jueves, 25 de octubre de 2012

Aquí estoy yo, Luis Fonsi

Aquí estoy yo
para hacerte reír cada vez mas
confía en mi, deja tus miedos atrás y ya te das
aquí estoy yo con un beso quemándome los labios
es para ti, puede tu vida cambiar déjame entrar

Le pido al sol que una estrella azul

viaje hasta a ti y te enamore su luz

Aquí estoy yo

abriéndote mi corazón
llenando tu falta de amor
cerrándole el paso al dolor
no temas yo te cuidaré
solo acéptame

Aquí estoy para darte mi fuerza y mi aliento…

y ayudarte a pintar mariposas en la oscuridad
serán de verdad

Quiero ser yo quien despierte en ti nuevos sentimientos

y te enseñe a querer y entregarte otra vez sin medir
los abrasos que des........

No sabes cuánto te quiero, Camilo Sesto (poema)

(...)

Hoy desperté abrazado a ti,
me gusto tanto mirarte
tenías los ojos cerrados a la luz
y la mente abierta a los sueño
tu cuerpo... completamente desnudo
mis manos parecían tener alas
se me escapaban
volaban hacia ti
te deseaban
y te acaricie de los pies a la cabeza...
una o otra vez

No sabes cuánto te quiero...


Hay veces que

no nos hacen falta ni las palabras
para entendernos,
nos basta con mirarnos,
y si por alguna tontería discutimos,
acabamos encontrándonos
donde más cerca nos sentimos,
más unidos, nuestra cama

Si nos va bien o mal

yo a tu lado y tu al mío
juntos, fundidos como arena y cal
como agua del mismo río.

Hay quien no entiende este amor

que quien nos da la espalda
qué más nos da!
si tú y yo sabemos
que cuando nos conocimos
decidimos echar el ancla...

 

Experimento: volcán submarino

Para realizar nuestro experimento necesitamos agua, colorante, un frasco de cristal pequeño con tapadera y un frasco de cristal grande.

En primer lugar hacemos un agujero en el centro de la tapadera del frasco pequeño. Luego llenamos el frasco con agua caliente y añadimos el colorante (por ejemplo un poco de tinta roja). Por último, llenamos el frasco de cristal grande con agua y metemos el frasco pequeño.
En unos segundos vemos que el agua coloreada sale del frasco pequeño y sube a la superficie.

Explicación
La convección es una forma de transferencia de calor propia de los fluidos. En nuestro caso, el agua caliente del frasco pequeño es menos densa que el agua del frasco grande que se encuentra a menor temperatura. Por este motivo, el agua coloreada menos densa sube a la superficie desplazando el agua que se encuentra en la superficie








Fuente:fq-experimentos.blogspot.com.es

Leonor de Aquitania

Una bella dama yace, leyendo un libro, sobre una sepultura en la abadía de Fontevraud. Es Leonor, duquesa de Aquitania, dos veces reina. Junto a ella, compartiendo el sueño eterno, otra estatua yacente se abraza a su espada, la del rey más famoso de la Edad Media, Ricardo Corazón de León. 

 Su padre la instruye como a un niño, no como a una niña, enseñándole a leer y escribir, a dominar el latín, la práctica militar e incluso la caza. De este modo, Leonor crece como una niña singular, para convertirse en una mujer que quedará en la historia para siempre.
No hay que olvidar que en el siglo XII las mujeres estaban confinadas al hogar, a cuidar de los hijos y del marido, sin tener voz ni voto en esa sociedad de la Edad Media. Leonor rompe con todo eso, demostrando su fuerte personalidad y su valentía en todo momento, que queda reflejada en distintos libros que se siguen escribiendo todavía en la actualidad sobre su persona.


Entorno a Leonor de Aquitania existe una leyenda negra alimentada por el paso de los siglos y la multitud de elucubraciones que se han hecho en relación a su comportamiento, su aspecto físico, su espléndida preparación cultural, su amor por el mundo trovadoresco y su increíble fortaleza, pues vivió ochenta años en un mundo en el que la esperanza de vida era mucho menor. Una trascendencia nada habitual para una mujer de la época.
Esta visión tan negativa de la duquesa de Aquitania comienza con los testimonios que recogen los monjes y los clérigos de la época, quienes se encargaron, tal vez bajo una mirada de desconfianza hacia la mujer, de mostrar a una Leonor que, lejos de llevar una vida tranquila, transgrede las normas habituales. Además, y como muestra inequívoca de maldad, la describen como una mujer muy bella y por ello sospechosa de cualquier acción contra los hombres.

Leonor de Aquitania y Luis VII
En épocas posteriores, los documentos que éstos últimos dejaron fueron interpretados por historiadores, quienes adoptan diferentes posturas entorno a la figura de Leonor. Los franceses reprocharán a Leonor haber roto, con su conducta y su divorcio, la unidad francesa . Otros, por el contrario, describen a Leonor como una reina avariciosa, egoísta, elucubradora y sedienta de poder. Un tercer grupo de historiadores considera a Leonor de Aquitania como una de las primeras feministas de la Historia. Hay por tanto, interpretaciones para todos los gustos.
Independientemente de estas ideas, y como dijo Jean Flori, el mejor biógrafo de Leonor de Aquitania, no es posible separar a Leonor de su leyenda porque tan sólo la conocemos a través de ésta .
Por último, cabe recordar que Leonor fue dos veces reina y madre de tres reyes. Intentó vivir la vida que ella quería. Así nace la historia sobre Leonor de Aquitania, una mujer entre el mito y el símbolo.

Biografía de Leonor de Aquitania
Leonor de Aquitania (Poitiers 1122- Abadía de Fontevraud 1204), fue consorte de Francia e Inglaterra tras su matrimonio con Luis VII de Francia primero y Enrique II de Inglaterra después. No obstante, ella aportó numerosas posesiones a sus matrimonios, como el ducado de Aquitania, terreno que le dio el nombre y el prestigio internacional.

Fue la primogénita de Aenor de Chatellerault y Guillermo X, duque de Aquitania, quien se encargó de educarla en el arte de leer y escribir, la cetrería, la caza y la estrategia militar, tal y como se educaría a un varón y no a una mujer.

A la muerte de éste, cuando Leonor solo contaba con 13 años -o 15, puesto que no se ha podido corroborar su fecha de nacimiento, que se fija en 1122 o 1124-, se convierte en la heredera del condado de Poitiers y del Ducado de Gascuña y Aquitania, una extensísima porción de terreno que llegaba hasta los Pirineos y de la que su padre se encargó que sólo pudiese ser heredada por sus descendientes directos y nunca pasase a manos de sus maridos.
Blasón de Poitiers
Ese mismo verano de 1137, Leonor se casa con Luis VII de Francia, de tan sólo dieciséis años. La joven duquesa abandonaba el esplendor y la alegría de la corte de sus padres para vivir en un mundo totalmente distinto al suyo. En París no había trovadores, ni fiestas, ni poesía. Reinaba la austeridad y la piedad. Sorprendida primero y dispuesta después a cambiar la situación intentando introducir las costumbres de su propio ducado en la corte capeta, Leonor fue foco de críticas y desaires por parte de muchos.

Intenta llenar ese vacío con juglares que recoge y que son considerados por muchos, tal vez por desconocimiento sobre quienes eran y qué hacían, como una ofensa, aunque esto no es más que el intento de copiar el ambiente que ella había vivido desde pequeña en su casa. Leonor continúa de esta forma la tradición familiar (a su abuelo Guillermo IX se le atribuyen los versos más antiguos encontrados en el reino de Francia, escritos en lengua de oc) de proteger y ayudar a la poesía trovadoresca tanto en Francia como en Inglaterra. 

El matrimonio entre ambos empieza a desmoronarse tras unos enfrentamientos directos con el Papa a causa de la boda de la hermana de Leonor, Petronila, con Raúl de Vermandois, el primo del Rey, casado con Eleonora, sobrina de un conde poderoso que no permite el desaire que se hace a su familia. Tras poner en jaque a la diplomacia francesa y vaticana, Leonor, que encabeza la petición, y su marido Luis consiguen que el matrimonio se acepte.

Tras este tiempo de conflictos del que se derivó una matanza, Luis VII decide emprender camino, tal vez para redimirse de sus pecados, hacia la cruzada que tuvo lugar en 1144. Leonor decide acompañar a su marido. Dice un cronista de la época, Nicetas Conictes, que ella participó en la contienda, que se la podría situar entre las lanzas y los escudos, montando su caballo como cualquier varón.

En 1147, tras la convocatoria de cruzada que hizo Bernardo de Claraval en Vézelay, el piadoso rey francés decidió unirse al ejército cruzado. Sorprendentemente, Leonor decidió acompañarle, hecho que animó a muchas damas de la corte a unirse a sus maridos. Esta fue la excusa perfecta para culpar a las mujeres del desastre de la segunda cruzada. Un ejército acompañado de mujeres, fuente de pecado, como hijas de Eva que eran, no podía tener el beneplácito divino y así se demostró con su derrota.
 
Tumba de Leonor de Aquitania

Sea como fuere, Leonor participó activamente en las decisiones de los cruzados. Pero al llegar a Antioquía, donde gobernaba su tío Raimundo, la relación con Luis estalló. Leonor, deseosa de volver a ver a su tío, pasó con él largas veladas, muchas de ellas privadas, que empezaron a hacer levantar sospechas en un celoso Luis. No se sabe si las sospechas del rey francés fueron infundadas o no; lo que sí es cierto, es que el episodio de Antioquía, fue un argumento perfecto para quienes quisieron fomentar la leyenda negra de una Leonor amante y disoluta que había incluso accedido a la seducción del mismísimo Saladino.



Leonor de Aquitania y Juan sin TierraEn marzo de 1152 obtiene la anulación de su matrimonio bajo la excusa de consanguinidad en cuatro grado. 
Unos meses después contrae matrimonio con Enrique de Anjou- posteriormente conocido como Enrique de Plantagenet- dando lugar al Imperio Angevino, un territorio que se extendía desde Escocia a los Pirineos.

Con esta unión, Luis VI de Francia veía como se creaba un poderoso imperio que atravesaba el Canal de la Mancha y amenazaba su crecimiento en el continente.

A la amenaza territorial, Luis tuvo que sumar otro duro golpe. Enrique y Leonor tuvieron ocho hijos, la mayoría barones, afianzando la dinastía de los Plantagenet.
 Del matrimonio nacieron ocho hijos, entre los que se encuentran los famosísimos Ricardo Corazón de León y Juan sin Tierra.

El matrimonio de Leonor con Enrique no fue sin embargo feliz. A los primeros años de entendimiento, siguieron momentos de desencuentros que culminaron en la aventura amorosa de su marido con Rosamunda Clifford, amante que mantendría hasta su muerte. 

Éste fue el detonante que llevó a Leonor de Aquitania a Poitiers junto a sus hijos. En 1170, Leonor indujo a su marido a entregar a su hijo Ricardo Corazón de León los dominios de Gascuña, Aquitania y Poitou, que eran de su propiedad. Mientras tanto, y para salvaguardar el futuro de sus hijos, se pone con contacto con Luis VII, quien fuera su marido, para que apoye a sus hijos contra su padre, Enrique de Inglaterra. Luis saldría beneficiado si triunfaba la revuelta e incluso podría recuperar la primacía en el continente europeo.

Una vez fracasada la rebelión de tres de sus hijos contra el padre, Leonor es acusada de traición y encarcelada durante más de quince años. 
Leonor tuvo que esperar a la muerte de su marido y a la coronación de su más querido hijo Ricardo como rey de Inglaterra para salir de su larga reclusión.
Es además la época en la que mayor libertad conocerá, y será realmente cuando reine.
Cuando Leonor volvió a ser libre contaba con más de 60 años. Entonces pensaba en terminar sus días en paz pero aun le quedaban muchas responsabilidades por asumir. La partida de su hijo Ricardo a la cruzada la volvieron a poner en el escalón más alto del poder. Como reina madre tuvo que regir el destino de sus territorios manteniendo a raya a posibles rebeliones de nobles rebeldes y al levantamiento de su otro hijo, Juan, llamado Sin Tierra.

A la vuelta de Tierra Santa, Ricardo fue encarcelado por el emperador y Leonor tuvo que ganar defensores de la causa de su hijo y juntar el rescate que se pedía para su liberación.

Aun no terminaría su periplo como reina pues una vez restituido Ricardo en el trono inglés se volvió a plantear el tema de la sucesión, pues Ricardo aun no tenía descendencia. Una vez más empezó un conflicto entre Arturo, sobrino de Ricardo y nombrado en un principio su heredero y el hermano pequeño de Ricardo, Juan.

Al final, Leonor medió por su hijo Juan quien sería confirmado como heredero de Ricardo.

Leonor de Aquitania muere en la abadía de Fuentevraud, no sabemos en qué condiciones, ya que su muerte no está mucho mejor relatada que su nacimiento. Lo que sí podemos asegurar es que la abadía era el panteón familiar de los Plantagenet y Leonor, desde hacía mucho tiempo, había mostrado su interés por el santo lugar donde reposaban su esposo Enrique II, su hijo Ricardo y su hija Juana . Se mantuvo activa hasta el último día de su muerte, luchando por asegurar el dominio de sus hijos.


Entre muchas otras cosas, a Leonor se la conoce como la mecenas y protectora de trovadores y juglares a los que acogía en sus cortes de amor. Seguiría así la tradición de su abuelo, Guillermo IX, a quien se le considera como el creador del amor cortés.

Hoy día, muchos historiadores afirman que esas cortes de amor nunca existieron como tal y que Leonor no fue una de sus protagonistas aunque sí que ejerció un importante patronazgo literario.

La figura de Leonor envuelve muchos aspectos oscuros y controvertidos que han hecho de ella una mujer malvada y manipuladora para unos y una dama inteligente y gran estratega para otros.

El niño al que se le murió el amigo, Ana María Matute

Una mañana se levantó y fue a buscar al amigo, al otro lado de la valla. Pero el amigo no estaba, y, cuando volvió, le dijo la madre:

-El amigo se murió.
-Niño, no pienses más en él y busca otros para jugar.

El niño se sentó en el quicio de la puerta, con la cara entre las manos y los codos en las rodillas. «Él volverá», pensó. Porque no podía ser que allí estuviesen las canicas, el camión y la pistola de hojalata, y el reloj aquel que ya no andaba, y el amigo no viniese a buscarlos. Vino la noche, con una estrella muy grande, y el niño no quería entrar a cenar.

-Entra, niño, que llega el frío -dijo la madre.

Pero, en lugar de entrar, el niño se levantó del quicio y se fue en busca del amigo, con las canicas, el camión, la pistola de hojalata y el reloj que no andaba. Al llegar a la cerca, la voz del amigo no le llamó, ni le oyó en el árbol, ni en el pozo. Pasó buscándole toda la noche. Y fue una larga noche casi blanca, que le llenó de polvo el traje y los zapatos. Cuando llegó el sol, el niño, que tenía sueño y sed, estiró los brazos y pensó: «Qué tontos y pequeños son esos juguetes. Y ese reloj que no anda, no sirve para nada». Lo tiró todo al pozo, y volvió a la casa, con mucha hambre. La madre le abrió la puerta, y dijo: «Cuánto ha crecido este niño, Dios mío, cuánto ha crecido». Y le compró un traje de hombre, porque el que llevaba le venía muy corto.

Ana María Matute

miércoles, 24 de octubre de 2012

Mi sol, Jesse y Joy

eres el regalo que nunca pedi
la porciòn de cielo que no merecì
todos mis anhelos se han cumplido en ti
y no quiero perderte, no lo quiero asi

te dejè y tan sola, me sentì sin ti
y no quiero de nuevo estar asi, asi
tomame en tus brazos, soy parte de ti
soy parte de ti.

eres mi sol, luz calor y vida para mi
eres tu mi sol, estrella que a mi vida sustento
eres tu mi sol.

lo que quiero ahora es perderme en ti
y ser envuelta en todo lo que eres tu
ser envuelta en todo lo que eres tu

Los amorosos callan, Jaime Sabines

Los amorosos callan. 

El amor es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.
Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.

Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.
Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.
Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
los que siempre —¡qué bueno!— han de estar solos.

Los amorosos son la hidra del cuento.
Tienen serpientes en lugar de brazos.
Las venas del cuello se les hinchan
también como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.

En la obscuridad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.

Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota como sobre un lago.

Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.

Los amorosos salen de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor como en una lámpara de inagotable aceite.

Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.

Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.

Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
a mujeres que duermen con la mano en el sexo, complacidas,
a arroyos de agua tierna y a cocinas.

Los amorosos se ponen a cantar entre labios
una canción no aprendida.
Y se van llorando, llorando
la hermosa vida.


Jaime Sabines

Experimento: dibujar con arena



Para realizar nuestro experimento necesitamos una botella de plástico, arena de playa y una cuerda.

Tenemos que construir un péndulo con la botella de plástico tal como aparece en la foto.

Cortamos la base de la botella de plástico, hacemos un par de agujeros en el lateral para pasar la cuerda y otro agujero en el tapón para que salga la arena.



Es importante colgar la botella tal como aparece en la imagen (con un nudo inferior y otro superior)Por último la llenamos de arena.
Si apartamos la botella de la posición de equillibrio y la soltamos comenzará a oscilar, describiendo una trayectoria que quedará registrada en el suelo por el trazo que deja la arena que cae de la botella.
Dependiendo de la longitud total de la cuerda y de la relación entre las distancias D y L (ver foto), obtendremos diversas figuras.



Por ejemplo:














Las figuras que se obtienen se conocen como figuras de Lissajous, por el científico francés Jules Antoine Lissajous que las observó en 1857. Él usó sonidos de diferentes frecuencias (agudos y graves) para hacer vibrar un espejo. Un rayo de luz reflejado en el espejo dibujaba figuras, cuya forma dependía de la frecuencia de los sonidos.
Fuente:fq-experimentos.blogspot.com.es

Recetas asturianas con sidra...



Filetes de lomo a la sidra

Ingredientes:

4 filetes de lomo
2 dientes de ajo
1 cebolla
1/2 vaso de sidra asturiana
1 cucharada de harina
pan rallado
aceite de oliva
pimienta
sal



Elaboración:

En una sartén con un poco de aceite de oliva sofreímos dos ajos enteros, tan sólo un poco aplastados con el cuchillo. Cuando empiecen a dorar, rebozamos ligeramente los filetes en pan rallado y los vamos friendo en el mismo aceite que los ajos.
Conforme se vayan haciendo los vamos disponiendo en una fuente proporcionada a las cantidades.
En el mismo aceite freimos la cebolla picada fina, añadimos una cucharada de harina y la sidra asturiana poquito a poquito, dejando reducir y espesar. Cuando tengamos una salsa consistente, rectificamos de sal, añadimos pimienta al gusto y la distribuímos por encima de los filetes. 



Pimientos rellenos a la sidra

Ingredientes:

6 pimientos del piquillo
250 grs. de bacalao
100 grs. de gambas peladas
75 grs. de miga de pan duro
100 cl. de leche
100 cl. de nata
1 huevo
1 cebolla grande
4 dientes de ajo
1/2 vaso de sidra asturiana natural
aceite de oliva
perejil
sal


Elaboración:

Tener en cuenta que si el bacalao no es fresco, habrá que desalarlo con unas 48 horas de adelanto cambiando el agua cuatro o cinco veces a intérvalos regulares, antes de hacer el plato.
2 horas antes de preparar el plato, ponemos el bacalao a remojo en agua límpia a la que añadiremos la leche y los dientes de ajo pelados y aplastados
Se lavan bien los pimientos y se asan en el horno durante unos 20 minutos. Cuando estén fríos los despellejamos, los disponemos sobre una bandeja de horno previamente engrasada con aceite de oliva, y los volvemos a meter en el horno precalentado a ciento ochenta grados durante veinte minutos.  Cortamos el pedúnculo a dejando unos tres cuartos de pimiento, deshaciéndonos de las pepitas pero reservando la carne de su alrededor.
Picamos las cebollas finamente  y dos dientes de ajo, y rehogamos todo con un poco de aceite de oliva a fuego lento. Antes de que empiecen a dorar, añadimos el bacalao bien escurrido y agregamos la sidra asturiana. Dejamos cocer unos diez minutos tras lo que añadiremos la miga de pan, el perejil picado finamente, la mitad de la nata, el huevo batido y las gambas. Dejamos hacer durante otros diez minútos más o menos y a continuación rellenamos los pimientos dejando un poco de margen.
Trituramos la salsa de pimiento que habíamos reservado con un dos cucharadas de agua y la nata que quedaba. Lo ponemos a cocer a fuego lento unos diez minutos, rectificando de sal y añadiendo un poco de azucar para controlar la acidez.
Cuando la salsa esté preparada, colocamos los pimientos en una fuente de horno previamente engrasada con aceite de oliva,  les echamos la salsa por encima, tapamos con un papel de aluminio y los llevamos al horno un cuarto de hora a unos 150 grados.
Se sirven calientes. 


Setas a la vinagreta de sidra


Ingredientes:

1/4 Kgr. de setas
1 cebolla pequeña
2 manzanas de sidra o 1 manzana reineta
1 pimiento
1 diente de ajo
1 huevo
vinagre de sidra
aceite de oliva
sal


Elaboración:

Cocemos el huevo en agua hirviendo y sal durante doce minutos y reservamos.
Picamos el ajo finamente, en cubitos diminutos, y los agregamos a una sartén con un chorro de aceite de oliva precalentado. Cuando empiecen a dorar, agregamos las setas y las salteamos bien con los ajos.
Mientras se van haciendo, preparamos una vinagreta como sigue:
Picamos la cebolla, el pimiento, el huevo cocido y las manzanas, y las ponemos en un recipiente, agregando un generoso chorro de aceite de oliva, un chorrito de vinagre de sidra y un poco de sal. Trituramos todo junto con la batidora, robot de cocina o similar y reservamos esta vinagreta.
Cuando las setas estén echas, se agrega la salsa por encima  y se sirve.



Patatas a la asturiana


Ingredientes:

1 Kgr. de patatas
1 cebolla
1 diente de ajo
1 zanahoria
2 chorizos asturianos
100 grs. de jamón
125 grs. de guisantes
1 pimiento
aguardiente de sidra
pimentón
aceite de oliva
sal


Elaboración:

Picamos la cebolla, la zanahoria, el pimiento y el ajo todo muy fino, y preparamos un sofrito en una cazuela con un chorro de aceite de oliva.
Cuando empiecen a pocharse las verduras, se añade el chorizo troceado en finas lonchas, el jamón en taquitos y los guisantes, y lo rehogamos todo junto.
Después de rehogar estos ingredientes, añadimos las patatas rotas en trozos mediano, y lo flambeamos todo a fuego vivo con un chorro de aguardiente de sidra.
Después se cubre con agua, se tapa y se deja cocer a fuego medio hasta que las patatas estén tiernas, moviendo de vez en cuando la cazuela para que espese la salsa. 



Pitu caleya relleno a la sidra


Ingredientes:

1 pitu caleya
1/2 kgr. de manzanas
1/2 kgr. de castañas
1/2 botella de sidra asturiana natural
100 grs. de jamón ibérico
1 cucharada de jerez
100 grs. de manteca de cerdo
nuez moscada
sal


Elaboración:

Pelamos las castañas y las cocemos en agua con sal durante media hora, a fuego no muy fuerte para que no se rompan pues las necesitamos enteras. Una vez cocidas, se escurren, se les quita la segunda piel y se reservan.
Pelamos las manzanas y las partimos en trozos, que pasamos a una cazuela junto con la sidra, donde las cocemos hasta que se deshagan.
El pollo se habrá limpiado previamente, reservando sus menudos, hígado y mollejas, que picaremos muy finos junto con el jamón. Lo rehogamoso todo en un poco de la manteca de cerdo, mezclándolo a continuación con las manzanas y las castañas, y sazonándolo con la sal y un poco de rayadura de nuez moscada.
Rellenamos el pollo con la mezcla cosiendo la abertura para evitar que se salga. Se sazona de sal y se coloca sobre una bandeja apta para el horno previamente engrasada, untando todo el pollo con la manteca que queda antes de meterlo al horno a media potencia durante una hora y cuarto aproximádamente, dándole vuelta de vez en cuando y bañándolo a menudo con el caldo que vaya soltando.
Una vez hecho, se pone la cazuela en el fuego, se le añade el jerez y se le da un hervor, y a continuación se sirve.



Lenguado a la sidra con manzanas


Ingredientes:

1 lenguado grande
100 grs. de mantequilla
1 vaso de sidra asturiana natural
1 manzana en rodajas (preferiblemente de sidra)
1 limón
harina
aceite de oliva
sal



Elaboración:

Pediremos al pescadero que nos límpie y filetee bien el pescado.
Una vez en casa, lo salamos y lo enharinamos, pásandolo por la sartén con aceite de oliva bien caliente, y disponiéndolo a continuación en una fuente de horno suficientemente grande, previamente engrasada con mantequilla.
Agregamos por encima con la mantequilla sobrante, la sidra y el zumo del limón, y lo metemos al horno a media potencia durante unos 10 minutos.
Mientras tanto, cortamos las manzanas en rodajas finas y las freímos en aceite de oliva muy caliente, sacándolas a una fuente con papel de cocina o secante para quitarles el acceso de aceite.
Cuando el lenguado esté hecho, lo servimos con las manzanas fritas a modo de guarnición.

Chácharas de niños, Hans Cristian Anderen

  
En casa del rico comerciante se celebraba una gran reunión de niños: niños de casas ricas y familias distinguidas. El comerciante era un hombre opulento y además instruido; a su debido tiempo había sufrido los exámenes. Así lo había querido su excelente padre, que no era más que un simple ganadero, pero honrado y trabajador. El negocio le había dado dinero, y el hijo lo supo aumentar con su trabajo. Era un hombre de cabeza y también de corazón, pero de esto se hablaba menos que de su riqueza. 
 
Frecuentaba su casa gente distinguida, tanto de «sangre», que así la llaman, como de talento. Los había que reunían ambas condiciones, y algunos que carecían de una y otra. En el momento de nuestra narración había allí una reunión de niños, que hablaban y discutían como tales; y ya es sabido que los niños no tienen pelos en la lengua. Figuraba entre los concurrentes una chiquilla lindísima, pero terriblemente orgullosa; los criados le habían metido el orgullo en el cuerpo, no sus padres, demasiado sensatos para hacerlo. El padre era chambelán, y éste es un cargo tremendamente importante, como ella sabía muy bien.
-¡Soy camarera del Rey! -decía la muchachita. Lo mismo podría haber sido camarera de una bodega, pues tanto mérito hace falta para una cosa como para la otra. Después contó a sus compañeros que era «bien nacida», y afirmó que quien no era de buena cuna no podía llegar a ser nadie. De nada servía estudiar y trabajar; cuando no se es «bien nacido», a nada puede aspirarse.
-Y todos aquellos que tienen apellidos terminados en «sen» -prosiguió-, tampoco llegarán a ser nada en el mundo. Hay que ponerse en jarras y mantener a distancia a esos «¡-sen, -sen!» y puso en jarras sus lindos brazos de puntiagudos codos, para mostrar cómo había que hacer. ¡Y qué lindos eran sus bracitos! Era encantadora.
Pero la hijita del almacenista se enfadó mucho. Su padre se llamaba Madsen, y no podía sufrir que se hablara mal de los nombres terminados en «sen». Por eso replicó con toda la arrogancia de que era capaz:
-Pero mi padre puede comprar cien escudos de bombones y arrojarlos a los niños. ¿Puede hacerlo el tuyo?
-Mi padre -intervino la hija de un escritor- puede poner en el periódico al tuyo, al tuyo y a los padres de todos. Toda la gente le tiene miedo, dice mi madre, pues mi padre es el que manda en el periódico.
Y la chiquilla irguió la cabeza, como si fuera una princesa y debiera ir con la cabeza muy alta.
En la calle, delante de la puerta entornada, un pobre niño miraba por la abertura. El pequeño no tenía acceso en la casa, pues carecía de la categoría necesaria. Había estado ayudando a la cocinera a dar vueltas al asador, y en premio le permitían ahora mirar desde detrás de la puerta a todos aquellos señoritos acicalados que se divertían en la habitación. Para él era recompensa bastante y sobrada.
«¡Quién fuera uno de ellos!», pensó, y al oír lo que decían, seguramente se entristeció mucho. En casa, sus padres no tenían ni un mísero chelín para ahorrar, ni medios para comprar un periódico; y no hablemos ya de escribirlo. Y lo peor de todo era que el apellido de su padre, y también el suyo, terminaba en «sen». Nada podría ser en el mundo, por tanto. ¡Qué triste! En cuanto a nacido, creía serlo como se debe, pues de otro modo no es posible.
Así discurrió aquella velada.
Transcurrieron muchos años, y aquellos niños se convirtieron en hombres y mujeres.
Se levantaba en la ciudad una casa magnífica, toda ella llena de preciosidades. Todo el mundo deseaba verla; hasta de fuera venía gente a visitarla. ¿A cuál de aquellos niños pertenecía? No es difícil adivinarlo. Pero tampoco es tan fácil, pues la casa pertenecía al chiquillo pobre, que llegó a ser algo, a pesar de que su nombre terminaba en «sen»: se llamaba Thorwaldsen.
¿Y los otros tres niños, los hijos de la sangre, del dinero y de la presunción? Pues de ellos salieron hombres buenos y capaces, ya que todos tenían buen fondo. Lo que entonces habían pensado y dicho no era sino eso, chácharas de niños.
FIN

El niño con el pijama de rayas, trailer en español


martes, 23 de octubre de 2012

Te doy mi corazon, Cali y el dandee

Tienes por dentro la magia
que quiero tener
no necesito mas tiempo
y lo puedo entender.

Uso el poder que la vida me da
para amarte y ahora somos dos
puedo sentirlo en el viento

Miro tus ojos y nunca paran de brillar
y aunque lo busque
no hay nada que pueda faltar

Quiero decirte que no hay
nadie mas que no puedo dejar de pensar
y en ti es todo lo que pienso


Vi que la luna esa noche
se vistio de sol
y tus ojos de niña volverse cancion
te doy mi corazón.

Siento por ti
lo que nunca por nadie senti
no me cabe en el cuerpo y lo voy a decir
te doy mi corazón.

Puedes hacer que lo negro
se vuelva color
cuando estas cerca me vuelves
un hombre mejor
uuuu

Puedo volar con tus besos
y quiero con esto entregarte mi amor
y lo que siento por dentro