sábado, 27 de octubre de 2012

Nieve: copos irrepetibles..

La física de la nieve merece un capítulo a parte en todos los tratados de meteorología. La formación de un copo de nieve es un proceso muy complejo en el que intervienen innumerables factores variables tales como la presión atmosférica, la presión parcial de vapor, la humedad que contiene el aire, la temperatura del mismo… Trataremos de acotarlos para intentar ofrecer una idea genérica del porqué la formación de copos de nieve tan diferentes entre sí. 

La nieve, los copos de nieve, no son más que hielo. Pero no se trata sencillamente de gotas de lluvia congeladas. Eso es la lluvia engelante. Para que se forme un copo de nieve es necesario que el vapor de agua que contiene una nube (no confundir con las gotas de agua minúsculas que forman la nube) se convierta en hielo sin pasar por el estado líquido. ¿Cómo es posible esa transformación? Gracias a una condición especial del comportamiento de una masa de aire: la ‘sobresaturación’ En numerosas ocasiones la humedad relativa, la cantidad de vapor de agua contenido en una nube, puede ser superior al 100%. En ese momento, el vapor puede convertirse directamente en hielo (se ‘sublima’) Cuando ese proceso tiene lugar en el seno de la nube aparecen los copos básicos, que tienen forma de hexágono. Una vez formado ese cristal primario, las condiciones de temperatura y humedad presentes en la región de origen, es decir, en la nube, determinarán las condiciones de crecimiento de ese cristal primario hasta convertirse en un copo de nieve. Nuevas partículas de agua o de vapor se adhieren al cristal primario para formar el copo de nieve. Esa agregación tiene una geometría diferente en función de la temperatura en el interior de la nube. La relación ha sido establecida claramente en los experimentos de laboratorio, pero realmente los físicos no saben por qué los copos de nieve adquieren una determinada forma en función de la temperatura a la que se forma. Como puede apreciarse en el cuadro los copos de nieve de mayores dimensiones y de geometría más compleja se forman cuando la temperatura en el interior de la nube oscila entre los -10ºC y los -20ºC y la carga de humedad se sitúa alrededor de los 0, 2 g/m3. 



Para que los copos de nieve conserven su forma original adquirida en la nube es necesario que las condiciones atmosféricas en el estrato que va de la base de la nube a la superficie sean muy homogéneas y parecidas a las de la nube. La condición imprescindible para que el copo de nieve llegue a la superficie es que el nivel de congelación esté por debajo de los 300 m de altitud. Por regla general, cuando la temperatura está por debajo de 1, 5ºC en superficie las precipitaciones son en forma de nieve. Si la temperatura es superior a esos 1, 5ºC, la nieve se mezcla con precipitación líquida. Rara vez nieva con una temperatura en superficie superior a los 4ºC. Así, basta que haya una diferencia de un par de grados entre la base de la nube y la superficie para que los copos de nieve sufran en su caída una transformación y un deterioro importante.


Ukichiro Nakaya creó el primer copo de nieve artificial hace casi 80 años, después de haber realizado uno de los estudios más completos sobre cristales de hielo. Además, Nakaya fotografió una gran cantidad de cristales de nieve, catalogando sus distintos tipos. Sus observaciones se resumen hoy en un diagrama morfológico de los cristales, que predice sus formas en función de variables como la temperatura y la humedad. Como todos lo hemos hecho alguna vez, se planteó la pregunta  ¿Por qué los copos de nieve tienen, casi siempre, una forma hexagonal simétrica?

Si hay algo que caracteriza a los cristales de hielo que componen los copos de nieve, es la variedad de su forma. A pesar de que -en general- todos tienen  una simetría hexagonal, es prácticamente imposible encontrar dos iguales
 ¿Por qué ocurre esto, si se forman dentro de una misma nube, sometida a las mismas condiciones atmosféricas? 
El secreto está, como sabemos actualmente, en la  temperatura y la supersaturación del vapor de agua en el momento en que los cristales se desarrollan. El cristal comienza a crecer alrededor de una pequeña impureza química -generalmente el polvo que se encuentra flotando en la atmósfera- en el aire. La estructura molecular del cristal de hielo es extremadamente sensible a los factores ambientales mencionados, y pequeñas variaciones en algunos de esos parámetros dan como resultado cristales completamente diferentes. Hoy creemos comprender los principios físicos que gobiernan su desarrollo, aunque seguimos siendo incapaces de predecir con algún grado de certeza cuál será la forma exacta de un cristal de nieve
  • Los cristales de nieve se han convertido en un verdadero icono del invierno.

    La gente -y en especial los científicos- se han sentido atraídos por la forma de los cristales de hielo que conforman los copos desde prácticamente la primera vez que un humano vio nevar. Es muy posible que el primer científico que haya abordado metódicamente este problema haya sido Johannes Kepler, que en 1611 escribió el primer tratado “serio” dedicado a la morfología de los cristales de nieve de que se tenga noticia. René Descartes también se preocupó por esta cuestión y -luego de una larga investigación- hizo público en 1637 en su tratado sobre los fenómenos meteorológicos: “Les Météores.” Pero estos estudios se limitaron a describir la variedad de cristales existentes, sin lograr explicar su origen. 
    Hubo que esperar decenas y décadas de años, hasta finales del siglo XIX, cuando la invención de la fotografía permitió realizar un análisis más profundo de los cristales de hielo. Así fue como Wilson Bentley pudo crear un catalogo de más de 5000 formas y publicó la mayor parte de ellas en un libro editado en 1931. Es posible que la belleza de las imágenes capturadas por Bentley sean las responsables de que los cristales de nieve se hayan convertido en un verdadero icono del invierno. Finalmente, y luego de intentarlo durante siglos, la humanidad estaba a punto de comprender cómo se formaban estos cristales.

    ¿Cómo se producen estructuras tan diferentes a partir de el mismo material?
    ¿Cómo se producen estructuras tan diferentes a partir de el mismo material?
     
    Fue el japonés Ukichiro Nakaya quien realizó los primeros estudios “de laboratorio”. Intrigado como quienes lo precedieron por la forma en que adoptaban los cristales a lo largo de su crecimiento, logró, en 1933, obtener los primeros cristales de nieve “sintéticos”.  Nakaya realizó experimentos en los que variaba ligeramente la temperatura y el nivel de supersaturación del agua, y observó la influencia que esto tenía sobre la forma de los cristales generados.
    El perfil general de todos los copos siempre será hexagonal. A pesar de la variedad casi infinita de cristales que pueden generarse, es la forma de la molécula de agua la que dicta su simetría. Dado que el H2O es un perfecto triángulo equilátero, cada nodo de crecimiento del cristal no tiene otra opción que “pegarse” en un ángulo de exactamente 60 grados con respecto a los vértices del triángulo. Este  hecho es el responsable de que, en cada “capa” de crecimiento,  seis de esos “triángulos moleculares” formen la base del crecimiento siguiente, por lo que la forma será siempre hexagonal. Sin embargo, conocer esto no basta para determinar la forma del cristal resultante. Sabemos que la parte estática del proceso genera objetos con simetría hexagonal, pero poco podemos decir sobre su aspecto dinámico: ¿Formará facetas? ¿Será único o se fragmentará en comunidades más pequeñas? Todo esto depende de la ubicación espacial de cada uno de los átomos que se agregan a la estructura, un proceso lo suficientemente complicado como para tornarse impredecible. Esta es la causa de que al examinar dos nevadas separadas por solo unas horas uno pueda encontrar cristales con agujas muy diferentes.
    Diagrama morfológico de los cristales, por Ukichiro Nakaya.
    Diagrama morfológico de los cristales, por Ukichiro Nakaya.

    ¿Cómo puede ser que se produzcan estructuras tan diferentes a partir de exactamente el mismo material? El doctor Kenneth Libbrecht -profesor de física en el CalTech- es una de las personas que mejor han estudiado este proceso, y cree tener una respuesta: “Cada columna, aguja y placa de forma estrellada que nos cae del cielo, comienza como un sencillo prisma hexagonal, que es la forma básica de un cristal de nieve. Esta forma básica tiene dos facetas que llamamos `basales´ y seis facetas `prismáticas´. Sin embargo, la estructura final depende de las velocidades de crecimiento relativo en las superficies de las facetas: el vapor se condensa más rápidamente en las caras prismáticas. El mero hecho de que existan cristales columnares y planos exige que la velocidad de crecimiento varíe en un factor de 1000 bajo diferentes condiciones". La solución, parece,  pasa por comprender el proceso de su crecimiento individual más que en el resultado final, ya que allí se originan las diferencias.

    Somos incapaces de predecir la forma de estos cristales.
    Somos incapaces de predecir la forma de estos cristales.

    Este mismo razonamiento fue el que llevó a Ukichiro Nakaya, hace casi un siglo, a cultivar y hacer crecer sus propios copos de nieve. Dentro de  su laboratorio podría estudiar el proceso de formación bajo condiciones controladas. Sus observaciones se resumen en un diagrama morfológico de los cristales, que muestra la manera en que la temperatura y la humedad determinan a grandes rasgos la forma de los cristales. Como ves en la figura, la temperatura se representa sobre el eje horizontal y la humedad en el vertical. Nakaya muestra qué ocurre cuando la escala sobrepasa el 100%  de humedad, situación conocida como “sobresaturación de agua”. La línea azul muestra las diferencias que aparecen en el diseño de los cristales que se forman por encima y por debajo de ella. Es evidente que los cristales relativamente simples comienzan a volverse más y más complejos a medida que aumenta la humedad. Algunas formas, como las estrelladas o las que tienen múltiples ramas, sólo se forman con índices de humedad muy altos.

    Aunque no sepamos exactamente como son sus copos, las nevadas siguen siendo bellas.
    Aunque no sepamos exactamente como son sus copos, las nevadas siguen siendo bellas.
    También se ve como la forma varía dramáticamente en función de la temperatura. El hecho de que  los cristales vuelvan a formas simples cuando la temperatura desciende demasiado es particularmente difícil de explicar, y 75 años después del análisis de Nakaya seguimos sin entender por qué esos grandes cambios morfológicos son causados por apenas unos pocos grados de diferencia. Hoy sabemos que la presión atmosférica también influye en la forma final, por lo que no sólo interviene dos variables, sino al menos tres. Y quizás más. Libbrecht explica que “de hecho, el diagrama morfológico de los cristales de nieve es una simple `rebanada´ bidimensional de una realidad mucho más compleja y multidimensional. Si agregamos un tercer eje -el tiempo-, veremos que los cristales se hacen mucho mayores y más complejos conforme pasa el tiempo.” Es posible que nunca logremos predecir con exactitud qué forma tendrá un copo de nieve determinado, pero eso, obviamente, no hace más que aumentar su belleza. Cada uno de los cristales con los que seguramente soñaba Nakaya es único, casi una obra de arte de la naturaleza, y eso es lo que importa.


    La nieve en la literatura:

    Como no hallo la hora de que se entere de la buena noticia,
    no voy a quitarle mucho de su precioso tiempo. Lo único que quería
    decirle no más es qué cosas tiene la vida. Usted quejándose de que la
    nieve le llega hasta las orejas, y fíjese que yo jamás de los jamases he
    visto ni siquiera un copo. Salvo en el cine, claro. A mí me gustaría estar con usted en París nadando en nieve. Empolvándome en ella como un ratón en un molino. Qué raro que aquí no nieva, cuando es Pascua.
    ¡Seguramente, culpa del imperialismo yankee! De todas maneras, como señal de gratitud por su hermosa carta y su regalo, le dedico este poema que escribí para usted, inspirado en sus odas, y que se llama -no se me ocurrió un título más corto- Oda a la nieve sobre Neruda en
    París (pausa y carraspeo).

    Blanda compañera de pasos sigilosos,
    abundante leche de los cielos,
    delantal inmaculado de mi escuela,
    sábana de viajeros silenciosos
    que van de pensión en pensión
    con un retrato arrugado en los bolsillos.
    Ligera y plural doncella,
    ala de miles de palomas,
    pañuelo que se despide
    de no sé qué cosa.
    Por favor mi pálida bella,
    cae amable sobre Neruda en París,
    vístelo de gala con tu albo
    traje de almirante,
    y tráelo en tu leve fragata
    a este puerto donde lo echamos tanto de menos.

     El cartero de Neruda, Antonio Skármeta


    La nieve en el cine:

    Silencio en la nieve


    Las nieves del Kilimanjaro



    Monet y la nieve
    La urraca (1869), Musée d'Orsay

    La carreta (c. 1867), Musée d'Orsay

    Témpanos de hielo, Mañana con neblina (1894)

    Invierno en el Sena, Lavacourt (1879-80)
    Sol de invierno, Lavacourt (1879-80), Musée des Beaux-Arts, Le Havre
    El fiordo de Christiania (1895), Nasjonalgalleriet, Oslo

    El fiordo cerca de Christiania (1895)

    Las orillas del fiordo en Christiania (1895)

    Casas en la nieve, Noruega (1895), colección particular

    Sandviken, Noruega (1895), Art Institute of Chicago

    Lavacourt, sol y nieve (1878-80)

    Paisaje cerca de Honfleur (c. 1867)

    Nieve en Argenteuil (1875)

    Efecto de nieve o El Boulevard de Pontoise en Argenteuil (1875)

    Iglesia de Vétheuil, invierno (1879), Musée d'Orsay

    Iglesia de Vétheuil, nieve (1879), Musée d'Orsay

    Sandviken, Noruega (1895), colección particular

    Iglesia en Jeufosse (1893)

    Tren en la nieve (1875), Musée Marmottan, París

    Escarcha blanca (1875)

    Boulevard Saint Denis, Argenteuil en invierno (1875), Boston Museum of Fine Arts

    Efecto de nieve en Limetz (1885-86)

    Nieve en Argenteuil (1874)

    Nieve en Argenteuil (1874), Boston Museum of Fine Arts

    Vista de Argenteuil bajo la nieve (1875), Nelson-Atkins Museum of Art, Kansas

    Camino de Giverny en invierno (1885)

    Efecto de nieve con sol poniente (1875), Musée Marmottan, París

    Boulevard des Capucines (1873), Nelson-Atkins Museum of Art.
      

Amarse con los ojos abiertos, Jorge Bucay

Quizás la expectativa de felicidad instantánea que solemos endilgarle al vínculo de pareja, este deseo de exultancia, se deba a un estiramiento ilusorio del instante de enamoramiento.
Cuando uno se enamora en realidad no ve al otro en su totalidad, sino que el otro funciona como una pantalla donde el enamorado proyecta sus aspectos idealizados.

Los sentimientos, a diferencia de las pasiones, son más duraderos y están anclados a la percepción de la realidad externa. La construcción del amor empieza cuando puedo ver al que tengo enfrente, cuando descubro al otro.
Es allí cuando el amor reemplaza al enamoramiento.
Pasado ese momento inicial comienzan a salir a la luz las peores partes mías que también proyecto en él. Amar a alguien es el desafío de deshacer aquellas proyecciones para relacionarse verdaderamente con el otro. Esteproceso no es fácil, pero es una de las cosas más hermosas que ocurren o que ayudamos a que ocurran.
Hablamos del amor en el sentido de "que nos importa el bienestar del otro".
Nada más y nada menos. El amor como el bienestar que invade cuerpo y alma y que se afianza cuando puedo ver al otro sin querer cambiarlo.
Más importante que la manera de ser del otro, importa el bienestar que siento a su lado y su bienestar al lado mío. El placer de estar con alguien que se ocupa de que uno esté bien, que percibe lo que necesitamos y disfruta al dárnoslo, eso hace al amor.
Una pareja es más que una decisión, es algo que ocurre cuando nos sentimos unidos a otro de una manera diferente. Podría decir que desde el placer de estar con otro tomamos la decisión de compartir gran parte de nuestra vida con esa persona y descubrimos el gusto de estar juntos. Aunque es necesario saber que encontrar un compañero de ruta no es suficiente; también hace falta que esa persona sea capaz de nutrirnos, como ya dijimos, que de hecho sea una eficaz ayuda en nuestro crecimiento personal.
Welwood dice que el verdadero amor existe cuando amamos por lo que sabemos que esa persona puede llegar a ser, no solo por lo que es.
"El enamoramiento es más bien una relación en la cual la otra persona no es en realidad reconocida como verdaderamente otra, sino más bien sentida e interpretada como si fuera un doble de uno mismo, quizás en la versión masculina y eventualmente dotada de rasgos que corresponden a la imagen idealizada de lo que uno quisiera ser. En el enamoramiento hay un yo me amo al verme reflejado en vos." Mauricio Abadi.

Enamorarse es amar las coincidencias, y amar es enamorarse de las diferencias.

viernes, 26 de octubre de 2012

Vives en mi, David Bisbal


Me encuentro lleno de ti
de tu calor de madrugada
de cada beso que
me lo dio todo sin pedir nada
hoy no se si es que estoy triste
por lo que pudo suceder
pero feliz por que me hiciste
comprender lo que es un buen querer
pero asi es la vida mi vida
a veces sal aveces miel
te juro no se me olvida recordarte hasta mi muerte

Qué doloroso es amar y no poderlo decir, Joaquín Dicenta

¡Qué doloroso es amar...
y no poderlo decir!
Si es doloroso saber,
que va marchando la vida
como una mujer querida,
que jamás ha de volver.
Si es doloroso ignorar,
donde vamos a morir;
¡más doloroso es amar...
y no poderlo decir!

Triste es ver que la mirada,

hacia el sol levanta el ciego;
y el sol la envuelve en su fuego
y el ciego no siente nada.
Ver su mirada tranquila,
a la luz indiferente
y saber que eternamente,
la noche va en su pupila
bajo el dosel de su frente.

Pero si es triste mirar

y la luz no percibir;
¡más doloroso es amar...
y no poderlo decir!

Conocer que caminamos,

bajo la fuerza del sino;
recorrer nuestro camino
y no saber donde vamos.
Ser un triste peregrino,
de la vida en los senderos,
no podernos detener,
por ir siempre prisioneros,
del amor o del deber.
Mas si es triste caminar
y no poder descansar
mas que al tiempo de morir;
¡más doloroso es amar...
y no poderlo decir!

Vivir como yo soñando,

con cosas que nunca vi;
y seguir, seguir andando,
sin saber por qué motivo
ni hasta cuándo.
Tener fantasía y vuelo,
que pongan al cielo escalas
y ver, que nos faltan alas,
que nos remonten al cielo.
Más si es triste no gozar,
lo que podemos soñar;
no hay más amargo dolor,
que ver el alma morir,
prisionera de un amor
y no poderlo decir.


Joaquín Dicenta

Algunas curiosidades sobre el esqueleto humano


El cuerpo humano es una maravillosa y compleja estructura formada por varios sistemas funcionales, sostenidos o protegidos por un armazón duro compuesto de más de doscientos huesos, un centenar de articulaciones y más de 650 músculos, todo actuando coordinadamente. Gracias a la colaboración entre huesos y músculos, el cuerpo humano mantiene su postura, puede desplazarse y realizar múltiples acciones.

El conjunto de huesos y cartílagos forma el Esqueleto. 

Al nacer, el cuerpo de un recién nacido posee 350 huesos blandos. Muchos de ellos se funden entre sí a medida que el niño crece, por eso el esqueleto adulto típico cuenta solo con 206 huesos, la mayoría de ellos pares, con un miembro de cada par en cada lado del cuerpo. Entre los huesos impares están: el esfenoides, el etmoides, el vomer y el hioides. Si incluimos también los pequeñísimos huesos del oído, tenemos 212.

El hueso es un órgano firme, duro y resistente que forma parte del endoesqueleto de los vertebrados. Está compuesto principalmente por tejido óseo, un tipo especializado de tejido conectivo constituido por células, y componentes extracelulares calcificados. Los huesos también poseen cubiertas de tejido conectivo (periostio) y cartílago (carilla articular), vasos, nervios, y algunos contienen tejido hematopoyético y adiposo (médula ósea).

Los huesos poseen formas muy variadas y cumplen varias funciones. Con una estructura interna compleja pero muy funcional que determina su morfología, los huesos son plásticos y livianos aunque muy resistentes y duros.

Cada pieza o hueso del esqueleto cumple una función en particular y de conjunto en relación con las piezas próximas a las que está articulada.

 Los huesos en el ser humano, son órganos tan vitales como los músculos o el cerebro, y con una amplia capacidad de regeneración y reconstitución. Sin embargo, vulgarmente se tiene una visión del hueso como una estructura inerte, puesto que lo que generalmente queda a la vista son las piezas óseas —secas y libres de materia orgánica— de los esqueletos luego de la descomposición de los cadáveres.

Los huesos están integrados por tres capas, cada una de ellas contiene o protege algún elemento importante para el cuerpo.
- Periostio: es una delgada membrana que cubre al hueso y contiene varios nervios y vasos sanguíneos.
- Corteza ósea: posee millones de pequeños orificios por donde pasan los nervios y los vasos sanguíneos que llegan al tejido esponjoso.
- Parte interna: su principal componente es el tejido esponjoso. Esta se encuentra llena de médula ósea, sustancia blanda en la que se fabrica la mayoría de las células sanguíneas que fluyen a través de nuestro cuerpo, es decir, los glóbulos blancos, rojos o las plaquetas. Tiene aspecto de gelatina roja en los niños y amarillenta en los adultos.
La composición interna del hueso está formada de células óseas rodeadas por una sustancia inerte y dura. Se distinguen tres tipos: los osteoblastos, que forman nuevos huesos endureciendo el colágeno de la proteína celular con los minerales y ayudan a reparar los huesos dañados; los osteocitos, que transportan nutrientes y desechos entre la sangre y los tejidos finos del hueso, y los osteoclastos, que recambian el hueso y ayudan a darle forma mandando los minerales nuevamente dentro de la sangre. Además, tienen un papel importante en la reparación de fracturas.
Químicamente los huesos se componen de 25% de agua, 45% de minerales como sales de calcio y 30% de materia orgánica (proteína y colágeno). El calcio, su principal componente, es un mineral que no solo es necesario para darle fortaleza y dureza al hueso, sino que también es primordial para proteger otros procesos como el producir nuevas células sanguíneas. El colágeno, otro de sus componentes, le proporciona la flexibilidad.

Estructura de un hueso largo

El llamado hueso largo se suele describir como prototipo de hueso porque en él se aprecian claramente todos los segmentos óseos. Esos huesos largos son el húmero, el fémur, la tibia, entre otros, y los segmentos que lo componen son tres:
- Epífisis: constituyen los extremos o terminaciones del hueso.
- Diáfisis: porción principal del hueso, la parte alargada, la cual es semicilíndrica y compuesta de tejido compacto.
- Metáfisis: es la zona de ensanchamiento.
También encontramos la fisis o cartílago de crecimiento, que es una lámina de cartílago que se localiza entre la epífisis y la metáfisis y se le conoce como línea o placa fisiaria o de crecimiento. Cuando el crecimiento se frena, los cartílagos gradualmente se osifican, lo que se llama cierre del cartílago de crecimiento.
El interior de los huesos largos aloja la medula ósea, un tejido noble que fabrica glóbulos rojos y blancos.
Sostienen las partes blandas del cuerpo y le dan consistencia a éste.
Son el apoyo de los músculos y permiten producir los movimientos.


El esqueleto humano es, por lo tanto, la estructura o el armazón que sostiene y protege el edificio de nuestro cuerpo.
Pero no olvidar que hay una diferencia entre las piezas del armazón humano y las estructuras de un edificio: las primeras son partes vivas del cuerpo.

Las articulaciones 

Los huesos se mantienen unidos por medio de las articulaciones o coyunturas.  Hay articulaciones fijas, como las de los huesos del cráneo y de la cara, exceptuando la mandíbula inferior, que necesita moverse para masticar los alimentos.
Las vértebras, los huesos de las piernas y brazos están unidos mediante articulaciones movibles.
Los huesos se mantienen unidos por ligamentos.  Además, hay unas glándulas que segregan un líquido parecido a la clara de huevo, que evita el roce de un hueso con otro. Ese líquido se llama sinovial, y las glándulas, bolsas sinoviales.

Huesos de la cabeza

La cabeza se une a la parte superior de la columna vertebral. Los huesos del cráneo son anchos curvos. Forman una fuerte bóveda que protege al cerebro.
La cabeza esta constituida por el cráneo y la cara. Es una sucesión compleja de huesos que protegen el encéfalo y a otros órganos del sistema nervioso central. También da protección a los órganos de los sentidos, a excepción del tacto que se encuentra repartido por toda la superficie de la piel.
Los huesos del cráneo son 8 y forman una caja resistente para proteger el cerebro.
Los huesos de la cara son 14. Entre ellos los más importantes son los maxilares (superior e inferior) que se utilizan en la masticación.
Huesos de la cabeza (de frente)

Huesos de la cabeza (de lado)

Huesos del Tronco
A la cabeza le sigue el tórax. Éste está formado por veinticuatro costillas.
Las costillas se unen todas por detrás a la columna vertebral. Por delante, se unen al esternón solamente veinte de ellas, mediante un tejido especial que es más blando que los huesos y que recibe el nombre de cartílago. Unidas de esta manera, las costillas forman una jaula protectora para el corazón y los pulmones.
En la parte superior del tórax, a ambos lados, se encuentran las clavículas por delante y los omóplatos por detrás.
Las clavículas se unen a la parte de arriba del esternón por uno de sus extremos.  Sus otros extremos se unen a los omóplatos, formando los hombros, donde nacen los brazos.
La clavícula y el omóplato, que sirven para el apoyo de las extremidades superiores.
Las costillas protegen a los pulmones, formando la caja torácica.
Caja torácica


Columna vertebral


La columna vertebral es el eje del esqueleto, es un pilar recio, pero flexible.  Todos los huesos están unidos a ella directa o indirectamente.  La columna vertebral está formada por huesos pequeños, que reciben el nombre de vértebras.
En el ser humano la columna vertebral está constituida por 33 vértebras, que son, según su número y localización:
7 cervicales (la 1ª llamada Atlas y la 2ª Axis)
12 dorsales o torácicas
5 lumbares
5 sacras (sin articulación entre ellas pues están fundidas y componen el hueso llamado Sacro)
4 coccígeas (sin articulación entre ellas pues están fundidas y componen el hueso llamado cóccix. Tampoco existe articulación entre el sacro y el cóccix; según teorías evolutivas sería la reminiscencia del rabo o cola correspondiente a otras especies animales).
Esta distribución siempre es así, salvo en las anomalías denominadas lumbarización y sacralización.
Las vértebras están perforadas en el centro, y todas juntas forman un canal protector, donde se aloja la médula espinal, que forma parte del sistema nervioso.
Los huesos de las extremidades son largos.  Son órganos de sostén.


Huesos de las extremidades superiores

 
Clavícula, omóplato y húmero formando la articulación del hombro.

El húmero, en el brazo.


El cúbito y el radio en el antebrazo.





Huesos de la mano








El carpo, formado por 8 huesecillos de la muñeca.
Los metacarpianos en la mano.

Las falanges en los dedos.








Huesos de las extremedidades inferiores


El hueso de cada muslo es el fémur.  Esos dos huesos son los más largos del cuerpo.
La pelvis y el fémur, formando la articulación de la cadera.

La rótula en la rodilla.

La tibia y el peroné, en la pierna.

El tarso, formado por 7 huesecillos del talón.

El metatarso en el pie.

Las falanges en los dedos.



Huesos de la cadera



Un conjunto de huesos que forma la pelvis (ilion, isquión y pubis), se une a la parte inferior de la columna vertebral.  La pelvis sostiene los intestinos y otros órganos internos del abdomen.  La parte superior de la pelvis es lo que comúnmente llamamos caderas.  A ambos lados de la parte inferior de aquella nacen las piernas.






 Curiosidades:

Algunas personas tienen huesos extra en sus pulgares o en el primer hueso del pie; son los huesos sesamoides, que suelen extirparse quirúrgicamente para evitar molestias. Otras poseen un par extra de costillas (decimoterceras).

Se estima que el peso del esqueleto de un adulto es aproximadamente de 17 kg.

El esqueleto de un ser humano contiene un kilo de calcio.
 
El hueso más pequeño es el estribo del oído medio, que mide de 2,6 a 3,5 mm.
 
El hueso más grande es el fémur; mide unos 50 cm en un hombre de una estatura de 1,83 m. Representa casi el 25 % de la altura del individuo.

·  El único hueso sin articulación es el hioides. Está situado en la base de la lengua y a él se unen los músculos que cierran el suelo de la boca.

·  Los dientes no son huesos, a pesar de estar mineralizados y encajados en la mandíbula. En realidad, su origen es epidérmico, forman parte de la piel.

·  Durante el desarrollo del ser humano el último hueso que se endurece es el esternón.

·  Un trocito de hueso puede soportar un peso de 9 toneladas. El mismo peso destrozaría un trozo de cemento del mismo tamaño.

·  El hombre más alto de la historia médica fue Robert Pershing Wadlow, nacido en 1918 en Alton (Illinois, EE UU), quien medía 2,72 metros de estatura y 2,88 metros de envergadura de brazos.

·  La mujer más grande de la historia fue la china Zeng Jinlian, que medía 2,42 metros de altura cuando murió en 1982.

·  Los hombres más bajos del mundo se encuentran entre los pigmeos de la etnia mbuti, en República Democrática del Congo, con una talla media de 1,37 m.

·   Los hombres más altos del mundo son los watusi, de Ruanda y Burundi, y los danka, de Sudán. Los primeros tienen una estatura media de 1,95 m.

·   El ser humano más bajo del mundo fue Paulina Musters, que nació en Ossendrecht (Holanda) en 1876. A la edad de 9 años tenía una estatura de 55 cm y pesaba 15 kg. Murió en Nueva York a los 19 años de edad.

·  La altura media de los varones españoles es de 1,74 m, y la de las mujeres, 1,62 m.

·  La primera vértebra cervical se llama atlas en recuerdo del titán mitológico que fue castigado por los dioses a sostener la bóveda celeste sobre la parte posterior del cuello.

· El cóccix está formado por cinco pequeñas vértebras soldadas que en tiempos pasados correspondían a la cola. En 1889, la revista Scientific American publicó un reportaje de un niño tailandés, de 12 años de edad, que tenía una cola de 13 cm.

· En el siglo XVI, el anatomista Vesalio descubrió que el hombre y la mujer tenían el mismo número de costillas, lo que contradecía la creencia de que Dios había tomado una costilla de Adán para crear a Eva.

· Durante la autopsia del rey Carlos I de Inglaterra (1600-1649), algún desaprensivo robó su cuarta vértebra y la convirtió en un salero. El novelista Walter Scott lo usó con este fin durante 30 años, hasta que la reina Victoria ordenó su devolución a la capilla de San Jorge en Windsor (Gran Bretaña).

Hay operaciones de cirugía estética que se basan en extirpar huesos, como los nasales de la nariz. En algún caso se extirpan las costillas flotantes para conseguir una «cintura de avispa».


El buscador, Jorge Bucay



Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como buscador.

Un buscador es alguien que busca. No necesariamente es alguien que encuentra. Tampoco es alguien que sabe lo que está buscando. Es simplemente para quien su vida es una búsqueda.
Un día un buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Él había aprendido a hacer caso riguroso a esas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió. Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó Kammir, a lo lejos. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadoras. La rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada… Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar. De pronto sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar. El buscador traspaso el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles. Dejó que sus ojos eran los de un buscador, quizá por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción … “Abedul Tare, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días”. Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra. Era una lápida, sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar… Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado, también tenía una inscripción, se acercó a leerla decía “Llamar Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas”. El buscador se sintió terrible mente conmocionado. Este hermoso lugar, era un cementerio y cada piedra una lápida. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto, pero lo que lo contactó con el espanto, fue comprobar que, el que más tiempo había vivido, apenas sobrepasaba 11 años. Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar. El cuidador del cementerio pasaba por ahí y se acercó, lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.
- No ningún familiar – dijo el buscador - ¿Qué pasa con este pueblo?, ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que lo ha obligado a construir un cementerio de chicos?.
El anciano sonrió y dijo: -Puede usted serenarse, no hay tal maldición, lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré: cuando un joven cumple 15 años, sus padres le regalan una libreta, como esta que tengo aquí, colgando del cuello, y es tradición entre nosotros que, a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella: a la izquierda que fu lo disfrutado…, a la derecha, cuánto tiempo duró ese gozo. 
¿Conoció a su novia y se enamoró de ella? ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?…¿Una semana?, dos?, ¿tres semanas y media?… Y después… la emoción del primer beso, ¿cuánto duró?, ¿El minuto y medio del beso?, ¿Dos días?, ¿Una semana? … ¿y el embarazo o el nacimiento del primer hijo? …, ¿y el casamiento de los amigos…?, ¿y el viaje más deseado…?, ¿y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano…?¿Cuánto duró el disfrutar de estas situaciones?… ¿horas?, ¿días?… Así vamos anotando en la libreta cada momento, cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba. Porque ese es, para nosotros, el único y verdadero tiempo vivido.

Jorge Bucay