domingo, 2 de septiembre de 2012

Cantando con Bisbal

...quiero entregarte mis años
Mis ganas de amarte
Mi fuerza y mi fe
Quiero llegar de tu mano
Al rincón sagrado que siempre soñé

Quiero pintar con tus besos

Un cielo de estrellas sembrado de luz
Buscar abrigo en tu cuerpo
En la noche eterna de tu juventud...




La gente que me gusta



Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla , que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y lo que hace. La gente que cultiva sus sueños hasta que esos sueños se apoderan de su propia realidad.
Me gusta la gente con capacidad para asumir las consecuencias de sus acciones, la gente que arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien se permite huir de de los consejos sensatos dejando las soluciones en mano de nuestro padre Dios.

Me gusta la gente que es justa con su gente y consigo misma, la gente que agradece el nuevo día, las cosas buenas que existen en su vida, que vive cada hora con buen ánimo dando lo mejor de si, agradecido de estar vivo, de poder regalar sonrisas, de ofrecer sus manos y ayudar generosamente sin esperar nada a cambio.
Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, pero sin lastimarme ni herirme. La gente que tiene tacto.
Me gusta la gente que posee sentido de la justicia. A estos los llamo amigos.
Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría y la predica. La gente que mediante bromas nos enseña a concebir la vida con humor. La gente que nunca deja de ser aniñada.
Me gusta la gente que con su energía contagia.
Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos razonables a las decisiones de cualquiera.
Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.
Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza en reconocer que se equivocó o no sabe algo. La gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.
La gente que lucha contra adversidades.
Me gusta la gente que busca soluciones.
Me gusta la gente que piensa y medita internamente.
La gente que valora a sus semejantes no por un estereotipo social ni como lucen. La gente que no juzga ni deja que otros juzguen.

Me gusta la gente que tiene personalidad.
Me gusta la gente capaz de entender que el mayor error del ser humano es intentar sacarse de la cabeza aquello que no sale del corazón.
La sensibilidad, el coraje, la solidaridad, la bondad, el respeto, la tranquilidad, los valores, la alegría, la humildad, la felicidad, el tacto, la confianza, la esperanza, el agradecimiento, la sabiduría , los sueños, el arrepentimiento, y el amor para los demás y propio son cosas fundamentales para llamarse GENTE.
Con gente como esa, me comprometo para lo que sea por el resto de mi vida, ya que por tenerlos junto a mi  me doy doy por bien retribuido
Gracias por ser esa gente:
Imposible ganar sin saber perder.
Imposible andar sin saber caer.
Imposible acertar sin saber errar.
Imposible vivir sin saber vivir:
La gloria no consiste en no caer nunca, sino mas bien en levantarse todas las veces que sea necesario. Y eso es algo que muy poca gente tiene el privilegio de poder experimentar.
Bienaventurados aquellos que ya consiguieron recibir con la misma naturalidad el ganar o el perder, el acierto y el error, el triunfo y la derrota…


Mario Benedetti

Pancho Villa


Un poco más sobre su persona y su vida

 Doroteo Arango Arámbula, más conocido como Francisco Villa y Pancho Villa (n. Río Grande, Durango, 5 de junio de 1878 - † Hidalgo del Parral, 1923) fue uno de los jefes de la Revolución mexicana, cuya actuación militar fue decisiva para la derrota del régimen de Victoriano Huerta. Murió asesinado en Hidalgo del Parral, Chihuahua.

Huérfano, tuvo una infeliz niñez y una conducta muy rebelde en la adolescencia, fue leñador, agricultor y comerciante, antes de hacerse militar revolucionario.

Es referente obligado si hablamos de la revolución mexicana, en 1910 se unió a Francisco I. Madero, quien le nombró brigadier. Combatió a las órdenes de Victoriano Huerta, quien lo acusó de insubordinación y lo condenó a muerte.

En 1911, con apoyo estadounidense, colaboró en la derrota del Ejército Federal de Porfirio Díaz.

Cuando Francisco I. Madero es asesinado por una conspiración encabezada por Huerta, el 22 de febrero de 1913, los líderes militares del norte, encabezados por el Gobernador de Coahuila, Venustiano Carranza, llaman a levantarse contra el usurpador.

Comienza así una nueva etapa en la Revolución Mexicana, en la cual Francisco Villa alcanza sus máximos éxitos militares al mando de la División del Norte, cuyo objetivo era avanzar desde Chihuahua al Centro del País y tomar plazas estratégicas resguardadas por el Ejército Federal.

Francisco Villa condujo con éxito los asaltos de Ciudad Juárez, Saltillo, Zacatecas, Chihuahua y Torreón.


En 1914, Carranza citó a una convención de las fuerzas revolucionarias, para limar asperezas entre ellas, sin lograr su objetivo, pues Villa se apoderó de la Convención de Aguascalientes y rompió relaciones con Carranza.

Villa tomó la Ciudad de México, a nombre del gobierno de la Convención, junto con su aliado Emiliano Zapata, en diciembre de 1914.

Carranza recibió apoyo de los estadounidenses en la forma de suministro y comercio de armas, para que derrotaran a las de Villa.

Trás duras batallas y huidas que incluyeron su búsqueda durante 11 meses, los 10,000 soldados de la Expedición Punitiva de Pershing recorrieron los desiertos del inmenso estado de Chihuahua.

Pershing tuvo éxito dispersando las fuerzas mexicanas que habían atacado a Columbus, pero Pancho Villa, desapareció en el extenso territorio mexicano y nunca fue capturado.



Mediante una emboscada organizada por la policía secreta, el gobierno mexicano mandó matar a tiros al famoso bandido. Era la tarde del día 20 de julio de 1923, cuando Pancho Villa murió en su coche, alcanzado por 47 balas de pistola. Pero guardó el secreto de su inmenso tesoro escondido en la Sierra Madre, donde alguna cueva está aún esperando que alguien la descubra.

Existe un libro de bolsillo que apareció en México entre el año 1960 y el año 1968 titulado "Habla una Espía Rusa" con información detallada sobre como los alemanes financiaron las campañas de Villa y le proporcionaron las armas, para tener entretenidos a los estadounidenses mientras ellos intentaban ganar la Primera Guerra Mundial en Europa.

Desiderata



Hace unos días, leí un texto de esos que, cuando los lees, te dices: La humanidad entera debería de ser así, de comportarse así; de esos que invitan a la esperanza y a la reflexión.

"Desiderata" fue escrito en 1927 por Max Ehrmann (1872-1945), abogado y filósofo de Harvard y publicado en 1948, después de su muerte, por su viuda, en el libro "Los poemas de Max Ehrman".

En 1956, el reverendo Kates, pastor de la iglesia de San Pablo en Baltimore (Maryland), incluyó el texto en una colección de poemas de su congregación. Alguien cambió la fecha del poema unos 200 años al decir erróneamente que el poema se encontró en una inscripción fechada en 1692 grabada en una tumba de la antigua Iglesia de San Pablo de Baltimore. El año 1692 es el año en que se fundó la iglesia y no tiene nada que ver con la fecha de creación del poema.

Desiderata es una palabra latina que significa "cosas que se desean"
"Desiderata"

Camina plácidamente entre el ruido y la prisa,
y recuerda que puedes encontrar la paz en el silencio.
Hasta donde sea posible y sin rendirte
trata de mantener buenas relaciones con todo el mundo.
Di tu verdad serena y claramente;
y escucha a los demás,
incluso al torpe y al aburrido;
ellos también tienen su propia verdad.

Evita las personas ruidosas y agresivas,
porque son un mal para el espíritu.
Sí te comparas con los demás,
te volverás vanidoso y amargado,
porque siempre habrá personas mejores o peores que tú.
Disfruta de tus éxitos lo mismo que de tus planes.

Mantén el interés en tu propia carrera, por más humilde que ésta sea,
es lo único verdadero que posees en la cambiante fortuna del tiempo.
Sé cauto en los negocios;
porque el mundo está lleno de egoísmo,
pero no permitas que esto te ciegue al punto de no ver que la virtud existe;
muchas personas luchan por nobles ideales;
y en todas partes la vida esta llena de heroísmo.

Sé tú mismo.
En especial no finjas afecto.
No seas cínico en el amor;
porque a pesar de toda la aridez y desengaño
es tan perenne como la hierba.

Acata dócilmente el consejo de los años,
abandonando con donaire las cosas de la juventud.
Alimenta la fortaleza de tu espíritu para que te proteja contra la adversidad.
No te atormentes con tu imaginación.
Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad.
Además de una sana disciplina,
sé gentil contigo mismo.

Tú eres una criatura del universo,
no menos que los árboles y las estrellas;
tienes derecho a existir...
Y aunque esté claro o no para ti,
no dudes que el universo marcha como debe ser.

Por lo tanto, debes estar en paz con Dios,
no importando cuál sea tu idea de El.
Y cualesquiera que sean tus trabajos y aspiraciones,
en la ruidosa confusión de la vida, mantén la paz con tu espíritu.

Porque a pesar de toda la hipocresía, del arduo trabajo y de los sueños fallidos,
el mundo es todavía un lugar hermoso.
Sé alegre.
Esfuérzate por ser feliz.

Max Ehrmann


sábado, 1 de septiembre de 2012

"Te amo" por Franco de Vita

Asi nos hubieran visto,
estabamos ahi sentados
frente a frente.
No podia faltarnos la luna,
y hablabamos de todo un poco,
y todo nos causaba risa
como dos tontos.
Y yo que no veia la hora
de tenerte en mis brazos
y poderte decir...
Te amo...



Te necesito...

 

 

Te necesito,

para mirarte y perderme en tu mirada

te necesito,

para tener que soñar cada noche

te necesito,

para despertar y pronunciar tu nombre

te necesito,

para esperar tus besos

te necesito,

para que tu calor me quite el frio

te necesito,

para recorrer cada rincon de tu cuerpo

te necesito,

para que los dias dejen de ser grises

te necesito,

para esperarte cada dia, cada noche
te necesito,

para que no se apague mi alma

te necesito,

para amarte…

amarte de todas las formas y en todos los idiomas…

 

(Autor desconocido)

Mendigos




  No sólo son Mendigos los que andan por las calles mal vestidos, pidiendo de comer o beber porque tienen hambre, sed o frío. 


Hay en muchos rincones del mundo, miles de limosneros escondidos; elegantes, con techo, pan y vino, pero carentes de amor y sintiéndose por dentro vacíos. 

  

Mendigos de un abrazo, de consuelo, de un beso, una mirada, de la presencia de un verdadero amigo o simplemente de una palabra de cariño.

Mendigos que sienten vergüenza de admitir que aunque tienen todo lo material, viven en la pobreza espiritual y se sienten frágiles como niños. Mendigos que darían todo lo que tienen por encontrar el verdadero amor o hallar dentro de sus familias la paz y el calor de hogar. Mendigos que temen volver a amar, porque ya bastante han sufrido han sido traicionados y heridos, tienen miedo de confiar.

Hay muchos hombres y mujeres que les cuesta aceptar y expresar la necesidad tan grande que tienen de sentirse realmente amados y valorados; Madres que imploran la atención de sus hijos; abuelos olvidados, niños y jóvenes que aunque lo tienen todo, se sienten abandonados por sus padres.


El amor y la amistad no se deben mendigar, se merecen por dignidad. Pero aún así son demasiados los corazones rotos; que aunque por fuera se ven elegantes y bien vestidos; realmente en su interior están destrozados. ¿Cuántas veces hemos pasado  por el lado de mendigos de amor y los hemos ignorado? ¿Cuántas veces hemos juzgado mal a personas que hacen lo que hacen, porque están hambrientos de ternura y afecto y nadie se los ha dado?

A lo mejor tú o yo algunas veces nos hemos sentido carentes de cariño y anhelamos que alguien nos ame de tal forma que nos devuelvan la ilusión, lográndose reparar y fortalecer nuestro corazón. Son esos momentos en que hemos perdido lo que más hemos querido, o simplemente no hemos encontrado lo que tanto anhelamos, nos sentimos tan solos y deprimidos que creemos perder la razón.

Seamos de aquellos que son capaces de brindar a todos amor y amistad, hagamos que amando sin distinción, logremos acabar con esa mendicidad; para que podamos construir un mundo mejor y pueda reinar por fin la paz en cada rincón.


Autor desconocido

La sal de la vida

Una vez, un campesino que trabajaba en los campos, vio un fénix posado sobre un promontorio a la orilla del mar. Un segundo más tarde se desvaneció, pero el campesino sabía que el fénix solo descansa sobre el lugar en que se halla algún tesoro enterrado.
En un estado de gran excitación, comenzó a levantar la tierra. Después de excavar un rato, y sin pensar en ningún otro tesoro, corrió a casa con un pedazo de tierra tan rápidamente como pudo, esperando haber hecho al fin una fortuna. Entonces recordó que la gente que no declaraba los tesoros al emperador era castigado con la muerte; si alguien se enteraba de su descubrimiento e informaba de ello, su vida estaría en el más grave peligro.
A la mañana siguiente, pues, fue a ver al emperador y le dijo, “Vuestra Majestad, ayer, mientras trabajaba en los campos, vi a un fénix sentado en un promontorio junto al mar. Yo excavé la tierra y ahora la traigo como presente a Vuestra Majestad”. El emperador la miró con detenimiento, pero no podía ver nada especial en ella, y además tenía un olor acre horrible. Se enfadó y le dijo: “¡Perro, querías gastarme una broma, serás ejecutado!” Sin pérdida de tiempo el campesino fue decapitado.
 Esto ocurrió en la estación húmeda, cuando la lluvia cae a mares del cielo, y naturalmente aquel pedazo de tierra se humedeció. El agua manaba de él gota a gota, y un día, cuando el cocinero imperial pasaba con la cena del emperador, unas pocas gotas cayeron en la comida. El cocinero sabía que se iba a ver en serios problemas si el emperador lo descubría. Pero no había tiempo para cocinar otra cosa.
Al primer bocado, el emperador se dio cuentea de que el sabor era incomparablemente más fuerte y mejor que el de su comida ordinaria. “¿Qué has puesto en la comida para hacer que sepa tan bien?”, preguntó al cocinero. “Tu sirviente no osaría poner nada en tu comida, Majestad”, contestó el cocinero, temblando de pies a cabeza. “Pero unas pocas gotas cayeron en ella del pedazo de tierra que el campesino te trajo hace algún tiempo”.
El emperador empezó a preguntarse entonces si el trozo de tierra no sería, después de todo, un tesoro. Envió por una copa del líquido y la vertió sobre su comida, que se volvió más sabrosa que nunca.
Más tarde se excavaron muchos más trozos del montón de tierra mágico. Y cuando la humedad hubo desaparecido al secarlos el sol, se convirtieron en blancos cristales de sal.
El emperador honró al pobre campesino que le había traído la sal  nombrando a su hijo alto oficial del ejército imperial y le dio grandes riquezas. Al fin, el anciano campesino pudo dormir en paz en su tumba.

La sal es el condimento más antiguo usado por el hombre y su importancia para la vida es tal que ha marcado el desarrollo de la historia en sus distintas etapas, alcanzando grandes repercusiones económicas, políticas y culinarias a lo largo de las diferentes civilizaciones que han ido puliendo nuestra cultura y formas de vida. Es un producto cuyo uso está generalizado en toda la gastronomía y la industria mundial, bien sea como condimento, como conservante esencial para los alimentos o en sus usos no alimentarios. Su historia ha estado tan unida a las grandes transacciones comerciales que su legado aún hoy se conserva en los nombres de lugares como la prehistórica Route du Sel en Francia o la Via Salaria de la antigua Roma.

Primeras referencias
El uso de la sal como alimento comienza en la época del emperador chino Huangdi y se remonta a 2670 a.d.C. Una de las primeras salinas verificadas para su uso en la alimentación humana es en el norte de la provincia de Shanxi, en un lugar lleno de montañas y lagos salados. Es muy posible que el sol veraniego evaporara el agua de los lagos y la población se dedicara a recopilar los cristales de sal de la superficie. Las primeras extracciones de sal mediante procesos elaborados se remontan a la época de la Dinastía Xia en los años 800 a.d.C. Durante esa época, las aguas marinas se metían en recipientes de barro expuestos al fuego hasta que se obtenían los cristales salinos por evaporación.
En Occidente se han encontrado momias preservadas con las arenas salinas de los desiertos de Egipto que datan de 3000 a.d.C. Los usos que se hacían en el Antiguo Egipto incluían tanto los culinarios como los ritos funerarios. La sal egipcia provenía de las salinas solares ubicadas en las cercanías del delta del Nilo, pero también del comercio entre los puertos de las primeras culturas mediterráneas, en especial de Libia y Etiopía. Los egipcios ya eran expertos en la exportación de alimentos crudos, pero gracias a la sal y a sus propiedades de conservación consiguieron expandir el número de alimentos comercializables, convirtiéndose en los primeros exportadores de pescado en salazón de la Antigüedad.

Producción en Europa
En Europa las minas de Hallein (que significa salina), en las inmediaciones de Salzburgo (ciudad de la sal), explotadas por los celtas son unas de las primeras aportaciones continentales al comercio de la sal. Cuando los celtas fueron cediendo a los avances del Imperio Romano, su conocimiento respecto a la extracción y uso de la sal fue traspasándose a los romanos.
Durante los primeros momentos del Imperio los patricios insistían en que cada hombre tenía derecho a una porción de “sal común”, otorgando una importancia fundamental a este producto. De hecho, su relevancia era tal que la mayoría de las ciudades romanas se construían junto a unas salina. Algunas de las vías más importantes que conectaban centros de comercio y rutas específicas se denominaban con un nombre que surge de la sal; “Vía Salaria”. Incluso el término salario, derivado del latín “salarium”, proviene de la cantidad de sal que se les otorgaba a los legionarios romanos en forma de pago por su servicio en el ejército.
Durante la Edad Media se consolidó el comercio de la sal, ya que era un elemento fundamental en la conservación de los alimentos y era necesario para la supervivencia de todas las comunidades que registraban un crecimiento demográfico elevado. Dos fueron los grandes mercados que se consolidaron a lo largo de los siglos: el mercado de África Occidental, en la que la sal fue la principal mercancía que mantuvo a flote el comercio de oro transahariano con el mundo occidental; y la enorme industria salazonera de los Países Bajos en el siglo XVII, que influyó profundamente en el cauce del imperialismo europeo.


Conscientes de la importancia de la sal, tanto los señores feudales como posteriormente los monarcas, cobraban impuestos por el uso y explotación de la sal llegando a ser, durante las épocas de monarquía absoluta, uno de los ingresos más importantes de las arcas reales. De hecho, el impuesto francés denominado “la gabelle” provocó numerosos motines y revueltas y fue uno de los desencadenantes de la Revolución Francesa. Esta situación se mantuvo posteriormente hasta el siglo XIX en que la explotación y venta de la sal fue declarada libre en toda Europa. En España se liberalizó en 1869.

Desarrollo Industrial en la Península Ibérica
A lo largo del siglo XX, y más concretamente a partir de la segunda mitad del mismo, se produjeron una serie de transformaciones importantes en la industria salinera española. Con la generalización de los adelantos industriales, la incorporación de las nuevas tecnologías y los nuevos procedimientos de obtención de la sal se modernizó el sector. Esto supuso la clausura de pequeñas explotaciones salineras no rentables y la consolidación de una red industrial de dimensiones adecuadas, adaptadas a los nuevos tiempos.


Curiosidades sobre la sal

La sal ha pasado de ser un simple condimento a un ingrediente protagonista. En las cocinas de los mejores restaurantes y de los más siberitas es fácil encontrar variedades como Sal del Himalaya, Flor de Sal, Madon, de Bretaña, escamada, negra, ahumada y enriquecida con hierbas o micronutienes.

La sal es muy importante para el cuerpo. Tanto que si expulsas demasiada puede causarte hiponatremia, una peligrosa enfermedad. En exceso también puede resultar mortal.

En la Edad Media la sal era mucho más cara que la carne, por ejemplo. Por eso muchos la llamaban el “oro blanco”.

Los científicos han demostrado que tomar sal mejora el estado de ánimo y nos hace sentir bien, no sólo a los humanos sino también a otros animales como las ratas.

Existe una sal negra. Se usa para cocinar en la India, y tiene un color gris debido a que contiene azufre. Dicen que sabe un poco a huevo cocido.

Los egipcios ya empleaban la sal para embalsamar a las momias. Así que se utiliza como conservante desde hace más de 3.500 años.

Nuestro "salario" deriva de la sal. Al parecer, el Imperio Romano pagaba a sus legionarios con sal (findamental para la consrvación de los alimentos en la época) y de ahí derivó la palabra.

Conviene tener siempre un paquete de sal de repuesto en la despensa. Se trata de "el condimento por excelencia", ya que además actúa como conservante y tiene múltiples usos, tanto en la cocina, como en nuestro día a día (limpieza, eliminador de manchas, belleza, salud...).

¿Por qué se añade sal a la nieve? El punto de congelación del agua es 0ºC, pero al añadir sal, se consigue que el punto de congelación descienda hasta los -21ºC.

En España se consumen 6.9 gramos de sal por persona y día, según datos del Instituto de la Sal. Para establecer esta cifra se han tenido en cuenta el consumo directo de sal y el porcentaje de producto que se deshecha en numerosos platos y preparaciones.

La sal puede mitigar el humo de un fuego o de las brasas. Así que si quieres apagar el fuego, puedes echar un buen puñado de sal gorda encima de las brasas. Lo mismo sucede para conseguir una barbacoa sin humo: un puñado de sal gruesa sobre las brasas es suficiente.

Los recién nacidos no distinguen el sabor salado hasta pasados cuatro meses de su nacimiento.

¿Sabías que las gaviotas lloran para eliminar sal de su organismo?


 Así como lo oye, las gaviotas lloran para eliminar sal de su organismo, misma que han consumido bebiendo agua del océano con una gran cantidad de sal.
Es común ver a numerosas gaviotas que revolotean en su búsqueda de bancos de peces o siguiendo a los barcos pesqueros a la espera de que éstos lancen sus redes. Algunas especies emprenden largas migraciones del Ártico al Antártico.

Las gaviotas, cuando tienen sed, beben agua del océano. Consiguen sobrevivir a la ingesta de un elemento con tanta concentración iónica gracias a una estructura anatómica particular llamada glándula de sal. Es par y generalmente cada una de las glándulas se ubica en la parte superior del cada ojo. Las marcas de su presencia se ven fácilmente en los cráneos de gaviotas y pingüinos. Dicha glándula comienza a funcionar en cuanto el ave se alimenta de algún animal o ha bebido agua salina. Entonces, la gaviota empieza a llorar lágrimas lechosas que se escurren por el pico. Periódicamente se sacude para eliminarlas. Las gotas son blancas debido a la gran cantidad de sal que contienen.
Y así, llorando, la gaviota soluciona su problema de exceso de sal. Se calcula que cada una de estas glándulas puede secretar una cantidad de sal mayor que la que puede eliminar un riñón.


Arquitectura en sal:


 En Polonia hay una mina de sal muy artística. En concreto son dos minas de sal, Wieliczka y Bochnia, que datan del siglo XIII y que hasta hace muy poco seguían produciendo sal de mesa: fueron una de las principales fuentes de riqueza del país, pues en aquella época, en la que no existían los frigoríficos ni las neveras, la sal se utilizaba como método de conservación; pero en el año 2007 decidieron detener su extracción porque no salía rentable. 

Por otra parte, a causa de la rivalidad entre ambas minas, al final los mineros, más que dedicarse a extraer sal, se enfrascaron en la titánica tarea de esculpir estatuas en las mismas rocas de sal. Estatuas para todos los gustos, desde santos hasta familiares del propio minero. Incluso los candelabros están confeccionados con sal. Tras años de dedicación, en las paredes de ambas minas se puede contemplar una sucesión de obras de arte de color esencialmente blanco.


 Bochnia tiene 4,5 kilómetros de extensión por 480 metros de profundidad divididos en 16 niveles, y Wieliczka, que ha sido declarada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, posee una profundidad de 327 metros y una extensión de 300 kilómetros. Sí, 300 kilómetros. Como para perderse. Dadas estas dimensiones, podemos decir sin complejos que estamos ante un museo en toda regla. Un museo de sal de estatuas de sal. Por eso recibe el sobrenombre de la catedral subterránea de la sal de Polonia.
A pesar de que durante la ocupación comunista de Polonia se destruyeron muchas de las estatuas, algunas con más de 500 años de antigüedad, Wieliczka sigue en funcionamiento y puede ser visitada. Entre sus innumerables esculturas y altares de sal, como una réplica del cuadro de Leonardo Da Vinci, La última cena, hecho en un relieve de pocos centímetros, además, encontraréis firmas y dedicatorias escritas en las paredes por personajes históricos de la talla de Copérnico o Goethe, y otros contemporáneos como Bill Clinton o Juan Pablo II.
También está provista de cámaras y capillas excavadas en la sal, un lago subterráneo que tiene más de 300 gramos de sal por litro, exposiciones que ilustran la historia de la minería de la sal y una sala en la que se puede escuchar música de Chopin. Las galerías laberínticas de las minas inspiraron al escritor polaco Bolesław Prus varias escenas de su novela histórica Faraón (1895). La visita guiada dura unas 3 horas y en ella se desciende a 135 metros bajo tierra.


Catedral de sal de Zapaquirá
Primero fue la luz del día, después la oscuridad. Poco a poco una luz fosforescente multicolor se abre paso e ilumina las paredes de la Mina de Sal de Zipaquirá, una monumental pieza arquitectónica labrada por manos mineras y convertida en un templo de belleza.
Antes de entrar, lo primero que se ve es la plazoleta de banderas donde se encuentra la escultura de la Virgen de Guasá (que significa sal y agua), santa patrona de los mineros quien tiene a sus pies un minero. En la Plaza Ceremonial también están la Cruz Cardinal, el monumento minero, el campanario y las fuentes de agua.

 Esta portentosa mina de sal se encuentra en el municipio de Zipaquirá, capital del departamento de Cundinamarca, a tan sólo 48 kilómetros de Bogotá. Está incrustada en el Cerro del Zipa (jefe máximo indígena), a 2.652 m.s.n.m y tiene una temperatura promedio de 14ºC.

Primera maravilla colombiana
Este atractivo subterráneo ha recibido más de 13 millones de visitantes tanto de todo el mundo. Mensualmente asisten a él más de 10 mil turistas extranjeros y unos 40 mil colombianos. Su estructura, mezcla de una precisa ingeniería e historia se declaró la Primera Maravilla de Colombia el 4 de febrero de 2007.
Cruz del nártex de la Mina de Sal.
Cruz del nártex de la Mina de Sal.

En 1995 se inauguró la nueva sede de la Mina de Sal, dada la inestabilidad de la primera mina. Esta nueva edificación está a 180 metros bajo tierra. Para construirla se extrajeron 250 mil toneladas de roca sal. Esta mina es la mayor reserva de roca sal en el mundo.

Al acceder a la mina se siente el olor mineral y la oscuridad toma posesión de todo. Después, un juego de luces descubre la roca tallada y los túneles que albergan estaciones del viacrucis. Al final hay acceso a tres naves: la del nacimiento y bautismo, la de la vida y la muerte y la de la resurrección, cada una con un altar.
Cada una de las naves tiene esculturas hermosamente talladas por mineros y escultores entre las cuales se destaca La Piedad, cuyo rostro tiene fuertes rasgos indígenas, en honor a los Muiscas que primero aprovecharon el fruto de la sal. También están el Ángel Guardian tallado en 1950 por el escultor italiano Ludovico Consorte y la enorme cruz del Nártex.
 Otra de las grandes atracciones es el espejo de agua, anteriormente una salmuera (lugar para la saturación de la sal), cuyos alrededores están iluminados para reflejarse en el agua estática y dar un efecto óptico fascinante que da la impresión de estar nadando en un vacío subterráneo. La mina cuenta con guías bilingües y políglotas, para los turistas extranjeros. 

Historia de la Mina de Sal
Escultura en honor a los mineros.
Escultura en honor a los mineros.
 
La explotación de esta mina tiene una historia que recorre tiempos precolombinos, atraviesa los coloniales y republicanos para seguir haciendo historia hoy. Fueron los antiguos indígenas Muiscas quienes primero se beneficiaron de este enorme yacimiento de sal y se convirtieron en una de las sociedades prehispánicas más prósperas de su tiempo.
Esta acumulación salina en medio de la cordillera oriental colombiana se formó hace 70 millones de años cuando aún existía un mar interior que ocupaba toda la región. Al formarse la Cordillera Oriental, ese mar se secó y dejó un enorme depósito de sal sepultado por tierra y barro que se solidificó hasta llegar a la formación de rocas de sal.

Los españoles la declararon “Ciudad de blancos” por decreto virreinal y posteriormente fue la sal la que financió las campañas libertadoras de Nariño y Bolívar que llevaron a la independencia de Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, hace 200 años. Décadas después el escritor y Nobel de literatura Gabriel García Márquez inició su vida en las letras, cuando vivió en Zipaquirá.
La ciudad conserva muchas edificaciones de tiempos coloniales y una plaza principal (plaza mayor o de los comuneros), protegidas por la alcaldía. La arquitectura se destaca por sus balcones, ventanas arrodilladas y anchos muros. En una línea neo-colonial con influencia morisca está la Hospedería El Libertador, construida en 1948 muy exclusiva.


Poema de la sal



¿En qué lugar nos alzamos
a implorar la sal ?

La sal para surcar la senda
oblicua de la noche y no perderse,
la sal para encender la sed
del mundo y volver a convocar
la lluvia, esa sal que nos abandona
con cada parpadeo,
la sal de todos los ojos
y todas las estatuas,
la sal sin mesura,
repartida, multiplicada
para resucitar este pan reseco
de palabras, estas espigas
condenadas antes de asomar.

De Noche sin clausura, Laura Giordani

 

 

 

La sal de la vida


Sinopsis
Gianni, el perfecto “amo de casa” recién jubilado, tiene demasiadas preocupaciones para perder el tiempo con romances.

Vive con su mujer y su hija en un pequeño piso de Roma. Ocupa los días paseando a su perro y al perro de su preciosa vecina, haciendo la compra, recogiendo la ropa en la tintorería y pagando las facturas bajo la supervisión de su mujer, mientras su hija y su novio, un vago sin trabajo que se ha instalado en casa, le usan descaradamente. Su anciana madre Valeria, una burguesa con pinta aristocrática, auténtica reliquia de un
pasado más glorioso, vive con una bonita chica de compañía en una casa rodeada por un precioso jardín. Desde su torre de marfil, dilapida los menguados recursos de Gianni en partidas de póquer, reparaciones y champán francés, y no duda en hacerle cruzar la ciudad para que arregle la recepción del televisor.
Un día, Alfonso, el mejor amigo de Gianni, le cuenta su más reciente aventura amorosa. Hasta ese momento, Gianni no se había dado cuenta de que los hombres de su edad llevan vidas paralelas. Incluso el viejo Maurizio, vestido con su eterno chándal, tiene una amante mucho más joven que él.
Alfonso decide que Gianni también puede disfrutar con las mujeres. Pero a pesar de todos sus esfuerzos, Gianni parece un viejo motor oxidado. Ha conseguido arrancar, pero tardará en adentrarse en el camino del romance.


 

 

Alguien dijo...




 “Agradece a la llama su luz, pero no olvides el pie del candil que, constante y paciente, la sostiene en la sombra.”.

Rabindranath Tagore

El corazón perfecto

Un día un hombre joven se situó en el centro de un poblado y proclamó que él poseía el corazón más hermoso de toda la comarca.


Una gran multitud se congregó a su alrededor y todos admiraron y confirmaron que su corazón era perfecto, pues no se observaban en el ni marcas ni rasguños.
Todos coincidieron que era el corazón más hermoso que hubieran visto. Al verse admirado el joven se sintió más orgulloso aún, y con mayor fervor aseguró poseer el corazón más hermoso de todo el vasto lugar.
De pronto un anciano se acercó y dijo:
“¿Por qué dice eso, si tu corazón no es ni tan, aproximadamente, tan hermoso como el mío?
Sorprendidos la multitud y el joven miraron el corazón del viejo y vieron que latía vigorosamente, éste estaba cubierto de cicatrices y hasta había zonas donde faltaban trozos y éstos habían sido reemplazados por otros que no encastraban perfectamente en el lugar, pues se veían bordes y aristas irregulares en su derredor. Es más, había lugares con huecos, donde faltaban trozos profundos.
La mirada de la gente se sobrecogió -
 ”¿Cómo puede él decir que su corazón es más hermoso?”, pensaron …
El joven contempló el corazón del anciano y al ver su estado desgarbado, se echó a reír.
”Debes estar bromeando,” dijo.
“Compara tu corazón con el mío… El mío es perfecto. En cambio el tuyo es un conjunto de cicatrices y dolor.”
“Es cierto,” dijo el anciano, “Tu corazón luce perfecto, pero yo jamás me involucraría contigo… Mira, cada cicatriz representa una persona a la cual entregué todo mi amor. Arranqué trozos de mi corazón para entregárselos a cada uno de aquellos que he amado. Muchos a su vez, me han obsequiado un trozo del suyo, que he colocado en el lugar que quedó abierto. Como las piezas no eran iguales, quedaron los bordes por los cuales me alegro, porque al poseerlos me recuerdan el amor que hemos compartido.”

“Hubo oportunidades, en las cuales entregué un trozo de mi corazón a alguien, pero esa persona no me ofreció un poco del suyo a cambio. De ahí quedaron los huecos – dar amor es arriesgar, pero a pesar del dolor que esas heridas me producen al haber quedado abiertas, me recuerdan que los sigo amando y alimentan la esperanza, que algún día -tal vez- regresen y llenen el vacío que han dejado en mi corazón.”
“¿Comprendes ahora lo que es verdaderamente hermoso?”
El joven permaneció en silencio, lágrimas corrían por sus mejillas. Se acercó al anciano, arrancó un trozo de su hermoso y joven corazón y se lo ofreció.
El anciano lo recibió y lo colocó en su corazón, luego a su vez arrancó un trozo del suyo ya viejo y maltrecho y con él tapó la herida abierta del joven. La pieza se amoldó, pero no a la perfección. Al no haber sido idénticos los trozos, se notaban los bordes.
El joven miró su corazón que ya no era perfecto, pero lucía mucho más hermoso que antes, porque el amor del anciano fluía en su interior.

Autor: Anónimo