domingo, 15 de junio de 2014

Nostalgia, Mario Benedetti





¿De qué se nutre la nostalgia?
Uno evoca dulzuras 
cielos atormentados 
tormentas celestiales 
escándalos sin ruido 
paciencias estiradas 
árboles en el viento 
oprobios prescindibles 
bellezas del mercado 
cánticos y alborotos 
lloviznas como pena 
escopetas de sueño 
perdones bien ganados 
pero con esos mínimos 
no se arma la nostalgia 
son meros simulacros 
la válida la única 
nostalgia es de tu piel


miércoles, 11 de junio de 2014

Los caballitos de mar mueren de amor: ¿mito o realidad?



Los caballitos de mar son unos animales muy difíciles de ver, pero que todos consideramos muy lindos. Quizás por eso es que hay mucha información sobre ellos que no sabemos, y se han difundido historias como que los caballitos de mar pueden morir de amor. ¿Pero es esto cierto o solo un mito que se ha esparcido demasiado?

Suele decirse que los caballitos de mar son monógamos, y que una vez eligen a una pareja ya no se despegan de ella. Esto ha causado que sean vistos como el símbolo del amor, el romance y la unión. Al parecer todo comenzó en los años 90, cuando algunas investigaciones dieron por resultado que los caballitos de mar observados no se separan nunca, a menos que uno de ellos desaparezca, algo que no suele ocurrir.

El amor de por vida y la tragedia romántica



Luego de que los medios promocionaron a este animal como fiel de por vida, los grupos de conservación de la especie aprovecharon la oportunidad para hacer una campaña. Decían que si un caballito de mar es separado de su entorno, su pareja morirá de soledad, afectando a toda su descendencia.

De esta manera se aseguraban que nadie mataría o sacaría caballitos de mar, pensando en la vida de toda la familia. El problema de estos estudios es que se realizaron en una sola especie de caballito de mar y en un período corto de tiempo. No se observó como la pareja se juntó, ni sí seguiría junta luego de la temporada. Simplemente se asumió que era así de por vida.

Además, los caballitos de mar viudos suelen juntarse con otra pareja en cuanto la encuentran disponible. Esto se observó pero no fue difundido, y mucho menos por los grupos de ayuda a esta especie a los cuales les convenía la historia romántica.

Algunas nuevas conclusiones



Los últimos estudios demuestran que los caballitos de mar suelen cambiar de parejaentre sí, o conseguir una nueva si la suya se pierde o muere. Lo más interesante que se encontró fue que a diferencia de otras especies, es la hembra la que corteja al macho, e incluso varias hembras compiten por un mismo macho.

Muchas especies de caballitos de mar siguen todavía sin ser estudiados, pero lo cierto es que no son tan románticos como pensábamos. De hecho, los machos eligen a su pareja según el tamaño, prefiriendo a las más grandes. Si tienen una pareja pero otra nueva les gusta más, entonces no tendrán problema en cambiarla.

A diferencia de lo que los ambientalistas tradicionales difundían, esto en realidad es bueno porque implica que la especie no corre peligro sí se pierde a uno de los miembros de un grupo, porque su pareja de ninguna manera morirá de tristeza o de amor.



Llevo tu voz, La sonrisa de Julia

Llevo tu voz dentro de mi
suena en el aire, ayer la oí.
Aunque tu estés lejos de aquí
sigues creciendo en mi jardín.

Sé rescatar toda tu piel,
puedo perderme en tus caricias.
Dicen que sólo es mi imaginación
pero yo estoy seguro de tí...

Llevo tu voooooz
dentro de mi...
Llevo tu voooz
dentro de mi,
sí sí sí,
tu voz

Llevo tu voz dentro de mi,
suena en el aire, ayer la oí.
El cielo está lleno de tí,
ahora amanece y
puedo verte sonreír.

Luz de tu sol roza mi piel,
posas tus besos sobre mi pecho.
Dicen que sólo es mi imaginación
pero yo estoy seguro de tí...

Llevo tu voooooooz
dentro de miii....
Llevo tu voooooooz
dentro de miii....
sí sí sí,
tu voz

Llevo tu voz dentro de mí

martes, 10 de junio de 2014

Leyenda de la luna nueva (leyenda nahuatl)





Hace muchas eras, antes de que los dioses decidieran crear al hombre, existían dos espíritus que se amaban, él era un guerrero plateado su nombre era Cuetlāchtli, la historia dice que cada noche lideraba a sus hermanos y hermanas a la batalla, un líder amado y respetado por todos; ella era la doncella Mētztli, la de la hermosa luz blanca, la favorita de la diosa Coyolxauhqui, la diosa de la luna y regente de los Centzon Huitznáhuac, los dioses de las estrellas.


La leyenda cuenta que antes incluso que el hermano de Coyolxauhqui, el Dios-guerrero Huītzilōpōchtli naciera y la asesinara, la diosa solía tener a Mētztli cerca, y ella era a la única que permitía que le adornase, pues era su doncella más hermosa, tanto que cada vez que ella tocaba los cascabeles que adornaban a la diosa, estos brillaban de felicidad. La Diosa no hacía nada sin su fiel doncella, y cuando era hora de dormir, al anochecer, le permitía quedarse con ella. Pero Mētztli una vez que terminaba sus deberes, salía a asomarse por entre las montañas y dejaba que su brillo se difundiera como un suave resplandor plateado.

Un día, cazando con sus hermanos, Cuetlāchtli decidió acampar en las cercanías de la Sierra de Coatepec, donde la doncella vivía. Cuando esta salió esa noche, el joven guerrero pudo ver el resplandor plateado que acariciaba todo el valle. Sin decir nada a sus hermanos, fue por su cuenta a investigar de dónde provenía tan bella luz. Cuentan que cuando se miraron por primera vez, no se escuchó ningún sonido en toda la Sierra más que el latir de sus corazones como si fueran uno solo. Tan fuerte y claro se escucharon que el Xochipilli, Dios del amor, sonrió con alegría y Xōchiquetzalli, su hermana gemela, la diosa de la belleza, bailó con él toda la noche.

Ambos jóvenes se enamoraron y todas las noches el joven guerrero abandonaba a sus hermanos y cantaba a su doncella, ella a su vez acariciaba con su luz al dichoso joven, y en las noches, a la sombra del palacio, ellos se amaban.

Pero llego el día en que Coyolxauhqui intento matar a su madre, Cōātlicuē y fue descuartizada por su hermano. Huītzilōpōchtli expulso a su hermana y a sus hermanos al firmamento y estos se convirtieron en la luna y las estrellas. Cómo lloró esa noche Mētztli por su señora, lamentando su suerte, ni siquiera los tiernos cantos y caricias de su amado Cuetlāchtli podían alegrarla. Una noche ella esperó a su amado y le dio las palabras más dulces y las caricias más tiernas, le juró su eterno amor…. Y se despidió de él, pues su lugar estaba con su señora.

Esa misma noche ayudada por la diosa Xōchiquetzalli, quien lamentaba el estado de Coyolxauhqui, llegó a la luna montada sobre un quetzal. Una vez con su señora, comenzó a brillar tanto que la luna entera se iluminó y así ella pasó a ser la luz de luna y la belleza del astro.

Pobre Cuetlāchtli, quedó devastado, y desde entonces cada noche él iba a la montaña y aullaba su dolor, tanta pena daba que sus hermanos se le unieron. La leyenda cuenta que Xochipilli, viendo tanto dolor en su alma, convirtió al guerrero en un animal peludo, de cuatro patas que aullaba a la luna todas las noches, y le prometió que una vez al mes, su amada Mētztli podría bajar a visitarlo con ayuda del quetzal de Xōchiquetzalli, siempre y cuando nunca dejara de llamarla con su amor. Desde ese día su espíritu vive en los lobos de la sierra, y aúllan a la luna que brilla en el monte. Y una vez al mes, la luna se apaga, pues Mētztli baja a la Tierra para estar con su amado Cuetlāchtli.

Suelta mi mano, Sin Bandera


No, no es necesario que lo entienda,
por que nunca le ha servido la razón
al corazón, el corazón no piensa…
No mi vida, ¿para qué te esfuerzas?
no me tienes que explicar,
siempre tu libertad, por mucho que eso duela

Y si, entiendo que quieres hablar,
que a veces necesitas saber de mi
pero no sé si quiera saber de ti,
y vivir así, seguir así… pensando en ti

Suelta mi mano ya por favor
entiende que me tengo que ir,
si ya no sientes més este amor
no tengo nada més que decir.
No digas nada ya por favor,
te entiendo, pero entiéndeme a mi.
Cada palabra aunmenta el dolor
y una lágrima quiere salir

Y por favor no me detengas,
siempre encuentro la manera de seguir
y de vivir aunque ahora no lo tenga.
Y no mi vida, no vale la pena
para que quieres llamar
si el que era yo, ya no voy a estar
esta es la ultima escena…

Y si, entiendo que quieres hablar,
que a veces necesitas saber de mi
pero no sé si quiera saber de ti,
y vivir así, seguir así… pensando en ti

Suelta mi mano ya por favor
entiende que me tengo que ir,
si ya no sientes més este amor
no tengo nada més que decir.
No digas nada ya por favor,
te entiendo, pero entiéndeme a mi.
Cada palabra aunmenta el dolor
y una lágrima quiere salir...

Pequeña muerte, Galeano




No nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su viaje, a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en lo más alto,nos arranca gemidos y quejidos, voces de dolor, aunque sea jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque nacer es una alegría que duele. 

Pequeña muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza. Pequeña muerte, la llaman;pero grande , muy grande ha de ser, si matándonos nos nace.


Sakura, cerezo en flor



Sakura (桜 o サクラ?) o flor del cerezo japonés, es uno de los símbolos más conocidos de la cultura japonesa. 
En Japón, las flores de cerezo, son una metáfora de la vida. Un breve y brillante instante de florecimiento, seguido por la inevitable caída y muerte.


La palabra proviene de saku, que significa “florecer”, y la terminación en plural ra. La flor se puede encontrar representada en varias expresiones, como el kimono, herramientas de escritura y utensilios de cocina. La flor de sakura también es un símbolo de vínculo entre personas, de valentía, tristeza y felicidad. Además, es una metáfora de las cosas que no son eternas en esta vida. El color de la flor depende de la especie, las hay blancas, rosáceas, amarillas, de rosa intenso, verde pálido o rojo claro.

La flor de cerezo es un símbolo de la belleza femenina y la sexualidad y también es un símbolo habitual en los grabados en madera tradicionales japoneses desde hace muchos siglos, y como consecuencia aparece a menudo en el tatuaje japonés que se ha inspirado artísticamente en estas muestras de arte tradicional.

El Bushido, el código del samurái, emplea la flor de cerezo como su emblema. La floración de los cerezos es la más pura manifestación de la belleza en la cultura japonesa, tras el momento de belleza, la flor se desvanece rápidamente y es dispersada por el viento. Esta es la muerte perfecta para un verdadero guerrero, que ha vivido con una constante conciencia y aceptación de la precariedad y la naturaleza transitoria de la existencia. La esencia del Bushido, o el Camino del Guerrero, es que el verdadero Samurái viva todos los días a sabiendas de que bien puede ser su último día. El lema de un samurái es, "Este es un buen día para morir". 
La flor de cerezo como diseño de tatuaje es un poderoso recordatorio de que la vida es fugaz y hay que vivir en el presente y apreciar cada momento de vigilia, ya que bien puede ser el último que disfrutemos.

Hanami (花見, literalmente “ver flores”) es la tradición japonesa de observar la belleza de las flores, pero por lo general se asocia esta palabra al período en que florecen los cerezos y en el que los japoneses acuden en masa a parques y jardines a contemplar los cerezos en flor. De finales de Marzo a principios de Abril, los cerezos florecen por todo Japón, de sur a norte acorde a los distintos climas existentes en las diversas regiones. Los primeros cerezos del año florecen en las islas de Okinawa en Enero (la región más meridional) y los últimos en la isla de Hokkaido (la región más septentrional). 


Las sakura son un elemento simbólico común en la cultura popular de Japón, donde tienen múltiples significados relacionados. La imagen de los pétalos de estas flores caídos en masa al principio de la primavera, especialmente en abril, simboliza la belleza de la naturaleza y el renacimiento de la vida como un nuevo comienzo.
Al ser el equinoccio de primavera el momento de la floración del cerezo, es una temporada de celebraciones religiosas que incluye invocaciones para una abundante cosecha. En este sentido, la flor de cerezo es vista como un símbolo de prosperidad y buena suerte. Si bien la cereza como fruta aparece habitualmente como símbolo en la vaina de la espada samurái, es la flor del árbol la que representa la quintaesencia de Japón, y ocupa por ello un lugar destacado en el arte del tatuaje japonés.
















Cerezos en flor

Sinopsis

Trudi es la única persona que sabe que su marido, Rudi, se está muriendo de cáncer. Siguiendo el consejo de su médico, deciden hacer un viaje juntos. Ella convence a Rudi y van a visitar a sus hijos, Pero estos están demasiado inmersos en sus propias vidas para atender a sus padres. Tras acudir al teatro a ver un espectáculo de danza Butoh, deciden irse al mar Báltico.








Comprensión, Elena Casero




Anoche me morí en tus brazos. Lo hice sin pensar, por cariño, como lo he hecho todo por ti. Pusiste cara de susto, pero te duró poco tiempo. Después, cuando yo ya había cerrado los ojos y creías que no te podía ver, te relajaste y sonreíste feliz. Me abandonaste en el sofá, tal como me había muerto, algo desmadejada. Entonces te escuché hablar con ella. Tu voz sonaba con un timbre pulido, tan diferente del que usas conmigo, que parece hecho de productos abrasivos, de los que arañan el corazón. Te cambiaste de ropa, te perfumaste y saliste de la habitación sin darme siquiera un triste beso. Esta mañana, he decidido no volver a morirme nunca más.


lunes, 9 de junio de 2014

Sé tú mi límite, José Ángel Valente




Sé tú mi límite


Tu cuerpo puede
llenar mi vida,
como puede tu risa
volar el muro opaco de la tristeza.


Una sola palabra tuya quiebra
la ciega soledad en mil pedazos.


Si tu acercas tu boca inagotable
hasta la mía, bebo
sin cesar la raíz de mi propia existencia.


Pero tú ignoras cuánto
la cercanía de tu cuerpo
me hace vivir o cuánto
su distancia me aleja de mí mismo
me reduce a la sombra.


Tú estás, ligera y encendida,
como una antorcha ardiente
en la mitad del mundo.


No te alejes jamás:
Los hondos movimientos
de tu naturaleza son
mi sola ley.
Retenme.
Sé tú mi límite.
Y yo la imagen
de mí feliz, que tú me has dado.



jueves, 29 de mayo de 2014

¿Qué era la piedra de la locura?



Durante siglos la locura ha fascinado al hombre. Esta condición mental ha sido objeto de pensadores y artistas, que la han querido interpretar en sus obras. También la locura y el genio se asocian constantemente como motor de la creatividad.

El gran escritor alemán Goethe afirmaba que no era necesario visitar casa de locos para ver la locura, pues nuestro planeta era la misma casa de los locos del universo. El punto de vista de la ciencia sobre la locura varió mucho de cómo era conocida en la Edad Media. ¿Pero a qué se referían en el pasado con la extracción de la piedra de la locura? Vamos a averiguarlo.



La piedra de la locura

La llamada piedra de la locura o de los locos fue una extraña creencia que se tenía en la Edad Media. La práctica consistía en algo que sería parecido a una lobotomía. Se practicaba una trepanación, es decir se abría el cráneo de la persona que se consideraba estaba loca, para extraer una supuesta piedra que le afectaba la razón.

La pregunta que surge es: ¿podía ser cierta una cosa semejante? Desde luego, ahora viendo desde la edad de la razón aquella superchería, entendemos que era un negocio de charlatanes y timadores que expurgaban las finanzas a los crédulos que se prestaban a tal procedimiento.


Visión antigua de la locura

Desde la Antigua Grecia este padecimiento era visto como un castigo de los dioses. Ante la inutilidad de la razón para explicar este mal, con el pensamiento escolástico medieval se le estigmatizó.

Según la medicina antigua, el cuerpo humano estaba compuesto por distintos temperamentos que tenían su correspondencia con los elementales: fuego, aire, tierra y agua. Así, de acuerdo al temperamento, vendrían nuestros males, como enviados por una divinidad caprichosa.

Pero el siglo de las Luces y la razón darían un nuevo giro a los pacientes psiquiátricos, viendo de forma distinta el mal de la locura que padecían. 



La visión del loco actual

En la edad moderna, tras el auge del pensamiento científico, la locura ha tomado otro cariz para la ciencia médica.

Los tratamientos aunque podrían ser menos crudos que los medievales, que incluso se pueden ver representados en el cuadro de El Bosco llamado La extracción de la piedra de la locura, muchas veces se limitan a ser parte de un gran sistema casi carcelario, donde el enfermo se limita a ser observado, dada la gravedad del trastorno.


miércoles, 28 de mayo de 2014

Perderse, Albert Espinosa


Arácnidos, Jp Torga



ARÁCNIDOS


Observo las uñas de mis manos. Percibo su suciedad. Ni el gesto, ni la suciedad consiguen distraer mi mente. Me siento inquieto, la angustia es mi compañera.

Mi mirada viaja hacia la desconchada pared. Ésta me recibe con indiferencia, miro detenidamente al frente intentando buscar soluciones.


Una anómala sensación se ha instalado en el pecho. Es un cosquilleo… No, más bien es el recorrido de una garra hurgando en mis entrañas. Garra que aprieta mis pulmones dificultando la respiración… -¿conoces esa sensación, verdad? Sí, seguro que la has sufrido- Abro la boca buscando aire. Semejo la ansiedad de un pez fuera del agua. Sentado ante los recuerdos de mi vida, me revuelvo incómodo sobre un camastro que se presta misericorde a ser usado como lugar de descanso.



Mi errática mirada se desplaza hasta los pies. Unos feos deportivos se recortan ante mí, creo que son los míos.
- ¿Y ahora… qué puedo hacer? - Esa pregunta martillea mi mente.

Introduzco la uña del dedo índice entre los dientes, lacero con sosiego y consigo arrancar una tira que escupo al suelo. Luego otra y otra y…otra más - ¿nunca has disfrutado del placer de comerte las uñas? Debes probarlo-

Una vez mordisqueados, uno a uno, mis sucios dedos… mi mente vuelve a centrarse en los problemas… mis problemas. Pensándolo bien… creo que en ningún momento los problemas me han abandonado.
- ¿A quién puedo contárselo? ¿En quién puedo confiar? – Paso una mano por la cabeza. Echo de menos el pelo de antaño. Ahora solo consigo pasar mis dedos por una piel sudorosa y grasienta.

Suspiro. El gesto no vale para nada.
Vuelvo a suspirar más fuerte. Ahora parece que la presión sobre el pecho se apacigua ligeramente.

Deseo levantarme y caminar. El cuerpo no obedece las órdenes de mi cabeza. Permanece sentado desafiando mi autoridad.

Una profunda sensación de vértigo inunda mi ser… -¿Seguro que también sabes en qué consiste, verdad? ¡Es tan desagradable!- Dura apenas unos segundos. Para mí esos segundos se convierten en toda una eternidad. El mareo finaliza con un hormigueo abrasador que recorre intensamente mis pies. Cuando recobro la normalidad percibo que una poderosa daga rasga mi estómago. El hambre grita desesperadamente desde mi vientre. En los últimos dos días apenas he comido… “hambre que espera comida no es hambre”, dice el refrán. No… yo no espero comida.

Giro la cabeza buscando algún mísero resto de pan sobre la mesa. No queda.
Busco un cigarrillo en los bolsillos. Tampoco quedan.
El paquete vacío está en mis manos. Lo aprieto para formar una bola…. La pelota inicia un vuelo que finaliza estampándose contra la pared, bota dos veces de forma amortiguada antes de quedarse allí quieta, desafiándome. Tengo la sensación de que la bola de papel me mira. Estiro el pie para darle una patada. No llego a alcanzarla sin levantarme. Tampoco estoy dispuesto a hacerlo.

Mi mente especula con la posibilidad de encogerme de hombros. Creo que no llego a realizar el gesto. Tampoco me importa.

Dejo mi cuerpo caer sobre la cama. Miro al techo. Quisiera encontrar allí una respuesta a mis muchas preguntas. Lo que encuentro es un techo sucio y con telas de araña que cuelgan como estalactitas. Me da igual.

Una sensación de sopor se apodera de mí. Mejor dormir, así no pienso.

Cierro los ojos. Un denso silencio domina en el lugar. Mi mente envía imágenes que se reproducen dentro de mi cabeza como si de un televisor se tratase. Mi vida pasa ante mí, en apenas sesenta segundos. El silencio sigue reinando, menos en mi cabeza, allí el ruido es atronador.

Abro los ojos. Las estalactitas siguen ahí. El techo también.
Giro el cuerpo. La cama chirría. Lo hace con un quejido que me resulta familiar. La pared se presenta ante mí, parece que ahora quiere hablarme. En realidad soy yo quien desea decirle algo. Da lo mismo, sé que no va a responderme… ¿a ti te ha hablado alguna vez la pared?


Una gota recorre mi piel. Puede que sea una gota de sudor, o tal vez una lágrima. Da igual, a nadie le importa… a mí tampoco. La quito de mi cara de un manotazo.

Una mosca rompe el silencio. No me digno a mirarla. Es aún más insignificante que yo. Zumba durante unos segundos o tal vez han sido minutos. Me es indiferente.
Ha cesado el sonido. Lo hace de forma brusca. Abro los ojos. Percibo cómo se agita y gira atrapada por una enorme tela de araña situada en un vértice del cuartucho.
Puedo entender su angustia. Es similar a la mía. Ambos atrapados en vida. Parece que ella va a tener más suerte que yo. Una enorme araña negra avanza hacia ella.
Maldigo mi suerte, incluso una asquerosa mosca resuelve sus problemas con más facilidad que yo mismo. La araña la abraza y gira varias veces a su alrededor. No sé muy bien por qué, pero sonrío…

Toc, toc, toc… fuertes nudillos aporrean la puerta. Cierro los ojos. Alivio en el pecho. Una sonrisa triunfal cruza mi cara de norte a sur y de este a oeste. Ha llegado. Está aquí. Ya no siento hambre. Extrañamente una sensación de sosiego recorre mi cuerpo. Los estridentes sonidos que angustiaban mi mente han cesado… Ahora solo escucho los gritos del silencio… Sí, puedes alegrarte por mí. No sufras por lo que voy a soportar cuando abra la puerta.

Toc, toc, toc… La puerta resuena atronadora, al menos a mi me lo parece… Cierro y comprimo los párpados. Escucho su respiración.
Está aquí. 
Mi particular araña ha llegado.
¡Por fin!



JpTorga_______

Ella, Jorge Boccanera



Ella


Viene despacio
entra
tropieza con mi tos
con mi costumbre de dejar la nuca
en cualquier parte
viene despacio
ordena mis silencios
desata las palabras necesarias
recibe la correspondencia de mis ojos
viene despacio
a tender sus manteles de ternura
viene despacio
apenas hecha humo para no despertarme
se abre paso entre vasos arrojados al día
retratos de mujeres
noches de bronca y noches de ginebra
viene despacio
con su enchape celeste subiéndose a mis mástiles
viene despacio
entra
se arrodilla al borde de mi alma
y junta los fragmentos de mi risa
después... se vuela azul como la tarde.




Duele perderte, Luis Fonsi

Quise pensar que no me importa más
Quise ignorar mi propio llanto
Quise creer que es fácil controlar
Mi sufrimiento en otros brazos
Y es que seria capaz de apagar el sol
Para enseñarte que no hay vida sin tu amor

Y duele perderte
Que sé que soy culpable de mi suerte, te sueño
En este gris atardecer se nubla el cielo vacío de tu fuego
Y es tu ausencia que lenta llueve dentro de mi corazón

Quise olvidar que tu eres mi verdad
Quise olvidar mis sentimientos
Porque hasta ahora me doy cuenta de mi error
Arrepentido estoy perdiendo la razón

Y duele perderte
Que sé que soy culpable de mi suerte, te sueño
En este gris atardecer se nubla el cielo vacío de tu fuego
Y es tu ausencia que lenta llueve dentro de mi corazón

Es la agonía del dolor
Pasión amarga en mi interior..

Condenado a la tristeza sin tu amor
Perdóname el alma esta viviendo en soledad..

Y duele perderte
Que sé que soy culpable de mi suerte, te sueño
En este gris atardecer se nubla el cielo vacío de tu fuego
Y es tu ausencia que lenta llueve dentro de mi corazón.

domingo, 25 de mayo de 2014

El Perdedor, Enrique Iglesias,Marco Antonio Solís

Qué más quieres de mí
Si he pasado está a prueba de tu amor
Y no tengo el valor
De escapar para siempre del dolor
Demasiado pedir
Que sigamos en esta hipocresía
Cuánto tiempo más podré vivir
En la misma mentira

No, no vayas presumiendo, no
Que me has robado el corazón
Y no me queda nada más
Si, prefiero ser el perdedor
Que te lo ha dado todo
Y no me queda nada más
No me queda más...




lunes, 19 de mayo de 2014

Leyenda de la rosa azul



Un poderoso emperador de la China, sabio y bondadoso, se sentía muy feliz en su palacio: su pueblo era dichoso bajo su gobierno y su hogar, un paraíso de amor y paz. Pero algo había que le preocupaba en grado sumo. Su única hija, tan bella, como inteligente, permanecía soltera, y no demostraba mayor interés en casarse. 

El emperador quiso encontrar un pretendiente digno de ella, para lo cual hizo proclamar su deseo de casar a la princesa. Los aspirantes a la mano de la joven fueron muchos; por lo menos, ciento cincuenta. Pero la inteligente muchacha, encontró un modo de burlar la disposición que había tomado su padre. Dijo que estaba dispuesta a casarse para obedecer al emperador, pero muy sutilmente, pidió una sola condición para aceptar marido: quien hubiera de casarse con ella, debería traerle una rosa azul.

Los pretendientes se desalentaron ante ese pedido. Nadie había visto nunca una rosa azul. ¿ En qué jardín del mundo florecería esa maravilla? Y con la seguridad de que hallar la rosa azul era una empresa imposible, la mayoría de ellos renunció a casarse con la bella princesa. Solamente tres persistieron: un rico mercader, un valiente guerrero y un alto jefe de justicia. El mercader no era un soñador, sino un hombre muy sensato. De modo que, muy sensatamente, se dirigió a la mejor florería de la ciudad, donde, con toda seguridad, debía hallar lo que buscaba. Se equivocó. El florista no había visto jamás una rosa azul en todos sus años de comerciante. Pero el rico mercader ofrecía una fortuna a cambio de esa extraña flor, y el florista prometió ocuparse de buscarla. Por su parte, el pretendiente guerrero, que había conocido tierras maravillosas en sus campañas, optó por dirigirse hacia el país del rey de los Cinco Ríos. Sabía que era un soberano riquísimo, en cuyo reino desbordaban los tesoros. El guerrero partió acompañado de cien soldados, y aquella comitiva armada y deslumbrante, causó una profunda impresión en el rey de los Cinco Ríos, que temiendo un ataque, ordenó a sus servidores que corriera a traer la rosa azul para ofrecerla al caballero que la pedía. Volvió el criado trayendo en sus manos un estuche afelpado. Cuando lo abrió, el guerrero quedó deslumbrado. Dentro del estuche había un hermoso zafiro tallado en forma de rosa.

Sin duda era un presente real, y el guerrero, seguro de su triunfo, regresó con la joya a su país. Pero la princesa movió la cabeza al contemplar la joya. El presente del guerrero no era más que eso, una piedra preciosa, no una flor verdadera. Aquel regalo no correspondía a la condición exigida. Poco tardó el mercader en saber que su rival había fracasado, y volvió a urgir a su florista para que le consiguiera la rosa azul. El comerciante se desesperaba sin resultado alguno, hasta que un día, su esposa, mujer llena de astucia, creyó encontrar la solución. Nada más fácil que teñir de azul una rosa blanca, y con ello, el mercader lograría la mano de la princesa y ellos una cuantiosa fortuna. Imposible describir la alegría del rico mercader cuando el comerciante de flores le hizo saber que ya había encontrado lo que necesitaba. Corrió a la florería, tomó la flor de pétalos azules y no demoró un segundo en llegar al palacio. Y cuando todos creían que el mercader había alcanzado su premio, la inteligente princesa movió su bella cabeza y dijo: —Eso no es lo que yo quiero. Esta rosa ha sido teñida con un líquido venenoso que causaría la muerte a la primer mariposa que sobre ella se posara. No acepté la joya del guerrero ni acepto la rosa falsa del mercader.

Yo quiero una rosa azul. A su vez, el alto jefe de Justicia, que había asistido al fracaso de sus dos rivales, vió que el campo quedaba libre para él. Pensó mucho tiempo en la forma de hallar la rosa azul que la princesa quería, y por fin, una idea feliz surgió en su mente. Visitó en su taller a un exquisito artista, y le pidió que hiciera un vaso de porcelana fina, donde debía pintar una rosa azul. El artista se esmeró en su obra, y cuando se la presentó al alto jefe de justicia, no dudó éste ni un momento que el triunfo era ya suyo. Con esta seguridad se presentó ante la princesa. La joven quedó realmente admirada ante aquel trabajo. Nadie había visto nunca un vaso de porcelana tan bello y transparente, y la rosa azul en él pintada, lo convertía en una verdadera obra de arte. Pero aunque admitió el regalo y lo agradeció con gentil gesto, tuvo que confesar que no era una rosa pintada lo que ella quería. Mucho lo lamentaba, pero tampoco el alto jefe de justicia había encontrado lo que ella pedía para conceder su mano. La ingeniosa princesa se había salido con la suya, sin que su padre pudiera hacerle el menor reproche. Y desde entonces ya nadie volvió a hablar del casamiento de la princesa, ni se presentó ningún otro pretendiente a aspirar su mano, con gran regocijo de la joven.

Pero poco después, ocurrió algo que debía hacerle lamentar su ingeniosa treta. Comenzó a hablarse en el palacio de un joven trovador que recorría el país entonando dulces canciones. Y una noche la bella princesa se paseaba con una de las doncellas por el jardín del palacio, llegó a sus oídos una dulce melodía. No dudó que se trataba del trovador de que tanto le habían hablado, y rogó a su doncella que los llamara. El trovador saltó el muro, y aquella noche cantó para ella sus mas hermosas canciones. La princesa y el trovador se enamoraron, y el joven volvió otras noches a cantar bajo sus ventanas. Cada vez mas grande fue su amor, y el trovador quiso presentarse ante el soberano para pedir la mano de la princesa. Entonces fue cuando la hermosa joven advirtió que la astucia que había empleado para alejar a sus pretendientes, impedirían que pudiera casarse con el trovador. Su padre le exigiría también a él que trajera la rosa azul. Y ella sabía que eso era imposible. Pero su enamorado la tranquilizó. Su amor todo lo podría. Gran revuelo se produjo en la corte cuando se supo que un nuevo pretendiente se sometía a la prueba de hallar la rosa azul y que se presentaría con ella. El trovador atravesó por entre la fila de cortesanos y damas, y llegó hasta la princesa. Tendió la mano, y le ofreció una hermosa rosa blanca que momentos antes arrancara de su jardín. La princesa sonrió feliz, y con el consiguiente asombro de todos, manifestó que esa era exactamente la roza azul que ella quería. Un murmullo de sorpresa y de indignación corrió por el salón, y hasta el mismo emperador miró a su hija, como si creyera que se había vuelto loca. Pero la vio tan dichosa, que comprendió todo, cortó de inmediato las hablillas diciendo que la princesa era quien había exigido tal condición, y que si ella, tan inteligente como todos los sabios de la corte, admitía que la rosa que le presentaban era azul, nadie podía dudarlo. 

Así triunfó el amor de la princesa china.



miércoles, 14 de mayo de 2014

El sabio, Rafael Lozano



Me encanta esa manera tuya de embellecer las cosas. Presiento, que en el fondo de tu garganta siempre anida una bandada de letras, prestas a ser rescatadas por un mago de la palabra.


Así tú, diosa de la metáfora, para no alarmarme, cuando hablas de mi vejez prefieres decir “ese estado de la vida en el que las personas se hacen sabias”. Entonces, de tus ojos brotan chispas azucaradas que hacen que olvide mis achaques y te quiera más de lo que me cabe en el pecho.


Romance de Curro El Palmo, J.M.Serrat-Alejandro Sanz

La vida y la muerte
bordada en la boca
tenía Merceditas
la del guardarropa.
La del guardarropa
del tablao del «Lacio»,
un gitano falso
ex-bufón de palacio.

Alcahuete noble
que al oír los tiros
recogió sus capas
y se pegó el piro.
Se acabó el jaleo
y el racionamiento
le llenó el bolsillo
y montó este invento,
en donde «El Palmo»
lloró cantando...

Ay, mi amor,
sin ti no entiendo el despertar.
Ay, mi amor,
sin ti mi cama es ancha.
Ay, mi amor
que me desvela la verdad.
Entre tú y yo, la soledad
y un manojillo de escarcha.



¿Por qué los ojos se ponen rojos?




Los ojos son uno de los órganos más importantes en nuestro organismo ya que mediante la detección de la luz, nos permiten disfrutar de un sentido tan esencial como el de la visión. Por eso, informarse sobre sus características y su funcionamiento, es igual de significativo.

Así es que anteriormente hemos hablado sobre los ojos en numerosas oportunidades, poco tiempo atrás vimos cómo en algunas personas los ojos cambian de color, por ejemplo en aquellos que sufren de ictericia y tienen los ojos amarillos ¿recuerdas? Pues hoy, de forma similar, veremos cómo, bajo determinadas circunstancias, los ojos se ponen rojos. De seguro tu o alguien que conoces, alguna vez tuvo los ojos de este color, ¿no?¿Sabes por qué?

Ojos rojos

Antes que cualquier otra cosa, comencemos por aclarar que cuando comúnmente decimos que los ojos se ponen rojos, nos estamos refiriendo no al ojo en sí, sino a la esclerótica (la parte blanca de los ojos). Por otra parte, de aquí en más, nos conviene decir que lo que realmente ocurre cuando los ojos enrojecen es que se produce una inflamación o a una dilatación en los vasos sanguíneos de los globos oculares.

Toda esta sangre corriendo hacia los ojos, literalmente inyecta una cantidad de sangre considerable en ellos. Esto hace que la superficie de la esclerótica, por donde todos estos pequeñísimos vasos sanguíneos (ahora agrandados e irritados) transitan, luzcan de color rojo. Las razones por las que todo esto ocurre pueden ser muchas muy variadas, desde las más simples e inofensivas a las más complejas y preocupantes, pero hay algunas que son especialmente frecuentes.


Causas de los ojos rojos

Los vasos sanguíneos de los ojos se vuelven más grandes y se irritan por razones tan simples como una exposición a factores como una corriente de aire o viento extremadamente seco, el sol, el polvo, o cualquier otro agente externo a la naturaleza del ojo, como consecuencia de una reacción alérgica, una infección o un trauma, entre otras tantas. Es que los ojos, además de ser tan importantes, son sumamente delicados-

Hemorragia subconjuntival

Este tipo de hemorragia se caracteriza por dejar un color rojizo eléctrico en la esclera y ocurre como consecuencia, por ejemplo, del acto de toser o durante el desarrollo de un esfuerzo. Este tipo de enrojecimiento no es tan significativo como el de las infecciones, de hecho, el ojo está capacitado para recuperarse por su cuenta en el correr de algunos días.



Infecciones

De acuerdo a la NIH (National Institutes of Health), las infecciones oculares más frecuentes, aquellas que le dan ese color rojizo a los ojos, son las siguientes cuatro...
Conjuntivitis: Es una infección o inflamación de las membranas que recubren los párpados y la superficie del ojo. Suele ocurrir a causa de alguna bacteria, un virus, alergia o una simple irritación. Pero cuando el causante es un microorganismo, la condición es muy contagiosa, y deja el ojo con un color más bien rosado.
Blefaritis: Se trata de una inflamación en los folículos de las pestañas a lo largo de los párpados y los responsables de este problema son las bacterias de la piel.
Úlceras corneal: una úlcera corneal es aquella que aparece en la parte externa del ojo, generalmente debido a una infección provocada por una bacteria o un virus.
Uveítis: se trata de una inflamación en la úvea que incluye partes del ojo como el iris, el cuerpo ciliar y la coroides, a menudo relacionándose con un trastorno autoinmunitario, una infección o la exposición a toxinas. Generalmente sólo el iris está inflamado y en este caso se denomina iritis.

Fuente:

http://www.ojocientifico.com