domingo, 21 de abril de 2013

Las caricias, Manuel Altolaguirre





¡Qué música del tacto
las caricias contigo!
¡Qué acordes tan profundos!
¡Qué escalas de ternuras,
de durezas, de goces!
Nuestro amor silencioso
y oscuro nos eleva
a las eternas noches
que separan altísimas
los astros más distantes.
¡Qué música del tacto
las caricias contigo!



La canción que necesito, Ricardo Montaner


Cuando estas lejos de mi
la canción que necesito
suena a historia triste
a melancolía
y a caricias que no di jamas

y cuando estas cerca de mi
la canción que necesito
suena a amor bonito
a pasion sorpresa
a regalo que aun no abrí

Adonde vas sin mí
adonde vas sin mí
adonde va tu amor
tu corazón
y tu promesa
adonde, va

Si ahora es cierto que te vas
la canción que necesito
me hara ahogar de pena
suena a amor solito
que se muere despacito

Adonde vas sin mí
adonde vas sin mí
adonde va tu amor
tu corazón
y tu promesa

Voy a buscar una cancion que le haga daño a mi dolor
que me haga mal
que me corte hasta sangrar

Adonde vas sin mí
adonde vas sin mí
adonde va tu corazón
adonde va tu corazón
sin mí



Siento que me estoy alejando, fragmento, Gioconda Belli



Siento que me voy alejando, que voy saliéndome poco a poco de esta realidad de las mañanas y las tardes y voy entrando a un mundo que estoy construyéndome con mis deseos y mis ansiedades y todas las cosas reprimidas que empiezan a querer salírseme y que me empujan, casi sin darme cuenta, en la incertidumbre, allí donde deberé quedarme sola, donde me da miedo ir porque sé que tendré que asumir toda la responsabilidad del haberme dado cuenta, del saber que no todo es aire y agua y pan y leche y que hay algo más que nos rodea, que está en la atmósfera, que nos persigue y espera para envolvernos en esa belleza dolorosa que quisiéramos compartir y acercarla a los demás pero, al contrario, nos aleja, nos hace sentirnos irreales, diferentes, como que acabáramos de nacer a un mundo que no conocimos hasta entonces o como que hubiésemos llegado de la estrella más cercana o de la más lejana y estamos abiertos totalmente a las hojas, al ruido, sintiendo derramarse la vida, sintiendo que nos acercamos a esa, la verdadera realidad, aunque todos crean lo contrario y nosotros no podamos explicárselos.



Teoría del átomo según Cantinflas...


De acuerdo a una leyenda con la que él está de acuerdo, el joven Mario Moreno, intimidado por el pánico escénico, una vez en la carpa Ofelia olvidó su monólogo original. Comenzó a decir lo primero que le viene a la mente en una completa emancipación de palabras y frases y lo que sale es una brillante incoherencia. Los asistentes lo atacan con la sintaxis y él se da cuenta: el destino ha puesto en sus manos la característica distintiva, el estilo que es la manipulación del caos. Semanas después, se inventa el nombre que marcará la invención. Alguien, molesto por las frases sin sentido grita: «Cuánto inflas» o «en la cantina inflas», la contracción se crea y se convierte en la prueba del bautismo que el personaje necesita.
Carlos Monsiváis



sábado, 20 de abril de 2013

Comienza el día leyendo esta frase...







La elegancia del erizo, fragmento, Muriel Barbery



Por primera vez en mi vida, he sentido el significado de la palabra nunca. Pues bien, es horrible. Pronunciamos esa palabra cien veces al día pero no sabemos lo que decimos antes de habernos enfrentado a un verdadero nunca más. El caso es que uno siempre tiene la ilusión de que controla lo que ocurre; nada parece definitivo. Por mucho que me dijera estas últimas semanas que me iba a a suicidar, ¿de verdad lo creía?¿De verdad me hacía sentir esta decisión el significado de la palabra nunca? En absoluto. Me hacía sentir mi poder de decidir. Pero cuando alguien a quien se quiere muere… entonces de verdad os digo que uno siente lo que significa, y hace mucho, mucho daño. Es como un castillo de fuegos artificiales que se apagara de golpe y todo quedara negro. Me siento sola, enferma, me duele el corazón y cada movimiento me cuesta unos esfuerzos titánicos.





La gota de rocío, Silvio Rodríguez


La gota de rocío
del cielo se cayó
y en ella el amor mío
la carita se lavó.

Pero era tan temprano
que no salía el sol
y se helaron las manos
y mejillas de mi amor.

Creí que las estrellas
la iban a buscar
y que en su cara bella
se ponían a jugar.

Me dijo: "tengo frío,
acércame calor"
y fui con tanto brío
que encendí su corazón.

Y mientras la besaba
me dijo en un temblor:
"esto es lo que faltaba
para que saliera el sol".

!Oh! gota de rocío
no dejes de caer
para que el amor mío
siempre me quiera tener.


No eres Tu, soy Yo, Victor Frankl

Este es un ensayo de Viktor Frankl, neurólogo, siquiatra, sobreviviente del holocausto y el fundador de la disciplina que conocemos hoy como logoterapia.  




¿Quién te hace sufrir? ¿Quién te rompe el corazón? ¿Quién te lastima? ¿Quién te roba la felicidad o te quita la tranquilidad? ¿Quién controla tu vida?...
¿Tus padres? ¿Tu pareja? ¿Un antiguo amor? ¿Tu suegra? ¿Tu compañero de trabajo? ¿Tu jefe?...

Podrías armar toda una lista de sospechosos o culpables. Probablemente sea lo más fácil. De hecho sólo es cuestión de pensar un poco e ir nombrando a todas aquellas personas que no te han dado lo que te mereces, te han tratado mal o simplemente se han ido de tu vida, dejándote un profundo dolor que hasta el día de hoy no entiendes.

Pero ¿sabes? No necesitas buscar nombres. La respuesta es más sencilla de lo que parece, y es que nadie te hace sufrir, te rompe el corazón, te daña o te quita la paz. Nadie tiene la capacidad al menos que tú le permitas, le abras la puerta y le entregues el control de tu vida.

Llegar a pensar con ese nivel de conciencia puede ser un gran reto, pero no es tan complicado como parece. Se vuelve mucho más sencillo cuando comprendemos que lo que está en juego es nuestra propia felicidad. Y definitivamente el peor lugar para colocarla es en la mente del otro, en sus pensamientos, comentarios o decisiones.

Cada día estoy más convencido de que el hombre sufre no por lo que le pasa, sino por lo que interpreta. Muchas veces sufrimos por tratar de darle respuesta a preguntas que taladran nuestra mente como: ¿Por qué no me llamó? ¿No piensa buscarme? ¿Por qué no me dijo lo que yo quería escuchar? ¿Por qué hizo lo que más me molesta? ¿Por qué se me quedó viendo feo? y muchas otras que por razones de espacio voy a omitir.

No se sufre por la acción de la otra persona, sino por lo que sentimos, pensamos e interpretamos de lo que hizo, por consecuencia directa de haberle dado el control a alguien ajeno a nosotros.

Si lo quisieras ver de forma más gráfica, es como si nos estuviéramos haciendo vudú voluntariamente, clavándonos las agujas cada vez que un tercero hace o deja de hacer algo que nos incomoda. Lo más curioso e injusto del asunto es que la gran mayoría de las personas que nos "lastimaron", siguen sus vidas como si nada hubiera pasado; algunas inclusive ni se llegan a enterar de todo el teatro que estás viviendo en tu mente.

Un claro ejemplo de la enorme dependencia que podemos llegar a tener con otra persona es cuando hace algunos años alguien me dijo:

"Necesito que Pedro me diga que me quiere aunque yo sepa que es mentira. Sólo quiero escucharlo de su boca y que me visite de vez en cuando aunque yo sé que tiene otra familia; te lo prometo que ya con eso puedo ser feliz y me conformo, pero si no lo hace... siento que me muero".

¡Wow! Yo me quedé de a cuatro ¿Realmente esa será la auténtica felicidad? ¿No será un martirio constante que alguien se la pase decidiendo nuestro estado de ánimo y bienestar? Querer obligar a otra persona a sentir lo que no siente... ¿no será un calvario voluntario para nosotros?

No podemos pasarnos la vida cediendo el poder a alguien más, porque terminamos dependiendo de elecciones de otros,convertidos en marionetas de sus pensamientos y acciones.

Las frases que normalmente se dicen los enamorados como: "Mi amor, me haces tan feliz", "Sin ti me muero", "No puedo pasar la vida sin ti", son completamente irreales y falsas. No porque esté en contra del amor, al contrario, me considero una persona bastante apasionada y romántica, sino porque realmente ninguna otra persona (hasta donde yo tengo entendido) tiene la capacidad de entrar en tu mente, modificar tus procesos bioquímicos y hacerte feliz o hacer que tu corazón deje de latir.

Definitivamente nadie puede decidir por nosotros. Nadie puede obligarnos a sentir o a hacer algo que no queremos, tenemos que vivir en libertad. No podemos estar donde no nos necesiten ni donde no quieran nuestra compañía. No podemos entregar el control de nuestra existencia, para que otros escriban nuestra historia. Tal vez tampoco podamos controlar lo que pasa, pero sí decidir cómo reaccionar e interpretar aquello que nos sucede.

La siguiente vez que pienses que alguien te lastima, te hace sufrir o controla tu vida, recuerda: No es él, no es ella...


ERES TÚ quien lo permite y está en tus manos volver a recuperar el control.


"Al hombre se le puede arrebatar todo, salvo una cosa: La última de las libertades humanas- la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino- para decidir su propio camino".

 
                                         Viktor Frankl



Cuento para la niña triste, José Ángel Buesa





¿Sabes tú?
Mi vida es como un canto que nadie ha de cantar,
pues tuvo las violentas inquietudes del mar
y el espejismo de la droga hindú...

Yo anduve errante, soñador proscrito,
un año, o veinte, o quizás cien,
y medí las pirámides de Egipto
y las murallas de Jerusalén.

Yo tuve más tesoros que los Zares,
y un diamante mayor que el Gran Mongol,
y en cada uno de los siete mares
me vio náufrago el sol.

Yo visité con tembloroso paso,
como quien rinde un fúnebre tributo,
la húmeda celda de Torcuato Tasso
y el oscuro taller de Benvenuto.

Yo busqué en los jardines de Versalles
la huella leve de María Antonieta,
y lloré por Ronaldo en Roncesvalles
y por Icaro en Creta.

Y como fin de una aventura rara,
enloquecido por un astro hostil,
fui jeque de un aduar en el Sahara
y negrero en la Costa de Marfil.

Aún guardo en el cristal de una redoma,
para unir mis creencias y mis dudas,
un pelo de la barba de Mahoma
y una hoja del árbol donde se ahorcara Judas.

Tuve un corcel de resonante casco
que florecía en la llanura seca,
y mendigué en las calles de Damasco,
y oré en una mezquita de La Meca.

Y mucho más, que huyó de mi memoria
y que quizás no ha de volver jamás:
Días de amor y odio, de fracaso y de gloria;
y mucho más...y mucho más...

¿Sabes tú? Quizás nada ha sido cierto.
Acaso únicamente lo soñé...
- No sé bien si dormido o despierto;
no sé... -

Quizás la vida que he vivido ha sido
tan abrumadoramente vulgar,
que inventé los recuerdos
por no morir de olvido,
y nunca vi de cerca el mar.

Pero si sé que he naufragado
en una lágrima de mujer:
Fue un naufragio romántico,
a la luz de la Luna,
y me quedé en el fondo, sin querer.



Enso: Simboliza la iluminación, la fuerza, la elegancia...



Ensō (円相 ) es una palabra japonesa que significa círculo y que está fuertemente relacionada con el zen. Se trata de uno de los temas más típicos de la caligrafía japonesa, a pesar de que el círculo es un símbolo y no un caracter. Simboliza la iluminación, la fuerza, la elegancia, el universo y el vacío (mu), así como la propia estética japonesa. Como expresión del momento, se suele considerar una forma de minimalismo.
En la pintura del budismo zen, el ensō simboliza un momento en que la mente es libre para simplemente dejar que el cuerpo o espíritu se ponga a crear. La forma se suele plasmar en seda o papel de arroz con un solo trazo (aunque en ocasiones el gran Bankei Yōtakuinvertía dos trazos) y no hay posibilidad de modificación. Así, la obra muestra el movimiento expresivo del espíritu en un tiempo dado. Los budistas zen «creen que el carácter del artista está totalmente expuesto en su manera de realizar un ensō. Sólo una persona que es mental y espiritualmente completa puede plasmar un auténtico ensō. Algunos artistas practicarán dibujando un ensō cada día a modo de ejercicio espiritual».
Algunos artistas pintan el ensō con una abertura en el círculo, mientras que otros completan el círculo. Para los primeros, la abertura puede simbolizar distintas ideas, por ejemplo, que el ensō no es una figura separada, sino que es parte de algo más grande, o que la imperfección es un aspecto esencial e inherente de la existencia (como ocurre también en la idea de simetría rota). El principio de controlar el equilibrio en la composición a través de la asimetría y la irregularidad es un aspecto importante en la estética japonesa:fukinsei (不均斉 ), la negación de lo perfecto.
El ensō también es un símbolo sagrado en el budismo zen, y a menudo lo emplean los maestros zen a modo de firma en sus obras de tipo religioso. Un tema relacionado con la filosofía que encierra esta idea es Hitsuzendō, el camino del pincel, o caligrafía zen.


 Fuente:
http://es.wikipedia.org



viernes, 19 de abril de 2013

Tu cuerpo está a mi lado, Jaime Sabines

 

Tu cuerpo está a mi lado
fácil, dulce, callado.
Tu cabeza en mi pecho se arrepiente
con los ojos cerrados
y yo te miro y fumo
y acaricio tu pelo enamorado.
Esta mortal ternura con que callo
te está abrazando a ti mientras yo tengo
inmóviles mis brazos.
Miro mi cuerpo, el muslo
en que descansa tu cansancio,
tu blando seno oculto y apretado
y el bajo y suave respirar de tu vientre
sin mis labios.
Te digo a media voz
cosas que invento a cada rato
y me pongo de veras triste y solo
y te beso como si fueras tu retrato.
Tú, sin hablar, me miras
y te aprietas a mí y haces tu llanto
sin lágrimas, sin ojos, sin espanto.
Y yo vuelvo a fumar, mientras las cosas
se ponen a escuchar lo que no hablamos.






Solo contigo, Kiko Gaviño



Sé, que no es tarde para volver a sentir,
que sigo en pie y que hay vida después de caer...
en el profundo dolor y perder la ilusión,
por creer en un amor que tan solo vivió en mi..

Contigo, solo contigo, ya no hay sombras que deslumbren mi camino...

Porqué tú, tan solo tú, llenas de mi vida,
de melodías, que diluvian en mi,
creando un sentimiento que me invita a la ilusión...
Porqué tú, tan solo tú, me das la calma
que necesitaba, y me entregas tu amor,
devolviendome la vida, invitándome la soñar tan solo tú...

Sé, que no es tarde para volver, a sentir,
has curado mi pasado, sanandome la vida
impregnándome de ti...

Contigo, solo contigo, ya no hay sombras que deslumbre mi camino

Porqué tú, tan solo tú, llenas de mi vida,
de melodías, que diluvian en mi,
creando un sentimiento que me invita a ala ilusión...
Porque tú, tan solo tú, me das la clama
que necesitaba y me entregas tu amor,
devolviendome la vida, invitándome al soñar,
tan solo tú...

Tu tienes la culpa de que no sepa vivir,
lejos de tus besos y tu ganas de sentir,
me has enseñado a ser quien soy,
tan solo tú.



Todo lo que cabe en los bolsillos (fragmento), Eva Weaver




Nueva York, 12 de enero de 2009

Tras la ventisca, la nieve resplandecía bajo el intenso azul del cielo. Con aquella primera nevada, Nueva York parecía una ciudad encantada, enmudecida y transformada por completo. A pesar de la nieve, o tal vez a causa de ella, Mika insistió en recorrer a pie las escasas manzanas que había desde la estación del metro hasta el museo. La nieve elimina las aristas de todas las cosas. Igual que un truco de magia que hace desaparecer un objeto.
Pese a no haber dormido en toda la noche y al dolor que sentía en la rodilla izquierda, el viejo iba tarareando. La nieve recién caída estaba rebosante de promesas, y pasar el domingo con su nieto suponía un cambio agradable en su solitaria existencia. Daniel había llegado temprano, con el fin de aprovechar al máximo el día, tan corto en invierno, y tras un generoso desayuno Mika sugirió que fueran a mezclarse con los dinosaurios del Museo de Historia Natural. Así que, envueltos en gruesas bufandas y gorros para aislarse del cortante viento, salieron del metro a la calle 72 y tomaron rumbo norte, en dirección a Central Park.
Daniel era alto para los trece años que tenía. Ágil y larguirucho, poseía unas facciones delicadas que irradiaban curiosidad y una pizca de insolencia. A Mika siempre le habían gustado la risa descarada y el cabello negro, rizado y rebelde de su nieto. Y también a Hannah. Y a Ruth. A cada poco prorrumpían en un tonto bailoteo y se divertían en hacer volar la nieve por los aires formando nubes de azúcar glas, Daniel con los zapatos y Mika con su bastón, ambos riendo felices.
Ocurrió cuando bajaban por la calle 72 en dirección a Columbus. Pasaron por delante de un pequeño teatro que visto desde fuera no era mucho más que una puerta roja, grande y destartalada, que lucía un letrero impreso. Mika captó con el rabillo del ojo un colorido cartel que proclamaba en letras impresas en negrita: «El titiritero de Varsovia. Teatro de marionetas».
Mika aminoró el paso pero no se detuvo, a pesar del sudor frío que comenzó a formársele en la frente y entre los omoplatos.
El texto del cartel tenía debajo la imagen de un abrigo negro y viejo, extendido como si estuviera a punto de bailar o de salir volando, con un brazalete de la estrella de David cosido a la manga derecha. Se fijó en que la estrella era azul, por lo tanto polaca, no amarilla como las que estaban obligados a llevar los judíos de otros lugares. Y además había marionetas, montones de marionetas distintas que asomaban la cabeza de vivos colores por los numerosos bolsillos del abrigo: un cocodrilo, un bufón, una princesa, un mono.

A Mika se le aceleró el corazón. Comenzó a retumbarle con fuerza, como un tambor enloquecido. Metió la mano en el abrigo, primero en el bolsillo izquierdo, luego en el derecho, manoteando, buscando algo. No encontró nada más que un pañuelo viejo y arrugado, un lápiz muy gastado y otro par de guantes. De repente le invadió una sensación de vértigo y una intensa oleada de náuseas, y con ellas un sentimiento de impotencia y rabia que temió que lo devorase como un león que le estuviera atacando las entrañas. Sintió una opresión en el pecho y notó que le faltaba el aire. Se agarró del brazo de Daniel y le dijo con voz débil y tensa:
—Danny, por favor, vámonos a casa. Necesito enseñarte una cosa.
—¿Qué ocurre? ¿Te encuentras bien?
—Sí, es que tengo que volver. Lo siento, Danny.
Mika se tambaleó y se aferró a su bastón, pero ya habían comenzado a inundarle las imágenes: una figura pequeña, andando a trompicones por una extensión infinita de escombros que ardían lentamente; una enorme forma negra que aleteaba por encima de él igual que un cuervo gigante; un abrigo habitado por una ruidosa troupe de marionetas que lo perseguían con la intención de atraparlo de una vez por todas.
Cuando se apoyó contra la pared, las imágenes comenzaron a disiparse, pero se le doblaron las rodillas y sintió que resbalaba hasta el suelo. Luego notó un fuerte pitido en los oídos, y después lo vio todo negro.
No supo cuánto tiempo había pasado, pero sintió la mano de Danny, que le acariciaba la mejilla.
—Despierta, abuelo.
Lo llamó una figura desde el otro lado de la calle. No alcanzó a oír lo que decía aquel hombre. Si es judío como yo, no debería estar en la acera. ¿No se habrá enterado? Está prohibido andar por la acera. A lo mejor es alemán.
El desconocido cruzó la calle.
—Ten, abuelo, bebe un poco. Te sentará bien. —Danny le acercó a la boca una pequeña petaca plateada. Se le quedó pegada a los labios.
—¿Va todo bien? —preguntó el hombre que había cruzado la calle, inclinado sobre él con expresión amistosa y preocupada, la frente llena de arrugas. Después de todo no llevaba uniforme, sino un gorro y una bufanda de lana.
«Aun así, nunca hay que fiarse de la sonrisa de un desconocido. Tengo que levantarme. No puedo morirme aquí.»
Danny volvió a acercarle la petaca a los labios. Mika bebió un buen trago y después tosió.
—¿Es que quieres matarme? ¿Qué es eso?
El otro se echó a reír.
—Ron Stroh, setenta y cinco por ciento austríaco. Es perfecto para las emergencias. Incluso a veces es capaz de resucitar a un muerto. ¿Ya se encuentra mejor?
—Sí, gracias. —Mika se sacudió igual que un perro recién salido del agua.
—¿Podrás ponerte de pie? —Danny estaba justo a su lado—. Puedo llamar a una ambulancia.
—No, me encuentro bien. En serio. Ayúdame a levantarme, nada más.
Daniel y el desconocido lo agarraron cada uno de un brazo y lo levantaron del suelo. Mika sentía las piernas como si no fueran suyas y un tanto lejanas, como si las estuviera viendo a través de unos prismáticos vueltos del revés. Golpeó unas cuantas veces el suelo helado con los pies.
—Ya estoy mejor, gracias. Tengo que irme a casa. —Le dolía la cabeza.
—¿Seguro que puedes andar, abuelo? ¿Por qué no cogemos un taxi, por lo menos?
Mika sonrió. Desde que salieron del metro no habían visto ni un solo coche. La negligencia formaba parte del encanto de la primera nevada.
—No, vámonos. Y gracias por el ron, señor. ¡Ha funcionado de maravilla!
Danny le entregó el bastón. No hablaron, pero Daniel enlazó el brazo con el de su abuelo y lo sostuvo mientras caminaban por el nevado paisaje de la ciudad. Mika se lo permitió y, más que eso, se sintió agradecido.
Tomaron el metro, y tras otra breve caminata llegaron por fin al bloque de apartamentos de Mika. El ascensor los llevó hasta el quinto piso. Después de abrir la puerta, Mika se apresuró a quitarse el abrigo y la bufanda, y enseguida cobró vida.
—Danny, haz el favor de ir al armario del dormitorio y traerme un paquete grande y de color marrón que hay detrás de la ropa.
Aquella caja llevaba muchos años guardada en el mismo sitio. Mika la había sellado con todo cuidado un día antes de pedirle matrimonio a su mujer. En aquella época contaba veintiocho años, y desde entonces la había abierto una sola vez, el mes de octubre anterior, cuando agregó un último objeto.
Daniel rebuscó en el interior del armario y extrajo el paquete. Por un instante se tambaleó al notar el peso.
—¿Guardas ladrillos aquí dentro?
—No, tú tráelo aquí.
A Mika le temblaron las manos cuando Daniel, con sumo cuidado, depositó la caja delante de él. Deslizó los dedos sobre el arrugado papel marrón explorando todos los lados con ternura. Entonces, con un movimiento repentino, sajó el cordel con un afilado cuchillo de cocina. Ya no había necesidad de desatar el paquete cuidadosamente, porque no pensaba atarlo de nuevo. Agarró la caja y levantó la tapa despacio. El olor resultó abrumador, acre y penetrante.
—¿Qué es, abuelo?
—Quiero contarte lo que sucedió en el gueto. Quiero contártelo antes de morirme. Quiero contarte la verdad... a ti y a mi propio corazón, a tu madre y puede que al mundo.
Extrajo con las dos manos un abrigo enorme. Era negro y pesaba mucho. Le recordó al gigantesco perro negro que había encontrado la semana anterior muerto a la entrada de Madison Park, como si lo hubiera abatido un rayo. Pero aquel viejo abrigo aún tenía vida dentro.
Lo alzó e introdujo los brazos en la oscuridad de las mangas. Ahora, como cuando era un muchacho, parecía demasiado grande, y en cambio al mismo tiempo le sentaba tan bien como una segunda piel. Y, al igual que ocurre con la capa de un chamán, envuelto en él le resultó fácil conjurar espíritus y recuerdos de su pasado. Tomó a Daniel de la mano y respiró hondo.
—¿Te fijaste en el cartel del teatro junto al que hemos pasado, el que decía «El titiritero de Varsovia»?
Daniel negó meneando la cabeza y se quedó mirando a su abuelo, en cuyos ojos resplandecía un brillo desatado.
—Bueno, pues en el vecindario del gueto a mí me llamaban el «titiritero», pero bien podrían haberme llamado el «muchacho de los bolsillos».
—¿Por eso te conmocionaste de esa manera? —preguntó Daniel, y Mika afirmó con la cabeza.
—Danny, los soldados no llegaron a descubrir el mundo secreto que se ocultaba en mi abrigo, jamás se dieron cuenta de que dentro de los bolsillos había otros bolsillos. Verás, este abrigo posee una magia propia. Pero permíteme que empiece por el principio. Permíteme que te cuente exactamente lo que ocurrió.

El misterio del bosque torcido, Polonia



En un pequeño rincón del oeste de Polonia, en Gryfino, un bosque de 400 pinos crecen con una curvatura de 90 grados en la base de sus troncos, todos doblados hacia el norte.
Plantados alrededor de 1930, los árboles lograron crecer casi 10 años antes de empezar a doblarse, por lo que pudo haber alguna intervención mecánica humana, sin embargo, esta colección de árboles curvos, o "bosque torcido", es aún hoy un gran misterio. 



El destino de estos árboles sigue siendo una especulación. Podrían haber sido destinados a la fabricación de muebles de madera curva, cascos de embarcaciones o yugos de arados tirados por bueyes. Sin embargo, antes de que pudieran ser cosechadas, el estallido de la Segunda Guerra Mundial interrumpió los planes originales y fue creciendo un bosque muy singular, dejando a su paso un misterio.
Hay quienes opinan que el bosque se formó adoptando un extraño patrón natural, dado que el pino no es una madera adecuada para la construcción de los dispositivos antes señalados.



Fuente:
http://historiasinsolitas.com
http://www.lareserva.com


¿Las vacas contaminan más que los coches...?



Según la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el sector ganadero es uno de los principales responsables del efecto invernadero en el mundo. También afectaría al suelo y los recursos hídricos.

Lo más ecológico... ¿que no haya vacas?


¿La ecología contra la ganadería? Una nueva y sorprendente batalla irrumpe en el frente ambiental: reducir el consumo de carne en los países ricos sería un método rápido y eficaz para que cada ciudadano contribuya a frenar el calentamiento global. Menos consumo de carne implicaría menos cabaña y menos emisiones. Pero la propuesta, apoyada por celebridades como Paul McCartney, choca con la tendencia creciente del consumo de carne en todo el mundo, al que se apuntan las regiones emergentes como señal de la riqueza conquistada. Se sabía que abusar de la carne no es saludable. Ahora, además, no es verde.

"Engullir un kilo de vacuno contamina igual que un viaje de 250 kilómetros"
"Para alimentar a los animales es necesario deforestar grandes extensiones"
"España empezó a abandonar en 1984 los patrones de la dieta mediterránea"
"Para prevenir el cáncer no hay que sobrepasar los 500 gramos semanales"

La campaña se ha puesto en marcha en el Reino Unido con el lema Lunes sin carne. El objetivo: convertirse en vegetariano un día a la semana para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Según el ex Beatle, es una forma de contribuir individualmente y sin grandes esfuerzos a la batalla contra el calentamiento global. La carne se puede medir en emisiones de CO2: engullir un kilo de vacuno equivale a viajar 250 kilómetros en coche.
La vaca está en el punto de mira de los ecologistas no sólo por el CO2 que emite a través de su sistema digestivo. También porque para su alimentación se deforestan grandes extensiones de terreno. En defensa de la vaca acude el sector ganadero, nada menos que 1.300 millones de personas en el mundo, y la demanda del consumidor, que pide más filetes.
La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) calculó en 2006 que el sector ganadero emite más gases de efecto invernadero -el 18%, medido en su equivalente en dióxido de carbono- que el sector de los transportes. De ese porcentaje, buena parte corresponde al gas metano, con un potencial de acumular calor 23 veces mayor que el CO2. El sistema digestivo de los rumiantes, especialmente las vacas, hace que estos animales emitan metano a través de eructos y pedos. Además, grandes extensiones de tierra, sobre todo en América Latina, han sido deforestadas para convertirlas en pastos o producir forraje para alimentar al ganado. Y el estiércol genera óxido nitroso, con un potencial 296 veces mayor de calentamiento global que el CO2.
"Cada vez mayores extensiones se están dedicando al cultivo de soja, para utilizarla como proteína para los piensos, sobre todo en Argentina y Brasil", explica Miguel Ángel Soto, experto en deforestación de Greenpeace España. "En 2006 elaboramos un informe en el que señalábamos a las grandes empresas productoras de soja y a los mayores importadores en Europa, como McDonald's. Los pollos de los McNuggets se alimentaban con soja producida en granjas situadas en áreas deforestadas. Llevamos allí a los directivos de la multinacional para que lo vieran", explica Soto.
Como resultado del viaje, la empresa se unió a una moratoria sobre la compra de soja procedente de áreas de deforestación reciente, en cuya elaboración ha participado el Gobierno de Brasil. Según Greenpeace, la intensidad de la deforestación fluctúa con los precios de la carne y de la soja. Cuando el precio de ambos productos cae en los mercados internacionales, el ritmo de tala de árboles se reduce el año siguiente.
"El 90% de los cultivos de soja que se producen en América Latina se destina a alimentar a los animales en los países ricos. Un filete que se come en España, por ejemplo, muy probablemente provendrá de una vaca europea que se ha alimentado de cultivos brasileños, que han crecido en tierras donde antes había árboles o selva", explica Lasse Bruun, portavoz de Compassion in World Farming, una de las ONG que se han sumado a la iniciativa de McCartney. "Un cambio de comportamiento en los consumidores sería muy importante", opina Bruun, que también aboga por que el tema se incluya en la cumbre mundial del clima que se celebrará en diciembre en Copenhague (Dinamarca). Aunque luego matiza: "Obviamente, es un tema que se entrelaza con valores culturales, con lo que se considera un buen nivel de vida".
La carne y la leche son símbolos de bienestar. Los países en desarrollo no quieren quedarse fuera y comienzan a emular los hábitos alimenticios occidentales. En China e India ya se bebe leche y se come carne de vaca. Es más, el consumo de carne en el mundo se multiplicará por dos a mediados de este siglo, según la FAO. Por el lado de la oferta, una drástica reducción del consumo sería también problemática: unos 1.300 millones de personas subsisten gracias al sector ganadero.
Una voz acreditada que apoya la campaña es la de Rajendra Pachauri, presidente del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de la ONU y premio Nobel de la Paz en 2007. En una conferencia en Londres en 2006, el científico indio explicó que "un granjero puede alimentar a 30 personas durante un año con una hectárea de terreno si produce vegetales, frutas y cereales. Si la misma área se utiliza para producir huevos, leche o carne, el número desciende a entre cinco y 10 personas". Pero la línea de la FAO no es la de apoyar una reducción del consumo. Al menos no como receta para todos los países. "No es una buena recomendación a escala global, porque los países pobres deben aumentar el consumo de carne en sus dietas", defiende Pierre Gerber, responsable de políticas ganaderas del organismo.
En los países ricos, sin embargo, se come demasiada carne. España no es una excepción. Unos 121 kilos al año, según la FAO, más que cualquier otro país europeo. Desde los años sesenta, cuando se tienen los primeros datos, el consumo no ha parado de aumentar. "Hasta 1984 la dieta en España seguía prácticamente al pie de la letra los patrones de la dieta mediterránea, de la que nos estamos alejando progresivamente, porque ingerimos menos hidratos de carbono y más proteínas, es decir, menos legumbres y pan y más alimentos proteicos como la carne", detalla José Manuel Ávila, de la Sociedad Española de Nutrición. "Deberíamos adaptar nuestra dieta a nuestro gasto en proteínas, comer de todo un poco menos y tratar de sustituir parte de las proteínas por hidratos de carbono", aconseja Ávila, quien opina que una campaña como la de McCartney en España sería buena. "El consumo recomendado es de ocho veces al mes". Es decir, dos veces por semana. "Aunque la carne, en su justa medida, es muy necesaria", matiza.
El Foro Mundial de Investigación sobre el Cáncer, con base en Reino Unido, recomienda limitar el consumo de carne roja, como la ternera, el cerdo o el cordero, y evitar por completo las carnes procesadas -como el beicon o el salami-. Para reducir el riesgo de padecer cáncer, el consumo no debería ser mayor de 500 gramos a la semana.
El impacto de la ganadería sobre el cambio climático varía según los sistemas de producción, explica Gerber. En un sistema extensivo, las emisiones de las vacas son mayores, por kilo de proteína que se obtiene, porque se necesitan más vacas para producir una misma cantidad de carne o leche. Cuando la producción es más intensiva, éstas descienden. En el último estadio, una nueva intensificación vuelve a aumentar las emisiones, porque se transporta el alimento desde más lejos -muchas veces desde áreas deforestadas- o porque se consume más energía en la explotación.
No contaminan igual las vacas, los cerdos o los pollos. Según Gerber, "un cuarto de las emisiones del sector son de los rumiantes, sobre todo de las vacas". "Por un kilo de proteína de carne de vaca, se producen entre tres y cuatro veces más gases de efecto invernadero que con la misma cantidad de proteína de carne de pollo, en países de la OCDE", precisa.
Tampoco todas las vacas son iguales si hablamos de gases de efecto invernadero. Las vacas lecheras expulsan el doble de metano. Y las que tienen terneros, todavía más. "Entre 200 y 250 kilos al año", explica Frank Mitloehner, especialista en calidad del aire del departamento de ciencia animal de la Universidad de California. Él y su equipo empezaron a estudiar el impacto de la industria del vacuno en el aire y el cambio climático porque observaron que la calidad del aire en el lugar donde se encuentra su universidad, el valle de San Joaquín, era de las peores en todo Estados Unidos. Y ese mismo valle tiene una concentración enorme de fábricas de producción de leche. "Hay vacas por todos lados", según el científico. Exactamente: dos millones de vacas lecheras, la mayor concentración del mundo. "Nos preguntamos si ambas cosas
[la presencia de muchas vacas y la mala calidad del aire] podían estar relacionadas, y encontramos que sí, parcialmente", relata Mitloehner. El estiércol contiene amoníaco que, combinado con los gases emitidos por los coches, "da lugar a unas pequeñas partículas que contaminan el ambiente".
Mitloehner encerró a varias docenas de vacas en "bio burbujas", una especie de invernaderos de 40 metros de largo y 20 de ancho, con estructuras en las que los animales se mueven en grupos de 10. "Así medimos las emisiones", explica. En este proyecto pionero, el investigador descubrió que "los eructos de las vacas representan más de la mitad de las emisiones" de gases de efecto invernadero. El resto proviene del estiércol.
Los datos del informe de la FAO, argumenta Mitloehner, exigen un matiz fundamental. "La FAO habla de que mundialmente el sector ganadero emite el 18% de todos los gases de efecto invernadero. Esa cifra, sin embargo, esconde que las emisiones relacionadas con la ganadería en los países ricos suponen sólo el 3% del total". La razón es sencilla: en los países ricos hay una mayor variedad de fuentes de emisiones, por lo que la importancia relativa de la ganadería es menor. "En algunos países pobres, la ganadería supone hasta el 60% de todos los gases de este tipo que se emiten".
Esto puede explicar por qué en España el sector ganadero sólo representa el 3 % del total de emisiones, según datos del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, aunque en los prados y granjas hay más de seis millones de vacas. "La mitad proviene de la fermentación entérica, es decir, de los eructos y las flatulencias de las vacas, y la otra mitad del estiércol", explica Carlos Escribano, Director general de recursos agrícolas y ganaderos. El Ministerio ha aprobado este año el Plan Nacional de biodigestión de purines, que incluye ayudas a los ganaderos para disminuir la emisión de gases de efecto invernadero. El presupuesto es de 80 millones de euros para los próximos cuatro años, que gestionarán a medias el Ministerio y las Comunidades Autónomas. El dinero se destinará a llevar el estiércol a instalaciones para producir biogas y abono para las explotaciones agrícolas. "Para los ganaderos deshacerse de los residuos es un problema, también económico", dice Escribano, "lo que pretendemos es darles alternativas".
"El plan se centra en el estiércol líquido, el de las vacas de leche", apunta Javier López, portavoz de la Asociación española de productores de vacuno de carne. López defiende que el sistema de producción de vacuno en España es "muy diferente al del entorno europeo, e incluso mundial", lo que conlleva que las emisiones sean comparativamente menores. "La alimentación a base de grano hace que las vacas generen menos metano y, además, en España se consume carne de animales muy jóvenes. Las vacas se sacrifican entre los 10 y los 15 meses, y los estudios científicos dicen que las vacas jóvenes generan menos metano", apunta López. En todo caso, la defensa de los productores va más allá de las cifras. Opinan que "el tema se está sacando de quicio". Según López, "es ridículo pensar que comer menos carne va a solucionar el tema del cambio climático. Se coarta a la gente en su alimentación, y luego no se cuestiona el modelo consumista de energía en el que vivimos". Y remata: "Seguro que Paul McCartney no se plantea la utilización del aire acondicionado, o los viajes en avión y jet privado al otro lado del mundo. Hay mucha demagogia".
La ciudad de Gante, en Bélgica, ha sido la primera en sumarse al club y ha declarado los martes "día vegetariano". Varios chefs en el Reino Unido han apoyado el proyecto de McCartney y han creado recetas vegetarianas para la página web de la campaña. La receta de esta semana es del propio McCartney: "La ensalada de Paul para chuparse los dedos". Hojas de espinaca y rúcula, tomates cherry, aguacate y queso feta.

 
Fuente:
http://www.elpais.com (24 de julio de 2009)




jueves, 18 de abril de 2013

Pablo Neruda dijo....


Con la simple palabra, José Ángel Buesa



Con la simple palabra de hablar todos los días,
que es tan noble que nunca llegará a ser vulgar,
voy diciendo estas cosas que casi no son mías,
así como las playas casi no son mar.

Con la simple palabra con que se cuenta un cuento,
que es la vejez eterna de la eterna niñez,
la ilusión, como un árbol que se deshoja al viento,
muere con la esperanza de nacer otra vez.

Con simple palabra te ofrezco lo que ofreces,
amor que apenas llegas cuando te has ido ya:
Quien perfuma una rosa se equivoca dos veces,
pues la rosa se seca y el perfume se va.

Con la simple palabra que arde en su propio fuego,
siento que en mí es orgullo lo que en otro es desdén:
Las estrellas no existen en las noches del ciego,
pero, aunque él no lo sepa, lo iluminan también.

Y así, como un arroyo que se convierte en río,
y que en cada cascada se purifica más,
voy cantando este canto tan ajeno y tan mío,
con la simple palabra que no muere jamás.



Lo que ves es lo que soy (vídeo de la película El cielo en tu mirada), Mane de la Parra

A veces hay que perder para ganar...



Ya puse el mundo en pausa
Dibujo sueños sobre ti
Que el cielo espere
La vida no rebasa
Sembré promesas x aquí
Q el tiempo hiere
Le pediré a la vida
Robarte una sonrisa
Recuerda lo que el silencio olvida
Mírame otra vez aquí estoy
Lo que ves es lo q soy
Aquí estoy, no me voy
Lo que ves es lo que soy
Hay luces en el alma
Que no se pueden apagar, estoy seguro
Y si el dolor espía mi corazón confía
Sin pausas mientras la noche avanza
Mírame otra vez aquí estoy
Lo que ves es lo q soy
Aquí estoy, no me voy
Lo que ves es lo que soy





Introducción a la Cábala: El Árbol de la Vida

Hoy navegaba por Internet cuando me encontré con este artículo publicado el por la  Revista Namaste.
Me pareció curioso, interesante...motivo por el que me animo a compartirlo con vosotros. 


Durante varias décadas la Cabalista Karen Berg ha sacado de los euditos un conocimineto tradicional y ha atraído la mirada de mucha gente hacía la Cábala. Muchas estrellas de Hollywood han seguido su enseñanzas. Pero pese a que la Cábala ha tenido en nuestro país uno de sus epicentros, Toledo, no se sabe muy de qué trata exactamente y es bueno revisar que es eso de la Cábala. 

La psicóloga Ana Isabel Saiz Gomis nos explica qué es la Cábala en este artículo



La cábala tiene su origen en el judaísmo. Es un sistema que permite hacer una interpretación mística del Antiguo Testamento. Conocida como sabiduría secreta, fue durante muchos siglos una actividad exclusivamente masculina transmitida entre iniciados de forma oral.
La cábala aplicada como su nombre indica, es la aplicación práctica de la cábala, el fruto de más de veinte años de estudio y enseñanza que Jaime Villarrubia, un cabalista e investigador español, propone. Su método es original, no existe bibliografía al respecto, el autor no lo considera definitivo ni terminado, sino abierto y en continua evolución.
Para Jaime Villarrubia, la Cábala nos permite llegar a nuestro destino con más rapidez y comodidad si la utilizamos correctamente; mediante su estudio podemos averiguar cómo son las cosas y cómo somos nosotros mismos por dentro. No es un medio para adquirir poderes, ni una panacea para resolver nuestros problemas, su estudio debe enfrentarse con seriedad pero también con alegría.
Según la Cábala, son necesarias muchas vidas para cumplir nuestro tikún, nuestra misión. Para facilitarnos esta tarea, descubrir cómo debemos cumplirla y con qué herramientas contamos para conseguirlo, la cábala ha desarrollado una serie de procedimientos entorno a su mandala o símbolo fundamental: el Árbol de la Vida.
El Árbol de la Vida representa cómo el alma del Universo y la del Ser Humano están unidas, es un árbol genealógico en el que el hombre y Dios se emparentan.
Desde la Cábala aplicada, el Árbol de la Vida nativo o personal es el contrato sagrado que el alma ha hecho antes de encarnar, un mapa que nos descubre dónde se encuentran nuestras fronteras y límites. A través de tu nombre, apellidos y fecha de nacimiento, la interpretación de tu árbol nativo puede hacerte comprender la utilidad de un conflicto, el porqué determinadas situaciones se repiten una y otra vez en tu vida, mostrándote los aspectos y los ciclos en los que pueden aparecer crisis, no para evitarlas, sino para que descubras lo que pretenden enseñarte. Podrás descubrir cuales son tus miedos, los conscientes y los inconscientes, tus “asignaturas pendientes” o karmas, tus maestrías o potenciales… y en definitiva, cuál es tu programa de vida para poder llevar a cabo tu tikún o misión en esta vida.
La palabra misión puede resultar pretenciosa, pero en realidad cada uno de nosotros tenemos una misión que cumplir; la mayoría tenemos misiones humildes, que se van a desarrollar en nuestro entorno más inmediato, pero no por ello dejan de ser esenciales en su conjunto para la evolución de la humanidad.
Cada uno de nosotros es como es por una buena razón; hemos sido concebidos con unas características precisas y no otras, con un propósito concreto. Incluso lo que percibimos como carencias no son más que límites necesarios para que no nos desviemos ni nos alejemos de lo que venimos a hacer.
Conocer tu Árbol de la Vida es un encuentro con lo más sagrado de tu ser, un viaje de descubrimiento que nos va a exigir toda nuestra atención, nuestra inteligencia y todo nuestro amor. Es el viaje que te puede acercar a conocer quién eres realmente y para qué y por qué estás aquí. ¿Te atreves a realizar este viaje?

 
Estructura del Árbol de la Vida

•    10 esferas o sefirot. Son energía condensada, representan los aspectos externos, cómo nos ven los demás, tienen que ver con los hechos objetivos, con el mundo que nos rodea, con lo que está sucediendo. Las sefirot tienen un orden jerárquico que indica su progresiva densificación, desde la más sutil, Keter, a la más densa, Malkut. Cada una de las esferas posee numerosas correspondencias: un color, una imagen, un nombre divino, un planeta, una carta del tarot, un arcángel, un chakra, una virtud y un vicio.
•    22 senderos que unen a las esferas entre sí. Se refieren a los aspectos subjetivos, cómo nos sentimos y percibimos en relación a lo que sucede en el exterior. Se corresponden con las veintidós letras del alfabeto hebreo y con los 22 arcanos mayores del tarot.
•    3 pilares: Misericordia, el de la derecha, Severidad o Rigor el de la izquierda y del Equilibrio, el pilar central. Representan la manifestación de nuestra personalidad, ya que cada uno de nosotros nos vamos a expresar en esta existencia desde uno de ellos.
•    16 tríadas, formadas cada una de ella por tres esferas contiguas. Expresan cómo vivimos fuera lo que tenemos dentro, y los bloqueos que tenemos al actuar. Relacionan el mundo objetivo de las esferas con el subjetivo de los senderos. Se dividen en: pasivas, activas y estructurales, y se corresponden con las diferentes figuras del tarot: sotas, caballos, reyes y reinas.
•    3 barreras, que señalan tres niveles básicos a trascender: Queset el arco iris, el Velo del Templo y el Abismo.
•    Un rayo relampagueante que desciende siguiendo en zigzag el orden jerárquico de las esferas.
•    Najushtan, una serpiente que apoya su cola en el sendero 21 y va recorriendo los siguientes en orden descendente hasta llegar al 0. También debe tenerse en cuenta el entorno del árbol de la Vida, arriba, debajo, derecha e izquierda.


Fuente:
http://www.revistanamaste.com


¿Por qué no se puede superar la velocidad de la luz?




 Para empezar, vamos a ver qué es la velocidad de la luz y cómo se comporta. Imaginemos que un tren va a 100 km/h y hay dos personas encima de él, una en la cabeza y otra en cola. En esto, la persona de cola le tira una pelota al que va delante con una velocidad de 20 km/h. Si preguntáramos a un viandante qué velocidad tiene cada cuerpo te dirá que mientras que las personas van a 100 km/h, la pelota va a 120k/h (100+20). Hasta aquí todo correcto.

Pero imaginemos que ahora el tren viaja muy rápido, cercano a la velocidad de la luz (que por cierto se denomina “c”), por ejemplo a 0.9c (90% de la velocidad de la luz) y el de cola lanza la pelota muy rápido, tanto que la pelota casi alcanza la velocidad de la luz, 0.9c también por ejemplo. Si os preguntara qué velocidad tiene la pelota respecto al suelo, seguro que me diríais 1.8c (0.9+0.9). La gracia está en que con velocidades cercanas a la luz eso no funciona. De hecho, si en vez de una pelota “lanzara” luz (iluminando con una linterna, por ejemplo), la velocidad de la luz medida por el viandante y por el que está subido en el tren será siempre la misma, aunque uno se esté moviendo. ¡La velocidad de la luz es constante! ¿Cómo puede ser?

Si la velocidad es espacio recorrido entre tiempo tardado, para que la velocidad de la luz sea constante independientemente de donde estemos situados, el espacio y el tiempo deberán “adaptarse”, “deformarse”, para que la relación entre ellos siempre valga lo mismo. El tiempo no está separado del espacio, sino que se combina con él. ¿Cómo se sabe que la velocidad de la luz es constante? Pues por experimentos, concretamente el más famoso e importante fue el de Michelson y Morley (para muchos, el experimento más importante de la historia de la ciencia).


¿A qué velocidad viaja la luz? Pues a casi 300.000 km/s en el vacío (luego lo comentaremos). Para que os hagáis una idea, en un avión solemos ir a tan sólo unos 0,3 km/s!! ¡¡Un millón de veces más lento!! ¿Y qué es eso de los años luz? Pues a diferencia de lo que muchos piensan, es una medida de distancia y no de tiempo. Es la distancia que recorreríamos si viajáramos a la velocidad de la luz durante un año. Haciendo unos cálculos, unos 9.460.000.000.000 km. Como curiosidad, la estrella más cercana se encuentra a 4,3 años luz.

¿Por qué no se puede superar la velocidad de la luz en el vacío? Permitidme que ponga la famosa ecuación de Einstein E=mc^2. Esta ecuación establece una relación entre la energía y la masa, por lo que la energía que un objeto adquiere al acelerarse, se añade a su masa, incrementándola. Así que cuanto más rápido vaya un objeto, más difícil será acelerarlo (tiene más masa). Al llegar a la velocidad de la luz, la masa crecería tanto tanto que se haría infinita y, por la ecuación anterior, habría hecho falta una cantidad infinita de energía. Lo cual no tenemos.

Para terminar algunas curiosidades:
-La velocidad de la luz es constante en el vacío, pero en el aire, agua y otros medios, se frena, pudiéndose llegar a ir más rápido que ella.
-Si una nave viajara a velocidades cercanas a la luz, el tiempo dentro de ella va muchísimo más lento que lo que iría en la Tierra.
-El tiempo va más lento cuanta más gravedad haya. Por lo tanto, irá más lento en la superficie solar que en la Tierra y más rápido cuanto más alto estemos (la gravedad es menor).
-La teoría de la relatividad no dice que no se pueda ir más rápido que la luz, sino que no se puede cruzar la barrera de la luz, ni por arriba ni por abajo. Es decir, si algo fuera más rápido que la luz, por ejemplo un taquión (partícula hipotética de “masa imaginaria”), jamás podrá ir más lento que ella. 


 Fuente:
 http://los-porques.blogspot.com.es