Los amores de verano se acaban por toda clase de razones. Pero al fin de cuentas tienen una cosa en común: Son estrellas fugaces, un instante grandioso de la luz de los cielos, una visión momentánea de la eternidad, y en un abrir y cerrar de ojos se van.
"La vida es una fuente interminable de reflexiones, desmedida como la eternidad, inagotables como la maldad e inmensas como el amor".
domingo, 27 de octubre de 2013
De nuevo... otoño
Otoño
El otoño, esa
mágica y lírica estación, nos inunda los sentidos y nos desborda de belleza. La
luz rivaliza con los colores, jugueteando entre los árboles, revelando
asombrosas tonalidades. La tierra se convierte en teñidas y crujientes
alfombras que nos invitan al paseo y a la contemplación de desnudos e
implorantes árboles que, mirando al cielo, sueñan primaveras.
Festival de
colores, bosque encantado, gnomos y hadas brincan alrededor de sus nuevas casas
resurgidas, las setas. Los madroños presumen de rojo y las piedras de musgo.
Olor a castañas, a nueces y a olvido.
Caen las hojas de los árboles como las del almanaque de nuestra vida. El sentido entierra pasiones, arranca olvidos, que el corazón vuelve a desenterrar. El aire, ocre y limpio, impone nostalgias en la mirada y estertores en el alma, que se niega a morir, apasionada.
El otoño nos envuelve con sus colores, sus aromas y su magia, y nos hace soñar, por un corto espacio de tiempo, que somos capaces de reconciliarnos con la vida, y sentirnos agradecidos por poder ser, un año más, afortunados espectadores del mismo milagro.
Caen las hojas de los árboles como las del almanaque de nuestra vida. El sentido entierra pasiones, arranca olvidos, que el corazón vuelve a desenterrar. El aire, ocre y limpio, impone nostalgias en la mirada y estertores en el alma, que se niega a morir, apasionada.
El otoño nos envuelve con sus colores, sus aromas y su magia, y nos hace soñar, por un corto espacio de tiempo, que somos capaces de reconciliarnos con la vida, y sentirnos agradecidos por poder ser, un año más, afortunados espectadores del mismo milagro.
Carmen Bermúdez
Otoño
Qué noble paz en este alejamiento
de todo; oh prado bello que deshojas
tus flores; oh agua fría ya, que mojas
con tu cristal estremecido el viento!
¡Encantamiento de oro! Cárcel pura,
en que el cuerpo, hecho alma, se enternece,
echado en el verdor de una colina!
En una decadencia de hermosura,
la vida se desnuda, y resplandece
la excelsitud de su verdad divina.
de todo; oh prado bello que deshojas
tus flores; oh agua fría ya, que mojas
con tu cristal estremecido el viento!
¡Encantamiento de oro! Cárcel pura,
en que el cuerpo, hecho alma, se enternece,
echado en el verdor de una colina!
En una decadencia de hermosura,
la vida se desnuda, y resplandece
la excelsitud de su verdad divina.
Juan Ramón Jiménez
Sonata de otoño
Dejé abierta la ventana, y andando sin ruido, como si temiese que mis
pisadas despertasen pálidos espectros, me acerqué a la puerta que momentos
antes habían cerrado trémulas de pasión aquellas manos ahora yertas. Receloso
tendí la vista por el negro corredor y me aventuré en las tinieblas. Todo
parecía dormido en el Palacio. Anduve a tientas palpando el muro con las manos.
Era tan leve el rumor de mis pisadas que casi no se oía, pero mi mente fingía
medrosas resonancias. Allá lejos, en el fondo de la antesala temblaba con
agonizante resplandor la lámpara que día y noche alumbraba ante la imagen de
Jesús Nazareno, y la santa faz, desmelenada y lívida, me infundió miedo, más
miedo que la faz mortal de Concha. Llegué temblando hasta el umbral de su
alcoba y me detuve allí, mirando en el testero del corredor una raya de luz,
que marcaba sobre la negra oscuridad del suelo la puerta de la alcoba donde
dormía mi prima Isabel. Temí verla aparecer despavorida, sobresaltarla por el
rumor de mis pasos, y temí que sus gritos pusiesen en alarma todo el Palacio.
Entonces resolví entrar adonde ella estaba y contárselo todo. Llegué sin ruido,
y desde el umbral, apagando la voz, llamé:
—¡Isabel!... ¡Isabel!...
Me había detenido y esperé. Nada turbó el silencio.
Di algunos pasos y llamé nuevamente:
—¡Isabel!... ¡Isabel!...
Tampoco respondió. Mi voz desvanecíase por la vasta estancia como
amedrentada de sonar. Isabel dormía. Al escaso reflejo de la luz que parpadeaba
en un vaso de cristal, mis ojos distinguieron hacia el fondo nebuloso de la
estancia un lecho de madera. En medio del silencio, levantábase y decrecía con
ritmo acompasado y lento la respiración de mi prima Isabel. Bajo la colcha de
damasco, aparecía el cuerpo en una indecisión suave, y su cabellera deshecha
era sobre las almohadas blancas un velo de sombra. Volví a llamar:
—¡Isabel!... ¡Isabel!...
Había llegado hasta su cabecera y mis manos se posaron al azar sobre los
hombros tibios y desnudos de mi prima. Sentí un estremecimiento. Con la voz
embarcada grité:
—¡Isabel!... ¡Isabel!...
Isabel se incorporó con sobresalto:
—¡No grites, que puede oír Concha!...
Mis ojos se llenaron de lágrimas, y murmuré inclinándome:
—¡La pobre Concha ya no puede oírnos!
Un rizo de mi prima Isabel me rozaba los labios, suave y tentador. Creo que
lo besé. Yo soy un santo que ama siempre al que está triste. La pobre Concha me
lo habrá perdonado allá en el Cielo. Ella, aquí en la tierra, ya sabía mi
flaqueza. Isabel murmuró sofocada:
—¡Sí sospecho esto echo el cerrojo!
—¿Adónde?
—¡A la puerta, bandolero! ¡A la puerta!
No quise contrariar las sospechas de mi prima Isabel. ¡Hubiera sido tan
doloroso y tan poco galante desmentirla! Era Isabel muy piadosa, y el saber que
me había calumniado la hubiera hecho sufrir inmensamente. ¡Ay!... ¡Todos los
Santos Patriarcas, todos los Santos Padres, todos los Santos Monjes pudieron
triunfar del pecado más fácilmente que yo! Aquellas hermosas mujeres que iban a
tentarles no eran sus primas. ¡El destino tiene burlas crueles! Cuando a mí me
sonríe, lo hace siempre como entonces, con la mueca macabra de esos enanos
patizambos que a la luz de la luna hacen cabriolas sobre las chimeneas de los
viejos castillos... Isabel murmuró, sofocada por los besos:
—¡Temo que se aparezca Concha!
Al nombre de la pobre muerta, un estremecimiento de espanto recorrió mi
cuerpo, pero Isabel debió pensar que era de amor. ¡Ella no supo jamás por qué
yo había ido allí!
Ramón del Valle-Inclán
Manos de niño, Carmen Bermúdez
¿Dónde están tus manos de niño?
tus pequeñas manos
que olían a sudor fresco y a goma de borrar
buscando amoroso nido entre las mías
mientras mi corazón hallaba abrigo entre las tuyas.
Tus manos, como dos pájaros,
llenas de alegres trinos
para mis días tristes
rodeando mi cuello,
vistiendo de domingo el almanaque.
Tus manos, dulces apéndices,
pequeñas hadas danzando en el aire
iluminadas
tocando mi rostro
llenando de besos la estancia.
Miro esas manos de hombre
que ya no me pertenecen
ajenas a mí, extrañas,
donde un día habitaron
esas pequeñas manos de niño
que ya nadie acariciará.
viernes, 25 de octubre de 2013
El anillo (fragmento), Jorge Molist
Pasamos la vida deseando alcanzar algo, persiguiendo sueños, creyendo que cuando tengamos eso tendremos la felicidad. Pero no es así. La existencia está en el camino, no al final. No importa cuan bello, importante, espiritual sea lo que pretendemos. La última parada es siempre la muerte. Si no sabemos ser felices, ser mejores, ser quienes queremos ser en el trayecto, tampoco encontraremos eso al final. Esa es la razón por la que debemos disfrutar del momento. La vida está llena de tesoros que la gente persigue, son cosas que creen que les proporcionarán la dicha, pero acostumbran a ser espejismos y a veces, alcanzando su anhelado deseo, uno sólo encuentra el vacío entre sus manos.
jueves, 24 de octubre de 2013
Los ojos amarillos de los cocodrilos, Katherine Pancol
¿Ves cuando te decía que la vida es una compañera? Que hay que tomarla como a una amiga, bailar con ella, dar, dar sin contar, y que después ella te responde… Que había que hacerse cargo de uno mismo, trabajar para sí, aceptar los errores, corregirlos, ponerse en movimiento… Y entonces ella entra en tu baile. Baila contigo.
Libros encuadernados con piel humana
Por increíble que parezca, la práctica de encuadernar libros con piel humana no es solo una siniestra leyenda negra. Por el contrario, se convirtió en algo muy habitual entre los siglos XVII y XIX. Muchos de estos ejemplares se conservan en bibliotecas y museos de todo el mundo y cada uno de ellos tiene una historia detrás que, generalmente, coincide con la del dueño de la piel. Posiblemente, en la gran mayoría de ellos se desconozca esta cualidad porque a simple vista es imposible distinguir la piel humana a la de origen animal, y es necesaria una prueba de ADN para constatar su origen.
A principios del siglo XIX, en el Reino Unido era una costumbre habitual usar la piel de los criminales ejecutados para encuadernar libros. La mayoría de estos ejemplares se usaban para escribir las fechorías de estos mismos criminales. En la revolución francesa, las pieles de los nobles guillotinados se usaban para encuadernar ejemplares de la constitución francesa o paradójicamente, ediciones completas de Rousseau, del que los nobles se reían por sus teorías. En la época nazi, se sabe que la piel de muchos judíos acabaron como tapas de libros o incluso como pantallas de lámparas.
También existe constancia de muchos casos voluntarios, en los que el último deseo del fallecido era que se forrasen las tapas de algún libro en concreto con su piel, incluso algún escritor famoso recibió en su casa un paquete con la piel de una fan como regalo. De modo que si tenéis en vuestras casas algún ejemplar antiguo de dudosa procedencia, quien sabe… puede que sus tapas inertes tuviesen vida algún día.
Hacia el año 730 el árabe Abdul Alhazred escribió en Damasco (Siria) un libro titulado
Al azif. Era un tratado de magia negra y de conjuros que contenía las claves para permitir el regreso triunfal a nuestro planeta de los temibles dioses primigenios que, según la tradición, acechan en las fronteras espaciotemporales aguardando a que sus perversos adoradores abran las puertas interdimensionales que los mantienen alejados. En el año 950 Al azif fue traducido al griego por Theodorus Philetas con el título de Necronomicón. El libro de los nombres muertos.
Se dice que su simple lectura provocaba la locura e incluso la muerte. Sin embargo, el Necronomicón nunca existió. Fue inventado por Howard Phillips Lovecraft, quien lo mencionó por primera vez en su relato La ciudad sin nombre (1921). En escritos
posteriores se refirió a él con tal lujo de detalles bibliográficos y citó tantos supuestos pasajes en Los mitos de Cthulhu que muchos seguidores del maestro del horror llegaron a creer que existía realmente. Todavía hoy el libro sigue siendo solicitado en bibliotecas públicas.
Extrañas envolturas
De los numerosos rumores que han corrido acerca de este libro uno de los más aceptados dice que estaba escrito con sangre y que sus tapas habían sido elaboradas con piel humana. La encuadernación de libros con piel humana es tan despreciable que solo podría estar reservada a un perverso tratado de magia negra. Por ello, resulta sorprendente descubrir que dicha práctica fue bastante habitual entre los siglos XVII y XIX. De hecho, hasta tiene nombre propio: bibliopegia antropodérmica. La piel humana resulta tan maleable durante el proceso de curtido como la de cualquier otro animal. El curtido incrementa su grosor y la transforma en un cuero suave y de grano fino. Según algunos escritores, es parecida a la de un becerro, aunque resulta difícil desprender el pelo completamente. Otros estudiosos afirman que se parece más a la piel de oveja, con una textura firme, suave al tacto. Holbrook Jackson, autor de Anatomy of Bibliomania (1930), observó un trozo de cuero humano propiedad del famoso encuadernador Edwin Zaehnsdorf y explicó que le recordaba a una suave piel de cerdo. Según Jackson, para obtener un cuero utilizable la piel humana “debe sumergirse varios días en una solución fuerte de alumbre, vitriolo romano, sal común y secarse a la sombra”. Desde el punto de vista técnico, encuadernar un libro con piel humana no supone dificultad alguna, ya que el cuero para el encuadernado no es como el de un zapato, sino más delgado. Simplemente reviste un material más rígido que le sirve de soporte. Resultaba bastante habitual que se empleara la piel curtida de criminales ejecutados para encuadernar libros. La sentencia de los reos que acababan sus días en el patíbulo llevaba implícito que pudieran ser diseccionados por los médicos en sus clases de Anatomía. La piel de James Johnson, ahorcado en 1818 en Norwich (Reino Unido), fue usada para encuadernar un ejemplar del Samuel Johnson´s Dictionary.
Muchos de estos volúmenes recogían las fechorías del propietario de la piel. Otro ejemplo es el de John Horwood, que fue ahorcado a los 18 años en la prisión de New Gaol en Bristol (Reino Unido) en 1821 por el asesinato de Eliza Balsum, una mujer mucho mayor de la que se había enamorado y que no le correspondía. Tras la ejecución, su cuerpo fue entregado al Bristol Royal Infirmary, donde el cirujano Richard Smith llevó a cabo su disección durante una de sus clases de Anatomía. Posteriormente, le quitó parte de su piel, que una vez curtida, fue empleada para encuadernar un libro en el que se recogen los detalles de su caso. El ejemplar muestra en su portada una calavera con dos tibias entrecruzadas en cada esquina y en letras doradas, la leyenda central “Cutis vera Johannis Horwood” (“La piel verdadera de John Horwood”). En la actualidad se conserva en el Bristol Record Office. Aunque parezca increíble, hay muchos casos similares.
Libros trágicos
En 1827 William Corden mató a su amante, Maria Martin, en un paraje conocido como Red Barn, en Polstead (Suffolk, Reino Unido). Más tarde fue ahorcado en Bury St. Edmunds en 1828. Después de la ejecución, el cirujano George Creed despegó
la piel de su espalda, la curtió y se la entregó a un encuadernador local para que confeccionara las tapas de un libro que se publicó seis años más tarde. En él se recoge la historia del famoso crimen. Actualmente se encuentra en el Moyse´s Hall Museum de Bury St. Edmunds. Más pintoresca, si cabe, es la historia del bandolero James Allen.
En 1833 Allen intentó robar a John Fenno, de Springfield, en Salem Turnpike (Massachusetts, EE.UU.). Al parecer, Fenno se resistió con tal bravura –incluso después de que Allen le disparara– que el atacante quedó impresionado. Finalmente, Allen fue capturado y enviado a prisión. Allí dictó sus memorias a un guardián, al que le pidió que cuando muriera encuadernaran el libro con su piel y que le fuera enviado a Fenno. Allen no volvió a pisar la calle. Cuando murió, en 1837, las autoridades cumplieron su última voluntad. Su cuerpo fue enviado al Hospital General de Massachussets, donde se le quitó suficiente cantidad de piel para realizar la encuadernación. En la portada del libro, junto al kilométrico título,Narración de la vida de James Allen, alias Jonas Pierce, alias James H. York, alias Burley Grove, el Salteador de Caminos, que es su confesión en el lecho de muerte al guardián de la prisión, figura la inscripción “Hic liber Waltonis cute compactus est” (“Este es el libro de Walton encuadernado en su piel”). A la postre, los descendientes de Fenno lo donaron al Boston Atheneum, donde permanece en la actualidad.
Muchos bibliófilos se aficionaron a estas peculiares encuadernaciones. En 1831, André Leroy, joven, romántico y apasionado, asaltó el tanatorio y arrancó como pudo trozos de piel de su admirado Jacques Delille, el autor de una celebrada traducción de las Geórgicas de Virgilio. Delille sirvió para encuadernar su propia traducción. Algunos no tuvieron tanta paciencia, como cierto poeta ruso que perdió una pierna en un accidente de equitación y encuadernó una colección de sus mejores sonetos con la piel del miembro amputado. Cojo y enamorado, regaló el librito a su enamorada. No nos consta cómo acogió ella el presente. Otro curioso caso es el de cierta viuda –uno la imagina joven y apetitosa– que mandó forrar las cartas de amor de su primer marido con la piel del difunto. El segundo, sabiendo que la buena salud es un estado transitorio que no augura nada bueno, no quedaría muy tranquilo ojeando el volumen. Está también el decadente Doctor Cornil, que mandaba encuadernar libros de la manera más refinada posible. Un buen día encargó forrar un ejemplar de Los tres mosqueteros con una piel tatuada de dos dragones enzarzados en singular combate. Otro tatuaje, un corazón atravesado por una flecha, le sirvió para ser portada de Bubu de Montparnasse. El delicado doctor también pidió encuadernar una edición de Mercier de Compiègne, L’eloge des seins, con la piel del pecho de una mujer buscando un exquisito efecto con el pezón que sobresalía en el centro de la portada. Un colega suyo consiguió que forraran en 1891 una Danza de la muerte de Holbein con la piel de otra mujer. El supremo refinamiento aquí consistía en usar pelo humano en vez de hilo de seda para coser los cuadernillos.
Los libros en piel humana han excitado el deseo de pornógrafos, además del de los bibliófilos. Los hermanos Goncourt cuentan en sus diarios que algunos internos de hospital de Clamart fueron despedidos por contrabandear la piel de lo pechos de sus pacientes fallecidas con un encuadernador de libros obscenos en Fabourg Saint-Germain. El editor de libros eróticos Isidore Liseux juraba haber visto un ejemplar del Justine y Juliette de Sade confeccionado de esa forma. Incluso, rumor de rumores, hay quien habla de un fabuloso volumen, el tratado De serto virginum, encuadernado de la manera más apropiada.
Uno de los ejemplares más modernos que se conservan es también uno de los más bellos en su ominoso estilo. Me refiero a una colección de panfletos del cirujano holandés Bernhard Siegfried Albinus. En sus páginas, el autor se interroga sobre la causa del color de la piel de los etíopes. Esta disertación sirvió de inspiración para el antropólogo Hans Friedenthal, que mando encuadernar lujosamente la obra con la piel de un hombre negro y decorarla con una plaquita de plata incrustada en la portada con la efigie del hombre y su cráneo. El libro es único en muchos otros aspectos. Contiene seis de las primeras mezzotintas en color que se hicieron, obra de dibujante Jan Ladmiral. Y la piel de su legítimo propietario fue lo suficientement e extensa como para forrar otros dos libros más.
El libro se guarda en un saco negro, con un corazón y unos pulmones bordados en tela amarilla. Un estuche protege todo el conjunto con la admonitoria frase “Piensa cuando estés aterrorizado por otros hombres… de tu propia piel”. Tanto despliegue de medios hizo salivar de deseo a cierto bibliófilo de principios del siglo pasado hasta hacerle fantasear con la posibilidad de poseer una magna obra de cinco tomos, cada uno forrado con la piel de un hombre de distinta raza.
Os dejo un muestrario de libros confirmados encuadernados en piel humana.
A True and Perfect Relation of the Whole Proceedings Against the Late Most Barbarous Traitors, Garnet A Jesuit and His Confederates.
1606. "Donante" del pellejo: padre Henry Garnet
Este libro es una memoria del fracaso y posterior arresto y ejecución de los participantes en la Conspiración de la pólvora. Los conspiradores fueron un grupo de rebeldes católicos que en 1605 intentaron matar al rey protestante Jacobo I de Inglaterra, su hijo mayor, y gran parte de la corte y gobierno inglés. Su plan consistía en hacer estallar la pólvora durante una sesión de las cámaras del Parlamento. El intento fracasó, y los implicados fueron descubiertos y ejecutados, entre ellos el famoso Guy Fawkes. La carne de uno de los partícipes, el padre Henry Garnet, líder además de los jesuitas ingleses, sirvió tras su muerte para encuadernar este volumen, que contiene una inscripción en latín que reza: "una severa penitencia castigó la carne". Este es uno de los ejemplos más famosos de bibliopegia antropodérmica, ya que muchos creen distinguir el rostro agonizante del jesuita en la portada.
Practicarum Quaestionum Circa Leges Regias Hispaniae
1632 (?): Jonas Wright
La excepcional colección de libros de la Langdell Law Library de la Universidad de Harvard acoge un extraño tomo de varios siglos de antigüedad. El Practicarum Quaestionum Circa Leges Regias Hispaniae es un tratado de derecho español en cuya última página puede leerse la borrosa inscripción:
"El encuadernado de este libro es todo lo que queda de mi querido amigo Jonas Wright, quien fue desollado por los wavuma en el cuarto día del mes de agosto de 1632. El rey Btesa me dio el libro, una de las posesiones del pobre Jonas, junto a su piel para que lo forrara. Requiescat in pace".
Los wavuma se cree que fueron una tribu africana que habitó el actual Zimbabue. Este es un notable ejemplo del tema que nos ocupa, ya que prueba que la práctica era utilizada más por razones sentimentales y conmemorativas que por excitación macabra.
Leeds, England Ledger
Siglo XVIII: desconocido
En 2006 fue descubierto un libro de 300 años de antigüedad en el casco antiguo de Leeds (Inglaterra) tras un intento de robo fallido. No se conoce mucho acerca del libro, salvo que fue escrito en francés y se remonta al siglo XVIII. Esto sugiere que pudo haber sido realizado durante la Revolución francesa, un momento en el que el encuadernado antropodérmico disfrutó de gran popularidad. Si fue hecho durante ese periodo, este ejemplar se encontraría junto a otros documentos como la Declaración de los Derechos del Hombre y la Constitución francesa de 1793, de los cuales se cree que existen copias encuadernadas con piel humana.
Geórgicas de Virgilio
Década de 1810: Jacques Delille
Jacques Delille fue un famoso poeta francés que destacó también como traductor. Uno de sus trabajos más reconocidos fue la traducción en verso de las Geórgicas de Virgilio. Cuando Delille murió, alguien robó un poco de su piel para forrar su traducción de la obra de Virgilio.
Samuel Johnson's Dictionary
1818: James Johnson
Samuel Johnson es uno de los escritores y lexicógrafos más importantes de la lengua inglesa. Su diccionario, publicado por primera vez en 1755, es ampliamente considerado como una de sus más grandes obras, ya que listaba 40.000 palabras, lo que lo convertía en el diccionario más extenso hasta el momento. En 1818, un criminal llamado James Johnson era colgado en Norwich, y su piel utilizada para encuadernar una copia del diccionario de Samuel Johnson. No hay ninguna conexión conocida entre ambos hombres.
Red Barn Murder Judicial Proceedings
1828: William Corder
El asesinato del granero rojo fue un infame crimen que tuvo lugar en Polstead, Suffolk (Inglaterra), en 1827. El caso empezó cuando una joven mujer llamada Maria Marten tuvo un hijo fuera del matrimonio con el pícaro local William Corder, un delito que podría dar lugar a persecución por parte de los funcionarios de la parroquia. Los amantes planearon citarse para darse juntos a la fuga en un granero rojo. Sin embargo, cuando se encontraron Corder mató a Marten de un disparo y huyó tras enterrar el cadáver. Los restos de Marten fueron hallados cuando su madrastra tuvo sueños en los que era asesinada y enterrada en el granjero rojo. El suceso, el juicio y la ejecución de William Corder provocaron un gran revuelo, inspirando canciones y obras de teatro que han sobrevivido hasta nuestros días. El cuerpo de Corder fue disecado y examinado por profesionales médicos. Su esqueleto fue utilizado para la enseñanza en el Hospital de Suffolk Occidental, mientras que su piel fue curtida por un cirujano llamado George Creed, y usada para forrar el relato de su crimen, escrito por Creed:
"El encuadernado de este libro es la piel del asesino William Corder, sacada de su cuerpo y curtida por mí mismo en el año 1828. George Creed, cirujando en el Hospital de Suffolk".
El libro se exhibe hoy día en el Moyse's Hall Museum.
Narrative of the Life of James Allen, alias Jonas Pierce, alias James H. York, alias Burley Grove, the Highwayman, Being His Death-bed Confession to the Warden of the Massachusetts State Prison.
1837: James Allen
James Allen fue un bandolero del Massachusetts de principios del siglo XIX que tuvo una inusual última voluntad. Allen había sido encarcelado por intentar robar a un hombre llamado John A. Fenno en un camino de Massachusetts. Durante el asalto, Fenno resistió los ataques de Allen, incluso herido de bala. Finalmente no sólo consiguió evitar el atraco, sino que llevó a Allen ante las autoridades. Al acercarse la hora de su muerte, Allen pidió que su libro de memorias transcrito por el carcelero fuera encuadernado con su piel y entregado a Fenno. La portada del libro llevaba la inscripción "Hic Liber Waltonis Cute Compactus Est", que traducida quiere decir "Este libro fue encuadernado [por Allen] en su propia piel". El tomo fue donado por la familia de Fenno al Boston Athenæum.
The Poetical Works of John Milton
1852: George Cudmore
En 1830, el exterminador de ratas George Cudmore, de Roborough, envenenó a su esposa con arsénico a través de una manzana asada y leche. Cudmore fue detenido y colgado en el penal del condado de Devon, y su cuerpo diseccionado en un hospital de Exeter. Allí fue donde el librero W. Clifford se hizo con una porción de su piel, con la que forró las obras poéticas de John Milton. La portada delantera lleva una inscripción mencionando a Cudmore y el delito que dio lugar a su ejecución. El libro se conserva en la Westcountry Studies Library de Exeter.
Terres du Ciel
1882: condesa francesa desconocida
Camille Flammarion fue un prolífico astrónomo que tuvo muchos admiradores en su día, entre los cuales estaba una joven condesa que murió de tuberculosis. Nunca se conocieron, pero en su testamento ella le legó un gran corte de la piel de la espalda, pidiendo que forrase con él la primera copia de su próximo libro, Terres du Ciel, a lo que Flammarion accedió increíblemente. El libro porta una inscripción dorada en su portada "Pío cumplimiento de un deseo anónimo / Encuadernación en piel humana (mujer), 1882". El ejemplar descansa en la biblioteca del observatorio de Juvisy.
El largo viaje de Tere Medina
1972: desconocido
En la Bailey Library de la Universidad Slippery Rock hay un extraño y pequeño libro de poesía erótica en castellano titulado El largo viaje, de Tere Medina. El libro está envuelto en piel humana, lo cual es sorprendente ya que fue escrito supuestamente en 1972. En la primera página, se puede leer en inglés y español lo siguiente:
"La portada de este libro está hecha con el cuero de la piel humana". "La tribu aguadilla de la meseta de Mayagüez preserva la capa epidérmica del torso de los miembros fallecidos de la tribu. Mientras que la mayoría de la piel se reserva para uso utilitario por los aguadillas, algunos encuentran su camino en los mercados, donde hay una demanda pequeña pero constante. Esta cubierta es representativa de esa demanda".
La encuadernación antropodérmica desapareció de la faz de la tierra antes de la primera guerra mundial. No hay ejemplares posteriores en el tiempo aunque el deseo de los sibaritas nunca será satisfecho y muchos anhelen secretamente acariciar con las yemas de sus dedos uno de estos libros. Tal vez olerlos con los ojos cerrados. Saber a qué saben. ¿Creéis posible que se sigan encuadernado en secreto sin que lleguen a nuestros oídos, ni a nuestras manos?
Fuente:
http://zonaforo.meristation.com
http://www.legadosdelmisterio.net
http://www.masalladelaciencia.es
http://tejiendoelmundo.wordpress.com
jueves, 17 de octubre de 2013
Escucha mi voz, Susana Tamaro
He llegado a la conclusión, que cuando una vida se ha roto no se puede recomponer, sólo se puede fingir, se puede poner cola a los fragmentos, pero será siempre una reparación aparente.
Rota, quiere decir que dentro de ti existen dos, tres o cuatro partes que ya no se pueden recomponer, y que para vivir, deberás intentar juntar las piezas sin que se oigan los chirridos que producen dentro de ti… los lamentos de la resignación.
Qué tristeza, Luis Miguel
Vivimos tanto tiempo
En el mismo techo
Hablamos diariamente
El mismo idioma
Sin darnos cuenta
Que jamás nos entendimos
Qué tristeza
Que todo nuestro amor
Se haya perdido
Pues no dejamos
Nada construido
Por lo contrario
Terminamos ofendidos
Que tristeza
Si un día
Nuestras bocas se buscaron
Y nuestros cuerpos se necesitaron
Mas todo era
Resultado de un deseo
Qué tristeza
Agotamos todas las conversaciones
Sin lograr salvar algunas ilusiones
Qué tristeza
Qué tristeza
Que lo nuestro terminó
Se deja de querer, José Ángel Buesa
Se deja de querer, y no se sabe
por qué se deja de querer.
Es como abrir la mano y encontrarla vacía,
y no saber, de pronto, qué cosa se nos fue.
Se deja de querer, y es como un río
cuya corriente fresca ya no calma la sed;
como andar en otoño sobre las hojas secas
y pisar la hoja verde que no debió caer.
Se deja de querer, y es como el ciego
que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren;
o como quien despierta recordando un camino,
pero ya sólo sabe que regresó por él.
Se deja de querer como quien deja
de andar por una calle, sin razón, sin saber;
y es hallar un diamante brillando en el rocío,
y que, al recogerlo, se evapore también.
Se deja de querer, y es como un viaje
destinado a la sombra, sin seguir ni volver;
y es cortar una rosa para adornar la mesa,
y que el viento deshoje la flor en el mantel.
Se deja de querer, y es como un niño
que ve cómo naufragan sus barcos de papel;
o escribir en la arena la fecha de mañana
y que el mar se la lleve con el nombre de ayer.
Se deja de querer, y es como un libro
que, aún abierto hoja a hoja, quedó a medio leer;
y es como la sortija que se quitó del dedo,
y sólo así supimos que se marcó en la piel.
Se deja de querer y no se sabe
por qué se deja de querer”...
Las aceras de asfalto son las más ecológicas
Al construir un camino o pavimentarlo se debe tener en consideración diversos aspectos como el costo y el mantenimiento. En últimos años también se la ha dado importancia a otros factores en la construcción como la emisión de CO2. Mientras menos CO2 libere el uso de un material, será menos dañino para el ambiente.
La Universidad Autónoma de Barcelona realizó un estudio donde comparó los tres materiales más usados en la construcción de caminos y carreteras. Comparó el granito, el hormigón y el asfalto desde que son extraídos hasta que se termina la construcción del camino. El ganador fue el asfalto al producir menos cantidad de CO2 que los otros materiales.
Aunque dura menos que otros materiales, el asfalto es el material más respetuoso con el medio ambiente, según un estudio realizado por la Universidad Autónoma de Barcelona, en colaboración con la Politécnica y con la empresa Inèdit. El asfalto dura 15 años, pero genera un escaso consumo de energía y de emisiones de CO2 durante su vida, revela la investigación.
Para reducir el consumo de energía fósil y de emisiones de CO2 asociados al transporte urbano, en la planificación urbanística se suele poner mucho énfasis en promover los desplazamientos a pie, mediante la construcción de pavimentos adecuados, tanto desde el punto de vista técnico como económico y estético.
Pero la construcción de estos pavimentos y su mantenimiento producen importantes consumos energéticos y gases de efecto invernadero que deben tenerse en cuenta en los balances ambientales asociados al fomento de la movilidad sostenible.
Un equipo de investigadores de la Escuela de Ingeniería de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), en colaboración con la empresa spin off de la UAB Inèdit y la Universidad Politécnica de Cataluña, ha añadido el estudio ambiental del ciclo de vida de los materiales de estos pavimentos para que el proceso de diseño sea realmente completo, si se pretende minimizar el impacto ambiental. El artículo ha sido publicado en Transportation Research y resumido por SINC.
Los científicos han analizado tres tipos de materiales utilizados ampliamente en la construcción de aceras: losas de granito, hormigón y asfalto. Han hecho un inventario de la aportación a la emisión de gases de efecto invernadero a lo largo del ciclo de vida completo de estos tres materiales, a partir de la energía consumida en todo el proceso de producción, transporte, construcción y mantenimiento.
Para ello han contabilizado el impacto desde el momento de la fabricación de las losas, ya sea a partir de agregados en el caso del cemento del hormigón, o a partir del petróleo en el caso del asfalto; o desde la extracción y el procesado de la roca en el caso del granito; pasando por todo el período de transporte y colocación, así como por las sucesivas sustituciones de la capa más superficial del pavimento por mantenimiento y reparaciones; hasta la deconstrucción final de la acera.
Mientras el promedio de la vida útil del pavimento de granito y de hormigón está entre los 20 y los 45 años respectivamente, en el caso del asfalto está en tan sólo 15 años. Los investigadores han incorporado 9 escenarios de variabilidad de la vida útil para determinar cuál es el mejor pavimento, por qué y en qué condiciones.
Los resultados indican que la durabilidad de cada diseño tiene un papel fundamental en reducir la demanda total de energía y emisiones de CO2 de las aceras, pudiendo alcanzar reducciones del impacto ambiental de más del 60% en todos los casos.
Cuando se comparan diferentes diseños constructivos, las ganancias ambientales vienen determinadas por el tipo de materiales utilizados más que por la durabilidad de los pavimentos.
En términos de contribución al calentamiento global, medida según una magnitud que los científicos llaman potencial de calentamiento global (Global Warming Potential o GWP), el estudio indica, para un período de análisis de 45 años, que las aceras de asfalto con una durabilidad de 15 años son la mejor solución para reducir las emisiones totales de CO2.
Éstas emiten un 2,2% menos CO2 que las aceras de hormigón con una durabilidad de 35 años y un 22% menos CO2 que las aceras de granito de 45 años de durabilidad, aún suponiendo que las aceras de asfalto tienen dos veces más operaciones de mantenimiento y reparación.
Sólo cuando se prevé que la duración del pavimento de hormigón supere los 35 años, ésta es la solución más respetuosa con el medio ambiente. El granito, en cambio, debería durar mucho más de 45 años para reducir las emisiones asociadas a las aceras de asfalto y hormigón.
Fuente:
http://www.tendencias21.nethttp://www.bunkerblog.com.mxmiércoles, 16 de octubre de 2013
Con el tiempo, Jorge Luis Borges
Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia
entre sostener una mano y encadenar un alma...
Y uno aprende que el amor no significa acostarse
y que una compañía no significa seguridad...
Y uno empieza a aprender que los besos no son contratos...
y los regalos no son promesas.
Y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos.
Y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy,
porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes...
Y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.
Y después de un tiempo uno aprende que,
si es demasiado, hasta el calor del sol quema.
Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma,
en lugar de esperar a que alguien le traiga flores.
Y uno aprende que realmente puede aguantar,...
que uno realmente es fuerte,...que uno realmente vale.
Y uno aprende... y aprende.
Y con cada día, uno aprende.
Con el tiempo aprendes que estar con alguien
porque te ofrece un buen futuro significa que,
tarde o temprano, querrás volver a tu pasado...
Con el tiempo te das cuenta que, si estás al lado de esa persona
sólo por acompañar tu soledad ,
irremediablemente acabarás deseando no volver a verla.
Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos,
sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.
Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados,
y que el que no lucha por ellos,
tarde o temprano se verá rodeado sólo de amistades falsas.
Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en un momento de ira
pueden seguir lastimando a quien heriste... durante toda la vida.
Con el tiempo comprendes que, si has herido a un amigo duramente,
muy probablemente la amistad jamás volverá a ser igual.
Con el tiempo aprendes que, disculpar cualquiera lo hace,...
pero perdonar es sólo de almas grandes.
Con el tiempo te das cuenta que, aunque seas feliz con tus amigos,
algún día llorarás por aquellos que dejaste ir...
Con el tiempo te das cuenta
que cada experiencia vivida con cada persona... es irrepetible.
lunes, 14 de octubre de 2013
El curioso caso de Benjamin Button, frase de la película
Si te sirve de algo, nunca es demasiado tarde, complicado o demasiado pronto para ser quien quieras ser. No hay límite en el tiempo, empieza cuando quieras. Puedes cambiar o no hacerlo, no hay normas al respecto. De todo podemos sacar una lectura positiva o negativa… espero que tú saques la positiva. Espero que veas cosas que te sorprendan. Espero que sientas cosas que nunca hayas sentido. Espero que conozcas a personas con otro punto de vista. Espero que vivas una vida de la que te sientas orgullosa. Y si ves que no es así, espero que tengas la fortaleza para empezar de nuevo...
Maravillosos lugares abandonados
Todo destino turístico cuenta con sus visitas obligadas, atracciones modernas y sitios históricos renovados, pero muchas veces la magia reside en otra parte. Se han realizado incontables documentales sobre aquellos lugares que quedan de épocas pasadas a las que el viento, las batallas, su escaso uso y, en definitiva, el tiempo los han dejado postrados y olvidados. Justamente son estas edificaciones, parques de diversiones e inclusive ciudades enteras abandonadas las que le dan el toque de belleza y pasado al horizonte. Puede que en algunos casos no sea tan fácil llegar y requieran de un poco más de destreza, pero valen la pena.
Iglesia de San Nicolás, Macedonia
La Iglesia de San Nicolás fue construida a mediados del 1800 y tiene una fascinante particularidad: Quedó semi sumergida en el lago Mavrovo tras la construcción de una represa. Solo en contadas ocasiones ha podido salir del todo a la superficie, y han tenido que construir otra iglesia en el pueblo para reemplazarla.
Hotel del Salto, Colombia
Este hotel ubicado en las cercanías de las cataratas de Tequendama fue construido en 1924, pero ha cerrado sus puertas cerca de 1990. Hay diversas teorías sobre el porqué de su cierre, pero muchos aseguran que estaba embrujado. De todas maneras, sigue siendo hoy en día un buen lugar para observar las cataratas.
Cementerio de autos, Bélgica
La localidad de Chatillon fue la seleccionada por un grupo soldados de una de las bases militares estadounidenses en Europa para abandonar aproximadamente unos 500 automóviles. Una vez finalizada la segunda guerra mundial, los soldados retornaron a sus hogares, pero no pudieron llevarse los vehículos, dejándolos así entre la maleza de Bélgica.
Kolmanskop, Namibia
Esta ciudad minera fue construida en 1908 por Alemanes para poder instalarse y llevar a cabo su intensa búsqueda de diamantes. Después de la primera guerra mundial, la piedra preciosa se hizo escasa en la zona y los pobladores de Kolmanskop la abandonaron, dejando un pueblo fantasma cubierto de arena.
SS Ayrfield, Australia
Sobre la bahía de Homebush, al oeste de Sydney, yace el buque retirado proveniente del Reino Unido en 1911 y que se mantuvo activo hasta 1972, cuando pasó a ser parte del cementerio marítimo. Desde entonces, se puede ver a metros de la costa con su particularidad: ser un bosque flotante.
Parque de diversiones Wonderland, China
Este parque de diversiones ubicado en las cercanías de Beijing prometía ser el más grande de todo Asia. Sin embargo, hacia 1998 debió ser abandonado debido a problemas relacionados con el precio de las tierras. Diez años después, intentaron retomar la construcción, pero nuevamente no hubo acuerdo y hoy solo forma parte del paisaje.
Estación Central de Michigan, Estados Unidos
Con 70 metros de altura, este edificio fue reconocido como una de las estaciones de trenes más altas del mundo al momento de su construcción en 1913. Tras haberse reducido de manera notable la cantidad de pasajeros, se vendió la propiedad, y en 1988 vio partir el último tren.
Casa del Partido Comunista, Bulgaria
Tras siete años de construcción se inauguró de la mano del líder comunista del país, Todor Zhivkov este monumento para conmemorar el 90 aniversario del congreso de Buzludzha. Sus paredes estaban recubiertas de mármoles y vidrios que, después de la caída del Telón de Acero en 1989, pasaron a ser blanco de ladrones y saqueadores.
Cristo del Abismo, Italia
Esta estatua de bronce de Cristo se encuentra en las profundidades de la bahía de San Fruttuoso, Italia, desde 1954. La obra ideada por Duilio Marcante y realizada por el escultor Guido Galletti fue colocada a 17 metros de profundidad y es una de las atracciones favoritas de los buceadores.
Molino de trigo, Italia
Dio el nombre del Valle de los Molinos a uno de las zonas de la ciudad de Sorrento. Fue construido durante el Siglo X y para fines del XIX fue abandonado. Actualmente se lo puede ver perfectamente desde un precipicio que lo rodea y así apreciar cómo la flora fue creciendo a su alrededor.
Fuente:
http://www.culturizando.com
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