Allí, no te estará permitido casi nada, pero lo último que está en los titulares del país es si permitir o no a las mujeres conducir. Este año el Consejo Consultivo aceptó por primera vez en su historia estudiarlo.
  • El templo de Haji Ali Dargah, en Mumbai, India. Es uno de los paisajes más llamativos de Mumbai, con un templo dedicado a un santo Sufí del Siglo XV, Pir Ají Ali Bukhari y, dentro, su tumba. En la visita a la tumba es donde las mujeres tienen el límite. El santuario recibe alrededor 20,000 visitas diarias de todas las castas y credos. Pero, de acuerdo con la ley islámica, está prohibido para la mujeres visitar una tumba. En noviembre de 2012 hubo algunas protestas, pero por ahora, el sanctum sanctorum queda fuera del alcance de las mujeres que sí pueden hacer ofrendas, pero a distancia.
  • La Atracción Galaxy, en un parque acuático de Baviera, Alemania. La atracción es parte de un complejo acuático con termas y saunas cerca de Munich, y está prohibida a mujeres. Los responsables del centro argumentaron su prohibición porque seis habían sufrido heridas en la zona genital mientras se deslizaban a 50 km/h por la atracción. Una asociación ginecológica alemana puso el grito en el cielo, asegurando que no había ninguna condición fisiológica que impidiera que las mujeres se subieran al Galaxy si se lo pedía el cuerpo, y aseguraron que se trataba de pura discriminación sexista.
  • Cafeterías griegas solo para hombres. Se llaman “kafenion” y son cafeterías griegas a las que solo acuden los hombres. A las mujeres no les está permitido sentarse. Qué hacen allí los caballeros: pues jugar al backgammon o tavli, o beber café griego. Todavía quedan algunos kafenion en aldeas y en ciertos rincones de Atenas.
  • La playa de Mlimadji, en las Islas Comores. Las autoridades de la ciudad decidieron prohibir la entrada de mujeres a la playa por petición de líderes religiosos. Hasta el año pasado, la asociación cultural Twamaya gestionaba la playa e históricamente había estado abierta para todo el mundo.

Fuente:
Lorena Sánchez para http://hominidas.blogs.quo.es



jueves, 14 de agosto de 2014

Conversando contigo..., JpTorga

Escribo…
Lo hago desde la fina arena de una playa cualquiera…
Tengo por techo el cielo azul, las palmeras agitando sus hojas para aliviar el calor y el mar… el mar susurrando palabras con cada batir de olas.

¿Qué tal? ¿Me buscabas? O… ¿solo has llegado aquí por casualidad?
Posiblemente, no importa…. ¿verdad?


¿Buscas aliviar la soledad con un halo de compañía?
O tal vez… no buscas nada en especial, solo entretener al tiempo.


Bueno… en realidad tampoco importa mucho el motivo. Lo importante es que estás aquí y yo, en los próximos minutos debo hacer las cosas bien para agradarte.

Probablemente, a estas alturas, estás leyendo con cierta extrañeza y graciosamente arrugas el ceño pensando… ¿y éste, a dónde quiere ir a parar con esta palabrería?

Tienes razón, aunque si he de ser sincero, yo… tampoco lo sé.

¿Sabes?
Creo que éste es el momento crucial.
Sí… Si decides seguir leyendo, es que he alimentado tu curiosidad y te está interesando.

Por otro lado… Si decides irte y dejar de leer, debo entender que no he cumplido tus expectativas y por ello buscarás otro lugar mas divertido.

¿Cuánta responsabilidad, verdad?
Llegaste sin pedir nada y yo… yo me he llenado de compromiso por agradarte. Sé, que debo escribir algo interesante para ti, para que encuentres un atisbo de atracción en este incansable goteo de letras.

Letras…
Letras que caen una a una, sobre un manantial cuajado de palabras.
Palabras que forman un río torrencial que desemboca inexorablemente en un mar de frases.
Frases que buscan anidar en tu corazón formando un océano de sensaciones.

Sensaciones…
Que palabra ¿verdad?
Las hay de todo tipo…
Sensaciones agradables…
Tristes…
Emocionadas…
Distantes…

En realidad, hoy… tal vez te ha visitado alguna de ellas ¿Ha sido así?
¿En algún momento te has sentido triste?
¿Has podido salvar ese momento de soledad que produce la tristeza?
Y ese momento triste… ¿qué o quien lo ha motivado?
¿Ha merecido la pena dejarlo arraigar en ti?

No…
No alimentes tristeza. Existen cosas en esta vida, que está en nuestra mano solucionar. En cambio, otras… otras solo el tiempo las hace cambiar. Y en éste último caso, a nosotros… solo nos toca elegir la mejor manera de ser un poco más felices.

Felices… Felicidad…
Claro… ¡ahora caigo!
¡Tú no llegaste aquí por un relámpago de tristeza! Nooo… hoy… hoy te sientes radiante. Ha sido un buen día… ¡te sientes bien!
¡No sabes cuánto me alegro!

Por cierto ¿has pensado que hacer con esa felicidad?
¿La vas a guardar, solo para ti en el fondo de tu corazón?
O… has decidido compartirla generosamente con los demás.
¿Conoces a alguien que tal vez necesite un poco de felicidad?
¿Te animas a compartir con él o ella un poco de ese bienestar que te acompaña?

Piensa en alguien que pueda estar triste…
¿Cómo crees que reaccionará si te animas a compartir tu alegría a través de algo tan simple como una conversación o un abrazo?

Ssssst… Cierra los ojos por un instante y piensa…
¿A quién abrazarías ahora?

Abrazos…
Cuántas sensaciones se trasmiten a través de un abrazo, ¿verdad?
¿Alguna vez te han abrazado?
No…, no me mires así. Ya sé, que sí.
En realidad me refiero a que rodeen tu cuerpo con otros brazos y… ¡vaya! vuelves a mirarme con ese gesto donde no ocultas que me estás cuestionando.

Venga, me explico mejor…

El abrazo debe comenzar con una mirada intensa y cómplice.
Después… después deben rodearte con los brazos y atraerte con intensidad.
Detrás de ese primer gesto, debe ir el resto del cuerpo… el corazón y el alma.
La mente debe quedar vacía y solo sentir… sentir todo lo que debe arrastrar ese gesto… ternura, complicidad, entrega.
Detrás del abrazo debe haber una vida para entregar.
Delante del abrazo debe haber ilusión creada para recibir esa vida.


Vida…
Tenemos solo una ¿verdad?
y… malgastamos el tiempo, los días, los minutos que la forman.
Tiempo, siempre pensamos que queda tiempo para todo. Para vivir, soñar, reír, compartir, divertirse… Y curiosamente, éste, irremediablemente… se acaba. Lo hace en discreto silencio, sin que apenas nos demos cuenta.
Sí… se acaba el tiempo…
y se acaba la felicidad, se acaba la tristeza, las sensaciones, los abrazos…
Se acaba la vida.

Bueno…
Creo que debes irte ya, ¿verdad? Te he robado un poco de ese tiempo. Tu tiempo.

Al final, me he extendido en un sinfín de palabras. Unas, claro está, percibirás que están mejor ordenadas que otras. Me estoy dando cuenta… que casi lo he convertido en una especie de circunloquio.

No cabe esperar más, que esta lectura haya servido para alimentar tu curiosidad y tal vez, hayas encontrado algo en ella de provecho.

Debo reconocer que, para mi… tu presencia ha sido motivadora.
Sí… Saber que has estado ahí y que tal vez vuelvas pronto, me ha ayudado a sentirme bien. Me evade del desánimo. Me concede sensaciones positivas, llenándome mi vida.

De acuerdo, tienes razón, me sigo extendiendo innecesariamente… Ya dejo de escribir.
Solo una cosa más…
¿Volverás?




miércoles, 13 de agosto de 2014

¿Y dónde está escondido tu tesoro, Hainuwele?, Chantal Maillard




"¿Y dónde está escondido tu tesoro, Hainuwele?",

me pregunta, burlona,
la más anciana del poblado.
Se refiere, lo sé, a lo que siempre buscan
los hombres cuando vuelven del combate.
Mi tesoro, contesto, es suave como el musgo, dulce
como leche de almendras,
tiene el frescor de los helechos
y sangra sin dolor hasta teñir de púrpura el crepúsculo
o para alimentar los cachorros de un tigre.

Mi tesoro no está escondido:
resplandece en el bosque como el oro,
mas solo un hombre ciego
pudo hallar el camino que a él conduce.



Rival, Romeo Santos ft. Mario Domm



Un minuto de silencio es lo que estoy pidiendo 
un minuto de tu tiempo no estaría demás 
para que hoy te enteres que mi alma ya no esta muriendo 
te equivocaste en absoluto no intentes regresar... 

Prefiero vivir mil años sin ti, que una eternidad pasándola así.

Aparece una ballena escondida en un cuadro.



Nada menos que una enorme ballena ha aparecido escondida bajo el barniz de una pintura del siglo XVII. El cuadro, Vista de las arenas de Scheveningen, pintado por el holandés Hendrick van Anthonissen en 1641 muestra un grupo de personas reunidas en un frío día de invierno en una playa de La Haya (Holanda) mirando al mar. ¿Qué miraban? ¿Por qué estaban allí? Ya lo sabemos.

“No entendía muy bien qué hacían ahí pero tampoco me pareció algo fuera de lo normal”, reconoce sorprendida Shan Kuang, la chica que lo ha descubierto. Ella es química, por la Universidad de Yale, y se está especializando en restauración en el Museo Fitzwilliam de la Universidad de Cambridge.

La mayoría de las pinturas tienen una capa de barniz que sirve para protegerlas, que por desgracia amarillea con el paso del tiempo. Una de las labores típicas de restauración es retirar esta capa. En pleno proceso, “de manera inesperada apareció una figura que parecía un hombre junto a una vela, pero a medida que seguí retirando barniz con un escalpelo y disolventes, resultó ser un hombre junto a una aleta de ballena”, relata.

Precisamente en la primera mitad del siglo XVII nació un especial interés por estos cetáceos. No era raro que de vararan en las costas holandesas, donde se inmortalizó la escena del cuadro. La pintura llegó al museo en el siglo XIX, como parte de una donación de un coleccionista alemán. Los análisis han revelado que la ballena fue borrada del cuadro en el siglo XVIII, antes de llegar al museo y tras el auge del interés por estos animales.

“En el pasado las pinturas eran elementos que formaban parte del diseño de interiores. Las cortaban y pintaban por encima para adaptarlas a los gustos cambiantes de la época. A lo mejor eliminaron la ballena porque la presencia de un animal muerto resultaba ofensiva en el contexto de la nueva ubicación del cuadro o simplemente porque era más fácil de vender sin ella”, analiza la experta.




Fotos: Museo Fitzwilliam
Fuente: América Valenzuela para http://coctel-de-ciencias.blogs.quo.es


martes, 12 de agosto de 2014

El Jardinero, Grian



“No dejes que enturbie mi canto dorado de hoy, con la nube pensativa de una mañana sombrío. 
Ni sueltes mi mano en medio de este desierto callado. 
Que aunque la luna sonriente me acompañe en la soledad de mi corazón, mi alma espera cautiva el cegador destello de tus ojos. 
No olvides las promesas que me hiciste cuando del suelo baldío viniste a despertarme con un beso. 
No es sino la sangre de mi alma la que ofrendo en el cuenco de mis esperanzas, perdidas en el inevitable ocaso. 
No te alejes de mi… no te escondas en mi pecho. 
Y no dejes que las flores cristalinas de mi llanto se pierdan en la arena del pasado. 
Como escarcha helada en los cristales del invierno, mi amor espera tu llamada delicada, pegado a los cristales del futuro errante, intentando atisbar la dulzura de tu presencia. 
Escúchame. Vuelve de nuevo tu rostro luminoso. 
Mírame a los ojos con el dulzor de tu mirada. 
Y dime que en la llanura blanca me esperas”.


Incomparable, Marco Mengoni


Lo siento pero hoy 
Hoy sé que ante la duda hay que arriesgarse
Y saco del cajón
Las lágrimas ocultas de algún héroe
He vuelto y aquí estoy
Ya ves lo que no mata te hace fuerte
En el silencio mío
Escucho la rázon de mis errores

Para enfrentarme a aquello que
Nos hace daño tras la piel

Aunque el mundo cae en pedazos
Yo mantengo un sueño intacto
Vivo y frágil que
Sólo pertenece a ti
Siempre fuiste para mí incomparable

Así se apaga el sol
Y la última esperanza de los hombres
Nos quedará un abril
Para desdibujar las estaciones
No quiero un alma de papel
Ni venerar la estupidez

Aunque el mundo cae en pedazos
Yo mantengo un sueño a salvo
Nuevo y frágil que
Sólo pertenece a ti
Aunque el mundo se deshace
Y el milagro es más difícil
Hoy nos sentimos más frágiles
Regresando a nuestro ayer
Siempre fuiste para mi incomparable

El amor nunca entiende de lógica
Es la vida que no se detiene

Aunque el mundo cae en pedazos
(...)

Aves que migran las mayores distancias.


¿Cómo saben los animales hacia donde migrar?

Algunas aves, peces, tortugas y ballenas recorren enormes distancias para encontrar comida o aparearse. Los ánades son capaces de encontrar el norte analizando las estrellas, una habilidad genéticamente programada.

Muchas otras aves, al igual que las salamandras, los salmones y los hámsteres, utilizan el campo magnético de la tierra.

Las tortugas bobas pueden sentir la fuerza y la dirección del campo magnético de la tierra poco después de su nacimiento, y luego usar esta habilidad para navegar a lo largo de su ruta migratoria.
Otros animales utilizan las características de la tierra, como cordilleras, ríos y océanos. Los ñus siguen el olor de la lluvia y los salmones hacen uso de su olfato para volver a la misma corriente que los vio nacer.

La migración es un instinto de supervivencia que parece ser activado por una combinación del largo de los días y los cambios hormonales. La mayoría de las aves migratorias hacen dos viajes por año, uno a su hábitat de verano y el otro al hábitat de invierno, pero pocas aves hacen los extensos viajes que llevan a cabo las tres aves de mar que poseen el récord. El charrán ártico, la pardela sombría y la aguja colipinta son tres de las aves migratorias más notables, ya que viajan miles de millas de océano para llegar a sus ancestrales hogares.

Charrán ártico

Es un ave marina blanca y elegante que se reproduce en las playas del océano Ártico y se alimenta en los mares del sur. Esta pequeña ave, que pesa menos de cinco onzas (141 g), lo cual es la masa aproximada de una manzana, tiene el récord por la migración más larga de cualquier animal en la Tierra. Comienza su año cerca del círculo ártico en Groenlandia, donde se aparea, deja su camada de uno a tres huevos, y cría a sus polluelos. Luego, a medida que el verano mengua, comienza su viaje al sur hacia la Antártida, donde pasará el invierno. Esta ruta de migración de otoño sigue la costa africana a grandes rasgos, pero la ruta al norte en primavera hace un zig zag desde el este de África hasta el norte de Sudamérica, posiblemente para evitar vientos en contra. En un año, esta ave viaja casi 44.000 millas (70.000 km), y en su tiempo de vida de 30 años puede viajar hasta 1,5 millones de millas (2,5 millones de km), una distancia aproximadamente igual a 60 viajes alrededor de la Tierra, o volar cerca de tres veces la distancia entre la Tierra y la Luna.

Pardela sombría

Por muchos años, la pardela sombría mantuvo el título de migrante con mayor viaje. Esta ave de mar se reproduce en Nueva Zelanda y Chile, y viaja a Japón, Siberia y la costa pacífica de Norteamérica para el invierno, que es el verano del hemisferio norte, para un viaje a la redonda que cubre casi 40.000 millas (65.000 km). Estas aves toman ventaja de los patrones de vientos prevalentes para migrar hacia el norte en varios momentos y utilizando distintas rutas. Sin embargo, casi todas las aves regresan a sus hogares en el sur durante un período de dos semanas utilizando una ruta en forma de embudo en la cual las aves de Norteamérica y de Asia convergen para cruzar el Ecuador en masa.

Aguja colipinta

Comparada al charrán ártico y a la pardela sombría, la aguja colipinta tiene sólo un corto tramo de su hogar de verano a su hogar de invierno, lo cual son unas pocas 7.000 millas (11.000 km), pero esta ave tiene el récord de realizar la migración sin relevos más larga. A diferencia de las otras migratorias de larga distancia, esta ave no para para comer, ni para tomar agua ni para dormir por nueve días. Durante este tiempo, la misma descansa apagando la mitad de su cerebro por momentos y vive de su grasa corporal, por lo que con frecuencia pierde la mitad de su peso en poco más de una semana. Vuela a velocidades de más de 30 millas (48 km) por hora sin parar desde Alaska hasta Nueva Zelanda.


Estrategias de vuelo de larga distancia

Un ave en su estado físico normal no puede sobrevivir a una migración tan intensa como la que soportan estas maravillas de la larga distancia. Para prepararse para sus vuelos, estas migrantes entran en un período de hiperfagia, o de apetito altamente incrementado, durante el cual acumulan una gruesa capa de grasa para alimentar a sus cuerpos durante el viaje. Además, sus músculos pectorales crecen en tamaño y la cantidad de enzimas que queman grasa también incrementa de manera que el ave puede convertir rápidamente sus reservas en energía. Estas transformaciones físicas permiten que las aves completen viajes que continúan sorprendiendo a científicos y entusiastas.

El albatros errante, pasa casi toda su vida en el aire dando vueltas por el mundo, deteniéndose solamente para reproducirse. Y puede volar hasta 30,000 kilómetros entre ciclos reproductivos.


Fuente:
http://www.bbc.co.uk
http://www.ehowenespanol.com


Cleopatra: “La boca de diez mil hombres” y la felación en la historia.



Según el diccionario: La felación (del latín fellatio) felatorio o coito per os (por boca), es una práctica de sexo oral que consiste en chupar, lamer, usar la lengua para generar movimientos circulares en el glande y estimular el pene con la boca y con los labios.

En Grecia

En La Ilíada aparece por primera vez el término mujeres de Lesbos y hace referencia a las féminas que mejor practicaban la felación, ya que el verbo griego lesbiázein significa "felar". De hecho, en la Grecia clásica la isla era famosa por la destreza y tendencia de sus habitantes a realizar esta práctica. La desviación del significado de este término se debió al uso que le dieron posteriormente los cristianos y a la procedencia de la poetisa Safo. Sin embargo, el vocablo que se utilizaba en la antigua Grecia para referirse a las lesbianas era tríbada, del griego tribo (frotar).

En Roma

En la antigua Roma se llamó a esta práctica como fellare o irrumare o de las felatrices. Se considera que esta práctica fue habitual en el mundo romano por el hecho de que Marcial la citara en varias obras.

Los romanos ligaron el poder al sexo oral, creando roles dominantes y sumisos. Aunque el cunnilingus (misma práctica pero hacia la vulva) se consideraba una práctica sucia, gracias a algunas pintadas hechas en los baños públicos y a palabras talladas en las paredes, se sabe que algunos prostitutos masculinos esperaban en las esquinas de estos baños a mujeres que solicitaran sus servicios.


Practicar una felación o un cunnilingus, ya fuera un hombre o una mujer el ejecutor, lo convertía en culpable. Según la jerarquía romana de la degradación sexual, un hombre sospechoso de haber estimulado oralmente a una mujer se rebajaba más que uno que fuera penetrado por otro hombre. Se le imponía el estatus legal de infame, al mismo nivel que prostitutas, gladiadores y actores, lo cual le impedía votar y representarse a sí mismo ante un tribunal.

En Perú

La antigua cultura peruana moche rendía culto a la vida diaria incluyendo las prácticas sexuales. Describían felaciones en sus cerámicas.

En Papúa Nueva Guinea

Entre los sambianos de Papúa Nueva Guinea existe la creencia de que el semen tiene propiedades especiales, por lo que es importante que los jóvenes ingieran el semen de sus mayores a través de la realización de felaciones. Es una iniciación importante para que los jóvenes adolescentes alcancen una adecuada maduración sexual.

En la India

El Kámasutra indio, del primer siglo d. C., describe el sexo oral analizando la felación con gran detalle y mencionando brevemente el cunnilingus. Sin embargo, de acuerdo con este texto, la felación es sobre todo una conducta característica de los eunucos, quienes usaban su boca como sustituto de los genitales femeninos.

El autor Vatsiaiana establece que también la practicaban "mujeres no castas" y menciona el prejuicio tradicional, muy extendido, de considerar esta práctica como degradante o impura. Vatsyayana parece coincidir en cierta medida con estas actitudes, afirmando que un 'hombre sabio' no debería caer en esa forma de cópula, aunque reconoce que puede ser apropiado en algunos casos, que, curiosamente, no llega a especificar.

En Khajuraho se encuentra el mayor conjunto de templos hinduistas de la India, famosos por sus esculturas eróticas. Según algunas hipótesis, la decoración tenía un motivo educativo: enseñar el Kamasutra a los más jóvenes. Para otros, los templos son un homenaje al matrimonio entre Shivá y Párvati, e incluso algunos apuntan que la representación de amantes servía de protección, ya que ahuyentaba a los malos espíritus y a los rayos. Se construyeron en un espacio de tiempo de unos cien años, entre el año 950 y el 1050, y entre sus esculturas ya podemos ver figuras practicando la felación.

Según la Biblia

Sodoma y Gomorra cayeron alrededor del año 1900 a. C. Según los recientes estudios de los arqueólogos Graham Harris y Tony Beardow, el término sodomía provendría de la ciudad de Sodoma, en la que se describen actos sexuales que no conducían al embarazo, como la masturbación, la felación, el cunnilingus y el sexo anal.

Según el Corán

En la literatura islámica se prohíbe explícitamente dentro del matrimonio el sexo durante el ciclo menstrual. Pero la actitud hacia el sexo oral y el sexo anal es un tema de discusión entre los alumnos modernos del Islam. En lo que concierne al sexo oral, algunos autoridades religiosas opinan que sí se permite realizarlo, siempre y cuando no entre líquido en la boca. Otras facciones, en cambio, creen que la estimulación oral del pene está prohibida, mientras que la estimulación oral femenina es aceptable.

Cleopatra y sus felaciones

La felación era un arte practicado por algunas mujeres egipcias, no siempre prostitutas, conocidas como felatrices, dándose la particularidad de pintarse los labios de un determinado color para dar a conocer su inclinación por esta práctica.

A lo largo de la historia, distintas mujeres han sido señaladas como grandes o expertas felatrices, o bien se hicieron conocidas a causa de algún escándalo sexual. La más conspicua de ellas ha sido la reina Cleopatra, quien ha pasado a la historia por muchas de sus cualidades, también lo ha hecho por su apetito sexual. Los griegos la apodaban "merichane" -“la boquiabierta” o “la boca de los diez mil hombres”- y Cheilon "la de los labios gruesos”.

De Cleopatra se afirmó que fue capaz de practicarle sexo oral a cien soldados romanos en una noche.


Fuente:
http://www.culturizando.com



lunes, 11 de agosto de 2014

El cerebro y la mente del adolescente



Desde siempre hemos considerado que la adolescencia representa una etapa muy problemática de nuestra vida. Y es correcto, aunque solo en parte. La adolescencia representa aproximadamente un tercio de nuestro desarrollo antes de alcanzar el estado adulto. El hecho de que la especie humana dedique tanto tiempo a la adolescencia ha de tener una explicación en términos adaptativos. Los expertos de los años noventa del siglo XX especulaban con la posibilidad de que esta etapa tan larga representara una especie de preparación para llegar a ser adultos con la experiencia suficiente para lograr reproducirnos de manera responsable. En otras palabras, en esa larga etapa aprenderíamos a ser mejores padres, lo que conllevaría una ventaja selectiva para la especie. Al fin y al cabo, el éxito de las especies se mide por su capacidad para dejar descendientes en la siguiente generación.

La adolescencia es un período de cambios muy evidentes en nuestro organismo y en nuestro comportamiento. Durante la adolescencia se producen cambios hormonales significativos de consecuencias muy obvias, la estatura se dispara (sobre todo en los chicos) mediante el llamado estirón puberal y nos alejamos cada vez más de nuestros progenitores con el deseo de independizarnos lo antes posible. Es ley de vida. Los especialistas en el cerebro se han preocupado por saber que sucede en el cerebro de los adolescentes. Está muy claro que la mente de los chicos y chicas de estas edades está experimentando cambios muy importantes. Los pensamientos y el comportamiento de los adolescentes revelan esos cambios.

Hace unos días escribía sobre la ralentización del desarrollo del cerebro, como una adaptación fundamental del género Homo. Los expertos en neurociencias están demostrando que esta ralentización se prolonga hasta bien entrada la veintena. Nuestra larga adolescencia es una buena estrategia para completar el proceso, aunque es necesario entender algunos matices no menos importantes e inquietantes.

Durante la adolescencia el cerebro experimenta una reorganización muy importante de las conexiones neuronales. Perderemos aquellas que fueron necesarias en los primeros años de vida a cambio de conseguir otras muchas imprescindibles para vivir la vida como adultos. Este cambio nos produce cierta desorientación, porque nuestros valores, necesidades, inquietudes, gustos, etc. están cambiando en poco tiempo. Despertamos a una nueva realidad, mucho más compleja que la añorada inocencia infantil, pero a la vez sumamente interesante. Nos comemos el mundo, porque estamos llenos de vitalidad. En no pocas ocasiones, esa pasión resulta en un desenlace fatal. Además, esos cambios pueden degenerar en determinadas enfermedades mentales, como la esquizofrenia. Es el precio que pagamos como especie, aunque suene muy duro. Pero lo más natural es salir triunfantes de la adolescencia, con un mente mucho mejor preparada.

Por otro lado, las prolongaciones nerviosas de todo el cuerpo, incluyendo por supuesto las cerebrales, se irán protegiendo progresivamente con la vaina de mielina que producen ciertas células del sistema nervioso. La consecuencia final será una velocidad de transmisión de los impulsos nerviosos hasta cien veces más rápida. Un cambio nada desdeñable, que suele terminar hacia los 24 ó 25 años Como resultado, habremos conseguido un cerebro mucho más eficaz para enfrentarnos al medio. En definitiva, nuestra especie completa el desarrollo del cerebro ¡casi veinte años más tarde que en los chimpancés! Y lo más interesante es que nuestro cerebro tendrá todavía suficiente plasticidad para seguir aprendiendo durante muchos años, al menos hasta que algún proceso degenerativo termine con esa capacidad. Es por ello que nunca tendríamos que arrojar la toalla en lo que se refiere al aprendizaje. Durante muchos años tendremos posibilidades para crear, innovar, aprender, estudiar, analizar, criticar, opinar o juzgar. Nuestro cerebro nos lo permite, a menos que otros decidan por nosotros.


Fuente:

José María Bernúdez de Castro, para http://reflexiones-de-un-primate.blogs.quo.es




domingo, 10 de agosto de 2014

Me dueles, Jaime Sabines



Mansamente, insoportablemente, me dueles. 
Toma mi cabeza. Córtame el cuello. 
Nada queda de mí después de este amor. 

Entre los escombros de mi alma, búscame, 
escúchame. 
En algún sitio, mi voz sobreviviente, llama, 
pide tu asombro, tu iluminado silencio. 

Atravesando muros, atmósferas, edades, 
tu rostro (tu rostro que parece que fuera cierto) 
viene desde la muerte, desde antes 
del primer día que despertara al mundo. 

¡Qué claridad de rostro, qué ternura 
de luz ensimismada, 
qué dibujo de miel sobre hojas de agua! 

Amo tus ojos, amo, amo tus ojos. 
Soy como el hijo de tus ojos, 
como una gota de tus ojos soy. 
Levántame. De entre tus pies levántame, recógeme, 
del suelo, de la sombra que pisas, 
del rincón de tu cuarto que nunca ves en sueños. 
Levántame. Porque he caído de tus manos 
y quiero vivir, vivir, vivir.







Buenas y malas razones para creer, Richard Dawkins



Querida Juliet:

Ahora que has cumplido 10 años, quiero escribirte acerca de una cosa que para mi es muy importante. ¿Alguna vez te has preguntado cómo sabemos las cosas que sabemos? ¿Cómo sabemos, por ejemplo, que las estrellas que parecen pequeños alfilerazos en el cielo, son en realidad gigantescas bolas de fuego como el Sol, pero que están muy lejanas? ¿Y cómo sabemos que la Tierra es una bola más pequeña, que gira alrededor de esas estrellas, el Sol?

La respuesta a esas preguntas es "por la evidencia". A veces, "evidencia" significa literalmente ver (u oír, palpar, oler) que una cosa es cierta. Los astronautas se han alejado de la Tierra lo suficiente como para ver con sus propios ojos que es redonda. Otras veces, nuestros ojos necesitan ayuda. El "lucero del alba" parece un brillante centelleo en el cielo, pero con un telescopio podemos ver que se trata de una hermosa esfera: el planeta que llamamos Venus. Lo que aprendemos viéndolo directamente (u oyéndolo, palpándolo, etc.) se llama "observación".

Muchas veces, la evidencia no sólo es pura observación, pero siempre se basa en la observación. Cuando se ha cometido un asesinato, es corriente que nadie lo haya observado (excepto el asesino y la persona asesinada). Pero los investigadores pueden reunir otras muchas observaciones, que en un conjunto señalen a un sospechoso concreto. Si las huellas dactilares de una persona coinciden con las encontradas en el puñal, eso demuestra que dicha persona lo tocó. No demuestra que cometiera el asesinato, pero además pueda ayudar a demostrarlo si existen otras muchas evidencias que apunten a la misma persona. A veces, un detective se pone a pensar en un montón de observaciones y de repente se da cuenta que todas encajan en su sitio y cobran sentido si suponemos que fue Fulano el que cometió el asesinato.

Los científicos -especialistas en descubrir lo que es cierto en el mundo y el Universo- trabajan muchas veces como detectives. Hacen una suposición (ellos la llaman hipótesis) de lo que podría ser cierto. Y a continuación se dicen: si esto fuera verdaderamente así, deberíamos observar tal y cual cosa. A esto se llama predicción. Por ejemplo si el mundo fuera verdaderamente redondo, podríamos predecir que un viajero que avance siempre en la misma dirección acabará por llegar a mismo punto del que partió. Cuando el médico dice que tienes sarampión, no es que te haya mirado y haya visto el sarampión. Su primera mirada le proporciona una hipótesis: podrías tener sarampión. Entonces, va y se dice: "Si de verdad tiene el sarampión, debería ver...." y empieza a repasar toda su lista de predicciones, comprobándolas con los ojos (¿tienes manchas?), con las manos (¿tienes caliente la frente?) y con los oídos (¿te suena el pecho como suena cuando se tiene el sarampión?). Sólo entonces se decide a declarar "Diagnostico que la niña tiene sarampión". A veces, los médicos necesitan realizar otras pruebas, como análisis de sangre o rayos x, para complementar las observaciones hechas con sus ojos, manos y oídos.

La manera en que los científicos utilizan la evidencia para aprender cosas del mundo es tan ingeniosa y complicada que no te la puedo explicar en una carta tan breve. Pero dejemos por ahora la evidencia, que es una buena razón para creer algo, porque quiero advertirte en contra de tres malas razones para creer cualquier cosa: se llaman "tradición", "autoridad" y "revelación".

Empecemos por la tradición. Hace unos meses estuve en televisión, charlando con unos 50 niños. Estos niños invitados habían sido educados en diferentes religiones: había cristianos, judíos, musulmanes, hindúes, sijs... El presentador iba con el micrófono de niño en niño, preguntándoles lo que creían. Lo que los niños decían demuestra exactamente lo que yo entiendo por "tradición". Sus creencias no tenían nada que ver con la evidencia. Se limitaban a repetir las creencias de sus padres y de sus abuelos, que tampoco estaban basadas en ninguna evidencia. Decían cosas como "los hindúes creemos tal y cual cosa", "los musulmanes creemos esto y lo otro", "los cristianos creemos otra cosa diferente".

Como es lógico, dado que cada uno creía cosas diferentes, era imposible que todos tuvieran razón. Por lo visto, al hombre del micrófono esto le parecía muy bien, y ni siquiera los animó a discutir sus diferencias. Pero no es esto lo que me interesa de momento. Lo que quiero es preguntar de dónde habían salido sus creencias. Habían salido de la tradición. La tradición es la trasmisión de creencias de los abuelos a los padres, de los padres a los hijos, y así sucesivamente. O mediante libros que se siguen leyendo durante siglos. Muchas veces, las creencias tradicionales se originan casi de la nada: es posible que alguien las inventara en algún momento, como tuvo que ocurrir con las ideas de Thor y Zeus; pero cuando se han transmitido durante unos cuantos siglos, el hecho mismo de que sean muy antiguas las convierte en especiales. La gente cree ciertas cosas sólo porque mucha gente ha creído lo mismo durante siglos. Eso es la tradición.

El problema con la tradición es que, por muy antigua que sea una historia, es igual de cierta o de falsa que cuando se inventó la idea original. Si te inventas una historia que no es verdad, no se hará más verdadera porque se trasmita durante siglos, por muchos siglos que sean.

En Inglaterra, gran parte de la población ha sido bautizada en la Iglesia Anglicana, que no es más que una de las muchas ramas de la religión cristiana. Existen otras ramas, como la ortodoxa rusa, la católica romana y la metodista. Cada una cree cosas diferentes. La religión judía y la musulmana son un poco más diferentes, y también existen varias clases distintas de judíos y de musulmanes. La gente que cree una cosa está dispuesta a hacer la guerra contra los que creen cosas ligeramente distintas, de manera que se podrá pensar que tienen muy buenas razones -evidencias- para creer lo que creen. Pero lo cierto es que sus diferentes creencias se deben únicamente a diferentes tradiciones.

Vamos a hablar de una tradición concreta. Los católicos creen que María, la madre de Jesús, era tan especial que no murió, sino que fue elevada al cielo con su cuerpo físico. Otras tradiciones cristianas discrepan, diciendo que María murió como cualquier otra persona. Estas otras religiones no hablan mucho de María, ni la llaman "Reina del cielo", como hacen los católicos. La tradición que afirma que el cuerpo de María fue elevado al cielo no es muy antigua. La Biblia no dice nada de cómo o cuándo murió; de hecho, a la pobre mujer apenas se la menciona en la Biblia. Lo de que su cuerpo fue elevado a los cielos no se inventó hasta unos seis siglos después de Cristo. Al principio, no era más que un cuento inventado, como Blancanieves o cualquier otro. Pero con el paso de los siglos se fue convirtiendo en una tradición y la gente empezó a tomársela en serio, sólo porque la historia se había ido transmitiendo a lo largo de muchas generaciones. Cuanto más antigua es una tradición, más en serio se la toma la gente. Y por fin, en tiempos muy recientes, se declaró que era una creencia oficial de la Iglesia Católica: esto ocurrió en 1950, cuando yo tenía la edad que tienes tú ahora. Pero la historia no era más verídica en 1950 que cuando se inventó por primera vez, seiscientos años después de la muerte de María.

Al final de esta carta volveré a hablar de la tradición, para considerarla de una manera diferente. Pero antes tengo que hablarte de la otras dos malas razones para creer una cosa: la autoridad y la revelación.

La autoridad, como razón para creer algo, significa que hay que creer en ello porque alguien importante te dice que lo creas. En la Iglesia Católica, por ejemplo, la persona más importante es el Papa, y la gente cree que tiene que tener razón sólo porque es el Papa. En una de las ramas de la religión musulmana, las personas más importantes son unos ancianos barbudos llamados ayatolás. En nuestro país hay muchos musulmanes dispuestos a cometer asesinatos sólo porque los ayatolás de un país lejano les dicen que lo hagan.

Cuando te decía que en 1950 se dijo por fin a los católicos que tenían que creer en la asunción a los cielos del cuerpo de María, lo que quería decir es que en 1950 el Papa les dijo que tenían que creer en ello. Con eso bastaba. ¡El Papa decía que era verdad, luego tenía que ser verdad! Ahora bien, lo más probable es que, de todo lo que dijo el Papa a lo largo de su vida, algunas cosas fueron ciertas y otras no fueron ciertas. No existe ninguna razón válida para creer que todo lo que diga sólo porque es el Papa, del mismo modo que no tienes porque creer todo lo que te diga cualquier otra persona. El Papa actual ha ordenado a sus seguidores que no limiten el número de sus hijos. Si la gente sigue su autoridad tan ciegamente como a él le gustaría, el resultado sería terrible: hambre, enfermedades y guerras provocadas por la sobrepoblación.

Por supuesto, también en la ciencia ocurre a veces que no hemos visto personalmente la evidencia, y tenemos que aceptar la palabra de alguien. Por ejemplo, yo no he visto con mis propios ojos ninguna prueba de que la luz avance a una velocidad de 300.000 kilómetros por segundo, sin embargo, creo en los libros que me dicen la velocidad de la luz. Esto podría parecer "autoridad" pero en realidad es mucho mejor que la autoridad, porque la gente que escribió esos libros sí que había observado la evidencia, y cualquiera puede comprobar dicha evidencia siempre que lo desee. Esto resulta muy reconfortante. Pero ni siquiera los sacerdotes se atreven a decir que exista alguna evidencia de su historia acerca de la subida a los cielos del cuerpo de María.

La tercera mala razón para creer en las cosas se llama "revelación". Si en 1950 le hubieras podido preguntar al Papa cómo sabía que el cuerpo de María había ascendido al cielo, lo más probable es que te hubiera respondido que "se le había revelado". Lo que hizo fue encerrarse en su habitación y rezar pidiendo orientación. Había pensado y pensado, siempre solo, y cada vez se sentía más convencido. Cuando las personas religiosas tienen la sensación interior de que una cosa es cierta, aunque no exista ninguna evidencia de que sea así, llaman a esa sensación "revelación". No sólo los Papas aseguran tener revelaciones. Las tienen montones de personas de todas las religiones, y es una de las principales razones por las que creen las cosas que creen. Pero ¿es una buena razón?

Supón que te digo que tu perro ha muerto. Te pondrías muy triste y probablemente me preguntarías: "¿Estás seguro? ¿Cómo lo sabes? ¿Cómo ha sucedido?" y supón que yo te respondo: "En realidad no sé que Pepe ha muerto. No tengo ninguna evidencia. Pero siento en mi interior la curiosa sensación de que ha muerto". Te enfadarías conmigo por haberte asustado, porque sabes que una "sensación" interior no es razón suficiente para creer que un lebrel ha muerto. Hacen falta pruebas. Todos tenemos sensaciones interiores de vez en cuando, y a veces resulta que son acertadas y otras veces no lo son. Está claro que dos personas distintas pueden tener sensaciones contrarias, de modo que ¿cómo vamos a decidir cuál de las dos acierta? La única manera de asegurarse que un perro está muerto es verlo muerto, oír que su corazón se ha parado, o que nos lo cuente alguien que haya visto u oído alguna evidencia real de que ha muerto.

A veces, la gente dice que hay que creer en las sensaciones internas, porque si no, nunca podrás confiar en cosas como "mi mujer me ama". Pero éste es un mal argumento. Puedes encontrar abundantes pruebas de que alguien te ama. Si estás con alguien que te quiere, durante todo el día estarás viendo y oyendo pequeños fragmentos de evidencia, que se van sumando. No se trata de una pura sensación interior, como la que los sacerdotes llaman revelación. Hay datos exteriores que confirman la sensación interior: miradas en los ojos, entonaciones cariñosas en la voz, pequeños favores y amabilidades; todo eso es auténtica evidencia.

A veces, una persona siente una fuerte sensación interior de que alguien la ama sin basarse en ninguna evidencia, y en estos casos lo más probable es que esté completamente equivocada. Existen personas con una firme convicción interior de que una famosa estrella de cine las ama, aunque en realidad la estrella ni siquiera las conoce. Esta clase de personas tienen la mente enferma. Las sensaciones interiores tienen que estar respaldadas por evidencias; si no, no podemos fiarnos de ellas.

Las intuiciones resultan muy útiles en la ciencia, pero sólo para darte ideas que luego hay que poner a prueba buscando evidencias. Un científico puede tener una "corazonada" acerca de una idea que, de momento, sólo "le parece" acertada. En sí misma, ésta no es una buena razón para creer nada; pero sí que puede razón suficiente para dedicar algún tiempo a realizar un experimento concreto o buscar pruebas de una manera concreta. Los científicos utilizan constantemente sus sensaciones interiores para sacar ideas; pero estas ideas no valen nada si no se apoyan con evidencias.

Te prometí que volveríamos a lo de la tradición, para considerarla de una manera distinta. Me gustaría intentar explicar por qué la tradición es importante para nosotros. Todos los animales están construidos (por el proceso que llamamos evolución) para sobrevivir en el lugar donde su especie vive habitualmente. Los leones están equipados para sobrevivir en las llanuras de África. Los cangrejos de río están construidos para sobrevivir en agua salada. También las personas somos animales, y estamos construidos para sobrevivir en un mundo lleno de... otras personas. La mayoría de nosotros no tienen que cazar su propia comida, como los leones y los bogavantes; se las compramos a otras personas, que a su vez se la compraron a otras. Nadamos en un "mar de gente". Lo mismo que el pez necesita branquias para sobrevivir en el agua, la gente necesita cerebros para poder tratar con otra gente. El mar de está lleno de agua salada, pero el mar de gente está lleno de cosas difíciles de aprender. Como el idioma.

Tú hablas inglés, pero tu amiga Ann-Kathrin habla alemán. Cada una de vosotras habla el idioma que le permite hablar en su "mar de gente". El idioma se transmite por tradición. No existe otra manera. En Inglaterra, tu perro Pepe es a dog. En Alemania, es ein Hund. Ninguna de estas palabras es más correcta o más verdadera que la otra. Las dos se transmiten de manera muy simple. Para poder nadar bien en su propio "mar de gente", los niños tienen que aprender el idioma de su país y otras muchas cosas acerca de su pueblo; y esto significa que tienen que absorber, como si fuera papel secante, una enorme cantidad de información tradicional. (Recuerda que "información tradicional" significa, simplemente, cosas que se transmiten de abuelos a padres y de padres a hijos.) El cerebro del niño tiene que absorber toda esta información tradicional, y no se puede esperar que el niño seleccione la información buena y útil, como las palabras del idioma, descartando la información falsa o estúpida, como creer en brujas, en diablos y en vírgenes inmortales.

Es una pena, pero no se puede evitar que las cosas sean así. Como los niños tienen que absorber tanta información tradicional, es probable que tiendan a creer todo lo que los adultos les dicen, sea cierto o falso, tengan razón o no. Muchas cosas que los adultos les dicen son ciertas y se basan en evidencias, o, por lo menos en el sentido común. Pero si les dicen algo que sea falso, estúpido o incluso maligno, ¿cómo pueden evitar que el niño se lo crea también? ¿Y que harán esos niños cuando lleguen a adultos? Pues seguro que contárselo a los niños de la siguiente generación. Y así, en cuanto la gente ha empezado a creerse una cosa -aunque sea completamente falsa y nunca existan razones para creérsela-, se puede seguir creyendo para siempre.

¿Podría ser esto lo que ha ocurrido con las religiones? Creer en uno o varios dioses, en el cielo, en la inmortalidad de María, en que Jesús no tuvo un padre humano, en que las oraciones son atendidas, en que el vino se transforma en sangre..., ninguna de estas creencias está respaldada por pruebas auténticas. Sin embargo, millones de personas las creen, posiblemente porque se les dijo que las creyeran cuando todavía eran suficientemente pequeñas como para creerse cualquier cosa.

Otros millones de personas creen en cosas diferentes, porque se les dijo que creyesen en ellas cuando eran niños. A los niños musulmanes se les dice cosas diferentes de las que se les dicen a los niños cristianos, y ambos grupos crecen absolutamente convencidos de que ellos tienen razón y los otros se equivocan. Incluso entre los cristianos, los católicos creen cosas diferentes de las que creen los anglicanos, los episcopalianos, los shakers, los cuáqueros, los mormones o los holly rollers, y todos están absolutamente convencidos de que ellos tienen razón y los otros están equivocados. Creen cosas diferentes exactamente por las mismas razones por las que tú hablas inglés y tu amiga Ann-Kathrin habla alemán. Cada una de los dos idiomas es el idioma correcto en su país. Pero de las religiones no se puede decir que cada una de ellas sea la correcta en su propio país, porque cada religión afirma cosas diferentes y contradice a las demás. María no puede estar viva en la católica Irlanda del Sur y muerta en la protestante Irlanda del Norte.

¿Qué se puede hacer con todo esto? A ti no te va a resultar fácil hacer nada, porque sólo tienes 10 años. Pero podrías probar una cosa: la próxima vez que alguien te diga algo que parezca importante piensa para tus adentros: "¿Es ésta una de esas cosas que la gente suele creer basándose en evidencias? ¿O es una de esas cosas que la gente cree por la tradición, autoridad o revelación?" Y la próxima vez que alguien te diga que una cosa es verdad, prueba a preguntarle "¿Qué pruebas existen de ello?" Y si no pueden darte una respuesta, espero que te lo pienses muy bien antes de creer una sola palabra de lo que te digan.

Te quiere,
Papá.


El beso, Pablo Alborán





Si un mar separa continentes 
Cien mares nos separaran a los dos
Si yo pudiera ser valiente
Sabría declararte mi amor
Que en esta canción
Derrite mi voz
Así es como yo traduzco el corazón



Me llaman loco por no ver lo poco que dicen que me das
Me llaman loco por rogarle a la luna detrás del cristal
Me llaman loco si me equivoco y te nombro sin querer
Me llaman loco por dejar tu recuerdo quemarme la piel
Loco, loco, loco, loco, loco.
Loco, loco, loco.

Pero si yo pudiera darte el beso
Sabrías como duele este amor
Y podre invertir el universo
Para quedarnos en la nada tu y yo.

Si acaso te vas
Sin poderte tocar
Me veo de nuevo dando de qué hablar

Me llaman loco por no ver lo poco que dicen que me das (...)


El mapa del amor para mujeres ‘Preciosas’

Carte_du_tendreOKLa Carte de Tendre se encuentra en la novela “Clélie, histoire romaine”, 
escrita por Madeline de Scudéry en 1654.


Para poder leer este Mapa del Amor para mujeres hay que recuperar la inocencia, y no sé si estamos a tiempo. Se puede viajar por río, o cruzar aldeas y colinas hasta llegar al Amor, que recibe el nombre de Tierra Desconocida, y está al Norte.

Se llama Tierra Desconocida porque, en este mapa, el Amor puede ser de cualquier manera: Amor a uno, o mil hombres. Amor a otra, o mil mujeres. Amor a un único hombre para siempre… Da igual. Su autora lo dibujó hace casi cuatrocientos años, y lo hizo con mimo, pensando en que sirviera para el modelo que elijas.

Antes de iniciar el viaje, hay que saber que el mapa lo dibujó una mujer francesa del S.XVII. Y que es uno de los primeros ejemplos de lo que se llamó cartografía sentimental. La bella Carta de Tendre es el resultado de la imaginación sumamente refinada de Madeline de Scudéry (1607-1701) cuyo salón era muy frecuentado los sábados en aquel París donde la élite social se reunía y discutía de literatura, política y poesía.

Scudéry formó parte de un grupo literario que recibió el nombre de Las preciosas,muchas veces señalado como precursor del feminismo. Eran mujeres que se ilustraban en secreto, porque en aquel tiempo el conocimiento estaba prohibido a las homínidas.

Sobre el amor, Las preciosas fueron las primeras en entenderlo como algo en lo que la mujer también podía decidir. Pensando en ello, Scúdery dibujó en su mapa las aldeas, ríos y colinas dónde había que detenerse para el viaje.

Scudéry escribió voluminosas novelas galantes, entre ellas Artamène ou le Grand Cyrus (1649-1653), la novela más larga de la literatura francesa y Clélie, histoire romaine (1654-1660), dónde se encuentra la Carte de Tendre.

El viaje por el Mapa del Amor se inicia al Sur, en un lugar llamado Nueva Amistad. De ahí, a pie, con un nuevo amigo, es posible llegar a Gran Espíritu, donde generalmente comienza la estima por el otro. En el comienzo del viaje hay que visitar todo lo que arropa el amor. Para Scudery y Las preciosas, esos adornos llevan estos nombres: Bonitos Versos, Nota Galante y Nota Dulce, fundamentales en aquellos tiempos en los que una carta de amor se escribía despacio y con tantos caracteres como soportara la pluma.

Enseguida, y para poder seguir avanzando, hay que cruzar Sinceridad, Gran Corazón, Generosidad, Respeto y Bondad, que son todos ellos vecinos de Ternura. Sin pasar por Bondad, no es posible seguir avanzando.
En esta frontera, el mapa ofrece volver a empezar.

Dice Scudéry que, en este punto, justo cuando se divisa El Mar de los Peligros: “Si es preciso, Señora, y si le place, es posible volver a Nueva Amistad e iniciar el camino, con otro amor, hasta Ternura”.

El mapa ofrece una ruta distinta. Desde Nueva Amistad, es posible ir a Complacencia y, enseguida, a una aldea cuyo nombre es Pequeños Cuidados. Vecina de Asiduidad de la que Scudéry dice: “Este lugar está en el mapa para hacer entender que los pequeños cuidados no bastan solo algunos días, si no que han de ser asiduos”.

Si nada se interpone en el camino, y dejas a un lado las rocas de Orgullo, el mar de la Enemistad y el Lago de la Indiferencia, por río o trazando pequeños caminos, tendrás que cruza el Mar de los Peligros y habrás llegado al Amor. Siempre, en todo momento, es posible volver a empezar.


Fuente:
http://hominidas.blogs.quo.es



sábado, 9 de agosto de 2014

Locura transitoria, Extremoduro







No sé en que parte de esta historia
perdí el argumento primario.
No sé qué cojones me agobia.
Voy según dice el calendario.

Vuelve a llegar la primavera
y me molesta el sol.
Alma que nunca se deshiela
y se queja del calor.

Saco la cuenta de memoria,
no se me pierda algún lucero.
Mira que en silencio esa euforia.
Sale hierba y me crece el pelo.

Vuelve a llegar la primavera
y me molesta el sol.
Alma que nunca se deshiela
y se queja del calor.

Sufro locura transitoria.
Bajo a la Tierra y cruzo
la línea divisoria
que separa en esta historia
la locura y la razón. 

(...)



Nanojardines que solo pueden verse con un microscopio.



La mayoría de flores crecen en la tierra a partir de una semilla, pero Wim Noorduin, un post-doctorado de Harvard, lleva varios años elaborando nanoramos de flores a partir deagua, cloruro de sodio y silicato de sodio.

Las miniesculturas resultantes tienen un espesor similar al de un cabello humano, por tanto, sólo pueden verse en el microoscopio.

Una dosis de ciencia e ingenio

Valiéndose de un vaso de precipitado con agua, el científico de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de Harvard, ha logrado transformar varios productos químicos en delicadas flores microscópicas.

Para conseguirlo, Noorduin manipuló el gradiente químico de un líquido en un vaso de precipitados con el fin de poder controlar el comportamiento del crecimiento de estos cristales y crear estructuras adaptadas con precisión. 

Cristales a escala de un micrómetro

Él y sus colegas consiguieron crear cristales a escala de un micrón, que se asemejan mucho a las flores naturales.

Para lograr esta estructura, los investigadores disolvieron cloruro de sodio y silicato sódico en su vaso de precipitados. 

Así se forman los cristales

El dióxido de carbono del aire se disuelve de forma natural en el agua, lo que provoca una reacción que precipita cristales de carbonato de bario.

Este derivado disminuye rápidamente el pH de la solución que rodea a los cristales, desencadenando una reacción con el silicato sódico que había disuelto.


Esta segunda reacción añade además una capa de sílice a las estructuras que están en crecimiento, absorbe el ácido que contiene la solución, y permite continuar con la formación de cristales de carbonato de bario.

Esculpiendo en micras

De esa forma esculpe los tallos y las flores: ajustando ligeramente el medio ambiente en el que crecen los cristales.

La reducción de la temperatura hace a los pétalos más gruesa. Mientras que ráfagas de dióxido de carbono marcan ondas a través de las hojas y flores.

Flores sobre placa de Petri

El resultado son miles de microflores “plantadas” sobre la superficie de la placa de Petri.

Cada flor es única

“Cada flor tiene una forma única”, afirma Noorduin. “Son muy delicadas. Si caminará con el vaso de precipitados en el laboratorio, esto cambiaría por completo el crecimiento de estas estructuras.”

Plantando un jardín sobre una moneda

El autor del estudio ha llegado incluso a sembrar estos cristales en una moneda, creando un bonito jardín de nanotulipanes en las escaleras del Lincoln Memorial.

Último paso: el color

Para añadirles el color mezclan colorantes en las diferentes soluciones. Aún así, debe volver a colorear las fotos en Photoshop, ya que el microscopio electrónico sólo toma fotos en blanco y negro.

El trabajo de Noorduin ha pasado incluso la revisión por pares de Science y de su novia, su fan más crítica.